El Juramento

Dos hermanos gemelos idénticos, con el mismo nombre, separados por un incidente de familia en su juventud. Uno goza del bienestar familiar y del amor de Serena Tsukino, la más bella y hermosa mujer y el otro lucha por sobrevivir. ¿Pero qué sucede si por azares del destino, uno de ellos necesita el juramento de su hermano gemelo en un acto heroico por proteger al amor de su vida?

Capítulo 1

Los hermanos Kou

El 30 de Julio de 1981, en Oxford, Inglaterra, Neherenia Kou, esposa de Darien Chiba, la heredera de una cadena hotelera súper exclusiva alrededor del mundo, se encontraba en un hospital dando a luz. Su marido se había negado terminantemente a saber el sexo de los gemelos que su esposa tendría y estaba muy nervioso esperando que todo saliese bien. Al fin, una enfermera de nombre Lita, salió a tranquilizar al gallardo joven.

- ¿Señor Chiba?

- ¿Sí? – Darien volteó con anhelo hacia la enfermera que sonriente le tenía una agradable noticia.

- ¡Usted es padre de dos hermosos niños! ¡Dos saludables gemelos idénticos! Su esposa está bien aunque algo cansada. Puede pasar a verla y los niños estarán en cuneros. En unos momentos pasarán a llevárselos a usted y a su esposa al cuarto.

- Soy…. ¿soy papá de dos niños? – Darien preguntó como si no lo creyera.

- ¡Sí! ¡Y están preciosos! – añadió Lita. – Tienen cabello negro y aunque están muy pequeños pero creo no equivocarme al pensar que heredarán los hermosos ojos azules de su esposa y usted…

Darien no alcanzó a oír el último comentario de la enfermera y corrió al cuarto de Neherenia que, cansada, sonreía.

- ¿Ya lo sabes? Tenemos dos niñitos…

- ¡Lo sé amor! Me has hecho el hombre más feliz del mundo… ¿Ya has pensado como los llamaremos? – Darien besó levemente a su esposa en la nariz.

- Pues… me dirás que estoy loca pero al saber que son gemelos idénticos, pues pensé en que se llamen igual… - Neherenia sonrió con picardía.

- Neherenia… si se llaman igual ¿cómo los vamos a distinguir?

- Bueno, podemos ponerles un segundo nombre para diferenciarlos… o un apodo diferente…

- Mmmm…. Sabes que yo vivo para complacerte… ¿Y cuál sería el nombre principal de nuestros hermosos y saludables hijos?

- Tu sabes cómo he querido que se llamaran en caso de que fuesen niños… - Neherenia bajó la mirada apenada.

- ¿Sigues insistiendo con el nombre de Seiya? – Darien puso los ojos en blanco.

- Sí… - Neherenia hizo un puchero y Darien sonrió. – Por favor Darien… Cariño… ese nombre siempre me ha gustado… concédeme llamar a mis dos hijos Seiya…

- Seiya Kou y Seiya Kou… - Darien dijo en voz alta. – Suena bien. Pero insisto, ¿cómo los vamos a distinguir?

- Al que nació primero podríamos llamarlo Seiya Star Kou… y al segundo, Seiya Fighter Kou… ¿qué te parece?

Darien iba a replicar pero justo en ese momento, la puerta de la habitación del hospital, que más bien parecía una suite, se abrió. Artemis Kou hizo acto de aparición y Darien se sintió sumamente irritado. Nunca se había podido llevar bien con su suegro. Él era el dueño de la inmensa fortuna que su hija heredaría algún día y eventualmente, sus nietos. Además, Artemis nunca había aprobado el noviazgo y matrimonio de Neherenia. Para Artemis, Darien Chiba era un vil arribista. Nunca dejaría de ser ese medicucho de cuarta, porque no había de quinta, que había enamorado a su hija para escalar posiciones en sociedad y finalmente, hacerse el mantenido de una familia riquísima como los Kou. Artemis ignoró totalmente a su yerno y corrió a besar y abrazar a su hija que lo recibió con los brazos abiertos.

- ¡Papito!

- ¡Nena! ¡Has hecho a tu padre el abuelo más feliz del mundo! ¡Soy el orgulloso abuelo de dos saludables herederos de las empresas hoteleras Kou! ¡Neherenia, hija de mi alma!

- Estábamos discutiendo el nombre de mis hijos… - terció Darien haciendo que Artemis volteara dándose por aludido de la presencia de su yerno.

- ¿Y bien Darien? ¿Cómo se llamaran?

- Neherenia pretende que los gemelos se llamen igual…

- ¿Cómo? – el millonario se sorprendió. – Pero hijita…

- Pero ya sé cómo los diferenciaremos papi… tendrán un segundo nombre…

- Se van a llamar Seiya Star Chiba y Seiya Fighter Chiba… - dijo Darien con orgullo tomando la mano de su esposa pero Artemis lo interrumpió con una carcajada.

- Mi estimado Darien… no sé si se te olvida que cuando te casaste con mi hija firmaste un contrato prematrimonial… y en ese contrato está estipulado que dada la riqueza que mi hija va a heredar y el apellido que Neherenia aportó al matrimonio, mis nietos no van a llevar tu apellido… llevarán el de mi hija… el apellido Kou…

Darien soltó a Neherenia y saltó como un tigre.

- ¿Qué? Artemis, usted no puede hacerme eso… ¡son mis hijos! ¡Tienen que llevar mi apellido!

- Darien… - Neherenia intervino. – Lo que dice papá es cierto. Pensé que lo recordarías pero… Los niños van a apellidarse Kou.

- ¿Qué? ¡No! ¡Me rehuso! ¡Son mis hijos! ¿Y mis derechos de padre? – Darien gritó.

- Son tuyos, nadie te los está quitando… y más vale que bajes el tono Chiba… - Artemis le sonrió con un dejo de sarcasmo. – Pero desde que te casaste con mi hija te di a entender que aquí la que tendría las riendas era ella. Y desde luego, yo velaría que eso se cumpliera al pie de las letras. El apellido Chiba no tiene ningún brillo. El Kou en cambio es el que todos reconocen. Punto final.

La discusión se vio interrumpida cuando dos enfermeras entraron llevando en brazos dos preciosos niños con cabello negro azabache. Artemis tomó presuroso a uno de los pequeñuelos y Neherenia tomó al otro.

- Mira papá… él será Seiya Star Kou… fue el primero en nacer…

- Entonces yo tengo en mis brazos al pequeño Seiya Fighter Kou… será un grande… los dos serán grandes herederos del apellido Kou…

Darien, furioso, salió de la habitación y ya afuera, golpeó con un puño la pared. Aquello era una burla a su ego. Y como si estuviera escribiendo con sus palabras una profecía, susurró en voz baja.

- Algún día me las van a pagar… Me voy a cobrar esta afrenta… Esta humillación no se quedará así…