Durante el Camino...

Por

Corazón de Diamante

–Seiya, a la cuenta de tres cada uno dará media vuelta y…

–¡No!… sin antes darnos un beso…

Instintivamente cerré los parpados y percibí como sus labios acariciaban los míos con una ternura inigualable, para después convertirse en un apasionado beso. El tiempo pareció detenerse, pero mi razón me decía que eso era imposible, nada en este mundo permanece estático. Sentí como si estuviera cumpliendo su última voluntad, pero la verdad era que yo también anhelaba este gesto. Parecía que íbamos a ganar el Record Guiness, para el beso de mayor duración.

–¡Listo! –dijo a unos cuantos milímetros de mi rostro; yo aun no recobraba el aliento.

Nos vimos fijamente, y por primera vez me percate de que el color azul de nuestro iris tenia un tono diferente.

"1, 2 y … 3"

Contamos al unisonó, dimos media vuelta y caminamos en dirección contraria de la solitaria estación de tren. Ninguno volteo... Los dos llevábamos a cuestas una mochila con lo mas indispensable y entre nuestras pertenencias se encontraban nuestros sueños e ilusiones. Nuestro destino era claro y este se encontraba plasmado: en su guitarra y en mi cámara fotográfica.

The End

10/I/2013