Dudo que mucha gente vaya a leer esto. De todas formas, este fic no lo hice pensando en visitas de lectores o reviews...Era algo que tenía muchas ganas de hacer y que me decidí a hacer cuando un familiar me convenció. Que lo disfrute el que desee y el que no lo desee también.

OoOoOoOoOo

Capítulo 1

-¡Voy a romperlo!

-¡Ayúdanos, Félix!

-¡Puedo arreglarlo!

-It's me, Mario! Let's go!

-¡Lo haces bien~!

-Come on, Tails! ¡Tenemos que detener a Eggman!

-¡Turbo-tastic!

-El destino del Mundo...está en tus manos.

Solo un par de palmadas hicieron falta para que los niños y chavales que allí se encontraban voltearan a ver al Sr. Nilwam.

-Venga, chicos. Es hora de cerrar.

Un, bastante audible, "ohhh" desanimado se escuchó por todo el Arcade entre los niños.

-De "ohhh" nada. Dad gracias a que hoy e abierto antes de lo normal. ¡Lleváis todo el día aquí! Es hora de un descansito hasta la semana que viene y-

El Sr. Nilwam detuvo su discurso cuando sintió una manita tirar suavemente de su pantalón y bajó la mirada para ver a la pequeña Marylin.

-¿Sí? -dijo con suavidad. Nilwam le tenía cierto aprecio a la niña a pesar de que esta no solía ir mucho al Arcade por cuestiones maternas. Según la madre de Marylin, no quería que su hija jugara demasiado con esos "juegos de malas influencias".

-Sr. Nilwam, ¿puedo al menos terminar la carrera?

Nilwan alzó una ceja y levantó la vista hacia el juego de la niña. Realmente le quedaba una vuelta e incluso lo tenía en pausa. Soltó un profundo suspiro.

-Sí, Marylin. Termina la carrera, pero luego quiero que regreses con tu madre.

La pequeña no tardó en dar un saltito de alegría y regresar con rapidez a su posición para seguir jugando. El otro regresó su vista al resto.

-Y más vale que los demás vayan acabando también. Os doy 5 minutos.

Cinco minutos que los niños aprovecharon perfectamente, una vez terminaron sus partidas y después de algún suspiro de decepción al no terminar otras, uno a uno se fueron yendo a sus respectivas casas.

-¿Jugaste al juego nuevo?

-¿Cuál?

-Ya sabes, Repara Félix Junior. ¡Es genial!

-¿Tanto?

-¡Tío, se me olvidó jugarlo!

-¡Que pasada!

Y una a una las voces se fueron distanciando, las luces se apagaron y las puertas se cerraron.

Un nuevo día comenzaba...y precisamente en el Arcade.

-¡De acuerdo, chicos! ¡Se han ido! -se escuchó la voz de alguien y el resto de juegos soltaron suspiros de alivio, regresando a su rutina diaria en los descansos. Todos, excepto...

Félix dejó su postura de juego y se movió con más libertad, viéndose a sí mismo y al edificio. Aquella había sido su primera partida y la había disfrutado como si fuera un niño. Observó la medalla que colgaba de su cuello. Su primera medalla de "héroe" y de "victoria". ¡Se sentía bastante bien! No era la única. Muchos niños jugaron su juego y ahora tenía más de una que había guardado posteriormente, pero la más importante era la primera. La sensación que tuvo cuando la consiguió por primera vez fue demasiado buena. Se sintió como si hubiera hecho algo bien, y en cierta forma era verdad.

-Un placer, Félix. Nos alegramos de ser tus compañeros de juego.

Félix volteó solo para ver a los Nicelanders, aquellas personas a las que había "salvado" hace solo unos minutos de Ralph. Félix solo pudo dar una sonrisa tímida y amigable.

-Muchas gracias...a t-todos. Por las medallas, las tartas, aunque...creo que no es necesario.

Y ahí estaba Félix, el único juego al que no le gustaba llamar demasiado la atención. A pesar de aquello, era agradable y amable, aunque su timidez lo delataba. A veces, solía sentirse algo estúpido cuando entablaba una conversación que duraba más de tres segundos.

-¡De eso nada, Félix! -sintió una agradable palmada en la espalda- Eres nuestro héroe y mereces lo mejor.

-¡Te damos las gracias por arreglar el edificio! -dijo otro.

Félix estuvo a punto de decir que no era para tanto. Aquello era parte del juego. Pero supuso que la gracia estaba en tomar la programación como una forma de vida y no como lo que era; una programación. Para los Nicelanders, Félix era un héroe y los había salvado porque era una buena persona que hacía el bien, no porque lo programaran para ello. Así que simplemente asintió y no pudo más que agradecer, viendo como los personajes del Ático se iban al Estación Central de Juegos.

Él no quería ir aun allí. Habría demasiada gente a la que llamaría la atención solo por ser...el "novato".

Vio a lo lejos a Ralph. Se le veía algo molesto, y no era por menos, los Nicelanders simplemente le habían cruzado de largo sin decir nada, ni saludarle, ni hablarle. Félix se sentía mal por él, después de todo, también era un compañero de juego, ¿no? Pero, si los Nicelanders no le habían ni dirigido la mirada, ¿debería hacer lo mismo? ¿Y si estaba mal?

Finalmente, llegó a la conclusión de que, estuviera mal o no, estaba contra su personalidad pasar de largo y a pasitos pequeños se dirigió donde Ralph se encontraba.

-H-Hola, Ralph. -dijo casi algo encogido. El otro también era bastante enorme y le miró soltando un suspiro.

-Hola, Félix. -parecía que también intentaba verse amigable- Una buena partida hoy, ¿eh?

Félix jugó con sus manos, viendo a su alrededor.

-La verdad e-es que sí. -¿Qué le podía decir? Porque "Gracias por destruir el edificio" no era una opción- M-Me alegra que seamos...ehh...compañeros de juego.

El hecho de que estuviera tan nervioso era el hecho de que no sabía si el que hablara con un villano, y de su propio juego, estaba bien o mal. Ralph no parecía mal tipo, ¿no?

El grandullón le dio una leve sonrisa amable.

-Gracias. Yo también...-respondió. Y un silencio tenso se formó entre ambos, sobretodo porque Félix no sabía como romperlo.

-B-Bueno...supongo que...y-yo iré a la Estación Central...

-Bien.

-Iré a-a dar una vuelta, ya sabes...-fue retrocediendo lentamente.

-Sí, claro.

-Tu no...-comenzó a decir.

-No, no. Tal vez mañana. Hoy me quedo aquí.

-D-De acuerdo...-comenzó a irse despacio y volteó solo para despedirse vagamente- H-Hasta luego.

-Adiós.

Cruzó la salida de su juego y montó en la vía que le llevaría directamente a la Estación. No muy acostumbrado a la velocidad del aparato, por poco cae del asiento en el trayecto y finalmente cayó cuando detuvo en seco. Cuando se levantó a duras penas fue cuando vio el cinturón de seguridad en el asiento y estuvo a punto de golpearse por lo estúpido. Menos mal que nadie le vio...

OoOoOoOoOo

Cuando Félix salió de la entrada a su juego y llegó a la Estación, lo primero que pensó fue que aquello era demasiado grande y estaba demasiado abarrotado de gente. Había todo tipo de personas ahí fuera, Félix casi quería dar media vuelta y fingir que nada pasaba. En la entrada de su juego alzó su vista hacia arriba, dando unos pasos hacia la Estación. El letrero de "Fix-It Felix Jr" era de un azul y dorado intenso y enorme. Félix se vio a sí mismo y a su martillo dorado. Estaba bien arreglar cosas, pero cuando se trataba de un martillo mágico heredado de tu padre, no era tan impresionante. Dirigió su vista a su derecha, o izquierda si hablábamos de la entrada del juego. Allí había otro juego vecino o tal vez el vecino era él teniendo en cuenta que acababa de llegar. No sabía de qué se trataba, pero una enorme "T" de color blanco y rojo relucía en la parte superior. Frente a él se encontraba el "Pacman" y a su izquierda, de frente a su juego, ya no había nada más. La hilera de juegos terminaba justo ahí.

No pudo evitar dar un suspiro. Un anuncio de Sonic The Hedgehog le advertía de que si quería visitar otro juego debía de tener mucho cuidado. Tras verlo y voltear, se dio cuenta de que gran parte de la Estación le estaba observando de forma expectante. Félix comenzaba incluso a pensar seriamente si esperaban a que él hiciera algo.

-E-Ehh...H-Hola...-dijo con cierta timidez a todos. Hubo un breve silencio y sin dirigirle la palabra, todos regresaron a lo que estaban haciendo o se marcharon.

Aquello extrañó en gran medida a Félix. ¿Hizo algo mal? ¿Dijo algo malo? ¿Qué había pasado? Incluso miró tras él para ver si los demás habían visto algo que él no. Nada. Los vio a todos, sin saber que hacer, allí parado. Había escuchado un murmullo sobre un bar. Un lugar de reunión donde poder tomar algo y conversar. ¿Cómo podría saber dónde estaba?

A pequeños pasos comenzó a caminar entre la multitud.

-¿D-Disculpe?...¿P-Perdone?...-lo mismo una y a otra persona, y ninguna le hacía caso. Pasaban de largo, le miraban de reojo y seguían o incluso lo empujaban- ¿N-No sabrá c-cómo-...?

-Apártate de mi camino, noob. -dijo directamente y casi con un leve desprecio que hizo sorprender a Félix. ¿Por eso todos pasaban de largo? ¿Por eso cada vez que hablaba lo miraban como si fuera un alienígena del espacio sideral? Sabía que era el "novato", pero tampoco era para tratarle así. Casi incluso estuvieron a punto de tirarle al suelo. Y en una de esas caídas, casi tropezó con un ser de un juego repudiado y de aspecto de pequeño balón naranja con trompa.

-Ehh...¿P-Perdone...? -el pequeño ser lo vio con curiosidad- ¿S-Sabría dónde está un tal..."Bar de Tapper"?

Se quedó un momento como pensativo y finalmente le habló.

- #·4~01]!

Félix lo vio con curiosidad y cierta sorpresa. Curiosidad ante su forma de hablar, sorpresa al descubrir que era capaz de entenderle. Quizás los formatos de ambos eran parecidos, así que decidió darle las gracias en su "codec".

-%01" !

Sonriendo en agradecimiento, comenzó a caminar hacia la entrada del juego de Tapper. Al igual que en el resto de juegos, había una vía para dirigirse al lugar del Bar. La diferencia es que al ser un lugar bastante público y conocido entre el resto de juegos, la vía se encontraba a rebosar de personas que hablaban entre ellas, discutían y lo miraban de reojo. Félix quiso esconderse en alguna parte, ser invisible o, al menos, cambiar de personalidad para dejar de ser como era. Se sentó tímidamente en un lugar libre y se aseguró de ponerse el cinturón. Se sentía algo avergonzado. Había seres que no necesitaban ponérselo e incluso seres de su misma estatura que, seguramente, estaban acostumbrados.

Félix no intentó mantener conversación con nadie. Sabía que nadie se la daría tampoco.

-¡La culpa es tuya, Pistón!

-¿Mía? ¡Tu sabías que el motor no funcionaba correctamente, Acelerador!

-¡Pero tu eres un idiota y seguro se te olvidó que si tu coche se estropea, el mío también!

-¡Yo no soy un idiota! ¡El idiota eres tú!

-¡No, eres tú!

-¡Estamos hechos de la misma codificación!

-¡Me importa bien poco, estúpido!

-¡No me llames estúpido, estúpido!

Félix volteó a ver a los tales Pistón y Acelerador, curioso y algo sorprendido de ver que eran idénticos. Casi parecían hermanos gemelos. Regresó su vista al frente justo cuando la vía llegó a su destino. Consiguió no hacer caso de la disputa por mucho que le costara y se soltó del cinturón, caminando hasta el Bar, curioso por lo enorme del lugar. Nada más entrar; todo el mundo se quedó observándole. Sintiéndose bastante incómodo, se sentó en un rincón algo alejado, en la barra. Tapper se acercó hasta él.

-¿Qué puedo servirte por aquí, Félix?

El nombrado le vio con curiosidad.

-¿Sabe mi nombre?

Tapper lo veía amigablemente.

-Por supuesto. Eres el juego nuevo, ¿no? Repara Félix Junior. Todo el mundo habla de ti.

Félix alzó una ceja y vio al resto de personas en el Bar. Estos dejaron de mirarle y regresaron a sus asuntos. El chico vio al otro.

-Y, entonces, ¿por qué me tratan así?

Tapper comenzó a limpiar un vaso.

-Oh, eso es porque eres el nuevo. Es una etapa. Pasará pronto. ¿Qué puedo ofrecerte?

-Una cerveza de mermelada estaría bien...-comentó un poco bajo y Tapper asintió.

-Un segundo. -y se marchó con rapidez a servir otras bebidas, recibiendo rápidamente la suya.- Gracias.

Félix estuvo meditando un poco sobre el asunto. Una etapa, ¿eh? Pues no le gustaba nada. No le gustaba ser "el chico nuevo". Tras terminar su cerveza y darle las gracias a Tapper, única persona hasta el momento con algo de amabilidad, decidió irse de allí. Todos tenían su grupo de amigos, de compañeros, él estaba solo y las miradas iban hacia él. No le gustaba.

Tras llegar a la Estación observó cada uno de los juegos y decidió dar un pequeño paseo para conocer el lugar. Empujones, insultos, atropellos y muchos "novato". Se aprovechaban de su timidez y odiaba eso. Una etapa. Era su primer día y no lo soportaba. Incluso sentía algo de envidia al ver a todos conversar, reír, divertirse...mientras él caminaba solo. Se preguntó como sería ir andando por la Estación y ver, repentinamente, a tu mejor amigo a lo lejos y saludarle con una enorme sonrisa como vio hacer a más de uno. Decidió dejar de pensar en ello, porque se descubrió a si mismo sonriendo estúpidamente a alguien que no existía y eso solo hizo que la gente le mirara de peor manera.

Suspiró profundamente y decidió que era hora de regresar a casa. Quizás unas vistas desde el Ático lo ayudarían a recuperar su ánimo...