¡Feliz navidad! Este capítulo lo terminé de escribir en solo dos días, no me pregunten como, al parecer "inspiración-Chan" estuvo de mi lado este 25 y no se fué hasta bien entrada la madrugada... así que bueno, disfruten y ojalá terminen muy bien este 2017!

Gerli.


La pesadilla había sido mucho más benigna que lo que se encontró al despertar.

Cinthya abrió los ojos y el terrible sueño que había tenido se borró de inmediato de su memoria. Lo que estaba viendo era ya de por sí mucho más aterrador que cualquier otra pesadilla.

Las enormes figuras sombrías se alzaban a su alrededor hablando en aquel idioma incomprensible, casi como si cada palabra fuera un golpe, un ataque.

Parecía haber estallado una discusión, una muy violenta por el tono y los gritos que llegaban como truenos a los oídos de la pequeña joven acurrucada al lado de su amigo.

Cinthya no conocía el lenguaje Zentradi. Había estudiado unas cuantas palabras sueltas en la escuela y conocía un par mas de las más populares que se habían hecho conocidas por las películas, la televisión e incluso algunas canciones, pero aun asi no lograba distinguir ninguna palabra conocida.

O eso le pareció al principio. Una vez que estuvo algo más despierta sus oídos comenzaron a reconocer algunas palabras que se repetían a menudo, especialmente los insultos. Una de ellas era «Micrón» y la otra era «Kyle»

Aquel nombre despertó la memoria de la joven ¿No era ese el apellido de Amanda? ¿Por qué estaban discutiendo sobre ella en ese momento? Casi sin respirar intentó darse la vuelta para poder ver un poco mejor.

Al parecer habian puesto a ella y a Matt en una mesa y un grupo de seis Meltran se encontraba sentadas a su alrededor. Vió dos figuras gigantes mas que estaban de pie alejadas un poco mas de la mesa, casi en las sombras.

A su derecha reconoció a la Meltran sobre la que habían caído en aquella especie de ducha gigante. Sus largos cabellos color verde esmeralda aun estaban mojados tras el baño y una lluvia de gotitas caía desde las alturas cada vez que la gigante movía la cabeza en un gesto especialmente violento.

No cabía la menor duda que estaban discutiendo acaloradamente sobre ellos. La Meltran del cabello mojado parecía haber tomado una postura en su defensa, ya que por el tono de voz a Cinthya se le ocurrió que estaba tratando de calmar la situación.

Del otro lado estaba sentada una guerrera de cabellos cortos de color cobrizo, parecía ser un poco mas joven que su compañera de enfrente y por su actitud, definitivamente estaba siendo bastante hostil en esos momentos.

El resto de los presentes eran también Meltrans, pero guardaban silencio mientras aquellas dos discutian acaloradamente sobre el destino de los Micronianos invasores… la situación le pareció hasta graciosa por un momento.

Pero fue solo un momento. Aquello no era un asunto de risa y Cinthya pronto recordó el estado delicado de Matt, no había tiempo para perder en una discusión en la que ella no comprendía nada.

Se incorporó lentamente y sin prestar atención a los demas se arrastró hacia donde el joven yacía acostado boca arriba.

—Matt ¿Te encuentras bien? —pregunto colocando la mano en una de las mejillas del chico.

Matt emitió un leve gemido y se movió un poco. Cinthya notaba que el rostro del chico estaba caliente. ¿Fiebre?

A su alrededor se hizo el silencio absoluto. Las Meltrans se percataron que uno de los Micronianos se había recuperado y ahora los miraban con atención.

—Mekestes devra ke Zer. —dijo a viva voz la guerrera de cabellos cobrizos señalandolos con el dedo. —¡Micron Jie kraz de ne!

—¡Nemas! —respondió tajantemente la Meltran de cabellos verdes.

Su compañera dió un violento golpe en la mesa y tanto Cinthya como Matt casi saltaron por el aire. La joven tomó fuertemente al chico y lo sostuvo mientras veía como la Meltran les daba la espalda y se alejaba de la mesa llena de ira. Al llegar a la puerta se dió vuelta y apuntó con su dedo a la guerrera de cabellos verdes. —¡Dekarcha! ¡Demen Kes najas! —gritó, mas cuando estaba por salir la puerta se abrió y una Meltran casi se choca contra ella.

Era una guerrera mucho más baja que el resto de las presentes en la habitación. Cinthya calculó que debia medir unos siete u ocho metros, lo que la convertía en una especie de infante comparado con los once o doce metros de altura de las otras guerreras.

—¿Krestes? —gritó la belicosa guerrera a la recién llegada

La Meltran levantó una pila de objetos para que los demás pudieran verlos. —De… dejras kes- kesme… —dijo casi temblando.

La guerrera de cabellos cobrizos tomó violentamente uno de los aparatos y se lo puso en el oído, tras lo cual volvió a acercarse a la mesa. La joven guerrera se recuperó del susto y comenzó a repartir los aparatos entre las presentes, pero al llegar frente a la Meltran de cabellos verdes esta hizo un ademan con la mano. —Mi Micrón es lo suficientemente bueno. —dijo con un fuerte acento mirando a Cinthya atentamente. —No necesito un traductor.

—Entonces averigua de una buena vez qué diablos hacen estos Micrones aqui. —exclamó la Meltran de cabellos cobrizos con su voz apenas distorsionada por el aparato.

—Calma Triss. —dijo la Meltran. —No conseguirás nada gritando y golpeando la mesa.

La aludida se cruzó de brazos y tomó asiento de forma abrupta en el mismo lugar que antes sin quitar la vista de Cinthya.

—Me llamo Kassia.—dijo la Meltran de cabellos verde. —Soy la oficial a cargo de esta Comunidad. La Meltran que esta frente a mi y que casi los hizo saltar por el aire hace solo uno momentos se llama Triss.

Cinthya absorbió aquellas palabras sin saber que responder. Juzgo que era mejor quedarse callada y esperar a ver como se resolvia la situación.

—Somos una Comunidad secreta, por eso deben comprender que su llegada repentina e inesperada nos ha puesto en guardia. —dijo la guerrera señalandolos. —Te advierto que lo que hagamos luego de esta reunión va a depender solo de las respuestas que nos des, asi que mas vale que seas sincera.

Cinthya soltó a Matt y se puso de pie llevándose las manos al pecho. —Por favor. —dijo levantando la voz. —¡Tienen que ayudar a mi amigo!

Kassia y Triss se miraron confundidas. —¿Que le sucede al Microniano? —preguntó la Meltran de cabellos cobrizos.

—Matt está enfermo… su cuerpo... su cuerpo está sufriendo un tipo de proceso destructivo que le causará la muerte. —exclamó Cinthya. —¡Necesitamos usar su cámara de Micronización!

Todas las Meltran comenzaron a hablar simultáneamente al escuchar aquellas palabras. Triss volvió a golpear la mesa y sus gritos eran más violentos que antes. Le llevó un buen rato a Kassia el calmar los ánimos del lugar en base a gritos más violentos aún.

—¡Silencio! —gritó por última vez. —¿Como sabes que tenemos una cámara de Micronización? ¡Habla!

—Fu-Funes me lo dijo. —respondió Cinthya.

Las Meltran se miraron entre si. —No conocemos ese nombre. —dijo Triss apretando los puños. —¿Estás jugando con nosotras? Te advierto Micrón que…

—¡Dije Silencio! —gritó la Oficial. —Triss tiene razón. —agregó dirigiéndose hacia la minúscula Inspectora mientras su rostro se ponía tenso. —No conocemos a nadie con ese nombre y esa información no puedo haber llegado a tus oídos tan facilmente. ¿Quienes son ustedes? ¿Que es lo que quieren de nosotros?

Cinthya cayó de rodillas sobre la mesa. —¡Por favor! —gritó sollozando. —¡Matt va a morir!

Triss la apuntó con su dedo índice extendido. —¿Estas loca? No vamos a poner a un desconocido en una de nuestras más preciadas posesiones solo porque una insignificante Micrón nos lo pide llorando.

Pero la gigante que estaba frente a ella sacudió la cabeza. —Ella vuelve a tener razón. —reconoció suspirando. —No podemos ayudarte… no sin saber los verdaderos motivos de su llegada…

Cinthya sintió que el mundo se derrumbaba a su alrededor.

—¡Tienen que ayudarlo! —gritó, pero solo el silencio hostil de las miradas gigantes respondieron su angustiante suplica.

En aquel momento algo en el interior de la inspectora cambió, o tal vez fue la desesperación la que la hizo actuar así. Aquella actitud despiadada y fría de las Meltran solo reforzó lo que sentía en aquel momento.

Se puso de pie y metiendo la mano en su cintura sacó el arma que Funes le había dado.

—Lleven a Matt a la cámara de Micronización. —dijo mientras deslizaba el cargador y quitaba el seguro. —¡Ahora! —gritó.

Separó las piernas y apuntó su arma al rostro gigante de Kassia que se elevaba a unos seis metros de distancia.

Era ridículo, una verdadera burla. Cinthya esperó escuchar las risotadas de las gigantas ante aquella especie de pantomima… era casi como si una hormiga amenazara a un tanque de guerra con una brizna de hierba,

Pero ninguna de las Meltran se rió. Al principio sus miradas fueron de asombro, pero luego sus rostros se tornaron serios. Aquello no era cosa de risa.

—Esa Micrón tuvo que haber perdido la cabeza. —dijo Triss levantando la mirada hacia su compañera sentada enfrente. —¿Puedo aplastarlos ahora, Kassia?

La Meltran de cabellos verdes no respondió. Tenía fija la mirada en la minúscula Micrón y la aún más minúscula pistola con la que la estaba apuntando. Su rostro era casi una máscara y ninguna emoción se advertia en los duros rasgos.

—Al menos tienes que admitir que tiene los Ovarios bien puestos. —dijo una voz desconocida.

Las guerreras se voltearon hacia la puerta, donde una Meltran de largos cabellos violeta atados en una larga cola y vestida con lo que parecía ser una especie de bata de laboratorio acababa de entrar a la habitación.

—¡Nesa! —exclamó Kassia poniéndose de pie. —¿Cuando….?

—Viene en cuanto recibí el mensaje. —dijo la Meltran acercándose a la mesa. —Te dije que algo estaba pasando con la Rainbow desde hace varios dias… cuando me llegaron las noticias de esta… "visita" inesperada ya estaba preparada para venir de inmediato.

La Meltran con los traductores le ofreció uno a la recien llegada, pero esta también lo rechazó

Cinthya estaba temblando. En cuanto todas las miradas se desviaron de ella, se derrumbó de rodillas sobre la mesa y dejó caer los brazos agotada. Jamas habia tenido tanto miedo como en aquel momento… y sin embargo, durante aquel breve instante en que apuntaba su arma contra el gigantesco rostro, se había sentido casi del mismo tamaño que su oponente.

La recién llegada caminó hasta ponerse al lado de la mesa y miró a los pequeños humanos que estaban en el centro de la misma. —¿Cómo te llamas, Micrón? —preguntó en un claro Japonés.

—Ci-Cinthya. —respondió la asustada Inspectora. —Cinthya Ross. La joven estaba sorprendida, nunca había visto a una Meltran con anteojos o vestida como un médico de guardia.

—No eres de la Colonia Rainbow. —dijo la Meltran. —Conozco bien a los habitantes y a los visitantes asiduos, tu no eres lo uno ni lo otro. ¿Quien es tu compañero?

—Matt. —respondió Cinthya. —Se llama Matt… ¿Eres Doctora? ¡Por favor tienes que ayudarlo!

—Matt… es el pianista que vive en la Rainbow. —dijo la Meltran mirando a Kassia.

—¡Deculture! —exclamó la guerrera con cara de asombro. —¿Entonces él es….?

La Meltran se metió las manos en los bolsillos del guardapolvo blanco mientras asentía con la cabeza. —Matt es parte de Unity y tiene nuestra protección. —dijo mirando a la joven, aún de rodillas en la mesa. —Pero tú eres una extraña en este lugar. ¿Como has llegado aquí? ¿Que le ha sucedido a Matt?

—Llegaron en un Queadluun Rau modificado. —dijo una de las Meltran que estaban en las sombras, contra una de las paredes de la habitación.

—¿Ellos pilotaban un Rau siendo de tamaño Micrón? —preguntó sorprendida Triss. —¡Estas bromeando!

La compañera de la guerrera que había hablado se adelantó un poco y Cinthya vió que llevaba un traje de vuelo puesto. —Nos lo encontramos al final de nuestra patrulla, veanlo por ustedes mismos. —dijo extendiendo la mano, tras lo cual digitó una serie de comandos en el dispositivo adherido a su muñeca.

Una pantalla holográfica se extendió desde el aparato hasta la pared más cercana y el video comenzó a reproducirse de inmediato.

La filmación era de bastante mala calidad, como era de esperarse por la radiación de la Anomalía cercana, pero en todo caso el color dorado brillante de Harmony hacía que la armadura se resaltase como una llama entre toda la chatarra y restos del campo. El video mostraba los momentos finales de la batalla, cuando abatieron a los últimos enemigos y se dirigieron a toda velocidad hacia el centro del Campo mientras esquivaban obstáculos, misiles y disparos por igual.

—Esa forma de luchar… —dijo Kassia abriendo los ojos como platos… —Imposible.

Triss estaba con la boca abierta, simplemente no podía creer lo que estaba viendo.

—¡Deculture! —exclamaron a coro las demás Meltran.

La pantalla se oscureció y volvió a encogerse hasta meterse dentro de la muñequera de la guerrera que había transmitido el video.—Eso es todo. —dijo. —Los perdimos de vista entonces, pero no cabe ninguna duda que es el mismo Queadluun Rau que ahora está en la entrada auxiliar del Hangar de Proa.

—¿Dónde está la guerrera que pilotaba ese Rau? —preguntó Kassia mirando fijamente a Cinthya.

—No… no habia nadie mas abordo de Harmony. —respondió Cinthya aun con la pistola en las manos. —Era… era Matt quien pilotaba.

Los gritos y discusiones volvieron a estallar en el recinto. Todas las guerreras discutían entre sí, pero la Meltran de guardapolvo permanecía en silencio, meditando lo que había escuchado.

—¡Mientes! —grito Triss golpeando la mesa por tercera o cuarta vez —¡Ningún Micrón puede volar y combatir de esa forma! ¡Dinos la verdad!

—Calma Triss. —volvió a repetir la Meltran de cabellos verdes. —¿Es verdad eso? —preguntó nuevamente. —¿Este humano era el que pilotaba?

Cinthya asintió con la cabeza.

Kassia se incorporó y tras mirar fijamente a los dos Micrones suspiró profundamente. —¿Tu que opinas, Nesa? —preguntó a la Meltran de guardapolvo.

Nesa levantó la mirada y sonrió. —Creo que tenemos un misterio interesante en nuestras manos. —dijo. —Al menos deberías darle a esta Micron el beneficio de la duda… no creo que esté mintiendo.

—Yo tampoco lo creo. —dijo Kassia. —Pero esa forma de pilotar… definitivamente es así como vuelan los ases Meltran, no hay duda de ello. ¿Como es posible que un Micrón combata de esa forma?

—Hubo un Micrón muy famoso que usó un Queadluun Rau de una forma tan o incluso mas mortífera que nuestras más hábiles guerreras. —observó Nesa cruzándose de brazos.

Triss hizo un gesto de desdén con la mano. —Esa es solo una película. —dijo. —Ningún Humano puede compararse a la habilidad innata de nosotras las Meltran.

La guerrera de cabellos verdes cerró los ojos y pareció meditar todo aquello unos momentos antes de tomar una desición. —De acuerdo. —dijo de pronto abriendo los ojos. —La historia de Cinthya aun me resulta increible y tengo mis dudas sobre varios puntos, pero Nesa tiene razón en lo que respecta a Matt; es un amigo de Unity y por ende está bajo nuestra protección.

Nesa asintió satisfecha y Cinthya sintió que volvia a renacer. —Gra… ¡Gracias! —exclamó haciendo una reverencia.

—Ya puedes guardar tu pistola. —dijo Kassia. —Pero considerate afortunada; nadie que me haya apuntado con un arma ha vivido lo suficiente para contarlo.

Cinthya tragó saliva y tras colocar el seguro en la pistola volvió a guardarla rápidamente dentro de su pantalón.

—Nesa. Te dejo a cargo de los Micrones. —dijo volviéndose hacia la Meltran de guardapolvo. —Haz lo que creas necesario para ayudar a ese músico y si crees que meterlo a la camara de Micronización es la única solución, entonces hazlo. —agregó.

—Entendido. —contestó Nesa.

—Ah y otra cosa; cuando lo hagan, vuelve aquí con Cinthya, todavía tiene que explicarnos contra quienes estaban luchando allá afuera. —dijo.

La Meltran asintió y acercandose a la mesa extendió las dos manos con las palmas hacia arriba. Cinthya se levantó y tomando con cuidado al desvanecido Matt lo arrastró hasta subirlo a las manos de la giganta.

—Ten cuidado Nesa. —dijo Kassia. —Esos Micrones son demasiado frágiles.

—No te preocupes, los cuidaré. —respondió con una sonrisa.

Triss se había apartado y los miraba con hostilidad desde el otro lado de la mesa. Una vez que Cinthya y Matt estuvieron bien sujetos la Meltran los levantó y cuidadosamente y se preparó para salir.

—Mantenme informada de lo que pase. —dijo Kassia. —No se quienes sean esos tipos que entraron a nuestro territorio, pero si son hostiles tendremos que desplegar a nuestras tropas.

Aquello hizo que el rostro de Triss se iluminara. —¿Podemos salir? —exclamó entusiasmada. —¿A combatir?

—Posiblemente. —respondió la Oficial. —Alisten las armaduras en el hangar y esperen mis ordenes.

—¡Yahooo! —exclamó la Meltran con un grito mientras salía corriendo de la habitación. Nesa tuvo que apartarse rápidamente para esquivarla y evitar que arrojara a los Micrones al suelo.

—Es una niña. —dijo Kassia llevandose una mano a la frente.

—Tienes que comprenderla Kas. —dijo Nesa sonriendo. —A diferencia nuestra, ella nunca estuvo en una verdadera batalla.

La Meltran de cabellos verdes suspiro más profundamente que antes. —Y eso es lo que mas me preocupa. —dijo. —Ve ahora y apresurate, ese Micrón no sobrevivirá mucho mas tiempo.

La Meltran inclinó la cabeza y salió por la misma puerta que había usado Triss momentos antes.

Recorrieron un pasillo en tinieblas y tras doblar en una serie de intersecciones tomaron una rampa que los llevó varias cubiertas por encima del nivel donde estaban reunidas las Meltrans.

Cinthya se había mantenido callada todo el trayecto sin apartar la vista de Matt. Veia que el estado del chico se habia deteriorado considerablemente. El color de su rostro nunca había estado tan pálido y los latidos de su corazón se había vuelto más lentos.

—¿Sabes qué le está sucediendo? —preguntó la Meltran una vez que entraron a un enorme elevador.

Cinthya levantó la cabeza. —Es una especie de reacción de rechazo de su sangre. —dijo.

—Reacción Hemolítica. —dijo la Meltran. —Eso no se cura con una cámara de Micronización. —dijo. —¿Por que quieres usar una en tu compañero?

—Fue lo que nos dijo Funes. —respondió Cinthya. —El nos envió aquí.

La Meltran presionó uno de los botones del panel con la mano libre y asintió pensativa. —Funes… Funes… no conozco a nadie con ese nombre y sin embargo… ¿Que más te dijo? —preguntó.

La joven acarició los cabellos de Matt, empapados de sudor. —No… no lo se. —dijo sacudiendo la cabeza. —Algo sobre que sus genes están cambiando… como una especie de… mutación.

—La Corrupción. —exclamó Nesa abriendo grande los ojos. —¡De-Deculture!

—¿Sabes lo que le sucede a Matt? —preguntó preocupada Cinthya.

La Meltran se llevó una mano a la barbilla y miró las gastadas puertas de metal que tenía enfrente. —Podria… podria ser la misma clase de proceso de modificación genética que estoy estudiando pero…. no, es imposible que se produzca en humanos. ¿Estas segura que Matt no tiene sangre mestiza? —preguntó.

La joven sacudió la cabeza. —No… no lo creo. —dijo. —Recuerdo que Matt me contó que el cambio llevaba produciendose muy lentamente y que el Doctor Evans no creía que fuera algo demasiado peligroso… pero todo se aceleró en estos ultimos dias.

—Asi que Evans. —dijo Nesa pensativa. —Conozco sus trabajos y el campo que abarca, pero si lo que dices es verdad… no creo que lo que le pasa a Matt se cure con las investigaciones de ese hombre.

El elevador se detuvo en el piso indicado y las puertas se abrieron. Ante ellas apareció un oscuro pasillo y varias puertas a ambos lados del mismo.

—Es aqui. —dijo la Meltran señalando una de las puertas.

Entraron a la habitación y vieron que estaba bien iluminada. Un soldado Meltran estaba de pie junto a un enorme cilindro rodeado de máquinas y componentes de monitoreo, casi empotrado en la pared.

—Nesa. —exclamó la guerrera llevándose el puño al pecho izquierdo. —No esperaba verte tan pronto. —dijo.

Nesa contestó el saludo y extendió la mano con Cinthya y Matt en ella para que la otra los viera. —Han sucedido… algunas cosas imprevistas dijo.

—¡De-Deculture! —exclamó la Meltran. —¿Micrones?

—Uno de ellos está malherido, tenemos que introducirlo a la cámara de Micronización de inmediato.

La guerrera asintió y tras colgar su rifle en la espalda comenzó a preparar la máquina. —¿No seria mejor usar una de las vainas de recuperación? —preguntó.

—Me temo que los Micrones son demasiado pequeños para usarlas. —respondió Nesa acomodandose los lentes con un dedo.

Se puso de cuclillas en la base de la máquina y acercó la mano con Cinthya y Matt hasta donde estaba la versión pequeña del enorme cilindro con una puerta destinada a recibir a los Micrones de tamaño reducido.

—Vamos a introducir a tu compañero en esa vaina. —explicó la Meltran de cabellos violeta señalando el dispositivo. —Quitale toda la ropa y acuestalo dentro.

Cinthya bajó a Matt con cuidado de la mano de la giganta y comenzó a desnudarlo lentamente.

Matt habia perdido mucho peso últimamente y sus costillas se veian a traves de la fina piel blanca del pecho. Varios moretones y contusiones se podían ver repartidos por todo su cuerpo luego de los golpes que había sufrido durante su escape a traves de toda la Rainbow.

Tras quitarle la ropa interior, solo dejó el collar que Evans le había dado colgado sobre el pecho.

—Debes quitarle eso tambien. —dijo Nesa señalando la piedra que brillaba sobre la pálida piel del muchacho.

Cinthya tomó el pequeño colgante y Matt gimió apenas la piedra dejó el contacto con su piel.

—No… —dijo Cinthya dejando el colgante en su sitio. —Dejemoslo, sufrirá mucho si se lo quitamos.

Las dos Meltran se miraron confundidas. —Como quieras. —dijo la gigante de anteojos. —Los materiales inorgánicos se desintegran durante el proceso de macronización, espero que no sea algo valioso o que no quiera perder para siempre.

Mientras Cinthya luchaba para colocar al joven dentro de la vaina, las dos Meltran terminaron los preparativos. Las luces de la estancia parecieron perder intensidad en cuanto la máquina cobró vida y el interior de ambos cilindros se iluminó con tonos rosados.

—La Vaina esta lista. —dijo la guerrera dando un paso atrás.

—Bien. Entonces solo queda introducir al Micrón. —agregó Nesa cruzándose de brazos.

Una vez que Cinthya acomodara a Matt en el interior del cilindro le dió un beso en la frente y acarició su pálida mejilla. —Mejorate pronto. —dijo mientras una lágrima resbalaba por su mejilla. —Por favor. —suplicó.

La puerta se cerró y pronto el cristal quedó tan empañado que no pudo ver mas el rostro del muchacho.

—Vamos. —dijo Nesa extendiendo la mano mientras se ponía de cuclillas. —El proceso va a demorar un rato, será mejor que volvamos con Kas y las demas, tienes muchas cosas que explicar todavía.

—Pero… —comenzó a decir Cinthya señalando la camara… —Matt….

—Ya haz hecho todo lo posible por el.—respondió la Meltran. —Ahora debes dejar que el proceso se lleve a cabo.

La joven asintió y agachando la cabeza subió a la mano extendida de la Meltran de cabellos violeta.

Nesa se incorporó y colocó a Cinthya en el bolsillo delantero de su guardapolvo, donde la pequeña joven podía mantenerse de pie para mirar hacia fuera. —Infórmame cuando el proceso termine. —dijo señalando la camara. —Es posible que aun este inconsciente cuando salga, pero si no es asi, recuerda que los humanos pueden volverse muy violentos cuando se vuelven gigantes. Si es necesario, dale un sedante para evitar que se haga daño a sí mismo.

—Entendido. —respondió la Meltran haciendo un saludo.

Nesa y Cinthya salieron de la habitación y volvieron a entrar al elevador. Tras marcar el piso, la Meltran suspiró agotada. —Si Matt está sufriendo la clase de proceso que sospecho, es posible que al volverse gigante su cuerpo se estabilice. —dijo mirando hacia el interior de su bolsillo. —Pero nunca habia visto esa condición desarrollarse en un Humano.

Cinthya asintió con la cabeza en silencio.

Al cabo de unos minutos el elevador llegó al destino y las dos féminas recorrieron el mismo camino a la inversa hasta llegar a la sala de reuniones.

Se había duplicado la cantidad de guerreras que ahora estaban discutiendo acaloradamente alrededor de la mesa. No había señales de Triss, pero todas guardaron silencio y se abrieron a un lado para dejar paso en cuanto Nesa entró a la habitación.

—¿Como está el Micrón? —pregunto Kassia poniéndose de pie en su sitio en la cabecera de la enorme mesa.

—Vivo. —respondió la Meltran de anteojos mientras colocaba la mano a la altura de su pecho. Cinthya se bajó del bolsillo y se colocó en la palma de la giganta.

Un coro de voces de asombro se escuchó en la habitación en cuanto Nesa colocó con cuidado a la pequeña Micrón en el centro de la mesa.

Cinthya se acomodó las ropas y se paró firmemente mirando a la giganta que estaba justo frente a ella.

—Tu compañero está bajo nuestro cuidado. —comenzó diciendo la Meltran mientras tomaba asiento. —Ahora es tu turno de darnos algunas respuestas.

—Lo intentaré. —respondió la joven apartando los cabellos de su rostro. —Les estoy eternamente agradecida por haber ayudado a Matt. —dijo haciendo una reverencia.

El gesto produjo una serie de susurros entre las guerreras. Kassia cruzó las manos y se reclinó sobre la mesa de forma que su rostro estaba a tan solo unos pocos metros de la pequeña Micrón. —¿Quienes eran esos tipos? —preguntó.

Mientras tanto una pantalla se desplegó sobre sus cabezas. Una imagen bastante nitida apareció unos instantes despues y Cinthya sintió que su corazón se aceleraba.

La imagen mostraba una armadura de color negro que estaba empalada en la proa de la enorme nave Meltran. Del interior del destrozado Nousjadeul-Ger todavía salían gotas de sangre a medida que el líquido escapaba por las agujeros abiertos por el tremendo impacto.

—Piratas. —respondió Cinthya.

Los murmullos se convirtieron en gritos, pero Kassia puso orden de inmediato.

—¿Piratas? —preguntó incrédula. —¿Aqui en la Periferia…? Eso es…

—No veo marcas ni emblemas en ese Nousjadeul-Ger. —observó Nesa. —¿Que me dicen de las demas armaduras destruidas? ¿Tenían alguna clase de distintivo o marca?

—No que hayamos podido encontrar. —dijo una de las guerreras.

—Piratas. —Kassia repitió la palabra como si tuviera un horrible sabor en su boca. —No puedo creer que esa lacra galactica haya osado a acercarse a nuestro territorio… ¿Que ha sucedido entonces con la Rainbow? —preguntó levantando la cabeza.

Cinthya sacudió la cabeza —Ha sido invadida.—dijo.

—Debura! —exclamó Nesa sorprendida. —¿Estas segura de lo que dices?

—¿Invadida? ¿Por Piratas? —preguntó la Meltran de cabellos verdes

—Desde hace unos seis o siete días, creo. —respondió Cinthya. —Atacaron justo cuando la Rio Grande se fue de la Rainbow.

—Esto es muy grave Kas. —exclamó Nesa mirando a la oficial a los ojos. —Si lo que Cinthya dice es cierto, tenemos que ayudar a los Colonos de inmediato.

La Meltran apretó los puños mientras las demás guerreras hablaban entre ellas.

—Podría ser una trampa. —dijo una de ellas del otro lado de la mesa.

—Deberíamos atacar. —exclamó otra.

Kassia se puso de pie y golpeó la mesa con ambas manos, tan fuerte que Cinthya dió un salto hacia atras.

—¡Silencio! —gritó. —Todo a su tiempo. Primero tenemos que averiguar lo mas que podamos y la Micrón es nuestra principal fuente de información.

Nesa asintió en silencio mientras la Oficial volvia a tomar asiento frente a Cinthya.

Cinthya Ross. —dijo la Meltran volviendo a reclinarse sobre la joven. —¿Qué estabas haciendo en la Rainbow? Tu no eres parte de la Colonia o de Unity.

La joven se llevó una mano al pecho. —Llegué hace creo unos nueve o diez dias… el 12 de Junio. Mi compañero y yo formábamos parte de una inspección sanitaria de rutina enviada por la NUNS para evaluar las condiciones ambientales de la Colonia Rainbow.

Al escuchar la palabra NUNS, las Meltrans intercambiaron murmullos y varios rostros mostraron expresiones duras.

—¿Eres de la NUNS? —preguntó Kassia.

—No… mi empresa fue subcontratada para realizar el trabajo de monitoreo. Soy solo una civil común y corriente.

—Has mencionado a un compañero… ¿El también era parte de tu empresa? ¿Donde está ahora?

Cinthya bajó la mirada y sintió que el pecho le dolía al recordar a Jim. Todo lo que habia pasado parecía tan lejano… y sin embargo no había pasado todavía ni dos semanas de todo aquello.

El Teniente Jim Glenn me trajo desde Eden en un su caza variable. —dijo con lágrimas en los ojos.—Fué asesinado por los Piratas cuando invadieron la Rainbow.

Nesa sacudió la cabeza. —Si mataron a un militar dentro de la Colonia, las cosas van a ponerse feas para Amanda y Unity. —dijo.

Kassia suspiró profundamente. —Y si los militares se involucran en El Campo, también van a dificultarnos las cosas a nosotras. —agregó. —El tiempo no podía ser el peor.

—¿Que me dices de lo que ocurrió hace siete días? —preguntó la Meltran de guardapolvo mientras se adelantaba.

Cinthya la miró confundida. —¿Hace siete días?

—Algo pasó en el Campo.. una nave del Ejercito de Supervisión disparó su armamento de Energía Dimensional sin razón alguna. ¿Que relación tiene eso con lo que está sucediendo ahora?

—Ah… si, eso pasó cuando fuimos a monitorear el trabajo de los Recolectores al Campo. —exclamó Cinthya recordando aquello. —Fue… fue un accidente.

Kassia y Nesa intercambiaron miradas. —¿Un accidente? —preguntó la última.

Jim… mi piloto disparó sin querer un arma Zentradi mientras intentábamos recuperar uno de los Drones de los Recolectores y todo explotó a nuestro alrededor.

La Meltran de anteojos sonrió satisfecha. —Te dije que Ralph no podría haber cometido semejante estupidez. —dijo.

—Fue… fue culpa nuestra. —dijo Cinthya avergonzada. —El señor Ralph nos advirtió que tuviéramos cuidado con esas naves pero… nos perdimos y finalmente terminamos dentro de una de ellas.

La Oficial Meltran asintió. —¿Que me dices del apagón de la Red Galaxy? ¿Sabes algo de eso?

Cinthya sacudió la cabeza. —N-no. —dijo. —No se nada de eso.

Las dos Meltran volvieron a intercambiar miradas. —Son demasiadas casualidades. —dijo Nesa suspirando. —¿Crees que haya alguna relación entre todo lo que ha pasado ultimamente?

—Para ser sincera, ya no se que mas pensar. —respondió la guerrera mientras se reclinaba hacia atras. —Algo me dice que Cinthya esta siendo completamente sincera con nosotras y realmente quiero creerle… pero todo esto es tan…

—Desquiciado. Creo que esa es la palabra que buscas. —dijo Nesa.

Cinthya sonrió recordando algo. —Funes de seguro habría hecho un comentario con una cita o algo relacionado al respecto. —dijo.

Las dos Meltran la miraron de forma inquisitiva. —Es la segunda vez que mencionas ese nombre. —dijo Kassia. —Y al parecer esa persona sabe algo sobre nosotras y este lugar.

—Funes es… un personaje muy extraño. —dijo Cinthya pensativa. —En esos cinco días que pasamos ocultos escapando de los piratas nos contó una historia muy larga y muy compleja sobre los orígenes de este lugar.

Nesa la miró con curiosidad. —¿Una historia que para contarse necesitó de cinco días? Debió de haber sido un relato verdaderamente extenso. —exclamó asombrada.

Kassia suspiró. —Nos estamos desviando del tema principal. —dijo mientras volvía a inclinarse sobre la mesa. —Lo que realmente necesitamos saber es… espera un momento; ¿Dijistes una historia sobre los orígenes de este lugar? —preguntó de pronto dandose cuenta de aquella importante información que casi había dejado pasar de largo. —¿Como….?

Cinthya asintió. —Si… de como un grupo de Meltran al mando de una tal Virya luchó varias batallas y terminaron atrapadas aquí…

El silencio se hizo tan abruptamente que hasta Cinthya se asustó. Los rostros de Kassia y Nesa se habían puesto blancos.

—Que… ¿Que haz dicho? —tartamudeó la Meltran de anteojos mientras se alejaba de la mesa asustada.

—Tu… —La Oficial se puso de pie lentamente sin quitar la vista de la asustada joven. —¿Como es que tu conoces…?

—Yo… yo no. —comenzó a decir la joven retrocediendo.

Kassia tomó a Cinthya con un rápido movimiento y la levantó hasta la altura de sus ojos. Su rostro estaba contraído de una forma que aterrorizó a la joven. —¿COMO CONOCES TU ESE NOMBRE? ¡RESPONDE! —gritó sacudiendo a la indefensa Micrón.

En ese momento una pantalla holográfica se abrió sobre las cabezas de las asombradas guerreras y un rostro conocido apareció de inmediato. —¡Nesa! ¡Tienes que venir a la sala de Micronización! ¡Ha sucedido algo terrible! —exclamó la Meltran que habían dejado a cargo de la vaina con Matt dentro.

Cinthya se llevó las manos al rostro horrorizada. —¡Matt! —gritó.