Aclaración: Este fragmento (del prólogo) pertenece a un proyecto (que espero muy pronto se concrete y se convierta en una historia larga) que escribí junto con mi maravillosa y talentosa amiga Patty Ramírez de Chiba; quien amablemente me permitió publicarlo en este compendio de historias. Gracias amiga.

Descubriendo el Dolor

Por

Patty Ramírez de Chiba/Corazón de Diamante

–¡Joven, de verdad lo siento, pero sí la novia no llega en cinco minutos, me veré en la penosa necesidad de no oficiar la ceremonia!

–Padre, estoy seguro que mi hermana llegara en unos segundos…

Andrew no entendía del por qué se estaba demorando su hermana al: "Día más importante de su vida". Todos sus amigos intentaron comunicarse con ella por medio de su celular, pero sus llamadas eran enviadas al buzón de voz, querían creer que simplemente había dejado su celular en la casa de sus padres o este se había quedado sin batería. Con esto ahuyentaban los malos pensamientos.

–Diamante… no te preocupes Serena llegara de un momento a otro, es probable que se haya quedado dormida, ya la conocemos –trato de sonreír para tranquilizar al novio, quien se encontraba nervioso en la entrada de la iglesia, caminando de un lado a otro.

–¿Y sí sufrió un accidente automovilístico? ¡Voy a buscarla!

–¿Quieres que se demore aun más la boda? Imagínate si ella llega y tu no estas…

Andrew quien también era su padrino, lo convenció para que entrara de nuevo y la esperara junto al altar. De repente timbro el celular que se encontraba en el interior de la bolsa del saco color marfil de Diamante. Se sintió aliviado al ver en la pantalla táctil la fotografía de Serena e inmediatamente contesto.

–¿Dónde estas? Estoy muy preocupado por ti… Estas bien…

Para Diamante fueron los veinte segundos más largos de su vida, Serena simplemente no decía nada, hasta que…

–Diamante… lo siento… no me voy a casar contigo –colgó el teléfono.

Aquellas palabras tan coherentes, pero a la vez crueles, hirieron de una manera inimaginable el corazón de aquel joven que se encontraba en medio de las inquisidoras miradas de los invitados. Las personas que estaban sentadas en las bancas de enfrente escucharon perfectamente todo, y fue cuestión de segundos para que todos los presentes se enteraran de lo sucedido.

Diamante lanzo el celular en contra del Cristo, lo cual causo la molestia del padre y la preocupación de los presentes. Él no soporto estar un minuto más en aquel lugar donde se suponía saldría del brazo con su esposa.

–Diamante, espera por favor –grito Zaphiro su hermano menor.

El corrió con todas sus fuerzas, se dirigió a la avenida principal y tomo un taxi.

–¿Joven, a dónde lo llevo?

–No me importa, mientras más lejos mejor… pero larguémonos de aquí…

El taxista no dijo mas, de alguna forma intuyo que todo se trataba de una desilusión amorosa. Decidió no preguntar nada, no quería que aquel joven lo golpeara para sacar con él sus frustraciones.

Paso una hora, él no podía quitar de su mente aquellas palabras que resonaban una y o través. Lo mas prudente sería sacar toda su frustración, tristeza, coraje: llorando, pero simplemente no podía sentir mas allá del odio por aquella mujer que había pensado que amaría para toda la eternidad.

–Lo siento, pero es lo más lejos que lo puedo llevar… son 150 pesos.

Él no traía dinero, entonces como sí algo le quemara alrededor de su muñeca izquierda, recordó el reloj de oro que le había regalado aquella traidora. Se lo entrego sin decir nada más. El taxista quiso protestar, pero se dio cuenta de que el reloj era sumamente valioso y él era el que salía ganando. Le llamo la atención la inscripción del reverso:

"I love you my prince."

S and D 4ever 30/07/2009

Diamante simplemente no podía creer la ironía del destino, el imbécil del taxista, lo había dejado en el maldito lugar donde la había conocido. No lo soporto más, se dejo caer de rodillas y grito como un loco.

–¡Ojala y nunca te hubieses cruzado en mi camino… Serena Tsukino, te juro que nos volvemos a encontrar y cuando esto suceda haré de tu vida un infierno!

Tres años después…

–No lo digo porque sea su padre. Zaphiro no te parece que mi bebe es el más bonito de todos.

–¡Tu y Lita deben de sentirse completamente felices…!

Por primera vez los dos sonreían juntos, nada parecía enturbian ese momento de dicha y deseos de un futuro lleno de felicidad, en especial para los padres primerizos.

–Zaphiro, quiero darte las gracias por atender mi llamado, eres muy especial en nuestras vidas y por eso soy tan feliz de compartirte este preciado momento para mí y mi dulce Lita.

El joven de cabello negro sonrió, pero al ver su rostro reflejado sobre el cristal que protegía los cuneros, no pudo evitar pensar en su hermano.

–Se perfectamente en quien estas pensando –dijo Andrew, viendo las pequeñas manitas de su hijo– entiendo el por que Diamante no debe saber que estuviste aquí. Créeme trato de entender a Diamante y el odio que siente por Serena y en contra de mi familia… no entiendo por qué mi hermana nos abandono sin siquiera tocarse el corazón. Mis padres aun no superan la desaparición de Serena. He tratado de localizarla, pero parece como si se la hubiese tragado la tierra.

–Andrew, voy a ser sincero contigo, yo también odio a Serena, pero a diferencia de mi hermano, yo te sigo considerando como mi hermano, siento respeto hacia tus padres y agradecimiento por habernos adoptado y cuidado sin hacer diferencia entre nosotros. Pero lo que le hizo
Serena a Diamante es imperdonable. Lo siento, pero será la última vez que nos veamos. Les deseo la felicidad que mi hermano nunca volverá a encontrar.

–Si mi hermana no se hubiera ido, quizá ellos ya se hubiesen convertido en padres y todos seriamos felic…

–El "hubiera" no existe… –dijo sin expresión en la mirada, palmeo la espalda del que consideraba como otro hermano que llevaba su misma sangre, y se fue en dirección a la salida. Andrew, lamentaba esta trágica situación, y aun que él estaba formando una familia junto a Lita, su otra familia se había desintegrado. Se sentía impotente ya que como el hermano mayor, no pudo hacen nada para evitarlo.

The End?

12/I/2013