Hola niñas! Antes que nada, me disculpo por la demora. Ustedes bien saben que yo no soy de tardarme en actualizar. Pero la razón por la que me retrasé en hacerlo es porque ocurrió una desgracia. Un gran amigo mío falleció. Se nos fue de un infarto fulminante mientras dormía y pues todos nos quedamos en shock. Tan solo tenía 27 años y era el príncipe azul de una gran amiga mía. Así que por esta razón, este capítulo va dirigido para él. Para Carlos. Este capítulo va por ti. Porque te volveremos a ver y porque nos dejaste saber que los príncipes azules sí existen. Cuídanos y te volveremos a ver.

Capítulo 15

El Regreso

- ¡No muchacho! ¡Me opongo rotundamente a que hagas semejante barbaridad! – Haruka levantaba su tono de voz mientras Seiya, pretendiendo que no la oía, hacía sus maletas. Estaba guardando toda la ropa de Star y la que él tenía, que no se parecía en lo más mínimo a la de su hermano, la estaba dejando en el closet. La que tenía algún parecido con la de su gemelo, la guardaba en sus maletas. Taiki y Yaten lo miraban tristes y Michiru trataba de contener la ira de Haruka.

- ¿No crees que deberías pensarlo mejor, Seiya? Lo que Star te hizo jurar es una locura… Muchísimas cosas pueden salir mal y ¿qué vas a hacer si te descubren? – Michiru habló con voz más calmada que la rubia.

- Además… - terció Kakyuu con un tono de celos que no pudo contener mientras veía a Seiya ignorar a sus jefas. - ¿Cómo vas a poder actuar de manera amorosa con alguien que no conoces en lo absoluto? ¿Vas a poder responderle como hombre?

- ¡Kakyuu, cállate! – Taiki la tomó de la mano y se la apretó con fuerza y la pelirroja hizo un gesto de dolor. En ese momento Seiya se detuvo, suspiró profundamente y miró a todos.

- ¡No espero que entiendan! ¡No espero que comprendan! ¡Pero hice un juramento y lo voy a cumplir! – Seiya miró de pronto a Haruka y la enfrentó. – Haruka, sé que es una barbaridad, no necesitas decírmelo ni recordármelo… Michiru, sé que miles y millones de cosas pueden salir mal pero solamente espero jugar mis cartas lo mejor que pueda… eso ya lo sabía desde el inicio… y tú Kakyuu… - Seiya se adelantó hasta tomarla de los brazos y acercarse peligrosamente a sus labios… no conozco a Serena más que por Skype… y tienes razón… no podré responderle como hombre… pero lo juré… y tendré que alejarme de ella antes de que las cosas se pongan peor… y tú no deberías preocuparte por eso Kakyuu… sé controlarme… he pasado años cerca de ti y nunca te he besado… ¿o sí?

Kakyuu sintió que los colores se le subieron a la cara y se sintió en extremo ofendida. Se soltó de los brazos de Seiya, contuvo las lágrimas y se fue no sin antes gritarle.

- ¡Eres un idiota Seiya! ¡Sólo un idiota se presta a ser el segundo y a recoger las migajas de un amor primero!

Yaten se acercó a Seiya y le dio una palmadita en el hombro.

- Discúlpala Seiya… de sobra debes de saber, si tienes buena intuición y no estás ciego, que por mucho tiempo, Kakyuu ha estado enamorada de ti…

- Lo sé… - Seiya se sintió derrotado. Pero nunca he podido verla de otra manera que no sea como amiga y compañera de trabajo…

- ¿Y qué planeas respecto a tu trabajo en Three Lights? – Haruka intervino. - ¿Me vas a dejar botada con el proyecto? Eres mi cuarto miembro y tal vez el más importante… las mezclas, las canciones, el look… que de hecho fue Star el que terminó haciéndolo… si ese día que lo conocimos no hubiera traído puesto ese traje, no hubiera surgido la idea de vestir a Taiki y Yaten de traje azul y amarillo y a Kakyuu con vestido rojo…

- No te preocupes por eso… por las noches me dedicaré a componer, te llamaré, nos contactaremos por Skype… haré lo que me digas… pero desde Japón. Además, planeo quedarme poco tiempo… ya me inventaré algo para cumplir con la última voluntad de mi hermano…

Justo en ese momento, entró Setsuna con una maleta hecha. Michiru abrió los ojos desorbitadamente. Haruka resopló llena de furia.

- ¿Te vas también? – preguntó la violinista.

- Es más que obvio… me voy con Seiya…

- Pero señorita Setsuna… - Seiya iba a replicar y Setsuna le hizo un gesto de silencio.

- Star conocía a la perfección la administración de las empresas hoteleras. Aunque no le gustara. Y tú necesitas hacerte pasar por él. Y necesitas quien te dirija en algunas decisiones que seguramente tu padre te hará tomar cuando te tome por Star… Y yo no he olvidado mis lecciones de Administración…

- ¡Señorita Setsuna! ¿Sería capaz de hacer eso por mí?

- Por supuesto… volveremos a Japón… te ayudaré a hacer esto… por ti y por tu hermano…

- Siento que nada de esto debería estar pasando… - Haruka se dejó caer en un sillón mientras Michiru la veía y Yaten y Taiki abrazaban a Seiya.

- Esto no va a ser lo mismo sin ti… - dijo Yaten.

- Te vamos a extrañar… pero… ¿vas a volver? – preguntó Taiki.

- ¡Desde luego! Volveré… cumpliré mi juramento y volveré… esta es mi vida… este es mi hogar… sólo tendré que dejarlo en pausa por unos meses… ahora mi prioridad es cumplir mi juramento… pero volveré a mis sueños… No les digo adiós… les digo hasta luego…

S&S

Al día siguiente, Setsuna y Seiya optaron por levantarse en la madrugada para no despedirse de los demás. No querían drama. Además, sabían que tarde o temprano regresarían a Inglaterra. Tomaron el vuelo y durante todo el trayecto, Seiya recordó todos los momentos que había pasado al lado de su hermano en Japón. Recordó a su madre. ¿Qué aspecto tendría ahora? Recordó a su padre y la noche en que lo había corrido de la mansión Kou. Si tan sólo supiera que ahora iba a regresar y por la puerta grande… Había acordado con Setsuna que ella se quedaría en su viejo departamento y la iría a visitar diariamente para darle informes detallados de todo. ¿Nervioso? No lo estaba. ¿Con pánico? Tal vez, pero era por la idea de toparse con el bombón de su hermano. Hacerse pasar por él en el aspecto romántico iba a ser un terreno peligrosísimo. Sabía que efectivamente, tendría que besarla pero pensó por un momento en lo que había dicho Kakyuu. ¿Y si tenía que responderle como hombre? No… tenía que buscar la manera de terminar con ella antes de que las cosas llegaran a un punto del cual no hubiera retorno. De repente, Setsuna lo sacó de sus pensamientos.

- Seiya…

- ¿Sí?

- Es vital que trates de no cometer errores. Sé que odias a tu padre… pero tendrás que actuar como Star… Tienes que disimular a toda costa…

- Lo sé… será difícil no partirle la cara… lo único que anhelo es ver a mi madre… llevo años sin verla… ¡mi mamá! Señorita Setsuna… mi mamá… Sei me dijo que siempre intentó buscarme…

- Tienes que controlar tus emociones… y donde no debes controlarlas es con Serena… la novia de Star… ella debe de creer que Star ha vuelto más amoroso que nunca… Sé que no es el momento pero… ¿nunca tuviste nada que ver con Kakyuu o con alguna otra chica?

Seiya abrió los ojos como platos y de pronto, bajó la cabeza avergonzado. Se sonrojó y Setsuna levantó la ceja.

- ¿Seiya?

- No… la verdad, no.

- ¿Qué? – Setsuna se sorprendió, levantó la voz y algunos pasajeros voltearon a verlos. - ¿Me quieres decir que Kakyuu se moría de amor por ti, todos lo sabíamos, eres condenadamente guapo y nunca has tenido nada que ver con una chica?

- Pues… sí. Es la verdad. Me encerré en mi mundo. Yo sólo trabajaba y la verdad es que Kakyuu para mí solo era una compañera de trabajo. No niego que es muy linda pero nunca la vi como algo más. En Japón nunca salía de casa. Star era el que tenía el club de fans. Venía a pedirme consejos pero yo le decía lo que me imaginaba que yo le diría a una chica de poder salir de mi encierro y de mi soledad. Luego nos fuimos a Inglaterra y tú sabes que me dediqué por completo a Three Lights. No… no sé nada… y antes de que me pregunte señorita Setsuna, me aterra la idea de pensar que mi primer beso será para la novia de mi hermano…

- ¡Oh por Dios! – Setsuna cerró los ojos. – De verdad… sólo espero que te salga bien… Ya casi estamos por aterrizar. Recuerda… llámame cuando sepas que nadie te está escuchando y antes de hacer cualquier movimiento en la empresa, avísame.

- De acuerdo…

- Suerte… la vas a necesitar…

- Gracias…

El avión aterrizó. Setsuna se separó inmediatamente de Seiya y éste empezó a hiperventilar. Estaba de regreso y se ajustó la corbata del traje de Star que portaba. No estaba acostumbrado a vestir tan elegante pero tenía que meterse de lleno en el papel de su hermano. Tomó su equipaje, iba saliendo y de pronto divisó a lo lejos a la hermosa chica rubia de ojos celestes que había conocido por Skype que brincaba y saltaba, con una sonrisa hermosa y dos malteadas de chocolate en las manos. Seiya la reconoció al instante. Tenía que ser ella. Aquella era el bombón de Star. Aquella definitivamente era Serena Tsukino. Pero definitivamente la pantalla de la computadora no le hacía justicia. Era muchísimo más hermosa en vivo y de pronto vio como la rubia empezaba a gritar y corría directamente hacia sus brazos. Seiya se quedó inmóvil. ¿Qué hacía?

- ¡Seiya! ¡Seiya! ¡Te he extrañado tanto!

La chica se acercaba más, corriendo, librando a la gente que se movía a un lado y de pronto, recordando que su hermano la adoraba y que ahora él era Seiya Star Kou, dejó caer sus maletas y corrió hacia la hermosa rubia, que se arrojó a sus brazos. Seiya apreció el delicioso olor de su cabello y la apretó contra su pecho y sólo acertó a susurrar.

- Bombón…

- Seiya… sí… aquí estoy… aquí estás… esto ha sido una eternidad… - Serena levantó sus ojos y Seiya se perdió en el azul de esos ojos enamorados que no reconocieron la extrañeza y lo ajeno de algo que nunca había estado ahí, de alguien diferente. – Seiya… te amo… - Y Serena se paró de puntas, cerró los ojos y besó dulcemente a Seiya en los labios. Seiya sintió un roce tan dulce, como si fuera el aleteo de una mariposa, como si aquellos labios femeninos saborearan los suyos como un dulce con cuidado de no romperlo o no saborearlo tan intensamente y que tuviera ganas de más y se quedó totalmente alucinado por aquella sensación. Serena sonrió y con su risa lo hizo salir de su nube.

- ¿Amor? ¿Tanto me extrañaste que te perdiste con el primer beso de nuestro reencuentro?

- Perdóname… lo siento bombón pero te extraño tanto que no puedo creer que pienses que con ese beso vas a darle la bienvenida a tu novio… ven acá…

Seiya, tomándose en serio el papel de novio de Serena Tsukino, la tomó de la cintura, le acarició aquel rostro suave, se acercó a sus labios y después de haber aprendido la lección de la maestra, depositó en los labios de ella un beso como él soñó y pensó que lo daría de haber tenido una novia. Le dio un beso profundo, largo, cariñoso, apasionado y Serena, totalmente arrobada por aquella sensación de que su novio tal vez la había extrañado demasiado porque no conocía esa manera de besar suya, suspiró y le importó un comino que estuvieran en medio del aeropuerto y dejó caer las malteadas de chocolate que traía en las manos. Se aferró a los hombros de Seiya y éste la apretó por la cintura hasta que tomó una de sus manos y la entrelazó con las suyas y terminó el beso con uno breve, uniendo su frente y su nariz con la de ella.

- Te extrañé mucho bombón…

- Oh por dios… - Serena había perdido el aliento. – Después de este beso, creo que voy a pensar seriamente en dejarte ir alguna que otra vez… Jamás me habías besado así… Seiya… te amo… ¿nos podemos ir?

- Claro bombón… vámonos…

- Ash… me dejaste tan atontada que tiré las malteadas… una era para ti y otra para mí…

- No importa… te compraré todas las que quieras… - dijo Seiya mientras sonreía, cargaba sus maletas y tomaba la mano de "su ahora" novia.

S&S

- Tu madre y tu padre están muy impacientes por verte… - dijo Serena mientras el taxi los conducía a la mansión Kou. Los pensamientos de Seiya iban a mil por hora y para controlarse, no soltaba la mano de Serena.

- ¿Los has visto muy seguido?

- A tu papá más que a tu mamá…

- ¿Qué? – Seiya volteó rápidamente hacia la rubia y esta se agachó un poco.

- De hecho es algo de lo que quería hablarte… tu papá es muy atento pero… yo ya quería que volvieras… me llevo muy bien con tu madre, tu madre es un encanto pero tu papá con el pretexto de que no estabas, me abordaba mucho… claro, con el pretexto de que tú le hablabas para pedirle que lo hiciera… ¿eso es cierto Seiya?

Seiya apretó la mandíbula lleno de furia. Sei tenía razón. Darien, ese maldito asqueroso que muy a pesar suyo era su padre, seguía haciendo de las suyas. Pero tenía que actuar como Star. Así que sonrió y le dijo.

- Por supuesto bombón. Pero ya no verás más a papá. Ya llegué yo… no te preocupes por eso…

- ¡Qué bueno! Pero no tenías que pedirle a tu papá que se molestara!

- Ya sabes como soy… tengo que protegerte… ¡al fin llegamos!

La mansión Kou estaba frente a ellos y Serena le ayudó a Seiya con su saco. Bajaron y Seiya observó cuidadosamente lo que por años fue su casa antes de que se fuera. Serena se colgó de su brazo y él le besó la mejilla.

- ¡Aquí estamos! Tus papás deben estar esperándote… ¿Quieres que me vaya y te deje solo con ellos?

- ¿Te molestaría bombón?

- No… para nada… ¿me llamas después?

- Por supuesto… cenamos esta noche… Pero no te irás en taxi… le diré al chofer que te lleve…

- De acuerdo…

Seiya tocó y una jovencita de cabello lila abrió. Star le había enseñado bien todo pero fue Serena la que habló.

- ¡Hola Diana!

- Señorita Serena… ¡oh por Dios! ¡Joven Seiya!

- Diana… he vuelto… pero no hables fuerte… es una sorpresa… ¿puedes decirle a Jedite que lleve a bombón a su casa?

- ¡Claro joven! ¡Qué alegría! ¡Cómo se pondrá su mamá!

- Nos vemos luego bombón…

- Adiós… hasta la noche… - Serena se despidió siguiendo a Diana.

Seiya penetró y revivió los momentos en que se había ido de esa casa. Y ahora estaba de regreso. Dejó las maletas y subió las escaleras. Se sabía de memoria cómo llegar a las habitaciones de su madre. Llegó hasta la puerta y respiró fuerte para darse valor. Por fin iba a ver de nuevo a su mamá. Tragó saliva y tocó. La dulce voz de su madre le respondió.

- ¿Eres tú Diana? Pasa…

- No mami… no soy Diana…

Neherenia estaba leyendo un libro y bebiendo café. Cuando oyó la voz masculina, dejó caer la taza que se estrelló en la magnífica alfombra. Levantó la vista y encontró unos enormes ojos zafiro que la veían con un inmenso amor.

- ¿Seiya? ¿Seiya?

- Mami… mamá… - Seiya luchaba por no llorar y se acercó lentamente hacia Neherenia. La vio más acabada. Con más arrugas y con una enorme tristeza en sus ojos azules que no podía disimular. Le tomó la mano, se la besó y se la llevó a su cara. – Mamá… soy Seiya… regresé… ya volví como te lo prometí…

- ¡Hijo! – Neherenia lo abrazó y Seiya sintió que un gran vacío de su corazón volvía a llenarse. – Duraste demasiado tiempo fuera… ¡no vuelvas a irte por tanto tiempo!

- ¡Ya estoy aquí mamita… ya estoy aquí!

De pronto, la puerta volvió a abrirse y Seiya y Neherenia voltearon al mismo tiempo y Seiya tuvo que fingir para no levantarse en puños contra la figura que se dibujaba en el dintel.

- ¿Por qué tanto escándalo? – Darien apareció y de pronto sonrió. - ¡Ah, Seiya! Ya has vuelto… me alegra porque por fin podrás ponerte a trabajar… Necesito que cheques varias cosas de la corporación… ¿Ya te sientes restablecido hijo?

- ¡Al cien por ciento papá! – respondió Seiya con una alegría que ni de milagro sentía.

- Vaya… me alegra entonces que hayas ido a Inglaterra… se te ve muy bien… ¿la pasaste bien?

- ¡Mejor que nunca papá!

- Bien… ¿Mañana a las 9 en la empresa? Te pediría que fueras hoy pero supongo que irás a ver a Serena… a tu novia… muy linda muchacha por cierto…

- Lo sé papá… - Seiya estaba que hervía por dentro pero disimulaba mientras apretaba cariñosamente la mano de su madre.

- Entonces… ¿mañana a las 9?

- Ahí estaré papá…

- Te estaré esperando Seiya… - la voz de Darien sonó como una amenaza.

- Yo te esperaré papá… porque planeo llegar antes que tú… - amenazó Seiya mientras abrazaba alegremente a su madre y Darien lo miraba con los ojos entrecerrados. Salió y Seiya sonreía. Pensaba en sus adentros.

"La guerra papito… la guerra está declarada…"