Capítulo 1

¿Alguna vez me oyes llamar?

Porque todas las noches

Estoy hablando con la luna

Aun tratando de llegar a ti

Con la esperanza de que estés en el otro lado

Hablándome a mí también

O soy un tonto que se sienta solo

A hablar con la luna

Sé que estas en algún lugar

En algún lugar muy lejos.

TALKING TO THE MOON —Bruno Mars

.

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— ¡Basta! —grito en su mente una vez más mientras golpeaba fuertemente el volante del coche... Dios tenía que dejarlo ir, arrancarlo de sus memorias… Olvidarlo, si ella no había significado algo para él, ¿por qué él debía significar tanto para ella?, apago la radio molesta consigo misma estaba harta de llorar, harta de sentirse estancada, que el pecho le doliera... Harta de respirar con dolor, y por la radio solo se reproducían estúpidas canciones de amor, limpio sus lágrimas una vez más… Ya era suficiente, ya no quería llorar más.

Fue a comienzos de diciembre cuando toda su vida se había reducido a pequeños pedazos de vidrio, cuando había huido dejando todo atrás, detuvo el coche porque las lágrimas seguían saliendo sin control y empañando su visión, llevaba más de una hora conduciendo y aun le faltaba mucho camino para llegar a su destino... La única persona con la que aun tenia contacto, necesitaba llegar desesperadamente a los cálidos brazos de su abuela Selene, necesitaba paz, silencio y tranquilidad... Necesitaba dejar de sangrar internamente y dejar de llorar de una maldita vez y por todas.

— ¡No más Tsukino! —grito golpeando una vez más el volante de la vieja Ford F 150 azul que había alquilado hacía dos horas atrás en un Rent a Car de Tokio, no era el auto al que estaba acostumbrada pero era lo único que había disponible por la época, limpio una vez más su rostro con sus manos y estrello su cabeza contra la silla... Dios, lo había abandonado todo... ¡Todo!

Ella tenía un mundo perfecto... Era feliz enterrada en su mundo de libros, sus seres góticos y paranormales, sus investigaciones, había cambiado su relajado modo de vida, su auto último modelo, la comodidad de su casa, sus amigos y había partido de su amado, su mundo perfecto en Londres con la cabeza llena de ilusiones y el corazón roto, nada de lo que había perdido por seguir a Diamante, le había dolido más que perder a Yaten, su hermano pequeño… Y todo lo había hecho por él, había dejado de ser Serena Tsukino para ser la futura Señora BlackMoon...

Ceguera, Falacia… Maldita estupidez.

Sabía que debía dejar de llorar, pero dolía, dolía el hecho de saber que había arriesgado tanto para nada, que su padre al final de cuentas había tenido razón que lo había dejado todo por un hombre que no valía la pena…

Cuando había visto a Diamante Black Moon, había sido un flechazo a primera vista... Amor, amor, amor...

Tres años, un matrimonio a puertas... Londres en el pasado... Una cita, una llamada y su hombre con otra mujer en la cama.

— ¡Basta! —grito una vez más —basta, basta, basta —susurro mientras las lágrimas se derramaban sin cesar, habían pasado casi tres semanas desde que había dejado la comodidad de lo que creía era su casa en Tokio, había llorado, engordado casi tres kilos a punta de helado y se había deprimido hasta que Rei, su gran amiga Rei había dicho la palabra maestra, la que se había convertido en su mantra... ¡Basta!

Basta a tres semanas de llanto, basta a la vieja Serena Tsukino, Basta a Diamante BlackMoony sus te amos falsos, basta a todo…

Levanto la cabeza y miro hacia ambos lados sabiendo que aún tenía casi una hora de camino hasta Osaka y empezaba a oscurecerse, lo mejor era tratar de buscar un hotel donde pasar la noche.

Luego de más de veinte minutos en carretera detuvo el coche una vez más frente a uno de los hoteles que se encontraba en la vía, el frio arremetía sin clemencia y la oscuridad ya había cubierto el cielo con su manto, se registró sin siquiera preguntar el valor de la noche, entró a la habitación con la mochila que había preparado cuando decidió dejar todo atrás, no lo pensó solo tomo su teléfono y alquilo un coche empaco un par de jeans y camisas en una mochila y se fue sin decir adiós. Se desnudó dispuesta a darse una ducha y volver a tratar de dejar al maldito de Diamante en donde debía estar. En el pasado, mientras el agua caliente cubría su cuerpo el llanto y la decepción volvió a ella, se destruyó mientras se decía que era la última vez y ahora si sería cierto… Cerro la llave de la ducha envolviéndose en la toalla y tirándose a la cama perdiéndose en el único mundo que le daba tranquilidad y la paz que tanto ansiaba el mundo de los sueños.

5:35 am…

Despertó con el rostro perlado en sudor el corazón latiendo a mil por hora y la respiración acelerada, se sentó en la cama y encendió la lámpara de la mesa de noche pasando las manos por su rostro, intentando calmar a su desesperado corazón y suspirando fuertemente... Era él hacía una semana soñaba que él le llamaba.

Su mandíbula perfecta, su cuerpo musculoso y definido, su mirada azul intensa que prometía un mundo lleno de oscuridad sin rendición… Siempre ahí en la punta del acantilado que colindaba con el espeso bosque, siempre llamándola sin voz viendo como su cuerpo se contraía ante cada respiración agónica y marchita que él daba.

¿Quién era ese hombre que estaba colándose en su subconsciente y le invitaba a perderse en un mundo de fantasía oscura y pecaminosa?

Suspiró antes de levantarse de la cama y meterse al baño si quería llegar a Osaka temprano debía empezar a conducir ¡ya!

Tomo unos vaqueros rasgados y un suéter cuello alto, los guantes y ato su cabello a una coleta alta, debía cortarlo a Diamante siempre le había gustado que ella lo tuviese largo para poder enterrar sus manos en el mientras hacían el amor…

Sí, definitivamente iba a cortarlo... Y mucho.

Negó con la cabeza, si no había recuerdos, no habría llanto. Guardo las llaves del coche en sus bolsillos y salió de la habitación, cancelo en la recepción del hotel y se montó en el coche rentado siendo las 6 con 10 minutos.

Encendió el trasto llamado camioneta observando como el cielo en vez de aclarar se oscurecía, suspiro sonoramente juntando sus manos para darse calor hoy tenía la firme convicción de dejar a Diamante y a la puta de Esmeralda atrás, no volver a llorar y tomar este viaje como lo que era. Una aventura, encendió la radio colocando una emisora local y tarareando la canción que sonaba en el momento.

El camino hasta Fork fue normal y tranquilo no había lluvia pero si viento, subió el volumen a la radio cuando Mr. Know It All de Kelly Clarkson se reproducía y empezó a cantar mientras conducía por la US 101, riéndose de ella misma y de lo bien que le quedaba la letra a su situación, volvió a romper en risas cuando se dio cuenta que en tres semanas de llanto esta era la primera vez que se reía... Se estaba enloqueciendo y disfrutando de ello cuando la transmisión fue interrumpida.

Informamos que la Tormenta Sally tocara tierra en dos horas, las poblaciones aledañas a Kansai deben dirigirse a los refugios seleccionados por el gobierno nacional.

La información había sido clara y concisa y luego siguieron con la música esta vez una melodía de Pink lleno la cabina, el viento golpeaba fuerte contra la carrocería haciendo un silbido tenebroso, haciéndola saltar en su asiento y luego reír como idiota por asustarse con esa nimiedad ya no era una niña ya no le daban miedo las tormentas, además estaba a menos de treinta minutos de entrar al lugar que no visitaba desde que era una niña.

Coloco la dirección de la casa de la abuela en su GPS así que esperaba por todos los dioses no extraviarse.

Osaka le daba la bienvenida con un cartel indicando la cantidad de sus habitantes, nada que ver con su estilo de vida, le gustaba el ruido y la luz de su querida selva de cemento pero en estos momentos necesitaba paz, tranquilidad y soledad, para sanar y volver a ser ella.

En la entrada principal del pueblo estaba la pastelería de Lita , sintió su estómago gruñir fuertemente... No había comido nada desde habia salido de su casa en Tokio, así que detuvo el coche una vez más, estaba a unos treinta minutos de la casa de su abuela y se moría por comer una rebanada de pie de limón de las que hacia la señora Kino.

Lita no se encontraba allí, detrás de la barra con la cabeza gacha y aparentemente riendo por alguna broma se encontraba su hija Minako, Serena dudaba que la reconociera puesto que de la chica flacucha con la que jugaba a hacer castillos de princesas en las arenas de la playa no quedaba nada, Minako también había cambiado mucho su cuerpo se había formado excelentemente bien y ahora algo adicional lo adornaba, sonrió como tonta al ver la pancita que se asomaba tímida en el cuerpo de su amiga. Movió su cabeza haciendo tronar varios de sus músculos comería una buena rebanada de pie y saludaría a una amiga de la infancia y retomaría su camino, se acercó sin vacilaciones hasta llegar a la barra de la cafetería Mina subió la cabeza haciendo que se detuviese abruptamente, una espantosa cicatriz cruzaba toda su mejilla desfigurándole parcialmente el rostro, la chica frente a ella sonrió mostrándole que era la misma Minako que cuando eran niñas.

— ¿Sere? —preguntó la chica saliendo de la barra y caminando donde estaba la castaña antes de estrecharle en un fuerte abrazo — ¡hace cuanto no te veía mujer!

—Muchos años Mina —dijo recordando el apodo que le tenía de niña —estoy de vacaciones y decidí venir a visitar a mi abuela —nadie tenía que enterarse que el hombre por el cual había dejado todo se había ido con otra— solo que no pude resistirme a llegar primero aquí, ¿aun tu madre cocina ese pie de limón que tanto me gustaba? —por el rostro de Minako Kino cruzo una mueca de dolor suspiro fuertemente antes de contestar:

—Mi madre murió hace siete meses Serena —su voz se quebró y unos fuertes brazos la abrazaron desde su espalda un par de ojos negros como el carbón la miraron fijamente haciéndola sentir inquieta...

¿Por qué ese hombre la miraba como si la conociera?

—Mina yo... —Expreso sin saber que decir mientras miraba al corpulento hombre detrás de la que había sido su amiga de la infancia.

—Tranquila, no tenías por qué saber, tu abuela estuvo allí y gracias a Dios Nicolas ya estaba junto a mí —acaricio el brazo del hombre que la abrazaba —Dios que tonta —dijo golpeándose en la frente —Amor, ella es Isa una amiga de la infancia,Serena él es mi esposo Nicolas Kumada—el hombre estiro una de sus manos hacia la chica mientras su mirada la escudriñaba, había algo en él que le parecía familiar, pero estaba tan segura como que su nombre era Luna Serena Tsukino que nunca lo había visto.

—Moon... —susurro el chico sosteniéndole la mano... —Mi hermosa Luna—dijo como en trance, haciéndola arquear una ceja, ante el apodo y la propiedad con la que lo había dicho. Mina le toco el brazo sacándolo de su trance momentáneo mientras la rubia zafaba su mano de la de él mirándolo extrañada.

Mina la invito a la barra luego de una rebanada de Pie de Limón, se dio cuenta que aún tenía tiempo para una vuelta por el pueblo, quería pasar por la escuela secundaria donde había tomado clases de verano una vez y quizás los Takesu tenían aun esa tienda de deporte que habían inaugurado la última vez que había venido a pasar vacaciones junto con Yaten.

El cielo de Osaka se había oscurecido rápidamente por lo que fue el momento para retomar su camino a casa de su abuela, faltaba poco para llegar a la colina, nunca había entendido por qué su abuela se había quedado en aquella casa luego de la muerte de Apolo, la casa era vieja algo tétrica y apartada del pueblo.

Su abuelo Apolo había sido siempre un ser ermitaño y su abuela a pesar de su forma de ser vivaracha y alegre se había acostumbrado a ese extraño modo de vivir. Miro la espesura de los bosques de Osaka, mientras encendía el calentador de la camioneta el frio parecía atravesar la carrocería y amenazarla con una hipotermia, empezaba a caer los primeros copos de nieve cuando un ruido extraño llamó su atención, como si las llantas forcejearan con el asfalto de la carretera. Disminuyo un poco la velocidad antes que la camioneta se detuviese del todo.

— ¡Genial! —mascullo golpeando el volante, estaba jodida... Suspiro fuertemente antes de girar la llave y tratar de encenderlo... —Triplemente genial —murmuro al viento bajándose del coche y soplando a sus manos ahora solo faltaba que le saliera algún oso como los que había leído en la prensa local.

Osos, terribles osos, habitaban en el bosque de Osaka desde hacía unos meses atrás, el comisario Takesu, aún era difícil de creer que Kelvin, el hijo de los Takesu fuese el comisario del pueblo y había declarado un toque de queda hacia unos días atrás, alertando a toda la población y los pueblos vecinos, incluso se había atrevido a proponerle que se quedara en su casa mientras la tormenta pasaba…

¡Ni loca!...

Prefería mil veces que un oso le mordiese el culo antes que la fingida hospitalidad de un lobo en un ridículo disfraz de oveja, solo era ver la mirada de Kelvin para saber que esa era una muy mala idea.

¿Cómo diablos iba a encender ese trasto?...

Le dio una patada a una de las llantas antes de volver al coche y mirar el GPS, estaba cerca de la casa a unos cinco minutos en coche no más de diez a pie, tomo su chaqueta gruesa y se la coloco antes de enrollar una bufanda a su cuello, lo único que le faltaba era que pescara un resfriado.

Con el GPS en mano empezó a caminar, el camino hacia la vieja casona Tsukino estaba tal cual como lo recordaba lleno de musgo, árboles y asfalto parecía que nada había cambiado desde las últimas vacaciones que ella y Yaten habían pasado en ese lugar, giro hacia la izquierda y recordaba perfectamente que esa era la última curva que había antes de llegar a la casa, así que estaba cerca, No se equivocó a lo lejos podía ver una edificación.

Corrió colina arriba deteniéndose abruptamente al ver la casa frente a ella.

Delante de ella no estaba la vieja casona que su abuelo Apolo había comprado hacía tiempo atrás, esta casa era diferente enormes muros grises cubiertos del musgo verde que caracterizaban Forks se levantaban victoriosos guardando una fortaleza.

Su abuela no podría estar viviendo allí... ¿O sí?, el lugar parecía sacado de una película de terror de las viejas, era tan lúgubre y oscuro... Mucho más oscuro de lo que ya era Osaka.

¿Qué había sucedido?

Camino los pasos que le separaban de la reja metálica y la abrió causando un chirrido fuerte... Sí, la típica casa de terror, solo faltaba que Jack el destripador saliese con su moto sierra, sonrió y negó por lo ridículo de su pensamiento ya hablaría con la abuela Swan cuando la tuviese frente a frente, camino hasta la entrada de la casa donde dos lobos aparentemente enojados custodiaban las escaleras de baldosines negros relucientes que terminaban frente a las puertas de roble que adornaban la entrada.

El viento era cada vez más fuerte así que debía encontrar a su abuela donde sea que estuviese, camino hasta bordear los jardines, encontrándose gratamente sorprendida al verlo, a pesar de lo tenebrosa que era la fachada principal de la casa los jardines estaban llenos de rosas blancas y rojas que le daban al lugar un aspecto mágico, había una fuente rodeada de flores y enredaderas que lo hacían ver como un castillo de princesas.

Paso la mano por su cabello en una mala manía adquirida gracias a Diamante, antes de encaminarse a la parte trasera de la casa, el viento la golpeaba fuertemente así que coloco la capucha que tenía su chaqueta sobre su cabeza, el viento era definitivamente un muy mal amigo en estos momentos, pero aun así intentaba llegar a la puerta trasera luchando con su mal equilibrio y pidiendo al cielo no caer, iba a seguir caminando cuando su mirada de topo con él...

Un hombre y no cualquier hombre.

Su espalda ancha y musculosa se contraía cada vez que el hacha que usaba aquel misterioso hombre bajaba y cortaba la madera, su mirada vagaba por aquel trabajado cuerpo, observando los dos orificios que se formaban en su espalda baja, tenía unos vaqueros desgastados a la cadera que se ajustaban a sus muy bien torneadas piernas, su trasero invitaba a tocarlo, pellizcarlo y amasarlo mientras... Movió mi cabeza a un lado y al otro, estaba desvariando. Intento hablar pero su garganta se había secado, intentaba pero no podía separar la mirada de cada pedazo de piel expuesta. El viento la golpeo con fuerza empujándola hacia delante y haciéndola caer de rodillas contra el suelo el hacha que utilizaba el hombre quedo a mitad de viaje... Su cuerpo entero se flexiono como aspirando en el aire... y entonces se giró.

Sintió como el aire abandonaba su cuerpo, podía sentir los ojos de ese hombre clavado en su figura como si la quemara con hierro fundido, por más que lo intento no pudo alzar al vista, sus ojos parecían querer escanearlo desde abajo, su mirada ascendió por el cuerpo estático del extraño hombre, sintiendo su respiración y su mirada intensa mientras su mirada estaba trancada en el perfecto y bien trabajado abdomen de ese hermoso espécimen, en su pecho cincelado como el mármol, en sus brazos perfectos y musculosos... Por Cristo Jesús, si de espaldas era un monumento de frente era un maldito dios.

Continuo con su escrutinio grabando lentamente en su retina cada parte del cuerpo del hombre frente a ella, el tatuaje tribal que tenía en su bíceps izquierdo hasta llegar a su hombro y bordeando hasta cubrir su ante brazo, suspiro fuertemente antes de enfocar su mirada en su rostro.

Ángulos perfectos y pronunciados, barbilla prominente y partida, labios gruesos y carnosos, nariz recta facciones duras y unos impresionantes ojos grises rasgados y cubiertos de largas pestañas, su cabello completamente negro largo e indomable, barba prolija y descuidada y lo más impresionante... Una cicatriz que cruzaba desde su frente trazando su ojo derecho hasta la mitad de su mejilla...

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Aun sigo sin saber que diablos hago, solo dejo que la idea fluya... se perfectamente que la descripcion de Osaka no es como la describi alli (jesus es una ciudad industrial) pero la neceesito asi exactamente y no consegui uan ciudad de japon con eas especificaciones, si alguien sabe de alguna se lo agradecere, pido disculpas si se me escapa algun Forks o Isabella, estoy en el trabajo y en el corre corre se me olvida cambiarlo haganmelo saber para poder corregirlo. Quiero dar Mil gracias a mi Gine hermosa, que haria esta pobre niña sin tu ayuda y apoyo... Sabes que te amodoro con cada uno de mis kilos de mas...

Sobretodo mil gracias a mi Madame S, no solo por el tiempo y los consejos si no ser la personita tan bella que es

Este capitulo si bien no fuese posible sin estas personas de arriba fuera imposible sin ustedes: Johanita-mami-usa-mirtiangis-diana-adoore-dms moon adp-cristal-hikarinyuga-usagui13chiba-lsl-maylu-marie .gi

No hay palabras suficientes para agardecer el hecho que me den un poquito de su tiempo para leer y comentar, nos vemos la otra semana.

Aryam

16-01-13