Disclaimer: Nada de esto me pertenece, todo es de Louisa May Alcott y sus herederos y no me reporta ni un triste peso.

Sé que Amy no recibe mucho amor, pero la verdad es que yo la quiero mucho (en gran parte, porque me recuerda a mi hermana). Además, en la historia, la chica evoluciona muchísimo y al final es (casi) tan sensata como sus hermanas.

4

Amy

Aire

Le gusta que el viento juegue con su pelo, aunque luego desenredarlo sea tarea de titanes. Sabe que el aire frío le está haciendo enrojecer las mejillas y que cuando llegue a la escuela seguramente alguna de esas chicas tan tontas se burlará de ella. Pero por una vez en la vida, le da igual. Esas niñas pueden decir lo que quieran, ella es feliz.

Por alguna razón, a Amy le gusta más el otoño que ninguna otra estación del año. Quizás son los colores de las copas de los árboles o que le gusta jugar con las hojas secas (aunque sea algo impropio de señoritas). O por las dos cosas.

Amy suspira y sigue caminando por la arboleda. Cuando llegue esa tarde a casa, pintará el día de hoy con las acuarelas que Meg le regaló en su último cumpleaños. Espera tener un naranja que le haga justicia a las hojas de ese roble.


Espero que les haya gustado la viñeta. Acá Amy es más pequeña que al comienzo de la novela, por lo que aún no es tan consciente del peso de la opinión de sus compañeras. Lo bueno es que logra superar esa etapa, ¿no?

Bueno, acá acaba esta pequeña serie de drabbles (todos sabíamos que tenía que terminar tarde o temprano, ¿no?). Espero que les haya gustado tanto como a mí me gustó escribirla. Gracias especiales a Escristora y Lady Cid por sus reviews, que son un encanto, y a DaliaGreen por agregar la historia a sus alertas. ¡Gracias totales!

¡Hasta la próxima historia!

Muselina