Vamos a acordar que estoy básicamente loco, empiezo a escribir mis historias en fanfiction y

vengo y lo hago con una serie que termino hace 2 años "CASI ANGELES" , y para aderezar lo hago

con temática SLASH (chico/chico), Voy muy muy cuesta arriba, pero si se dan el tiempo lean sin

prejuicios y por favor dejen REVIEWS para saber que no estoy solo en esta selva tropical en la que

vivo.

¿No conoces CASI ANGELES? Eso es extraño, deberías hacerte ver por un médico, no bueno , la verdad podes buscar los capítulos en la web familiarizarte con la serie, pero…¿Sí no conoces la serie como llegaste hasta aquí? Benditas sean la casualidades! Ahora que ya estas aquí …

Abré tu corazon y tu mente para Una Alianza Secreta..


ACLARACIÓN: Ni Casi Ángeles ni ninguno de los personajes mencionados en esta historia me

pertenecen , son propiedad de Cris Morena y del autor Leo Calderone.


Al abrir el libro de los guardianes los Teens, los Man, Luca, Caridad, Lleca y Tina viajan 22 años al futuro. Al llegar allí son escoltados anónimamente por la Hope de ése tiempo al Mandalay hogar mágico, un gran colegio localizado en donde solía estar el Hogar Mágico en el que la mayoría de sus estudiantes son huérfanos, allí Hope se presenta junto con Paz de 2030, quienes les hacen ver un video filmado por Cielo en el cual les explica dónde y cuándo están y que realizaron un viaje para descubrir y completar su misión. El colegio tiene como director a Camilo Estrella hijo de Juan Cruz, medio-hermano de Thiago y el gran amor de Paz.


Capitulo 1 :"La canción del recuerdo"


Thiago Bedoya Agüero/ Simón Bruno Arechavaleta

Thiago estaba devastado lo que había conocido esa tarde le había sacado la fe de golpe; ahora se arrepentía de haber tomado ese té pero su curiosidad y la inusual presencia de Cachito lo tentaron demasiado como para no hacerlo; quería saber la misión que los había traído al futuro y el té lo envió directo al bunker de Hope adulta. Se entero de todo, que Paz moriría ese invierno y que todo lo que había visto en el video ocurriría antes de su muerte y de los fallidos e innumerables intentos de Hope por cambiar el pasado. En el observatorio subiendo las escaleras sentía que le faltaban las fuerzas, quería llorar como chiquillo, pero también sentía rabia e impotencia, al final Juan Cruz, su padre ganaría y todo acabaría, Eudamon, nuestro mundo, Paz, todo. Escucho las voces de las chicas en el pasillo pero se escondió rápido en el baño, no quería que lo vieran así.

Ya era de noche. Tina tejía un lindo guante para su futuro bebe, aunque no sospechaba siquiera como seria concebido, la enloquecía saber que podría engendrar vida en su vientre, mientras tarareaba las canciones que le cantaba a Luz en aquel frio sótano. Thiago entraba sollozando al Altillo y encontró a Tina sentada en la cama de Paz.

- Pero mi Niño Thiago! ¿Qué pasa? – pregunto Tina, desconcertada al verlo llorando –

- No puedo más Tina, no puedo – rompiendo en llanto- Juro que intento ser fuerte pero esto me sobrepasa- intentaba explicar- ¡Ya sé todo, la muerte de Paz, la destrucción, el futuro, fracasamos Tina, fracasamos!-

Tina- No te podes venir abajo, tenes que ser fuerte, todos tenemos que guardar nuestra fe – Tina trataba de consolarlo, pero era inútil – Pero ¿cómo te enteraste? – agrego.

Thiago - Hope, hable con Hope –

Tina - ¡sabia que esa bolida iba a soltar la sopa! – casi gruñendo.

Thiago – No, no está Hope, la Esperanza del Futuro, tomé un té de Paz – explicaba mientras se secaba las lagrimas.

Tina – pero como vas a tomarte un té, no sabes que eso es muy peligroso; mira si paras en año 300 perdido entre las bestias – le retaba con más cariño que enojo.

Se quedaron en silencio, Thiago estaba recostado, mientras Tina le hacía mimos como cuando niño y le cuidaba, de pronto empezó a cantar esa canción que Thiago conocía pero había olvidado hasta aquella noche.

Thiago – Tina, esa canción, vos me cantabas esa canción, cuando era niño! – decía Thiago, mientras se le agolpaban los recuerdos en la cabeza, su habitación cuando era chico, el rugby, Nacho y Simón sus amigos de infancia, los juegos, el rostro de su madre.

Tina no paro de cantar hasta que Thiago se quedo dormido, con cuidado lo recostó en la almohada, le dio un beso, a momentos no había diferencia entre hoy o 10 años atrás. Lo dejo ahí, y cuando Paz entraba al Altillo le salió al paso, lo dejaron dormido y salieron al Loft de Camilo para decidir que iban a hacer.

Los recuerdos habían explotado en la cabeza de Thiago e invadían sus sueños. Se vio a los ocho años en la mansión, vio a Simón, no tardo en recordarlo todo. Órnela su madre acababa de abandonarlo a él y a Barto, mucho no entendía lo que pasaba pero sentía la ausencia de su madre. Simón se había vuelto su incondicional, le daba contención y jugaban juntos con Nacho claro cuando el juez Alzamendi se lo permitía. Antes de lo de Octavio, Simón era un chico mucho más seguro, y había avocado el instinto de protección que había desarrollado con su hermana, pero esta vez en su amigo. Thiago lloraba escondido bajo su sabana, extrañaba a su madre, y Barto le había prohibió preguntar por ella.

Simón – Che, Thiago, ¿Qué tenes? ¿Te duele la panza otra vez? – le decía con dulzura el chico a su amigo, aunque era habitual que Thiago llorara por las noches, inclusive cuando invitaba a sus amigos a dormir.

Thiago – déjame, dormite, no me pasa nada – decía con la lagrimas brillándole a la luz de la ventana.

Simón – La extrañas a tu mamá ¿verdad? No llores, seguro se fue a la provincia, mi mamá viaja mucho a la provincia a ver a mi abuela, yo también lloro a veces – le animaba con sus ojitos celestes, y la sabiduría infantil que es divina.

Thiago – es que cuando hacia frio como ahora, ella venia y se metía aquí junto a mí, y me abrazaba, y dormía conmigo para que no sintiera frio – explicaba con voz graciosa y aniñada.

Simón quería mucho a su amigo, y no le gustaba verlo llorar.

Simón – Cuando mi hermana llora y nadie la puede controlar, me siento calladito a su lado, hasta que me deja abrazarla, la agarro fuerte y se tranquiliza, a veces hasta se queda dormida en mis brazos – comentaba con sus ojitos conmovidos – Ahora yo soy como tu hermano, Déjame me quedo acá junto a vos, hasta que te duermas – propuso; solo un niño puede actuar con tanta nobleza.

Thiago asintió con la cabeza, se seco las lágrimas que le empapaban las mejillas y el pequeño lunar, esbozo una leve sonrisa; que ya desde pequeño era encantadora. Se recostó dejando que Simón se acomodara junto a él y lo arropara entre sus brazos. La respiración sollozante de Thiago empezó a calmarse, y pronto los dos se quedaron dormidos.

A la mañana siguiente, Thiago se despertó y sintió los pies tibios de Simón dando calor a los suyos, aun tenía su brazo sujetándolo. Habían dormido abrazados.

Hay cosas que se sienten sólo cuando sos niño, cuando somos más puros, sin nada que nos diga que sentimiento rechazar o cual aceptar y alimentar. Thiago quería mucho a Simón, aunque jamás se dejaba mandar, sentía a Simón como su hermano mayor. En ese momento el pequeño Thiago sentía los pies tibios de su amigo entrelazados con los suyos y lo veía dormir angelical, tenía un nido de pájaro en el cabello, y la carita hinchada por las horas de sueño, pero Thiago lo miraba con ternura, con delicadeza le paso su mano por la mejilla quitándole una pestaña que le había caído. Hay sensaciones que solo un niño puede sentir con libertad y pureza. Thiago por una fracción de segundo quiso demostrar su gratitud por todo lo que su amigo hacía por él. Corrió un poco la sabana y se aproximo cuidadosamente y poso sus labios sobre los de Simón, el pequeño Thiago no sabía muchas cosas, pero si sabía que ese beso era todo lo que le quería expresar a Simón. El chico ni siquiera se despertó, hizo alguna mueca involuntaria y se acomodo en la almohada para seguir durmiendo. Thiago se levanto, se puso el abrigo y bajo a ver que estaba preparando Tina al desayuno. Simón durmió un rato más y luego bajo a la cocina junto con ellos.

Pasaron el día viendo caricaturas y jugando al rugby en la sala, Tina sufría tratando de mantener el orden, y Barto se alegraba de ver a Thiago divertirse. A la tarde los chicos estaban cansados y sucios después de jugar por toda la mansión.

Tina no podía permitirlo – A ver par de ¡señoritos!, suben inmediatamente y se dan una ducha, ¡ya! – ordeno tajante, eran las 5 de la tarde y pronto llegaría el padre de Simón.

El agua era otra diversión para ellos, así que hicieron de las suyas en la ducha, jabón por todos lados, shampoo en el piso, les dolía la panza de tanto reír.

Ya en la habitación, Simón – Che, Thiago, tuve un sueño re loco, pero no sé si contártelo – con algo de duda y desparpajo.

Thiago – dale contame, a ver si es tan loco –

Simón – es que es re loco,…soñé que vos me besabas… – dijo, como esperando temeroso una respuesta.

Inmediatamente se miraron, sonrieron y estallaron en risas,

Thiago – ¡soñas cualquiera! ¿A ver y si yo soñé, que vos me besabas? – le preguntaba mientras se burlaba.

Simón – No, porque vos me besaste, yo lo soñé – decía Simón en esa especie de guerrita que haces con tus amiguitos al discutir cualquier pavada.

Los dos se lanzaron el uno contra el otro, jugando a las luchas, volaban medias, zapatos, y no paraban de reír – No, ¡vos me besaste! – No ¡Fuiste vos! – se oía sin distinguir al emisor. De pronto Thiago quedo sentado sobre su amigo sujetándolo de los brazos.

Thiago – Yo gané, jajaja, te tacleé – decía triunfante. Simón intento levantarse, y se encontró con Thiago cara a cara separados por apenas unos centímetros. Thiago ante la situación, le clavo un pico furtivo.

Simón – ¡¿me besaste?! – dijo con algo de enojo y sorpresa. Thiago se tiro a un lado de Simón y se quedo en silencio hasta que ambos comenzaron a reír y a lanzarse cosas.

Thiago – que ¿Te gusto? – dijo viendo a Simón un tanto desafiante. Pero en una milésima de segundos el semblante le cambio y sonrió, se puso de pie y tomo el talco que estaba en el buro, y empezó a vaciarlo sobre Thiago, la situación lejos de ser complicada para los chicos, era un paso más conociéndose, y solo querían divertirse como todo niño. Aunque Simón no dejaba de sentirse raro.

Desde el pasillo alguien observaba sin ser visto, Bartolomé, algo preocupado por la conducta de su hijo y su amiguito, guardo silencio mientras pensaba. El padre de Simón pasa por su hijo, mientras Barto y él conversaban, al fondo Simón y Thiago se despedían entre bromas y bardos.

Inmediatamente después de la partida de los Arrechavaleta, Bartolomé llevo a su hijo a su despacho, Thiago sabía que estaba en problemas.

Bartolomé – Thiago, che, sabes que Simón va ir a estudiar a Paris, vos ¿adónde queres ir a estudiar? – le decía siempre con su particular sarcasmo.

Thiago - me quiero quedar acá – dijo sin entender.

Bartolomé - pensalo, en Londres hay un colegio buenísimo, donde estudia la realeza británica pienso que más adelante vos tendrías que cambiar de aire- sentenció.

Bartolomé - me parece que vos y Simón deberían de pasar más tiempo en el club, con Nachito, Zeta y los otros chicos – propuso esperando la reacción de su hijo.

Thiago – Simón me cuida como lo hacía mamá – dijo el chico a la defensiva, pues entendía que aunque su padre hablaba con dulzura en realidad lo estaba retando.

Bartolomé – ¡Tu madre se fue, nos abandono!, ¡es bueno que lo sepas de una vez! ¡Prefirió irse a viajar por el mundo antes que cuidarte a vos! - la adoración de Thiago por su madre era un insulto para Bartolomé que estaba muy dolido por la partida de su mujer, y vio la necesidad descargar su enojo, sobre todo después de ver a su hijo a los besos con otro chico.

Thiago- ¡Mentira, vos la tratabas mal a mamá. No la querías; por eso se fue! – Dijo gritando y con todo el llanto que había contenido por las noches.

Los ojos de Bartolomé se encendieron como pocas veces, la osadía de su hijo lo había sacado, y tenía que largar la ira que traía guardada con la madre del chico. Dio una bofetada revés y derecho al pobre Thiago, que cayó tendido al suelo. Rápidamente se dispuso a levantarlo y vio la mirada de su hijo por primera vez llena de temor, en ese preciso instante algo de la infancia de Thiago quedo sepultado para siempre.

Bartolomé – No vuelvas a levantarme la voz; Pero ¿porque te obstinas en ver molesto a papá? – le decía, empezando el juego de manipulación, haciendo sentir culpable al chico.

Bartolomé – No quiero más que Simón se quede en tu habitación. Si vas a jugar va a ser en el club - dijo con firmeza pero con su peculiar melosidad – Solo nos tenemos el uno al otro Thiaguito, Mamá ya no está más. – sentencio de forma definitiva, esperando que su mensaje hubiera quedado claro.

Thiago había escuchado cada una de esas palabras temblando de miedo, al punto que había mojado sus pantalones. Fue la primera y única vez que Barto golpeaba a su hijo. Tina entro de inmediato al despacho después de oír los gritos y sollozos de Thiago.

Tina – No, mi Señor, no le haga daño al chico – suplicaba resguardando a Thiago tras de ella. Thiago no recordaba mas de aquella noche en la que parte de su inocencia murió. No por un simple beso, más bien por la crueldad y rabia de su padre. Thiago no volvió a llorar ni a temer a su padre desde aquella noche, hasta que regreso de Londres cuando empezó a conocer los horrores que la mansión escondía.

Aquella noche hace diez años como ahora Tina lo arrullo con esa canción hasta que se quedo dormido. La melodía que había bloqueado los recuerdos de Thiago y su triste episodio, ahora había destapado esa parte del propio Thiago que él desconocía. Su mente ahora se encontraba bombardeada, por todo lo que Hope adulta le había dicho. Pero había algo que le dibujaba una sonrisa, recordar la noche que durmió en los brazos de Simón y ese calor electrizante que le provocaba recordar sus labios.


¿Qué les pareció? Dejen sus comentarios o reviews, por favor. El siguente capitulo se llama "La fiesta de Solteros" y empieza a plantear la historia de Tacho/Lleca. Gracias por leer.