Capítulo 2

Las Diferencias

Darien Chiba tuvo que tragarse su humillación y su rabia por días, semanas, meses y años. Sus hijos, sus hermosos gemelos empezaron a crecer y eran tan iguales como dos gotas de agua. Neherenia se sentía feliz pero sufría al no poderlos reconocer. Aunque Darien rumiaba su coraje, no podía evitar sentir cariño por sus hijos, pero ese amor paternal se esfumaba en el momento en que Artemis, su suegro, llamaba a los bebés como "sus pequeños Kou". Los años pasaron y pronto los gemelos cumplieron ocho años. Neherenia les había preparado una fiesta en todo su esplendor para festejar a los pequeños y Darien estaba quejándose con su esposa.

- ¿No te parece excesivo haber reservado todo un hotel de la cadena para que una bola de chiquillos y sus padres vengan a pasar tres días enteros a jugar con Sei y Seiya?

- Son nuestros hijos amor… - Neherenia le acarició el rostro a su esposo y Darien bajó la mirada. - ¿Es que no los quieres ver felices? Además, mi padre…

- ¡Tu padre, tu padre! ¡Siempre tu padre! ¿Es que va a haber algún día en que no me menciones a tu padre? ¡Estoy harto Neherenia! De haber sabido que casándome contigo iba a vender mi orgullo y mi dignidad a tu padre y a ti, tal vez nunca lo hubiera hecho…

- ¡Darien! – Neherenia retrocedió avergonzada, herida y en ese momento, entró al cuarto Seiya Fighter.

- ¡Papá! No le hables así a mi mamá… no me gusta…

- ¡Cállate Fighter! ¡No te metas en asuntos de mayores! ¡Además sabes que no me gusta que entres sin tocar!

- Pero papá…

- ¡Salte!

- ¡No me voy a salir hasta que me digas que no le vas a volver a hablar así a mi mamá! – El pequeño Seiya Fighter se plantó enfrente de Darien y lo miró con sus ojos azul zafiro mientras Neherenia tragaba saliva y lo reprendía.

- Fighter… por favor, hazle caso a tu padre y sal del cuarto mi vida…

- ¡No! ¡No quiero mami! ¡Dile que no te hable así!

- Niñito malcriado, vas a ver… - Darien ya estaba avanzando hacia Seiya Fighter cuando el pequeño Seiya Star entró.

- Papi… ¿qué sucede? ¿por qué estás molesto?

- Aquí tu hermano que no respeta nada y que hace lo que le da la gana… - Darien miró con ira a Fighter y le abrió los brazos a Seiya Star que corrió a abrazarlo.

- Ay Sei… - dijo Star a Fighter que lo miró con recelo. - ¿Ahora qué hiciste?

- Papá le habló mal a mi mamá… tú porque no estabas aquí pero hubieras hecho lo mismo…

- ¿Es cierto papi? – Seiya Star miró con tristeza a Darien y éste, con alevosía, mintió.

- Hijo, hijito, ¿me crees capaz de gritarle a tu mami, con lo tanto que la quiero?

- Sería eso muy feo… - Seiya Star bajó la mirada pero Seiya Fighter lo miraba como si quisiera decirle a su hermano que su padre estaba mintiendo.

- ¿Me crees, verdad Seiya Star? – Darien le dio un beso a su hijo mientras su gemelo se abrazaba a la pierna de su madre que lo abrazaba.

- Supongo que sí, papi… ¿Podemos salir del cuarto Sei y yo?

- Sí, váyanse que si no, no habrá regalos…

Los dos niñitos salieron dejando a sus padres solos y Neherenia se enfrentó a Darien.

- ¿Por qué gozas poniendo a los gemelos en contra? Darien, no lo hagas… Además no creas que no he notado tu preferencia por Seiya Star…

- Qué bueno que lo notas… - dijo Darien mientras se servía un vaso de whisky. – Seiya Star es demasiado apegado a tu padre… y eso no me agrada. Contigo y con él ya tengo suficiente como para que uno de mis hijos salga idéntico a ustedes, de la misma calaña.

- Parece que me odiaras… - dijo Neherenia con dolor.

- No te odio querida… pero tampoco te adoro como te adoraba antes. Y eso tenlo muy en claro.

- Entonces divorciémonos… - propuso la joven.

- ¡Nunca! – Darien le gritó a Neherenia. – Demasiado tiempo he aguantado los desplantes de tu padre. Ahora permaneceremos unidos. Por nuestros hijos… Hagamos la fiesta de los gemelos en el hotel.

S&S

La fiesta dio inicio y niños, chiquillas y payasos provocaban un gran alboroto alrededor de la piscina. Artemis había gastado una considerable suma en que hubiera grandes pasteles, carritos de palomitas, manzanas acarameladas, globos, todo los que un niño pudiese desear. Neherenia estaba viendo todo y Darien se había encerrado en su suite alegando que no tenía humor de estar oyendo gritos de niños. Seiya Star estaba corriendo por todos lados, jugando futbol americano y de pronto, Artemis no vio a Seiya Fighter. Intrigado, lo buscó con la mirada y después de varios intentos, lo encontró sentado en un rincón con una paleta en las manos y la cabecita baja. Le fue fácil localizarlo puesto que Neherenia acostumbraba peinarlos con una coleta baja porque odiaba la idea de cortarles su hermoso cabello negro azabache. El anciano se le acercó.

- Hey… Sei… ¿qué haces aquí? ¡Es tu fiesta! ¿Por qué no vas a jugar con Star futbol americano?

- No tengo ganas abue…

- Vaya, vaya… así que mi nieto no tiene ganas en el día de su cumpleaños… ¿y por qué tu hermano sí?

- Porque a Sei Star mi papá sí lo quiere… y a mí no…

- ¿Por qué dices eso? – de pronto la cara de Artemis se puso sumamente seria y le levantó la carita llorosa a Seiya Fighter.

- Mi papá Darien quiere más a Sei Star… ya me di cuenta… yo lo hago enojar y…

De pronto, unos gritos los hicieron voltear hacia la piscina. Alguien había caído y se estaba ahogando. Artemis volteó y los salvavidas no estaban. Seiya Fighter corrió y se aterró de ver la camisa de futbol americano de su hermano.

- ¡Sei Star! ¡Aguanta!

El pequeño Seiya Fighter, sin medir el peligro, sin contar con que tenía ocho años solamente, se lanzó a la piscina para sacar a su gemelo que ya se estaba hundiendo. A Seiya Star le daba terror el agua y Darien lo había complacido en no tener que tomar lecciones de natación mientras que a Seiya Fighter lo había obligado a pesar de sentir el mismo temor. Seiya Fighter agarró a su hermano y con trabajos, lo sacó del agua y Artemis lo ayudó.

- ¡Sei Star! ¡Sei Star! ¿Estás bien?

- ¡Hijito! – Neherenia se acercó, asustadísima, llorando, en un ataque de histeria mientras todos observaban.

- ¡Cof! ¡Cof! – Sei Star tosió y se quitó el pelo de la cara mientras Neherenia lo secaba con una toalla y Artemis secaba a su vez a Seiya Fighter. Todo mundo preguntaba por el padre de los gemelos pero Darien nunca apareció. – Estoy bien mami… ¡Fighter! ¡Sei! ¡Me salvaste hermano! ¡Mami, Sei Fighter me salvó! ¡El sí sabe nadar!

- ¡Lo sé hijito, lo sé! – Neherenia abrazó a Seiya Fighter y lo besó mientras Artemis le alborotaba el pelo a los dos gemelos.

- Eres todo un campeón Sei Fighter… por lo tanto no te debe importar si tu padre te quiere o no… yo te quiero, tu madre te quiere y tu hermano te adora. Y eso debe bastarte… ¿me entiendes Sei?

- Sí abue… - de pronto Seiya Fighter se sintió mejor y abrazó a su hermano.

- ¿Estás ya bien Star?

- ¡Sí Sei! ¡Te quiero mucho hermano!

- ¡Y yo a ti tonto!

- Vamos a que partan el pastel mis amores… mis dos estrellas… - dijo Neherenia sonriendo.

- ¿Qué vas a pedir de deseo Sei Fighter? – le preguntó en un susurro su hermano.

- Que nunca me faltes Sei… que nunca me faltes…