—¿Seguro que es por aquí? —preguntó Otako mirando con desconfianza el oscuro túnel que se abria por delante. —Esas goteras en el techo… ¿Seguro que no estamos por meternos en una especie de desagüe..?

El soldado se encogió de brazos y apagó el pad que había estado consultando. —Es lo que dice las instrucciones de tu IA… ¿Enserio todavia tienes el control de esa cosa?

El joven apretó los puños y giró la cabeza para que el otro no pudiera ver su furia. —¡Por supuesto que si! —exclamó entrando al túnel sin esperar a su escolta.

Sin nada mas que discutir, el pirata suspiró y tras quitar el seguro de su rifle se encaminó tras los pasos del joven.

Caminaron en silencio por lo que se parecia mas a una especie de alcantarillado abandonado que a un túnel de acceso en una nave espacial. Otako se había puesto un impermeable negro para proteger los diversos artilugios electrónicos que tenia adheridos al cinturón y a otras partes de su arrugada ropa. Al menos el agua no las dañaria tan facilmente.

El joven de anteojos caminaba al frente llevando una pequeña linterna de mano para alumbrar el camino mientras que su escolta había encendido la linterna adosada a la punta de su rifle de asalto y cada tanto la usaba para iluminar partes del techo y paredes del túnel, donde las gotas de agua brillaban y resplandecían con reflejos de cristal cada vez que las linternas las iluminaban desde abajo.

—Perdimos casi medio centenar de hombres en estos túneles. —dijo el hombre mirando nervioso las oscuras aberturas que se abrían a cada lado del camino. —No soy supersticioso pero…

—Si dices "pero", estás invalidando la veracidad de tu propia afirmación. —respondió el joven deteniéndose de pronto. —Es una puta nave factoría, no hay nada que temer. —dijo moviendo la linterna de un lado a otro. —Me sorprende que no tengas ratas viviendo en estos túneles de mierda.

El Pirata se detuvo a su lado mirándolo de forma poco amistosa. —He perdido compañeros en estos pasillos. —dijo señalando la oscuridad que se abría por delante de ellos con la boca del rifle. —No estoy siendo paranoico, cuatro ojos; algo estuvo matando a nuestra gente ahí dentro… y si lo que dicen los muchachos es cierto, esos drones no son la única cosa mortal que anda suelta…

Otako se dio vuelta furioso. —¡Dilo! —gritó. —¡Atrevete a decir que fué Red la que los mató!

El hombre escupió al suelo y bajó el arma. —¿Para que vayas llorando a contárselo a Greg? No soy tan estúpido, Otako. —respondió de mala manera. —Pero tu y yo vimos como tu programa mató a uno de nuestros muchachos. Si pudo hacerlo con ese bruto ¿No podría haberlo hecho con los demás?

—Red… Red me defendió. —respondió apartando la mirada de los ojos acusatorios del Pirata. —Greg lo hubiera aprobado.

El hombre suspiró. —Greg ha cambiado Otako. —dijo poniendo su mano libre sobre el hombre del joven.—Nuestro Jefe es severo si… severo pero justo. Desde que se metió con esta nave se ha vuelto más… inhumano.

—Los Colonos no debieron resistirse… Greg les dió la oportunidad y ellos la desperdiciaron… ahora si los mata a todos no es culpa de nuestro Jefe.

El Soldado se acarició el menton y miró hacia delante. —No lo se… aun asi estoy preocupado… algo en las tripas me grita que salga pitando de esta nave.

—Si no nos apresuramos, pronto Greg va a dejar tus tripas expuestas al aire húmedo de este basurero. —dijo Otako poniéndose en marcha.

El Pirata volvió a suspirar y continuó la marcha tras el joven de anteojos.

Recorrieron unos doscientos metros mas de oscuro túnel y salieron a una de los espacios que separaban los módulos de cada cubierta. Vieron una enorme columna de metal con una escalera instalada a su alrededor se perdía en las tinieblas tanto arriba de sus cabezas como por debajo de sus pies.

—Tenemos que subir por ahi. —dijo el soldado señalando la escalera de hierro que serpenteaba por toda la cara externa de la enorme columna. —Veintidos cubiertas son las que hay que subir, según las instrucciones.

Otako suspiró abatido. —¿No hay un elevador de carga? ¿Todos en esta mierda de nave tenían que subir por escaleras?

El hombre lo miró con una sonrisa en el rostro. —¿Ya estas cansado?

Otako apretó los puños y sin responder comenzó a subir los escalones de metal ante la divertida mirada del soldado.

Ascendieron lentamente, deteniéndose cada pocos pisos para examinar los alrededores. Ambos estaban nerviosos por estar tan expuestos en aquella escalera interminable, pero sin otra ruta disponible, no tenían otra opción.

—Si al menos Greg hubiera enviado a un par de hombres más con nosotros… me sentiria mas seguro. —dijo el soldado mientras señalaba los oscuros túneles que se abrían alrededor de la alta torre.

Otako no respondió, desde que habían empezado a subir no había vuelto a abrir la boca, completamente absorto en sus pensamientos.

Mala cosa, todo lo que estaba pasando era ya de por si terrible y las perspectivas que se vislumbraban en el horizonte no parecían ser mejores.

Desde que Red había matado a ese piloto de la NUNS las cosas habían comenzado a descontrolarse. Que la IA hubiese tomado aquella decisión no sorprendió al joven, lo que lo sorprendió es que ella no le hubiese informado de semejante situación.

Todo habia comenzado más o menos en el momento en que Red había infiltrado la Rainbow y si sus cálculos eran correctos, la razón habia sido el contacto con esa IA que Tass había programado.

Green… asi la habia llamado Red, esa IA parecía haber ejercido cierta influencia en el comportamiento de su programa. ¿Como era posible? Red estaba programada para utilizar algoritmos de aprendizaje que facilitaran su tarea de infiltración y desencriptación de información… pero esa habilidad de aprendizaje no podia de ninguna manera alterar sus funciones de personalidad… ¿Que rayos habia estado haciendo Tass dentro de la red Colonial?

Tenia que investigar esos archivos que tanto le había costado sacarle a la rebelde IA, pero debía hacerlo en un entorno estéril, lejos de la presencia de Red, lo que implicaba…

—Tengo que salir de esta nave. —murmuró.

—¿Sucede algo? —preguntó preocupado su compañero.

Otako sacudió la cabeza. —Creo que eso que decías antes… sobre salir de esta nave… no es una mala idea después de todo. —reconoció.

El hombre lo miró confundido. —¿Enserio crees que Greg va a abandonar la Rainbow? —preguntó —Creí que finalmente iba a empezar a hacer algo con estos Colonos…

—No se que va a hacer exactamente nuestro jefe. —reconoció el joven. —Pero definitivamente no van a ser buenas noticias para ellos.

Continuaron ascendiendo en silencio mientras las luces de las cubiertas inferiores se perdían en la oscuridad del abismo que quedaba bajo ellos.

Al cabo de veinte minutos de marcha arribaron a la cubierta que buscaban y tras comprobar que todo estaba tranquilo, se adentraron en los oscuros pasillos sin detenerse.

—Será mejor que vaya yo delante. —dijo de pronto el guardia adelantando al sorprendido Otako. —Tu vigila que nadie venga por atras.

El joven asintió y dejó que su compañero abriera la marcha mientras iluminaba el pasillo con la poderosa fuente de luz adosada a su rifle de asalto.

Avanzaron más lentamente que antes, sintiendo la presión del aire que aumentaba a medida que se acercaban a las zonas del reactor. Tras caminar unos diez minutos más salieron a otra cubierta y tomaron un pasillo entre dos enormes bloques de lo que parecían ser astilleros o estructuras de atraque. El camino que pasaba en medio de las dos grandes estructuras de metal discurría haciendo ZigZag entre columnas y cañerías que cruzaban el estrecho pasillo como las enredaderas en una extraña selva industrial.

En cuanto hubieran avanzado un centenar de metros, un ruido los hizo detenerse a mitad del camino.

—¿Que ha sido eso? —preguntó Otako desde detrás del guardia.

El hombre levantó la mano indicando que guardara silencio y levantó su arma apuntando a la oscuridad que se abría por delante, en donde unos crujidos se escuchaban ahora acercándose hacia ellos.

—¿Quien anda ahi? —gritó el pirata asumiendo la posición de disparo.

Como única respuesta una poderosa luz roja se encendió en medio de la oscuridad.

—Ay mierda. —exclamó Otako poniéndose blanco.

—¡Corre!

Echaron a correr mientras el Drone hacía girar su cañon rotatorio apuntando en su dirección.

Si hubieran estado en un tunel recto, ya se habrian podido dar por muertos, pero la naturaleza de aquel camino, lleno de obstáculos y recodos hizo que ponerse a cubierto del drone fuera mucho más sencillo. El cañon no había terminado de ganar velocidad cuando ambos lograron ponerse fuera de su alcance.

El Drone hizo destellar su visor rojo y avanzó buscando a sus presas.

Otako y su compañero se arrojaron tras una tubería y aguardaron en silencio con esperanzas de eludir a aquella máquina mortal.

—Es uno de los Drones de Lee. —dijo el hombre sujetando nervioso la empuñadura de su rifle. —¿Por qué nos está atacando a nosotros?

—¿Y como mierda quieres que yo lo sepa? —protestó el joven temblando.

El pirata escupió disgustado y asomó la cabeza por sobre la enorme tubería de metal. —Si esa cosa llega hasta aquí, estamos muertos. ¿No puedes hackearla o algo…?

—¡Oh si claro! Pero primero ve y conecta un cable de red en su culo, así podré tener acceso a su CPU —respondió de mala gana.

No quiso confesar que tenia un pequeño generador de pulsos EMP en su cinturón. Aquella cosa podia neutralizar aparatos electrónicos con poca protección, pero debería estar muy cerca de una de esas cosas para utilizarlo… y aun asi era casi seguro que estarian bien protegidas contra ese tipo de armamento. Lee no era la clase de hombre que dejaba nada librado al azar.

—Esas cosas no están conectadas a ninguna red, son autónomas. —agregó de mala manera a su compañero. —No puedo hacer nada desde aqui.

El hombre se dió vuelta y observó con desconfianza a Otako. —Imposible… los hombres dijeron que esos drones atacaron en equipo… tienen que tener alguna forma de coordinación…

—Señal RF de baja latencia entre ellas… pero vuelvo a decirlo; esas cosas están completamente aisladas de la red local de la Rainbow… no puedo hacer nada desde nuestro escondite.

—Mierda. —exclamó el otro sacando su Pad mientras dejaba el rifle apoyado entre sus piernas.

—¿Que vas a hacer?

—Intentaré comunicarme con Lee… tal vez él sepa cómo apagar esas cosas.

Otako guardó silencio y contempló la oscuridad del techo que se perdía varios cientos de metros por encima de sus cabezas. ¿Estaria Tass detrás de esos Drones? Era una remota posibilidad claro, pero para eso tendria que haber capturado uno primero y…

De pronto comprendió lo que realmente estaba pasando y su boca se abrió del asombro.

—No es… posible. —exclamó.

Se escucharon ruidos de metal golpeando contra las columnas. El Drone había desplegado sus patas y caminaba por el estrecho pasaje con las armas listas.

—¡Mierda! —exclamó el soldado soltando el inutil Pad mientras agarraba nuevamente el arma contra su pecho.

Otako se hizo un ovillo y se concentró. —Piensa Otako, piensa… si lo que sospechas es verdad… no, no pudo haberse atrevido a tanto… ¿O si?

El Drone encendió una luz de búsqueda y el haz pasó por sobre sus cabezas, haciendo que las sombras se retorcieran como infernales siluetas negras a su alrededor.

—Los… los hombres que estaban en ese transporte… —comenzó a decir lentamente el joven.

—¿Eh? —preguntó su compañero mirándolo confundido. —¿Te has vuelto loco? ¡Guarda silencio o….!

Pero Otako se arrastró hasta quedar frente al hombre y su rifle. —¿Recuerdas el transporte que traia los cadáveres de nuestros hombres allá frente a la escuela?

El Drone se estaba acercando y una segunda fuente de luz se sumó a la primera; ahora eran dos las maquinas mortales que estaban buscándolos.

—¡Otako…! ¿Que…?

—¡Responde! —exclamó el joven con el rostro perlado de sudor. —Esos hombres… ¿Tenían algo en particular? ¿Eran de algun escuadron conocido?

El guardia apretó los dientes y bajó la cabeza. —No… no lo se. —dijo. —Eran… yo mismo conocia alguno de ellos, eran buenos hombres, todos excelentes combatientes, el propio Greg solía tomar unos tragos con un par de ellos…

—Eso es— exclamó el joven con un extraño brillo en los ojos. —¡Eso es!

Otako dió un salto ante el aterrorizado guardia y salió del escondite. De inmediato las luces de los reflectores de ambos Drones se cruzaron sobre el y las poderosas luces lo cegaron.

—¡Otako! ¡Vuelve aqui o…!

—¡Quedate oculto y no te muevas! —gritó el joven con los ojos cerrados mientras extendió ambos brazos.

Era todo o nada. O se quedaba oculto y los mataban a ambos o salia de allí y se arriesgaba a que su corazonada fuera la acertada. Contuvo la respiración y esperó.

Los cañones comenzaron a girar mientras las líneas rojas de los láser se superponian justo sobre la cabeza del joven. Otako apretó los dientes.

El sonido de los cañones al girar se detuvo. Las luces se apagaron y solo el resplandor rojizo de aquellos sensores de aspecto diabólico quedó iluminando el oscuro pasillo.

Otako abrió los ojos y soltó el aire que había estado reteniendo en sus pulmones. Los drones replegaron las armas y comenzaron a avanzar lentamente en su dirección.

—Será mejor que te quedes escondido hasta que pasen. —susurró mientras se quitaba la capa impermeable y la arrojaba sobre el asustado guardia.

Los Drones pasaron junto a la tubería y registraron con sus lasers el sitio donde el hombre estaba bien oculto por la prenda de Otako, tras lo cual continuaron avanzando y desaparecieron tras uno de los recodos del pasadizo.

Los asustados Piratas esperaron a que los sonidos de las pisadas en el suelo metálico se perdieran en la distancia, tras lo cual suspiraron aliviados.

—Creo… creo que ya puedes salir. —dijo Otako limpiándose el sudor de la frente.

Su compañero salió de debajo del impermeable y se asomó cauteloso sobre la tuberia que lo había cobijado. —¿Seguro que ya se fueron?

Como única respuesta el joven se dejó caer sobre el suelo sin dejar de temblar. El hombre se acercó y puso una mano sobre su hombro. —No se como pero… ¡Mierda! ¡Me salvaste la vida!

Otako se quitó los anteojos e hizo un ademan para limpiarlos. —No.. no seas ridículo. —contestó nervioso. —Yo… yo solo salvé MI vida. —respondió.

—Je… gracias de todas formas… ahora te debo una. —dijo el guardia extendiendo la mano. —¿Como supiste que…?

—¿Que no iban a dispararme? —preguntó el joven incorporandose mientras se sujetaba de la fuerte mano de su compañero. —Supuse… supuse que esas cosas no me considerarian una amenaza. —respondió encogiéndose de hombros. —Al parecer solo atacan a los hombres que pueden luchar o están visiblemente armados.

El hombre asintió. —Entiendo… de todas formas me has salvado la vida, asi que no eres un inútil como dicen los demás.

—¿Gracias? —respondió Otako con una mueca.

El hombre soltó una carcajada y ambos se rieron de aquella extraña situación, tras lo cual volvieron a ponerse en marcha.

—Por cierto… ¿Como es tu nombre? —preguntó Otako mucho mas calmado.

El hombre se puso el rifle al hombro y lo miró sorprendido. —¿Nunca te lo dije? Llamame Mac —dijo extendiendo la mano libre.

—Mac. —repitió Otako apretando con fuerza la mano de su compañero. —Gracias por acompañarme… también te pusiste de mi lado cuando ese bruto trató de volarme la cabeza.

—Eso no fue nada comparado con lo que hiciste ahi atras. —dijo señalando la oscuridad que quedaba a sus espaldas. —Aunque si no hubiera sido por esa IA…

El joven asintió. —Red hace lo que Greg le ordena, pero no se ha vuelto rebelde ni nada de eso, estoy seguro que cuando nos reunamos todo va a aclararse. Incluso lo de estos Drones.

—Eso espero Otako… no me gustaria perder mas colegas en esta nave. —dijo su compañero sacudiendo la cabeza mientras continuaba el camino.

Otako suspiró y volvió la vista hacia atrás. Esos Drones… si su nuevo amigo Mac supiera la verdad, no estaría actuando tan amigablemente con el. Sacudió la cabeza alejando aquel pensamiento y corrió tras su escolta mientras salian por fin de aquel estrecho corredor para internarse en una nueva cubierta.

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Greg pateó el cuerpo por sobre los cables que se encontraban desparramados alrededor y observó cómo al caer rebotaba contra los diferentes obstáculos del enorme pozo. El fuerte viento que subía desde las cubiertas inferiores pronto trajo el hedor de la sangre que aún manaba del desgraciado al momento de caer.

—Eso resuelve un problema. —dijo Greg limpiando el cuchillo ensangrentado. —¿Como vas con eso, Red?

El holograma flotó hacia él y se detuvo a solo un par de metros. —El gigante ha sido neutralizado, ahora está atrapado en el bloque seis del Almacén Principal, parece haber sufrido heridas de consideración y su movilidad está seriamente comprometida.

El jefe de los piratas sonrió satisfecho. —Por fin una buena noticia después de tantos sobresaltos. —exclamó. —Era hora que las cosas empezaran a salir a nuestro favor. —¿Que me dices de las comunicaciones y los sistemas informáticos?

Red proyectó un holograma de la nave y una serie de puntos rojos y azules (Pero mayormente azules) cubrió casi toda la parte frontal y central de la nave. —Ha vuelto a nuestras manos en su mayor parte, las comunicaciones vuelven a ser seguras con todos los equipos.

Greg asintió. —¿Como estan las cosas alla afuera?

—Tranquilas. Las patrullas han vuelto a sus rutas designadas y las bajas han sido reemplazadas satisfactoriamente. También he reforzado la seguridad en el hangar principal.

—Bien hecho, Red. —respondió el hombre. —¿Sabes algo mas sobre ese Rau que escapó hacia el Campo?

Red se elevó por el aire y se sentó sobre el enorme servidor portatil que los hombres de Greg habían montado en un transporte. Aquella torre de servidores y hardware de toda clase se había transformado momentáneamente en una especie de casa rodante o trailer para la IA de casi dos metros de altura.

Ambos llevaban casi una hora en aquella plataforma que se asomaba al abismo del enorme pozo de ventilación rodeados por una docena de hombres armados apostados alrededor del perímetro. Una docena de cables de datos y energía surgían de aquella precaria instalación como los tentáculos de una criatura marina encallada en una playa.

—No había registros en toda la base de datos sobre una armadura de esa clase que estuviera activa en toda la Rainbow. Basándose en la existencia de ciertos reportes sobre piezas desaparecidas, asumo que alguien ensambló dicho robot sin el conocimiento de las autoridades de esta nave. —informó Red.

—Osea que Amanda tampoco sabia de su existencia… o tal vez eso quería que pareciera oficialmente… hmmm. —exclamó el hombre acariciándose la barbilla. —Eso es muy interesante.

Algo mas. —dijo la IA moviendo su manos como tejiendo una red de hilos invisibles. —Detecté enormes cantidades de datos encriptados y un enlace Cuántico entre esa armadura y sectores de nuestra red que estaban bajo ataque durante la acción de Tass.

Greg se apoyó en la barandilla y miró el holograma frunciendo las cejas. —¿Sabes que clase de datos eran?

Red sacudió la cabeza. —No, a pesar de haberlos interceptado y almacenado, necesito de equipo especializado para poder analizarlos y desencriptarlos. Ese Drone que el gigante estaba usando como "JetPack" podría sernos útil; esta lleno de procesadores cuánticos de gran poder de cómputo.

El hombre la miró pensativo y luego bajó la vista hacia el objeto que sostenía en su mano derecha. —Comprendo. —dijo pensativo. —Pero ya hemos tenido bastantes problemas enviando gente por el interior de esta chatarra… me temo que tendrás que esperar un poco mas para jugar con esos datos, prometo comprarte una computadora cuántica para ti sola en cuanto nos vayamos de este basurero.

—Entendido. —respondió el holograma haciendo una sutil reverencia. —Entonces el plan continuará como estaba previsto.

—Si… lo que me recuerda que aun nos faltan un par de invitados a esta fiesta de despedida… ¿Sabes donde pueden estar...?

Antes que pudiera terminar la pregunta uno de sus hombres se acercó y le hizo una seña. —Señor.. alguien se acerca.

Greg sacudió la cabeza. —Tarde como siempre…. en fin.

Unas luces aparecieron en la boca del túnel y al cabo de unos segundos dos personas entraron a la cubierta. Los hombres levantaron las armas y se relajaron al identificar la figura conocida del joven hacker.

Otako y Mac entraron a la plataforma apurando el paso. Cuando llegaron al lado de donde su jefe se encontraba recostado contra la barandilla se detuvieron a tomar aliento.

—Ya estaba pensando que no ibas a venir. —dijo Greg con una mueca mientras ponía sus manos por detrás de la espalda. —¿Que los retrasó allá atras?

Otako no respondió, se había quedado sin palabras al ver la enorme torre de servidores con Red sentada en su cima como si se tratara de la estatua de una plaza. Por suerte Mac no estaba sorprendido por aquello.

—Drones, señor. —dijo colgándose el arma al hombro. —Nos atacaron cuando estabamos en camino hacia aqui.

—¿Oh? —exclamó el hombre abriendo los ojos. —¿Es cierto eso, muchacho?

El joven apartó los ojos de aquella torre de hardware y asintió en silencio.

—Vaya vaya…

Mac dió un paso al frente. —Casi nos convierten en picadillo, pero Otako descubrió una forma de evitarlos y gracias a eso me salvó la vida.

—Eso es… impresionante. —exclamó Greg sorprendido. —Muy buen trabajo, Otako. —dijo moviendo la cabeza en un gesto de aprobación.

Otako señaló a Red con el dedo. —¿Que… que significa eso, señor? —preguntó.

Greg se pasó la mano izquierda por el cráneo metálico mientras miraba al confundido joven. —¿No te gusta? Los muchachos me ayudaron a montar un contenedor apropiado para mudar a Red de esta nave. —dijo. —No es la cosa más estética que digamos pero…

—Pero… —comenzó a murmurar el joven. —Se supone que esto debía hacerlo yo…

Red sonrió y Greg sacudió la cabeza. —Tu estabas ocupado con otras cosas y no quisimos molestar… Red fué la que instruyó a mis hombres para que montaran el hardware adecuado e hicieras las conecciones necesarias… creo que el resultado es bastante bueno. ¿No crees?

El joven asintió mientras daba un paso atras. —A… ¿A donde van a llevar a Red?

—A trinity, por supuesto. —respondió Greg. —Ya han terminado de montar el puente y es hora que su Capitán vaya a comandar la nueva nave insignia de nuestra gloriosa flota pirata.

Otako retrocedió lentamente sin quitar los ojos de encima al holograma de Red. Presentía que algo no estaba bien en ese lugar. — ¿Nos vamos a ir ahora mismo? —preguntó temeroso. —¿Para eso me estaban esperando?

—Ese es el plan… en realidad, también estaba esperando al Capitán Gray para que nos llevara en su nave hasta Trinity…—dijo el hombre pensativo. —Pero parece haberse retrasado, cosa que no me extraña con todos esos drones malvados arrastrándose por todas las entrañas de esta mierda de nave.

—¿Han contactado al Comandante Lee? —preguntó Mac rascandose la cabeza. —Tal vez el conozca una forma de desactivar esas cosas…

Otako se habia puesto blanco y Greg volvió la mirada hacia el soldado que habia hablado. Su rostro estaba extrañamente calmo —Ciertamente dijo, ya nos hemos encargado de ponernos en contacto con el Comandante Lee.

Greg soltó lo que sostenía en la mano derecha y la cabeza cercenada de Lee rodó por la cubierta hasta detenerse a los pies de Otako.

—Oops. —dijo Greg.

Otako se quedó petrificado en el sitio mientras los ojos muertos lo miraban desde el piso. Si su vejiga hubiese estado llena, se estaría meando en los pantalones en ese preciso momento.

Mac también dió un paso hacia atrás completamente sorprendido. —¿Que…. que significa esto…?

Greg suspiró y se incorporó mientras desenfundaba su pistola automática. —Preguntaselo a Otako. —dijo haciendo un ademan con el arma. —Seguro que el sabe la respuesta.

Pero Otako se volvió rápidamente y gritó con todas sus fuerzas hacia Red, cuyo holograma balanceaba las piernas sentada tranquilamente en la punta de su torre de servidores. —¡Protocolo de Seguridad Activo! ¡Codigo «Information High»!

Los ojos de Red brillaron con los reflejos del oro pulido.

—¡Ayudame Red! —gritó Otako cayendo de rodillas. —¡Te lo ordeno!

La IA sonrió. Aquel gesto hizo que el joven sintiera como si una daga de hielo le atravesara el pecho. —¿R-Red…?

Red comenzó a reírse. Sus carcajadas resonaron en el enorme espacio abierto y las risas rebotaron en las paredes del túnel multiplicando las carcajadas como si todo un coliseo de payasos se estuvieran burlando del desgraciado joven.

Greg dió unos pasos en dirección a Otako mientras sacudía la cabeza. —Otako… Otako… tantos años juntos y no has aprendido nada de mi… ¿Acaso es mi culpa? ¿Tan mal te crié?

Pero el joven se había quedado petrificado en el sitio con los ojos en blanco.

—Te lo dije. —dijo Greg levantando la pistola. —Red es solo un programa, una herramienta. —El cañón del arma rozó los lentes del joven. —Y como toda herramienta es tan leal como la mano que la empuña. ¿No lo entiendes? Yo CONFIO en Red porque YO MISMO la controlo…tal y como controlo esta arma ¿Enserio pensaste que…? —el hombre bajó el arma y se llevó la mano libre al rostro en un evidente gesto de frustración. —No no no… no quiero dispararte...me siento…me siento decepcionado. —dijo dándose la vuelta hacia la torre de servidores. —Red.

—¿Si?

—Mátalo tú.

—Entendido.

Ante la aterrorizada mirada de Mac, los cables que cruzaban aquella cubierta comenzaron a sacudirse como si de pronto hubiesen cobrado vida. Greg sonrió encantado ante aquella desconocida habilidad de su "herramienta". —Será mejor que te hagas a un lado. —dijo el jefe dirigiéndose hacia el sorprendido guardia.

Mac dió un salto hacia atrás y observó anonadado como los cables se erguían y se enroscaban alrededor del pequeño cuerpo de Otako, como si de una docena de poderosas serpientes constrictoras se tratase.

—Dios santo. —exclamó Mac.

—Ahora viene lo bueno. —dijo Greg.

Los cables se tensaron y Otako dió un terrible alarido.

—¡Noooooo! —gritó mientras se debatía furiosamente. Al parecer por fin habia reaccionado y luchaba inutilmente por liberarse de aquella trampa mortal. Lentamente se vió arrastrado por sobre el borde del pozo mientras el viento agitaba sus cabellos.

Red sonreía. Había descendido desde lo alto de la torre y ahora se encontraba junto a Otako con los brazos extendidos, como si quisiera abrazarlo realmente.

El joven se sacudió como poseído por un espíritu maligno, pero el implacable abrazo de Red lo estaba aplastando. El ultimo cable se enroscó alrededor de su garganta y los gritos desesperados del joven se volvieron apenas un gruñido.

Casi con sus ultimas fuerzas, Otako apenas rozó con su dedo el pequeño dispositivo que apenas asomaba entre el manojo de cables alrededor de su cintura.

Una luz brillante explotó en medio de la cubierta haciendo que todos tuvieran que cubrirse los ojos ante aquella poderosa fuente de luz. Red sufrió un temblor y de pronto su imagen pareció convertirse en una especie de forma compuesta por poligonos y triangulos de todos los colores posibles. Los cables se aflojaron y de pronto cayeron como si la energía vital que los impulsaba hubiera sido arremetida de golpe.

Lo unico que oyeron fue el grito de Otako callendo al vacio, donde la oscuridad pronto se lo tragó.

—Caray. —exclamó Greg acariciandose la calva metalica mientras se inclinaba sobre la barandilla. —Así que el cuatro ojos tenía un as bajo la manga…. ¿Estas bien, Red?

El holograma tembló y se recompuso rápidamente pixel por pixel al cabo de unos segundos. —Si, fue una descarga EMP, algunos de los equipos del servidor han sido dañados, pero mi funcionalidad no ha sido afectada seriamente.

El hombre sopló aliviado. —Tendremos que construirte una especie de blindaje o protección contra esa clase de armas. —dijo guardando la pistola. —Ahora resolvamos nuestro siguiente problema…

Mac se dió cuenta que Greg lo estaba mirando. Un escalofrío recorrió su espina dorsal. —¿Señor? —preguntó.

Greg lo estudió atentamente. —¿Sabes por que no estas en el piso con una bala en la cabeza? —preguntó.

—N-no… no Señor.

—Me lo imaginaba… y apuesto a que te gustará saber por que; la razón por la que los Drones no atacaron a Otako era porque él formaba parte de este… "motín" perpetrado por mi antiguo Segundo al Mando. —explicó Greg cruzándose de brazos. —Aparentemente había programado los Drones para atacar a los soldados que se mostraban más fieles conmigo y dejar vivos a sus hombres. El hecho que ese Drone haya intentado asesinarte es prueba suficiente para mi que me eres leal.

Mac guardó silencio escuchando asombrado todo aquello.

—Como sea… ese asunto ya quedó resuelto. —dijo dándose la vuelta. —Es hora de irnos, vamos Red.

El transporte se puso en marcha de inmediato y Red se colocó en la base de la torre de servidores, lista para ponerse en marcha mientras el resto de los hombres de Greg se replegaban hacia el túnel.

—Ah. —dijo Greg volteandose por última vez. —Cierto que queda algo mas… un "cabo suelto" como me gusta llamarlo. —dijo señalando el pozo. —Ve a comprobar que Otako está realmente muerto, si encuentras su cuerpo, o lo que queda de él, dale un par de balazos para asegurarte y reúnete con el resto de los hombres en el hangar principal para la evacuación.

El guardia tragó saliva y asintió con la cabeza. —En-entendido Señor. —dijo.

—Cuento contigo. —dijo Greg levantando la mano en gesto de saludos. —Te veo allí afuera.

El transporte y los últimos hombres entraron al túnel y al cabo de un minuto toda la plataforma quedó envuelta en una tenue oscuridad y en el total silencio. Mac suspiró y se inclinó sobre la barandilla, observando la oscuridad que se abría ante el.

—Menuda suerte tengo. —exclamó con gesto resignado, tras lo cual localizó la escalera mas cercana y comenzó a descender al abismo.