Los personajes de Smoon sin propiedad de Naoko T, lamento informarles que este Darien lobo me pertenece,.

.

Di que conmigo de nuevo reirás.
Di que en tu pecho aun puedo llorar.
No es tan difícil volver a soñar.
¡Rompe ese muro que un día nos supo alejar!

Volvamos a sitios lejanos,
Que en tiempos pasados vivimos los dos...
Vayamos en busca del lago porque aun no seco...

Dejemos orgullos mundanos.
Sabes que arrimados siempre estaré yo.
Luchemos juntos contra el tiempo,
Que nos separo.

Siento que no estás - Saratoga

.

.

.

…Vuelve a mi…

La luz de la mañana se coló en la habitación que la castaña ocupaba, recordó que en la noche se había situado en el marco de la ventana envuelta en una cobija gruesa que había dejado Seiya sobre la silla del tocador, había llovido mucho... y en algún punto de la tormenta había empezado a nevar, recordaba levemente haber caminado a la cama con el libro en las manos. Y fue solo leer el primer párrafo para engancharse a el, ahora la claridad la molestaba, aun estaba lloviznando y las gotas de lluvia golpeteaban en el techo de la casa.

Abrió los ojos lentamente enfocándose en la habitación donde se encontraba, tenía la extraña sensación de haberse sentido observada, miro alrededor de la habitación y el libro que había tomado de la biblioteca del señor cabron aun estaba en la cama, respiro fuertemente encontrándose con un aroma peculiar, hierba húmeda y bosque... el ambiente olía a él.

Como si Darien Shields me observara dormida —se dijo a si misma con sarcasmo.

Se estiro completamente en la cama y se sorprendió al ver que su mochila reposaba sobre la silla que estaba a un lado de la cama, salió de entre las sabanas intentando por todos los medios de no caer.

¡Era su mochila!

Saco todas las pertenencias que en ella tenia, no había duda era su mochila pero… ¿Quién la había traído?

Se dio una ducha rápida y se vistió con unos vaqueros y una camisa de cuello alto tejida, necesitaba respuestas, la mas importante ¿Dónde demonios se había metido su abuela?, luego buscar a alguien que le arreglase el trasto viejo que tenia por coche y ver que iba a hacer con su vida. Si de algo estaba segura era que no pasaría otra noche más en la casa de don cabron Shields.

Seiya salía de una de las habitaciones que ella recordaba como la cocina, olía deliciosamente bien y no pudo evitar que su estomago gruñera había comido muy mal desde que había terminado con el innombrable.

— ¿Desea desayunar Señorita Tsukino? —hablo el empleado con respeto, Seiya parecía uno de aquellos caballeros de la edad antigua.

—Te lo agradecería Seiya —dijo dándole una sonrisa mientras veía como el chico se daba la vuelta invitándola a seguirle, llegaron a la vieja habitación donde estaba el comedor, muy diferente a la que ella recordaba, no solo la decoración era distinta, del viejo comedor negro de hierro de su abuelo no había rastro, ahora había uno de roble color vino con sillas tapizadas en tela suave y cuadros que adornaban la estancia.

Seiya desapareció por una de las puertas y regreso varios minutos después con una bandeja de quesos, jamones, huevos revueltos, pan y mermelada, luego volvió a la cocina y salió de ella con una jarra de jugo de naranja.

—Todo estuvo delicioso —comento Serena al terminar —necesito hablar con el señor Shields, ¿está en su despacho? —pregunto sin dejar de ver al empleado.

—El señor Shields no se encuentra en la propiedad él-

La chica hablo cortándolo — ¿Sabe si se demora me urge hablar con él?

—Salió desde anoche señorita, el señor Shields tiene horas de salida mas no de llegadas, puede que venga en unas horas o regrese mañana —Seiya miro hacia la entrada principal antes de hablar —si me disculpa debo recibir a la visita — ¿Visita? —pensó Serena el timbre no se había escuchado aun.

—Seiya —lo llamo antes que el chico abandonara la habitación — ¿Quien trajo mi mochila?

El chico sonrió, una sonrisa lobuna y ladeada —Cuando regresaba del pueblo vi una camioneta azul supuse que era la suya llame una grúa y me cerciore por orden del señor Shields de llevarla al mecánico del pueblo, tome su mochila y la coloque en su habitación, ahora si me disculpa no me gusta que las personas esperen, menos en un día tan frio como hoy —Antes de que pudiese girarse una campanilla sonó en el lugar avisando que alguien estaba en la puerta.

¡¿Qué demonios estaba sucediendo?!

La voz estridente de un hombre se escuchó desde la entrada.

— ¿Entonces se fue anoche? —dijo el hombre con voz juguetona, luego chupo sus dientes en un gesto de desaprobación.

Sinceramente no creo que vuelva señor, no mientras ella este aquí.

Darien es un completo idiota —dijo el hombre, Serena sintió curiosidad y antes de pensarlo ya estaba caminando hacia el recibidor.

Seiya la sintió y el hombre que la acompañaba también, su naturaleza les agudizaba los sentidos haciéndolos estar alerta —Seiya —dijo la castaña fingiendo no haber escuchado al visitante —perdona, no sabía que estabas con alguien —el hombre miro a Seiya antes de sonreír, era musculoso igual de bello a Darien Shields, su cabello rubio al estilo militar irradiaba como si tuviese el sol en su cabeza, era alto muy alto e Serena nunca había visto un hombre así tenia los ojos verdes claros parecían un par de gemas preciosas la camisa de su traje se ajustaba perfectamente a su musculoso torso y para complementar poseía una barba tipo candado que surcaba su mentón y debajo de su nariz, Serena trago grueso al ver como los dos hombres se miraban entre si, la sonrisa lobuna bailando entre sus labios como si se comunicaran mentalmente.

—Lo sé, soy demasiado guapo —se burló mirando a la chica frente a él antes de dar dos pasos hacia ella — ¿Y esta amable señorita quien es Seiya? —dijo el invitado acercándose a la castaña.

—Señor Furuhata, la señorita Serena Tsukino es la nieta de la señora que le vendió la casa al señor Shields.

—Así que… Sere —era la tercer vez que un hombre la llamaba así, la cuarta si contaba lo que Seiya le había dicho en la noche —Es un verdadero placer conocerte —La chica lo observó enarcando una de sus cejas —eres mucho más hermosa de lo que yo me hubiese imaginado —concluyó besando su mano suavemente, el roce de los labios de aquel hombre con su piel la hizo estremecer, había algo en él que no le parecía normal del todo, así que sacudió su mano con disimulo —Andrew Furuhata.

— ¿A que debo tu agradable Visita Andrew? —se estucho la voz atronadora de Darien haciendo que Serena diera un salto, que en realidad había querido decir era "aleja la manos de mi mujer" pero él sabia perfectamente que no tenia derecho a nada con Sere.

— ¿Sabes en que días estamos? estaba en Seattle por una convención de cirujanos así que me dije a mi mismo, ¿hace cuanto que no vemos al hijo de puta de Darien Shields? —dijo el rubio los hombres sonrieron antes de estrecharse en un abrazo, había tanta testosterona reunida que Serena sintió ganas de vomitar lo que recién había desayunado.

—Veo que ha despertado bien señorita Tsukino —expreso suavemente Darien haciéndola verlo, estaba perfectamente vestido, jeans a la cadera, sus botas de cuero y una camisa negra que se pegaba a su fornido pecho como una segunda piel —Seiya ubica una habitación para Andrew —dijo antes de girarse y caminar con el recién llegado en dirección a su despacho.

—Señor Shields necesito hablar con usted —hablo Serena haciéndolo detener su caminar.

—Ahora estoy ocupado —dijo sin mirarla antes de retomar su marcha.

Era lo mejor, había estado controlándose desde que la había visto en la mañana, había pensado en no volver a la casa hasta que ella se fuese de allí, había encontrado su mochila y ordenado a Seiya que llamase al pueblo para que buscaran su coche, luego había pasado lo que restaba de la noche y gran parte de la mañana en casa de Victoria Adams y su casa de burlesque hasta que había saciado su cuerpo, pero solo era llegar aspirar su aroma endemoniadamente dulce para que las llamas del deseo y la pasión volviesen a él.

—Señor Shields —ella camino tras él— solo necesito saber si usted — ¿que esa mujer no entendía lo que era alejamiento?

— ¡Ahora no! —Grito encolerizado— ¿No entiende que estoy ocupado señorita Tsukino?, su coche esta averiado por lo cual voy a permitir que usted se quede en esta casa, pero manténgase lo mas alejada posible de mí. —sus ojos se habían vuelto oscuros— No tengo ni la mas remota idea de donde puede estar su abuela y no me interesa así que si queremos llevar una relación cordial los días que usted pasara aquí por su coche y la tormenta manténgase alejada de mi —rugió como poseso antes de caminar hacia el despacho y nuevamente cerrarlo con un sonoro portazo.

Darien entro a su despacho, su cuerpo totalmente rígido y sus dedos meñique y pulgar presionando firmemente su tabique, odiaba tratarla así, mas cuando ella era lo mas preciado para él, pero lo mejor para él y para ella era mantenerla alejada.

—Vaya, —sintió el sarcasmo que Andrew había usado hacia él y luego el tintineo del hielo en un vaso —eres un completo idiota Shields.

—Ahora no Andrew —dijo tajante dejándose caer en el sillón.

—Mmm… —Andrew se llevó el vaso a su boca — ¿Esa es la Sere que me contaste? —Darien asintió recostándose completamente en el sillón antes de cerrar los ojos e inspirar profunda y dolorosamente.

Había conocido a Andrew hacia casi sesenta años atrás, cuando aún vivía en un pequeño pueblo de Escocia, afortunada o desafortunadamente para él ambos compartían una misma maldición... Sentían el llamado de la Luna y corrían tras ella como los perros que eran.

—Necesito alejarla de mi —fue el susurro de Darien mientras sentía como su amigo se sentaba frente a él y le tendía una copa.

—Pues no solo la alejaras, te odiara si sigues tratándola de esa manera hermano —dijo el hombre en tono burlón.

—Andrew...

—No me jodas Darien, tenme un poco de respeto soy trescientos años mayor que tu —se burló, la habitación quedo en silencio por unos minutos —es enserio hermano, tratándola así no vas a llegar a ningún lugar, no es justo que tengas que ser frio e indiferente a la mujer que amas, aunque te hayas tirado a un sequito de zorras esta mañana.

No había sido un sequito pero si habían sido varias...

— ¿A qué debo tu desagradable visita? —murmuro antes de llevarse la copa a la boca.

—Te lo dije estamos cerca del día L y no quería pasarlo solito, además escuche a algunos hablar de cierta casa de burlesque que hay por acá cerca.

—No creo que Victoria quiera darle una de sus muñecas a semejante bestia —rio Darien sin humor.

—No sé, pensé que quizás no querías pasar solo.

—Tengo a Seiya.

—Pero no es tan divertido como yo y siempre te deja ganar en el Xbox —se burló, ¿por qué no vamos y damos un paseo Darien?

—Por si no te has dado cuenta debemos aparentar normalidad y yo tengo unos libros contables que revisar.

—Aburrido... —murmuró el rubio riendo.

.

.

.

Serena entro a su cuarto molesta, irritada y muy enojada, que demonios se creía ese hombre, que podía gritarla e insultarla y hacerla sentir tan...

Negó con la cabeza, se estaba volviendo loca, lo mejor seria irse del lugar, sí era lo mejor, le diría a Mina que le dijese de algún lugar donde podía quedarse mientras arreglaban el coche.

Sí, eso era lo que iba a hacer.

Se coloco su capucha impermeable, no había nevado en lo que llevaba del día y ya era bastante tarde, así que calculaba casi una hora de camino hasta llegar al pueblo, encendió su I-pod y coloco la dirección de la pastelería de Mina en su GPS.

Darien Shields podía meterse su casa por donde mejor le cupiese... Y si estaba pensando en su buen formado trasero.

.

.

.

Llevaba casi una hora caminando al parecer su ingenio matemático había fallado complemente lo peor de todo es que el GPS le mostraba que aun estaba lejos, muy lejos de donde quería llegar, había empezado a nevar levemente por lo que había sacado su bufanda y sus guantes mientras, un pequeño conejito cruzo corriendo por un costado del bosque y fue entonces cuando ella lo vio.

El animal la miraba con ojos verdes llenos de ira, estaba a menos de unas cien millas de distancia, su cuerpo quedo en tensión mientras trataba de controlar su respiración, quizás si caminaba levemente alejándose del lugar el animal no notaria su presencia...

Que equivocada estaba, el animal arremetió contra ella y en su mente solo pudo escuchar la voz de Yaten que le exigía que corriera.

.

.

.

Hacía un poco más de una hora que Andrew y Darien se habían internado en el despacho, el cobrizo intentaba revisar los libros contables mientras Andrew trataba de terminar de pasar uno de los mundos de su aparatito de juegos portable.

Darien suspiro por tercera vez antes de dejar el lápiz caer contra los libros y pasarse las manos por su cabello.

— ¿Por qué no dejas la pendejada y hablas con ella? —murmuro Andrew mientras apretaba uno de los botones mas fuertes, debía matar al enemigo.

—No sé a qué te refieres —dijo Darien haciéndose el desentendido.

Andrew suspiro antes de mirar fijamente a su amigo — ¿Quieres que te recuerde cual es mi naturaleza? no tengo que ser un lector de mentes para saber que te mueres de ganas por ir a ver que hace y no te lo discuto la endemoniada huele exquisito —Darien enseño los dientes al hombre frente a él —sabes perfectamente que no tomo una mujer, mi corazón no me lo perdonaría y mi polla tampoco —Sonrió— yo soy de muchas y de nadie —el cobrizo bufo.

—Hasta que te llegue tu compañera de vida... Tu pareja.

—Esa mujer no va llegar nunca, o si va a llegar y ese día voy a morirme —se burló— En serio Darien ¿por qué no le dices lo que sientes?

—Oh claro voy a llegar a ella y le voy a decir sabes Serena, tu y yo somos pareja de vida yo lo sé y sabes por qué, porque soy un licántropo en luna llena me transformo en una bestia y sabes que es lo más importante siempre termino matándote —termino frustrado.

—Mmm bueno visto así... Oye pero tú no la matas, me contaste que Bunny murió en un accidente de coche, Serenity se disloco el cuello y Serena... ya no recuerdo que paso con ella.

—Todas han muerto por seguirme a mi, por inmiscuirse en mis asuntos con Nicolas y si tengo que alejarme de Serena lo hare Andrew, estoy cansado de perderla... Cuando tu compañera de vida llegue a ti me entenderás.

—Entonces creo que no te entenderé nunca porque no estoy dispuesto a atar una mujer a mi estilo de vi- La puerta se abrió y Seiya entro rápidamente.

— ¡Señor, no está! —Grito el muchacho —no sé a qué hora salió pero la señorita Serena no está.

Darien se levanto de la silla inhalando fuertemente, su olor aun seguía, pero estaba muy leve, tenía poco más de una hora de haberse ido... vio por las ventanas que colindaban al bosque, nevaba no muy fuerte, pero aun así la temperatura era bastante baja para un humano promedio.

Lucho contra la rabia que crecía en su interior, quería culpar a Seiya por el descuido pero sabía perfectamente que el único culpable era él, sentía sus sentidos sobre cargados, se levantó de la silla y abrió las puertas de roble inspirando el aire profundamente una, dos, tres veces hasta que capto su esencia.

—Vamos a buscarla —dijo Andrew llegando a él y tendiéndole una gabardina gris, Darien quiso reír, como si una bestia como él sintiese frio por una simple tormenta pero no lo hizo en cambio asintió fervientemente antes de ordenarle a Seiya no moverse de la casa y junto su amigo salieron en busca de la castaña.

.

.

.

Serena seguía corriendo sentía el animal muy cerca era enorme, negro, su hocico estaba lleno de babas y por Cristo que estaba terriblemente asustada, quería voltear a ver qué tan cerca estaba de ella, el corazón le latía a mil por hora, cada paso que daba era como si fuesen mil, miro sobre su hombro y ese fue su error.

Sintió como su cuerpo caía sobre la fría y delgada capa de hielo que había creado la tormenta de la noche anterior, intento levantarse para seguir huyendo pero no pudo.

.

.

.

El corazón le dolía mientras aspiraba su aroma Andrew le había aconsejado separarse y abarcar más terreno así que ambos se habían separado casi media hora atrás, se sentía culpable y quería gemir de autentico dolor, lastimarla era lastimarse... la nieve estaba cayendo con mayor intensidad y él solo podía pensar en Serena y en el frio que acongojaba su alma, llego al claro que visitaba con regularidad en los días en que el llamado de la Luna era más fuerte y vio como un pequeño animalillo cruzaba asustado de un lado al otro, enfoco su vista, su sentido del olfato y audición... el leve murmullo de los animales, el mover de las hojas por el viento y un corazón.

Un corazón que latía como si estuviesen corriendo un maratón, inhalo una vez más antes de ver la rama baja de un árbol moverse.

— ¡Sere! —grito al verla, estaba hecha un ovillo debajo de las grandes ramas de uno de los arboles que estaban alrededor del prado, agradeció al cielo poder reconocer el aroma a chocolate fundido de su mujer… Verla allí como una niña escondida lo lleno de ira, cerro sus manos en puños tan fuerte que sus nudillos se hicieron más blancos de los que ya eran, joder como caminaba tan rápido se acerco a ella levantando su barbilla ¿desde qué horas había salido?, daba gracias que sentía aprecio por Seiya, más que su empleado era su amigo.

La castaña titiritaba de frio, la nieve había empezado a caer de un momento a otro..

—Dios mío —susurro Darien alzándole la barbilla con un dedo, viendo como sus labios rojos y carnosos estaban casi morados y como su piel se veía mucho más pálida de lo que ya era —eres una niña berrinchuda e inconsciente —la riño.

—No… —los labios de Serena temblaron —No… Necesito de usted, señor Shields —su cuerpo temblaba como una hoja en medio de una gran tempestad, Darien se quito su gabardina, en un momento había pensado quitársela no le gustaba transmutarse de día y aunque Andrew lo había hecho él pensaba que podía correr y aun así encontrarla ¿Qué tanto podía caminar una mujer pequeña en una tormenta?

Al parecer mucho..

Cubrió el cuerpo de la mujer con su gabardina ya le daría las gracias a Andrew —Estas helada mujer.

—Sera por el espectacular sol que hace en Osaka —gimió ella temblando y aferrándose a la gabardina.

—Te llevare a casa —dijo el bajito antes de acercarse más a ella.

—No quiero que me toque —dijo ella fuertemente a pesar del temblor en su voz.

—Eres una niña muy estúpida, inmadura e imbécil —murmuro estaba en su naturaleza reaccionar cuando lo sonsacaban, negó con la cabeza antes de tomarla en brazos.

Serena Gimió cuando sintió como era levantada del suelo y más cuando él toco su tobillo derecho.

—Cristo… —volvió a dejarla en el suelo y tomo su pierna para revisarla, causando un grito de dolor por parte de la castaña cuando toco su tobillo — ¿Qué ha pasado?

—Un lobo… —dijo ella haciendo que cada musculo del hombre frente a ella se tensara, —un lobo enorme —volvió a decir— me resbale con el hielo y tropecé, me escondí hasta que se fue — ¿Irse? Nicolas no se había ido, Nicolas simplemente había sentido su miedo como en los últimos trescientos años, el cobrizo tomo su camisa y de un solo tirón rasgo un pedazo de tela, quito levemente el zapato y la media del pie de Serena y lo vendo levemente para evitar moverlo.

Las manos del señor Shields estaban tibias a pesar de no tener guantes y estar bajo la nieve, Serena observo mientras colocaba el retazo de tela en su pie, lo hacía tan suavemente que apenas sentía el roce, pero ese pequeño roce enviaba a través de su cuerpo miles de sensaciones que ella no entendía del todo. Lo odiaba, odiaba a Darien Shields, a veces se necesitan días para odiar, quizás años o una razón justificable ella no tenía ninguna de las tres cosas pero lo odiaba, era un patán, cabro arrogante hijo de su regaladísima madre.

Darien sonrió, no había que ser un lector de mentes para saber lo que su Sere pensaba, era solo aspirar, su olor siempre cambiaba cuando estaba feliz, excitada o simplemente cuando se enojaba.

Ella solo pudo admirar la sonrisa perfecta que adornaba ese rostro hermoso, una razón más para odiarlo, el maldito era sobrenaturalmente bello.

Eso no era de Dios, no señor.

Darien volvió a colocar la media haciendo que Serena se quejara un poco, no coloco el zapato, el tobillo empezaba a inflamarse y seria doloroso colocárselo en ese momento, la alzo en brazos pegándola a su pecho, sabia que ella sentiría su calor pero no le importaba, su temperatura había bajado considerablemente y no había pasado por desapercibido el color de los dedos de sus pies.

Ella se pego a su torso como un sediento en medio de un desierto, el cuerpo del hombre que la llevaba como si pesase una pluma irradiaba un calor acogedor, Darien rodeo su espalda con su brazo haciendo que el pecho de ella y el quedasen pegados el uno con el otro, antes de bajar su rostro y enterrar su nariz en el pelo rubio que lo estaba volviendo loco…

Él amaba a cada una de sus Sere, castaña, pelirroja y pelinegra como había sido la ultima, pero esta rubia estaba acabando con su ser, quizás porque sus ojos y su cabello eran relajantes, inhalo profundamente sintiendo como el cuerpo de Serena entraba en tensión antes de subir la mirada encontrándose con el perfecto rostro de él.

Darien bajo su vista encontrándose con el pozo azul celeste que eran los orbes de su amada y suspiro levemente, ella ya no temblaba a pesar de que hacia poco tiempo el que llevaban caminando se arrepintió de no haber traído el coche pero su desesperación fue tal cuando Seiya le dijo que no estaba en la habitación que lo único que había hecho era correr y buscarla, Andrew lo había alcanzado un par de millas adelante fue el momento en donde se dividieron, él decidió ir por los lados de la carretera mientras Darien que conocía el bosque como el amante que conoce cada punto de placer de su mujer.

—Va a cansarse —dijo Serena suavemente, ella había querido decir "bájeme puedo caminar", pero sabia que ese era el eufemismo del año, cuando vio el gigantesco animal que la seguía lo único que se le ocurrió fue correr, pero desde niña si algo la había hecho notar era su profundo amor por la superficie plana de asfalto.

—Estoy bien —dijo Darien acomodando el brazo que tenía bajo sus piernas —corre rápido señorita Tsukino.

—Para tener dos pies izquierdos, sí señor Shields, corro rápido, Yaten me enseño siempre que si no corría moriría —él no entendió esa frase, morir ¿de que? No pregunto, movió su cabeza circularmente, en efecto Serena no pesaba mas que una pluma para un hombre como él, ella se acurruco aún más a él haciéndolo sentir como sus pequeños pechos tallaban contra su torso, alzo la mirada respirando el aroma del bosque que en esos momentos era opacado por la fragancia de la pequeña mujer que llevaba en brazos.

Se fuerte —pensó mientras la reacomodaba entre sus brazos deseaba poder correr como su naturaleza le pedía pero no iba a poder explicarle a Serena, así que prefirió caminar a una velocidad normal y adecuada.

—Mi hermano fue medio brujo cuando era un niño —dijo ella mirándolo a la cara haciéndolo bajar la mirada, —siempre decía que yo debía correr pasara lo que pasara y que cuando hubiese luna llena debía permanecer en casa —Darien flexiono sus músculos— luego se le olvido todo lo que decía y yo también lo olvide —ella no sabía porque hablaba pero tenia esa necesidad de contarle cosas a él —luego creció, papa lo metió en el mundo del negocio y nuestras noches de cuentos sobrenaturales pasaron a ser relegadas en el olvido.

— ¿Lo extrañas? —no sabia de donde había salido la pregunta.

—Mucho, extraño al niño introvertido que era, pero él se dejo envolver por papa esa fue una de las razones por las cuales me revele cuando conocí a… —se quedo callada sin querer nombrarlo, porque siempre volvía a ella.

—Lamento haberme comportado como lo hice señorita Tsukino —expreso en voz suave cuando sintió como su olor cambiaba remplazando el chocolate fundido al amargo.

—Fue mi culpa debí entender que usted quería pasar tiempo con su amigo —volvió a subir su rostro y se vio mirando fijamente sus orbes, no sabia distinguir si eran azules tan claros como el cielo o grises —juraría que mientras discutíamos sus ojos eran negros.

Darien no respondió e Serena tomo su silencio como un final para la conversación que estaban teniendo, suspiro fuertemente viendo a lo lejos la vieja casona y apoyando sus manos en el cálido pecho de Darien Shields.

.

.

.

Darien entro a su casa con la mirada perdida mientras apretaba el cuerpo que llevaba entre sus brazos, subió las escaleras de dos en dos hasta llegar a la habitación que él había destinado para ella, Seiya entro detrás de él llevando una taza de chocolate caliente para Serena que aunque ya había recobrado el color en sus mejillas y no temblaba sabía que lo necesitaría.

—Seiya quiero que traigas un cuenco con agua y vendas —dijo depositando a Serena en la cama y colocándose en la parte baja de la misma para mirar su tobillo — ¿Sabes si Andrew ya regreso? —pregunto sin ver a su empleado.

—El señor Furuhata aun no regresa señor, pero está por llegar —Darien asintió entendiendo el mensaje, Andrew estaba cerca, Seiya podía escuchar sus pensamientos, Serena miro a los dos hombres, parecían tener una comunicación interna.

—Trae lo que te pedí Seiya y cuando Andrew llegue dile que necesito de sus servicios, creo que Serena se ha fracturado el tobillo, pero el doctor es Andrew —luego de un suave "si señor" Seiya salió de la habitación mientras Darien retiraba el calcetín del pie inflamado de Serena.

Tocando puntos en donde la castaña gemía entrecortado por el dolor —Lo siento —susurro palpando la piel, mientras trataba de controlarse, tenerla cerca, estaba derrumbando su autocontrol, había dejado de respirar mientras la llevaba en brazos pero no podía estar tanto tiempo sin hacerlo. Sintió la presencia de Seiya y decidió que llegara mas rápido, su fiel amigo sintió su desesperación y acelero el paso llegando con el cuenco y las vendas.

—Aquí esta señor —dijo colocando las cosas al lado de Darien —el doctor Furuhata deberá estar aquí en cinco minutos —susurro pero Darien lo escucho perfectamente por lo que asintió antes de tomar el cuenco y depositar suavemente el pie de Serena dentro de el mientras lo lavaba estaba hinchándose rápidamente y él pensaba que mas que una torcedura podría ser una fractura, necesitaba a Andrew desesperadamente. Le dolía su dolor, él sentía cada cosa que ella sintiese, su tristeza, su emoción, ¡maldito don del demonio!

Seco el pie con suavidad antes de colocarlo sobre su pierna y proceder a vendarlo "Maldito Andrew, ¿dónde estás?" pensó mientras terminaba el vendaje.

Suspiro levemente al terminar y dejar el pie de Serena sobre una almohada, alzo la mirada para encontrarse con su pozo de chocolate cremoso que lo miraba sonrojada.

—Gracias señor Shields —dijo ella suavemente.

—Mi nombre es Darien, Serena —su voz aterciopelada hizo que el corazón de la rubia latiera con más fuerza —te has lastimado el brazo —dijo el tomando su brazo rápidamente.

—Es solo un raspón no es nada... —se encogió de hombros mientras veía como el toque suave y cálido de Darien palpaba la zona, estaba el corte, no era muy profundo pero si se había maltratado mucho, tomo uno de los vendajes que había sobrado humedeciéndolo levemente antes de empezar a retirar la sangre seca que había en la lesión, con tanto cuidado y ternura que se sentía masa de ardilla moldeable entre sus brazos.

Los ojos de Darien estaban enfocados es la raspadura de piel antes de que Seiya le pásese un desinfectante, como lo había conseguido era algo que no le interesaba, en el momento todos y cada uno de sus sentidos estaban en el hombre hermoso frente a ella, en ese instante se olvido de su estúpida pelea de como la había tratado cuando llego a la casa, nada existía, nada pasaba, se olvido completamente que Seiya estaba allí era como si estuviesen en una burbuja mágica y personal.

¿Qué le sucedía? ¿Por qué se sentía que conocía a Darien desde hacía mucho tiempo atrás? ¿Por qué se moría de ganas por comprobar si sus labios eran tan suaves como ella los pensaba? Darien subió su mirada, sus ojos antes grises se veían oscuros como la noche parecían dos pedazos se carbón, mordió su labio inferior antes de acercase un poco a él y dejar que sus manos recorrieran sus brazos velludos y musculosos los dedos recorrieron suavemente la piel expuesta, el fino tejido de la camisa que lo cubría, sus manos tomaron sus mejillas y la respiración se hizo pesada para ambos.

¿Por qué lo sentía correcto cuando sabia que no lo era? conecto sus ojos con los de él viendo como las aletas de su nariz se dilataban con cada respiración, sus dedos traviesos y suaves palparon su cicatriz levemente antes de volver a su mejilla, Darien se removió un poco, no lo quería, no quería…

Al diablo, quería besarla, quería amarla, protegerla que estuvieran juntos de una maldita vez y por todas, trescientos años añorando sus besos, su cuerpo, trescientos años soportando que su olor le doliese en lo mas profundo de sus pecho, la primera vez no se permitieron los besos pero él era feliz solo por verla aunque fuese a lo lejos, el día que se conocieron fue el día que el cruel destino la había quitado de su mano, la segunda oportunidad estuvieron mas cerca pero también faltaron los besos, la época y la moral no permita siquiera que él se acercara mas de lo acordado por la sociedad, pero nuevamente su esencia que era lo que los conectaba lo tenia atado a ella, el tercer tiempo fue el mas difícil, hubieron besos muchos besos, su Sere era receptiva era hielo derritiéndose en el fuego de su pasión desmedida y cuando pensó que todo cambiaria él se la llevo dejándolo solo y herido tanto física como emocionalmente.

Serena no se detuvo, su sexto sentido le gritaba que se alejara del peligro, pero su aroma la tenia envuelta en una nebulosa espesa cuya única luz que la iluminaba lo llevaba a él, el olor a bosque y hierba húmeda junto con su olor a chocolate había creado electrostática en el ambiente y el beso llego... Sellando el destino de dos amantes que estaban condenados a sufrir y tener una falacia por felicidad.

Fue un beso muy intenso y carnal. Darien la rodeó con sus brazos fuertemente mientras sus labios devoraban los de ella No era un beso suave, ni delicado tampoco creía que podía catalogarse como un beso correcto, su lengua recorrió sus labios, el corazón le palpitaba con tanta intensidad que se sintió desvanecer. Sintió como los brazos de Darien se colaban por su espalda pegándola más a él mientras le recorría los labios con la lengua. Cuando por fin penetró en su boca con fuerza, Sere sintió como si él fuese a consumirla, devorarla, asfixiarla. Ella gimió incorporándose más en la cama acercándose al calor de su pecho sintiendo como poco a poco el aire se escapaba de sus pulmones, no quería parar ni pensar.

Darien seguía devorándola salvajemente mordiendo sus labios, succionando su lengua, sentía que la bestia luchaba por salir, por reclamar lo que por derecho le pertenecía, la tumbo sobre la cama dejando que su cálido y pesado cuerpo cubriese el de ella, las manos de Serena arañaban levemente su espalda el deseo recorriendo sus sentidos, la adrenalina multiplicándose a tres mil, el corazón latiendo como si una estampida de animales furiosos estuviese dentro de su pecho, sintió la erección fuerte, caliente y dura de Darien rozar su pierna y gimió fuertemente al sentir la necesidad de sentirla en un punto mas arriba de su anatomía.

Darien abrió los ojos carbón, lujuria, fuego, mar revuelto era lo que denotaban sus orbes. Cristo la deseaba mas que cualquier otra cosa en el mundo pero su autocontrol se había debilitado y él no podía dejar que la bestia lo dominara completamente, observo la respiración arrítmica y acelerada de Serena su pecho subía y bajaba con fuerza, sus labios hinchados por sus besos y el cabello desordenado, gimió audiblemente deseando aullarle a la luna de lo feliz que se sentía su corazón, ella le correspondía, en su beso había sentido tantas cosas, pero simplemente no podía dejarse llevar, por muchas ganas que tuviese, volvió suspirar antes de apoyar su frente en la de ella, mientras sentía como los brazos de ella se relajaban en su espalda, Serena cerro los ojos, aun así él se quedo admirándola, nunca se cansaría de hacerlo de contar cuantas pecas tenia su rostro y el mohín que hacia su nariz cuando trataba de calmarse.

No había que tener besos en sus anteriores encuentros para saber lo que era verla mientras ella trataba de controlar el desesperado latir de su corazón, solo esperaba poder protegerla... Solo esperaba salvarla del peligro que ella corría estando junto a el.

.

.

..

Holaaaaaa

Aun hay alguien por ahí?, Lamento el retraso fallas técnicas que se presentan en el diario vivir, estoy de vacaciones en casa dejándome apapachar por mi mami y no tengo lap, ahora aproveche y le quite la lap un ratito y aproveche para subir les prometo que el lunes a mas tardar o el domingo les subo el capi siguieyte, gracias a mis tres chicas super poderosas Mi querida Tania Ga que me ayuda con las prosas, Mi beta hermosa Ginette Bri que supo ceder (te amito) y mi querida Madame S que me da la fuerza necesaria para seguir con esta locura ella entiende mis mundos grises te quiero mamiii, gracias por sacar tiempo de tu agendita y ayudarme… Se me olvida agradecer a mi Salemsotaa! Salem Fabian mu sabes que eres como mi pepe grillo .…Ahora ¡!ya hubo beso por aquí! Seguirá Ed resistiéndose o por fin decidirá arriesgarse!

Mayra