La llamada del destino

Tras miles de años de guerra llegaría alguien que sin saberlo cambiaría las cosas para siempre, alguien que a primera vista puede parecer una chica como cualquier otra pero esta chica como todas las cosas pequeñas de la vida es algo más de lo que tus ojos ven:

Es mediodía, la hora en la que los alumnos salen contentos de clase atravesando las escaleras de entrada, adornadas con grandes columnas verticales. Entre el bullicio camina una chica rubia de ojos verdes, que está vestida con una chaqueta rosa, blusa blanca y una falda de lunares. La chica está muy entretenida saboreando una piruleta y hablando con sus amigas. Sus amigas son unas chicas altas y delgadas vestidas a la última moda.

—Estoy en plan de: "papa, ¿quieres que vaya al baile con un vestido que ya me han visto? ¿por qué me odias?" —dice la chica hablando con un acento muy alegre y despreocupado.

—¿Te va a llevar Tyler? —pregunta una de sus amigas con la sombra de la curiosidad reflejada en sus ojos.

—¿Dónde estabas cuando supere lo de Tyler? ya es agua pasada, Tyler tendría que ponerse de rodillas para conseguir que fuera al baile con él… —dice la chica hablando con altivez y levantando la cabeza con una postura orgullosa para darle crédito a sus palabras —cosa que va a hacer después del entrenamiento, así que voy a esperar.

—Bueno, adiós, hasta luego —dice una de las amigas mientras se despide de la chica rubia con un gesto de la mano.

—Llamamé —dice la chica, cuatro veces consecutivas por cada una de las amigas que se marcha, mientras levanta el brazo al ritmo que abre y cierra la mano.

—De acuerdo —dice una de sus amigas desde lo lejos sin ni siquiera darse la vuelta.

Pronto todos se fueron y la rubia se quedó sola, mirando en la dirección en que todas se marcharon. La chica se quita la chaqueta y se sienta juntando sus piernas e inclinándolas un poco hacia la izquierda haciendo que queden apoyadas en los escalones.

Ninguno de sus padres aparece para recogerla y eso hace que sienta un vació en su pecho que hace que baje la mirada, pero entonces siente una sensación extraña como si alguien la estuviera vigilando. Al levantar la mirada ve a un hombre ataviado con un elegante traje negro que incluía hasta una corbata y encima de su cabeza un sombrero negro. Aparte del hecho de que estaba algo rechoncho y de que un espeso bigote adornaba su cara, lo que más destacaba al señor era la expresión severa de su rostro.

—Buffy Summers —dice el hombre con la seriedad reflejada en su voz.

—Si. Hola, ¿qué? —dijo Buffy con una expresión cordial en su rostro.

—Tengo que hablar contigo —dijo el hombre demostrando que su forma de expresarse hacia juego con su apariencia de hombre severo.

—¿No será de Bullock´s, ¿Verdad? —dijo Buffy algo intimidada, la forma de comportarse de aquel hombre le hacía sentir como si hubiera hecho algo malo y él viniera a detenerla y meterla en la cárcel —Yo quería pagar la barra de labios.

—No disponemos de mucho tiempo. Debes venir conmigo. Tu destino te aguarda —dijo el hombre de manera enigmática haciendo que la incomodidad de Buffy pasara a preocupación.

—Yo no tengo ningún destino, estoy libre de destino —replica Buffy de manera alarmada ya que todo eso le parecía una locura, esperaba que en cualquier momento alguien apareciera y le dijera que todo se trataba de un programa de cámara oculta.

—Si lo tienes, tu eres la elegida, solo tú puedes detenerles. —repuso el hombre sin mostrar ningún cambio en su expresión.

—¿A quién? —pregunta Buffy plenamente descolocada por lo último que le a dicho esa frase era lo único que le faltaba para considerar a aquel hombre como un loco peligroso.

—A los vampiros —explico el hombre haciendo que Buffy abriera ampliamente sus ojos debido a la impresión que le supuso aquella respuesta.

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Horas después cuando ya había anochecido Buffy accedió a ir al cementerio con tal de enseñar a ese extraño personaje que se hacía llamar Merrick, que la existencia de los vampiros no era más que un mito y que desde luego ella nada tenía que ver con ellos.

Desde una distancia prudente observaban una tumba que estaba en completa quietud, sin señal de que nada ocurría en ella. Sin embargo Merrick no dejaba de mirar la tumba con las manos metidas en los bolsillos del traje del momento en que aparecio, mientras que Buffy había cambiado su chaqueta rosa por un abrigo amarrillo y la falda por unos pantalones largos de flores. Su expresión era de un completo sopor y se mostraba cada vez mas impaciente hasta que termina colocándose entre la tumba y Merrick para poder encararlo:

—Me aburro y estamos perdiendo el tiempo —dice Buffy exasperada mientras se movía de forma despreocupada —los vampiros son tan reales como los duendes, los gremlins o los esquimales. No va a aparecer ninguno, pero si quiere mi padre podría conseguirte ayuda profesional de alta calidad… y aún módico precio.

El hombre solo puso una cara de aburrimiento ante todo lo que decía pero entonces fijo su mirada en un punto por detrás de Buffy con una sonrisa triunfal lo cuál hizo que Buffy girara su cabeza hacia donde Merrick miraba.

Lo que vio la dejo estupefacta de la tierra había emergido una mano ennegrecida por el barro, la mano se removía tratando de salir, nada mas ver aquello Buffy soltó un gritito histérico y se asustó tanto que pego un brinco hacia atrás, que la dejo varios metros por detrás de su posición original. Por un segundo se quedó paralizada sin saber que hacer debido a la impresión que tenía, pero cuando el cuerpo de un hombre siguió a la mano Buffy se colocó detrás de Merrick temblando aterrorizada.

—Usted sabe de esto, ¿no? —dice Buffy sacando la cabeza por detrás de Merrick para mirar la figura del hombre que debido a la oscuridad no era capaz de ver sus rasgos, pero el hombre hacia sonidos raros, que parecían… oh dios, ¿Estaba gruñendo?

—No soy yo quién debe cazarlo —dice el hombre girándose para encararla, hablando con completa calma, a pesar del terror evidente de la chica, quién no paraba de temblar —una cazadora caza, un observador observa. Ahora… caza.

Dice Merrik colocando la estaca en la mano de Buffy, quién la sostiene en su mano a pesar de todo lo que esta se mueve, pareciendo que en cualquier momento se caerá de su mano. Pero Merrick no hace caso al estado mental de la chica y simplemente se aleja. Buffy se queda paralizada mientras traga saliva al verlo alejarse.

Por unos segundos que parecieron horas Buffy se quedó ahí sin moverse prácticamente paralizada si no fuera por el tranqueteante movimiento de sus rodillas que se movían de un lado para otro. Buffy giró la cabeza hasta la extravagante persona que se había quedado de pie, mirándola fijamente. Buffy tuvo la sensación de que el vampiro la miraba con ojos viciosos, por unos segundos quiso mirar hacia otro lado y echar a correr calle a través hasta estar en su casa, pero por lo que sabía de los vampiros no llegaría muy lejos antes de que la hubiera alcanzado, solo le quedaba una opción.

Buffy dio un paso hacia el tipo, un paso que le costó un gran esfuerzo pues la tentación de huir era muy fuerte, sin embargo dio otro paso y luego otro, cada paso que daba le acercaba más a esa extraña persona que había salido de la tierra y a cada paso la idea de que iba a morir le rondaba la cabeza.

Cuando estaba cerca de aquel tipo los nervios y la agitación hicieron sus estragos haciendo que caminara más lentamente hacia él:

—Hola, amigo, que hermosa noche, ¿Verdad? —dice Buffy riéndose de manera nerviosa mientras se rascaba la cabeza igual de tímida y nerviosa esperando que aquella persona se lo tome como un gesto de reconciliación y le perdonara la vida.

Sin embargo en una distancia tan pequeña pudo fijarse en los rasgos de aquella persona lo cual hizo que sintiera como su cuerpo se sobresaltaba pues los rasgos de esta persona no eran para nada humanos. Su rostro tenía grandes protuberancias en la frente y el puente de la nariz, unos dientes largos y puntiagudos, pero lo que más llamo su atención fueron sus ojos, unos ojos tan amarillos como el oro, que junto a la mirada viciosa y depredadora con la que la miraban le hacían sentirse como si fuera una cebra a punto de ser devorada por una pantera, eso tener un escalofrío de terror y soltar un fuerte grito.

Pero no le quedo tiempo para sentirse aterrada cuando el hombre se lanzó contra ella de la misma manera en que un felino se hecha sobre el antílope, la fuerza del choque hace que los dos caigan al suelo y Buffy se golpee la cabeza fuertemente dejándola atolondrada, mientras todo se ponía negro unos momentos.

Al desvanecerse la oscuridad, Buffy casi se muere de un infarto al ver unos dientes blancos encima de ella acompañados de una boca que chorrea saliva y un cuerpo lleno de tierra que trata de sujetarla, ella se debate asustada tratando de liberarse, pero el vampiro es muy fuerte. Cuando el vampiro acerca sus dientes al cuello de Buffy ella coloca sus manos en la cara de este haciendo fuerza para empujarlo hacia atrás pero el vampiro le sujeta las manos por las muñecas y la inmoviliza haciendo que Buffy emita un grito de desesperación y trate de zafarse, pero es inútil y el vampiro se agacha sobre ella.

Buffy siente como su corazón va a mil por hora y se acelera más a cada centímetro que el vampiro se acerca. Por su mente pasan imágenes de toda su vida y siente el aliento de la muerte justo en su cuello. Pero cuando ya parecía que ese era el final, Buffy reúne sus fuerzas y le da una patada a la entrepierna del vampiro haciendo que este suelte un gemido angustio y quede inmovilizado debido al dolor. Buffy templando como si fuera una simple hoja en un día de otoño se gira para quedar boca abajo y empieza a arrastrarse por el suelo estirando su mano hasta casi rozar la estaca con la punta de los dedos, pero entonces siente como una robusta mano que la agarra del pie y la arrastra por el suelo. El vampiro se vuelve a echar encima suya y ella siente como el gélido aliento del vampiro golpea su nuca haciendo que un escalofrío de terror recorra su espalda. Pero en ese momento, por una fuerza que solo se obtiene en momentos de verdadera tensión, cuando ves que la muerte te va atrapar, ella hecha su cabeza hacia atrás con toda la fuerza que fue capaz de reunir y luego hacia delante propinándole un fuerte cabezazo al vampiro, el golpe los dejo mareados a ambos. Buffy se recupero antes y le metió un fuerte puñetazo al vampiro con lo que se quito al vampiro de encima. Por fin libre de la prisión de ese vampiro Buffy se incorporó mientras corría hacia la posición en la que la estaca había rodado, esta vez si pudo alcanzarla y por fin sintió el tacto áspero de la madera en su mano. Buffy escucho un fuerte gruñido detrás suya y al darse la vuelta vio como el vampiro se volvía a lanzar a por ella, pero esta vez actúo por instinto y como por inercia agarro al vampiro por el pecho justo cuando se lanzaba a por ella y lo lanzo hacia la dirección contraria haciendo que este diera con sus huesos en el suelo. Con el vampiro caído y la estaca sujeta en su mano, temblorosa Buffy se acercó a él rápidamente, para no darle tiempo a que se levantara y la convirtiera en su presa.

Buffy se arrodilla al lado del vampiro y le clava la estaca en el estómago, haciendo que este suelte un quejido. Merrick le dirigió una mirada de severidad desde la distancia en la que estratégicamente se había colocado.

—En el corazón, ¿no? —pregunta Buffy con voz temblorosa debido a lo alterada que estaba y el horror de todo lo que le estaba sucediendo.

Entonces vuelve a clavar su estaca y esta vez el vampiro explota en polvo que le llega a entrar a Buffy en la boca y los ojos, esta se aparta aterrada mientras tose una gran cantidad de polvo cuando recupera la compostura se queda de rodillas petrificada observando el hueco donde antes había una persona y ahora solo un montón de cenizas.

—¿Lo ves? ¿ves tu poder? —escucho como la voz de Merrick sonaba a su espalda, mientras se acercaba a ella como si nada pasara. Pero Buffy no pudo prestar atención a lo que decía, solo podía quedarse observando el hueco vacío, recluida en su propia cámara de terror interna.