Hola niñas! Muchas gracias por sus pésames, se los agradezco y como ven, pues ya he vuelto a las andadas... Seiya nunca nos falla y veamos cómo se va entramando esto... así que continuemos pues... Éxito!

Capítulo 17

Inician las Sospechas

La asamblea se dio por terminada y Seiya tomó sus cosas y se retiró antes que nadie a la oficina de su gemelo. Su oficina ahora. Se dejó caer en la elegante butaca de cuero y su secretaria personal, una linda chica de cabello negro, enérgica y eficiente, llamada Rei Hino, entró inmediatamente.

- ¡Bienvenido Seiya! Ya te extrañábamos en el corporativo… ¿Cómo te fue en tu viaje?

- Bien… gracias… - Seiya por un momento olvidó el nombre de la chica y toda la información que Star le había dado en Inglaterra. Afortunadamente, Rei llevaba en su traje su gafete con su nombre y Seiya pudo salir airoso de la situación. – Rei… ¿me puedes traer un café bien cargado por favor?

- ¿Cargado? Si a ti te gusta que esté prácticamente como agua de calcetín… - la pelinegra empezó a reír y Seiya disimuló el error y se rió con ella.

- Bueno, lo que pasa es que estoy algo desvelado… tú me entiendes…

- ¡Ah bueno! Eso lo explica todo… ¿Algo en lo que quieras que te asista después de la junta?

- Sí… necesito que me contactes con el mejor auditor de todo Japón. El consejo decidió que vamos a hacerle una auditoría externa al corporativo…

- Mmmm… - Rei se mordió los labios mientras tomaba notas en su I-Pad. - ¿Y cómo lo tomó tu padre?

- Prefiero no contestar a esa pregunta… - Seiya se volteó hacia la ventana y Rei levantó las cejas.

- ¡Uy, lo siento, Seiya! Vaya que regresaste con bríos… ¡En fin! Está bien… me encargaré de esto… ¿algo más? ¿Lo de siempre para almorzar?

- No… no almorzaré aquí. Iré a almorzar a casa…

- Bien. Con permiso…

Rei salió y Seiya estaba a punto de marcar el número de Setsuna cuando su teléfono sonó.

- ¿Sí?

- Tu padre te espera en su oficina… - Rei le informó. – Quiere que vayas enseguida.

- Gracias, Rei.

Seiya suspiró. Sabía que su padre no iba a estar nada contento con la sugerencia que había hecho y que había sido aceptada por el consejo administrativo. Pero tenía que comprobar si estaba haciendo bien las cosas y si no le estaba robando a su madre y lo más importante. ¿Por qué no le había permitido en todos esos años manejar su dinero siendo ella la dueña de todo? ¿Por qué no le permitía disponer de efectivo para contratar al detective que su madre quería para hallarlo a él? Resignado a seguir pretendiendo ser su gemelo, se encaminó a la oficina de su padre. Tocó.

- ¡Pasa!

Seiya hizo su mejor cara de poker e intentó emular la paciencia y dulzura que Star siempre tenía.

- ¿Mandaste llamarme papá?

- ¡Siéntate! – la voz de Darien era dura y era evidente que echaba espuma por la boca. Estaba sentado en el escritorio que antes pertenecía a Artemis Kou y ahora era él quien tenía por hábito fumar los mismos habanos que antes fumaba su abuelo. Seiya disimuló su disgusto y con calma, se sentó.

- Dime, papá… ¿ocurre algo?

- ¿Qué demonios estabas pensando para no preguntarme primero sobre tu sugerencia de la auditoría externa al corporativo antes de presentarla al consejo administrativo? – Darien levantó la voz y se levantó de la butaca y se situó detrás de su hijo, peligrosamente detrás de su cuello de tal manera que pudiera sentir su aliento y el tono de su voz en la oreja mientras Seiya cerraba los ojos. - ¿Me puedes explicar?

- Los asuntos del trabajo se tratan en el trabajo papá… Además, no pensé que fuera mala idea para ti…

- ¡Te equivocaste! ¿Quién te crees que eres para erigirte como líder de la empresa de esa manera en la junta que yo dirijo?

- Papá…

- ¡Ningún papá! – Darien apagó con furia el habano en el cenicero de plata pura que tenía en el escritorio y Seiya tuvo que respirar profundamente para controlarse y no pararse y enfrentarlo de una buena vez. - ¡Jamás esperé eso de ti Seiya! ¡Sabes perfectamente que tu único trabajo es ser mi mano derecha y obedecerme! ¡Nada más!

- Obedecerte implica hacer lo mejor para el corporativo y los hoteles…

- ¡De eso me encargo yo niño! ¡No quieras venir a educarme en lo que llevo haciendo durante años! ¡Me dejaste en total ridículo y lo que es peor es que ahora tu idea de la auditoría se tendrá que llevar a cabo…!

Seiya no aguantó más. Se levantó y se puso frente a su padre.

- Bueno… y ultimadamente… si llevas haciendo lo correcto todos estos años… ¿qué es lo que te apura?

Darien dio un paso hacia atrás, impresionado de que su hijo preferido se le pusiera al tú por tú. De pronto, creyó ver en él al hijo que había corrido hace años y que también se había enfrentado a él por defender a su madre pero inmediatamente desechó la idea. Frunció el ceño.

- ¡No me hables así Star!

- Perdóname papá… pero de verdad… ¿qué tiene de malo? La auditoría sólo nos traerá cosas buenas… créeme… confía en mí… Soy tu mano derecha… tú lo has dicho… sabes que te quiero y te respeto… - Seiya sintió que estaba a punto de vomitar en su propia boca. – Lo sabes… ¿verdad papá?

- No vuelvas a hacer nada sin consultarme y además quiero saber antes que nadie a quién vas a contratar como auditor… - dijo Darien un poco más tranquilo al oír el tono conciliador de Seiya.

- Claro papá… por supuesto… confía en mí… - Seiya le sonrió y abrazó a Darien. Salió de la oficina y Darien se quedó inmóvil.

- Si no fuera porque sé que el maldito de tu hermano se largó de nuestras vidas hace años… juraría que hoy lo vi en ti Star… podría jurarlo…

S&S

- ¿Bueno? – Setsuna contestó su celular mientras comía un sándwich y casi se atragantó cuando Seiya habló sin parar.

- ¡Señorita! Esto es más difícil de lo que parece… ¡Lo odio! ¡Odio a mi padre! ¡Y hoy estuve casi a punto de sacar mi verdadera personalidad y por momentos siento que se me olvida toda la información que Star me dio…! ¡Ya gané el primer asalto! Logré que se aprobara la auditoría externa al corporativo para saber si mi padre le ha estado robando a mi mamá su dinero pero aun así… Y además es cierto lo que Star sospechaba… Mi padre está detrás del bombón de mi hermano…. Y yo…

- Seiya…. Seiya… hey… espera un momento… ¡Alto! – Setsuna lo detuvo. – Siquiera déjame asimilar lo que me acabas de decir… Sabías que cumplir el juramento que le hiciste a tu hermano no iba a ser tarea fácil…

- Es que jurarlo fue una cosa… pero estarlo llevando a cabo es otra… siento que en cualquier momento puedo cometer un error… Una cosa es lucir exactamente igual que Star… pero somos diferentes… Él era el dulce… el entregado… el conciliador…

- Tú también lo eres Seiya… sólo que en ti la parte luchadora es más fuerte… Ahora eres tú el que debe aguantar. Además no será por mucho tiempo. Star te pidió que te hicieras pasar por él sólo el tiempo necesario para que Serena no sufriera, para descubrir a tu padre y para proteger a tu madre…

- Es que no sé si podré… - Seiya replicó con desaliento.

- Podrás… porque cuentas conmigo… con el apoyo de tu hermano donde quiera que ahora esté… y también con Haruka, con Michiru y con los Three Lights… ellos esperan por ti.

- Quisiera que esto terminara para poder volver… Aunque…

- ¿Aunque qué? – Setsuna se interesó.

- Hay dos cosas que me preocupan por encima del problema con mi padre… Después de volver a ver a mi madre… No sé si tenga el valor para dejarla de nuevo… Mi mamá lleva años sufriendo por mí. Y ahora sufrirá cuando sepa lo que le ocurrió a Star…

- Star te dijo que no tenía porqué saberlo…

- ¡Pero yo quiero que mi mamá me vea y me quiera a mí por ser Fighter y no por creer que está viendo a Star! – replicó rebelde Seiya. – Además… Serena… la novia de mi hermano… es tan linda y dulce como la describió. Ella realmente cree y no se ha dado cuenta en lo absoluto que ha besado a otro hombre. Ella ve en mí a Star. Y es tan hermosa… tan linda… tan inocente… que como me dijo Star… acaso me hubiese gustado que ella se hubiese enamorado de mí…

- Fighter… ¡qué cosas dices!

- ¿Suena loco, no es cierto? – Seiya se lamentó. – Pero me bastó verla en el aeropuerto y tener una cita con ella y hablar por teléfono y tener las expectativas de comportarme como su novio y besarme con ella que me duele pensar qué pensará cuando yo me aleje… Llorará por Star… pero no llorará por Fighter… por el que ahora está con ella…

- ¿No estás exagerando?

- Tal vez… Me tengo que ir señorita… Quedé de ver a Serena…

- Cuídate Fighter… ten cuidado…

- Lo haré…

S&S

Después de haber pasado toda la tarde con su madre después de almorzar, Seiya había invitado a Serena a cenar al club donde sus padres tenían membresía. En el Club Silver Millenium había toda clase de actividades, desde natación, equitación, billar y una exclusiva terraza para cenar. Cuando Seiya pasó por ella, Serena no sabía que ponerse pero Seiya ya había solucionado aquello. Llegó a su casa con una enorme caja de regalo en cuyo interior había un hermosísimo vestido plateado de Armani, al igual que el smoking con el que él se había vestido.

- ¡Seiya! ¡No te lo puedo creer! Es un vestido hermosísimo… ¡Me vas a echar a perder… ¡ Me puedo acostumbrar a esto…

- Pues acostúmbrate… quiero que dejes a la luna como un pobre resplandor al lado tuyo…

Seiya se sentó, nervioso, a que Serena se arreglara y cuando salió, se levantó y la admiró como un colegial. Se preguntó si Star se sentía así con ella. Serena corrió hacia él, lo besó apenas en los labios y le preguntó.

- ¿Cómo me veo?

- Más hermosa que una estrella… ¿nos vamos?

Seiya le ofreció su brazo, subieron al auto y llegaron al club. Eran las seis de la tarde porque Seiya quería que Serena viera el atardecer. Pasaron por la piscina y algunos niños todavía estaban jugueteando. Serena se rió y Seiya coqueteó con ella, sintiendo en su interior que estaba robándole esos momentos a Star, sintiéndose culpable pero de pronto, el grito de una madre y de unos niños, hicieron que la pareja volteara.

- ¡Auxilio! ¡Mi niño! ¡Se va a ahogar!

- ¡Mami! – el pequeño de unos cuatro años, se había resbalado en la parte más honda de la alberca y agitaba las manitas desesperado. Una niña lloraba, sentada en un carrito y no había ni rastro de salvavidas. Ya era hora en que se cerraban las albercas. Serena gritó.

- ¡Dios mío! ¡Hay que ayudarlos! ¿Pero cómo?

Seiya inmediatamente se arrancó el saco del smoking y se lanzó al agua sin pensárselo. El niñito ya se había sumergido completamente y la madre gritaba. Seiya nadó rápidamente al fondo y sacó de inmediato al niño con toda la rapidez que fue capaz y en cuanto estuvo fuera del agua, el niñito empezó a toser por sí mismo. No hubo necesidad de darle respiración de boca a boca pero estaba sumamente asustado. La madre se acercó a Seiya y le dio las gracias.

- ¡Si no hubiese sido por usted, mi niño se hubiera ahogado! ¡Gracias! ¡Es un ángel!

- No se preocupe… no fue nada…

- ¡Gracias, de verdad, gracias!

Seiya se exprimió el agua de su cabello y sabía que estaba hecho un desastre pero no le importaba. Tenía que salvar al pequeño y lo bueno era que ya estaba a salvo. Regresó junto a Serena pero cuando llegó con ella, la rubia lo miraba totalmente anonadada y estupefacta.

- Lo siento bombón… tendrás que cenar al lado de un hombre mojado…

- Seiya… tú no sabes nadar… tú le tienes pánico al agua… y acabas de nadar y salvar a un niño… ¿tienes algo que decirme?

Fue entonces que Seiya se dio cuenta. Había cometido un error garrafal. Star nunca había aprendido a nadar y Serena lo sabía.