Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es anhanninen, yo sólo traduzco.

Beta: Isa.


Fatherhood, Formula, and Other F Words

Capítulo 12: Mejorando

Me comencé a preocupar al ver que Bella no contestaba.

Pues joder.

—Eso no me hace sentir muy esperanzado —dije, riéndome con incomodidad.

Siguió evadiendo mi mirada mientras sus mejillas se ponían del rojo más brillante que había visto nunca.

—¿Puedes…, um, ponerte una camisa? —preguntó con suavidad—. Yo…, limpiaré esto.

—Sí, claro. Lo siento.

Corrí a mi habitación para ponerme una camiseta. Quería patearme por haberla invitado. Juro por Dios que ése no era mi plan, solo que…, bueno, nos conocíamos en un ambiente tan seguro. Pensé que salir de ese ambiente sería bueno.

De camino a la cocina revisé a Pequeña, asegurándome de que siguiera dormida. Afortunadamente sí lo estaba. Al entrar a la cocina vi a Bella limpiando el mostrador, recogiendo con cuidado los pedazos de vidrio.

—Maldición —siseó, alejando el dedo y metiéndoselo a la boca.

—¿Estás bien? —pregunté, agarrando el bote de basura y usando un trapo para echarlo todo ahí.

Se sacó el dedo y lo miró.

—Sí, solo me corté con el vidrio —dijo.

—Déjame ver.

Vaciló al darme su mano, pero luego suspiró y la depositó en la mía.

—Es solo una cortada.

Claro que así era.

—Te traeré un curita…, mientras tú piensas en mi pregunta.

—Edward, ¿la renovación de votos de tus padres? ¿En serio?

—Sí, en serio —dije, sacando la caja del gabinete—. Déjame ver tu dedo otra vez.

—Es que…, no sería, ya sabes, ¿raro? —preguntó mientras le ponía el curita.

—¿Por qué? Te estoy invitando. Supongo que no tiene que ser una cita.

—¿No querías que cuidara a Sofía?

Me encogí de hombros.

—Ella puede venir. Estoy seguro que se portará bien.

Todavía no parecía muy convencida. Estaba bastante seguro que tenía un "no" en la punta de la lengua.

—¿Por favor, Bella? —le pedí, recurriendo jodidamente a las súplicas—. De verdad quiero que vengas. Nos la pasamos bien en el bar, ¿verdad?

Asintió.

—Sí, fue agradable.

—Entonces ven. Si estás preocupada de que yo…, intente algo, te prometo que no será así.

—No me preocupa, creo que ya estás más allá de eso.

Sonreí.

—Entonces di que sí, ¿por favor?

Se mordió el labio pensando.

—Alice irá, ¿verdad?

—Síp. Ella y Jasper, así que tú... —Fui interrumpido por el sonido de mi celular—. Mierda. Ahora vuelvo.

Corrí a la sala y agarré mi celular de la mesita de centro. El identificador de llamadas decía que era papá, así que respondí rápidamente, justo entonces escuché como sonaba mi buscapersonas en la habitación. Esto no podía ser bueno.

—¿Sí? —respondí, avanzando por el pasillo hacia mi habitación.

—¿Ya te llegó el mensaje al busca?

—Acaba de sonar. ¿Qué pasa?

Mi busca remitió trauma mayor y un número cruzó la pantallita. Mierda.

—Varios vehículos accidentados —dijo—. Ya voy de camino al igual que Emmett. Necesitas apresurarte.

Qué manera de arruinar la noche; jodidos conductores idiotas.

—De acuerdo, voy en camino —suspiré—. Te veo allá.

Agarré mi cartera, me eché el celular y el busca al bolsillo del pantalón, y regresé a la cocina. Bella estaba poniendo la cacerola con los ejotes en la estufa.

—Tengo que irme —dije—. Era mi papá sobre el hospital.

Se giró y dijo:

—Oh, bueno, si tienes que irte, tienes que hacerlo. ¿Quieres que limpie todo?

—Um… ¿Quieres quedarte aquí para cuidar a Sofía? Me refiero a que el pollo todavía ni siquiera está terminado. No es como si pudieras sacarlo y terminar de cocerlo allá. ¿Cuál sería el punto?

Asintió.

—Puedo hacerlo, siempre y cuando tú estés de acuerdo.

Me encogí de hombros.

—No es como si me fueras a robar —me reí.

Rodó los ojos y sonrió.

—No, ése no era mi plan. Terminaré la cena y luego me llevaré a la niña mi apartamento.

—Suena bien para mí. No tengo ni idea de a qué hora llegaré a casa, pero si pienso que no podré llegar a casa para cuando te tengas que ir a trabajar, le pediré a mamá que venga por Sofía para llevarla a la guardería.

—Bien. —Sonrió.

Regresé a la sala para despedirme de Pequeña, y ella me siguió de cerca. Aunque seguía dormida, saqué a Sofía de su sillita vibradora y la acerqué a mi pecho, besando su cabecita. Empezó a removerse, despertándose.

—Papi tiene que irse —dije—. Pórtate bien con Bella, ¿bien?

Empezó a llorar y me arrepentí de haberla cargado, pero no me sentía bien dejándola sin decirle nada.

—Déjame cargarla —dijo Bella estirando los brazos.

Besé una vez más a Sofía y se la entregué.

—Adiós Pequeña —dije—. Muchas gracias, Bella.

Sonrió y asintió.

—No hay problema —dijo, y empecé a irme—. Oh y, ¿Edward?

—¿Sí?

—Me encantaría acompañarte a la renovación de votos de tus padres, siempre y cuando estés seguro.

Sonreí.

—Estoy completamente seguro. Nos la pasaremos bien, ya verás.

Sonrió y alzó la manita de Pequeña para despedirse.

—Dile adiós a papi.


—¿Cómo les va a ti y a Sofía? —preguntó papá.

Papá me invitó a comer, diciendo que necesitaba hablar conmigo. Ya que la comida de la cafetería estaba fuera de consideración para él, vinimos al deli que estaba cruzando la calle. Si hubiera sabido que esto era solo sobre Pequeña, no habría estado tan jodidamente nervioso. Creí que esto iba a ser acerca del trabajo. Para ser honestos, mi…, desarrollo no era lo que solía ser. No había jodido ninguna cirugía ni nada, pero me había hecho perezoso. Es solo que esta última semana había estado tan cansado al tener a la niña enferma y manteniéndome despierto. Su horario de dormir todavía no era como antes —a excepción de esa noche en que Bella la cuidó—, ya que de nuevo se despertaba a mitad de la noche, lo cual reducía mis horas de sueño.

Decir que había descuidado mi caligrafía sería decir poco. Habían acudido a mí múltiples enfermeras preguntándome qué demonios era lo que quería que hicieran. Era peligroso y hoy vi de verdad el efecto que podía tener. Una enfermera casi le dio a uno de mis pacientes la dosis incorrecta de medicamento porque no podía leer lo que había escrito. Obviamente iba a mejorar a partir de ahora, pero creí que eso era de lo que papá quería hablar conmigo.

—Estamos bien —dije—. No está durmiendo tan bien como antes. Ayer regresó a la guardería, así que esperemos que la rutina la ayude.

Asintió.

—Eso es bueno. Los niños necesitan rutinas. Esperemos que pronto regrese a la normalidad, aunque tú tendrás que ajustarte si no sucede. A veces esa rutina cambia.

—Pues joder, ruego porque la nueva rutina no sea despertarse a media noche todos los días.

—Sabes, hijo, estoy orgulloso de ti. —Sonrió—. Has avanzado un largo camino en dos meses, aunque esa boca no lo ha hecho.

—Sí, sé que necesito trabajar en eso, pero gracias. Intentó hacer lo mejor que puedo por ella.

—Se nota. Tu mamá me contó que dijiste que la amabas.

—Me sorprende que no te llamara en el segundo en que me fui para gritártelo —me reí.

—No, se esperó hasta que yo le llamé. —Sonrió—. Aunque sí gritó un poco.

Le di otra mordida a mi sándwich al mismo tiempo que él.

—¿Es todo lo que querías hablar? ¿De que estás orgulloso?

Le dio un trago a su agua y asintió.

—Sí. Estoy seguro de que sientes que he sido muy duro contigo, poniéndote de nuevo en guardias y prohibiéndote tomar días libres, pero he hecho eso porque la vida real no es fácil. Puede que trabajes para mí, pero eso no significa que te daré privilegios especiales. Pero la verdad, si no supiera que puedes manejarlo, no lo hubiera hecho. Aunque por ahora no te daré turnos de noche. Estoy completamente consciente de que no tienes los recursos para trabajarlos y asegurarte de que Sofía está bien cuidada, eso sin estar dependiendo de tu madre.

Pude haber dicho que tenía a Bella pero, honestamente, estaba bastante seguro que ella no llegaría tan lejos. Ya estaba haciendo suficiente por mí al cuidarla cuando estoy de guardia. No era tan estúpido como para no darme cuenta que aprovecharme de ella estaría mal. Pensándolo bien, se veía un poco sorprendida por lo que hice el fin de semana pasado al asumir que cuidaría a Sofía. Claro que yo no me di cuenta en el momento. Quiero decir, le pregunté muchas veces si estaba de acuerdo con eso. Aunque ahora que lo pensaba, sí se veía un poco rara, así que asumí que recurrir a ella para todo no sería la mejor idea.

—El turno de noche me tiene preocupado, así que gracias —dije—. Y puedo trabajar con todo lo demás. Los fines de semana de guardia son solo una vez al mes, y tengo a alguien para entonces.

—Tu vecina, ¿no?

Asentí.

—Bella. Y, de hecho, la voy a llevar conmigo el sábado.

Ladeó la cabeza.

—¿Vas a llevar una cita?

—Supongo que técnicamente es solo llevar una amiga.

Sonrió.

—Vas a llevar a una amiga… Es diferente.

—Lo sé, ¿verdad? —me reí—. ¿Qué te parece eso?

—Es bueno, hijo. Me alegra que empieces a ver de diferente manera a las mujeres. Aunque aún no entiendo cómo es que llegaste a tener esa manera de verlas.

Me encogí de hombros.

—Están buenas.

Rodó los ojos.

—Tu madre y yo te educamos mejor que eso. Estabas bien hasta que te fuiste a Nueva York. Creo que te diste cuenta de que podías usar tu aspecto para tu ventaja, pero en algún punto a lo largo del camino cambiaste completamente. ¿Entiendes lo mucho que eso lastimó a tu madre?

—¿Qué? ¿Que me acostara con mujeres?

—Que las usaras.

—Yo… —Realmente no tenía motivos para diferir. Sí las usaba—. Tienes razón, lo hacía, pero eso ya se terminó.

—El tener una hija te cambió de una buena manera.

—Sí, la verdad que sí.

Sonrió.

—Entonces, ¿cómo es ella? La chica que cuida a mi nieta.

—Es genial con Pequeña. Es mejor con ella que yo —me reí entre dientes—. Parte de mí tiene celos de que ella le agrade más a mi hija.

Se rió.

—Te prometo que no es así. Pero aparte de cómo es con Sofía, ¿cómo es su forma de ser?

—Es amable, inteligente, de hecho es maestra, y realmente solo es…, diferente. Disfruto de verdad estar con ella, y quiero conocerla mejor.

—Tu madre va a preguntar esto cuando la vea el sábado, así que te lo preguntaré ahora. ¿Te estás acostando con ella?

—Te juro por Dios que no. De verdad es solo una amiga; aunque estoy intentando conocerla mejor porque creo que podría gustarme en serio.

Asintió.

—Qué bien, pero sé cuidadoso. Esto ya no es solo de ti, ahora está involucrada una pequeñita.

—Sí, lo sé, y mi hija está primero.

Sonrió.

—Exacto. Ahora regresemos a trabajar. Creo que tienes algunos historiales que corregir, ¿no?

Mierda.

—No pasará de nuevo.

—Será mejor que no. Pero si pensara que pudiera volver a suceder, habríamos tenido una conversación completamente diferente hoy.


—¿Tengo una niña contra mi pecho y quieres que revuelva? —le pregunté a Bella.

Esta noche me estaba enseñando a preparar su espagueti, porque, enfrentémoslo, era jodidamente delicioso, y de verdad lo quería. En realidad no estaba prestando tanta atención como debería cuando me dijo qué era lo que llevaba, pero me había escrito la receta así que todo estaba bien.

Se rió, dejó el pan en el horno antes de acercarse a mí y empujarme a la estufa.

—Los humanos fuimos lo suficientemente afortunados para obtener dos brazos —dijo, quitando mi mano de la espalda de Pequeña y poniendo en ella un cucharón de madera, llevándolo a la olla—. Estás cargando un bebé y revolviendo. Es increíble.

—Oh, ¿ahora eres una sabelotodo? —Sonreí.

—Eres tú quien se niega a soltar a la niña.

—Ha estado renegona esta tarde. Creo que solo quiere pasar tiempo con su papi.

Sonrió y se rió suavemente.

—Deberías decir "papi" más seguido. Es lindo.

—¿Me dijiste lindo?

Rodó los ojos.

—No. —Tosió—. La palabra es linda. Es todo.

—Uh-huh, claro—bromeé.

—Sigue revolviendo —ordenó, regresando al mostrador donde estaba picando lechuga.

—¿Puedes creerlo, Pequeña? Está siendo un poco mandona, ¿huh?

—Ella está de mi lado —dijo, mirando sobre su hombro y sonriendo—. Las chicas necesitamos unirnos contra ti.

Definitivamente Bella ya había perdido la incomodidad de la otra noche cuando la invité a la renovación de votos. Ahora parecía estar bien, pero yo seguía sin entender por qué había estado tan vacilante y tímida. O por qué me pidió que me pusiera una camisa mientras evitaba mirarme. Por muy presumido que suene, estaba completamente consciente de que no me veía mal sin camisa. Debió haber sido una distracción.

Cuando Bella dijo que la cena estaba casi lista, me adelanté y le preparé un biberón a Pequeña. Bella puso la mesa y yo me senté para alimentar a mi hija, levantando la vista de vez en cuando para ver a Bella mirándome, aunque apartaba la vista rápidamente, sonreí para mí.

—¿Ya encontraste lo que vas a usar el sábado? —pregunté para hacer conversación.

—Alice y yo fuimos de compras hoy al salir del trabajo —dijo—. Al parecer, y según ella, todos nos vamos a ir juntos.

—Oh, ¿en serio?

Asintió.

—Es lo que decidió. Sabes, está muy nerviosa. Nunca había visto a Alice entrar en pánico, pero hoy la vi.

—Le tiene miedo a la mamá de Jasper —me reí—, aunque no puedo culparla.

—Sí, Jasper le dijo que su mamá era…, un poco extraña. ¿Lo dijo de modo amable?

Pequeña necesitaba apurarse porque Bella acababa de poner los platos de espagueti en la mesa. Era cruel poner eso frente a mí cuando no podía comerlo, ya que mis manos estaban ocupadas.

—Pues en definitiva es extraña —dije—. Emmett diría que está loca, pero no es tan mala. Solo que él le tiene rencor.

—¿Quiero saber?

—Involucra una pistola de aire comprimido y el trasero de Emmett.

—Ah, entonces no, no quiero saber —se rió—. ¿Ya terminó?

El biberón estaba casi vacío, gracias a Dios.

—Parece que sí.

—¿Quieres que le saque los gases?

Ángel. Juro por Dios que esta mujer era un ángel o una de esas mierdas.

Sonreí.

—Eso sería genial. Gracias.

Bella mejoró aun más cuando dijo que yo podía empezar a comer mientras ella le sacaba los gases a la pequeña. Yo estaba a punto de babear, así que fue una buena decisión. Empecé a comer y me fui al cielo. Incluso estaba gimiendo un poco, haciéndola reír suavemente.

—Actúas como si fueras un hombre hambriento —se rió.

—Quizás lo soy —dije con la boca llena, haciéndola reír con más fuerza.

—No te ahogues. Puedo sacarle los gases a un bebé, pero no estoy segura de poder hacer la maniobra de Heimlich con un adulto —dijo, limpiando la boca de Pequeña—. Creo que ya terminó. ¿Quieres que la ponga en el columpio?

Asentí.

—Sí, jugará y se dormirá.

Mientras Bella iba a dejar a Sofía en el columpio yo me llené la boca con toda la comida posible.

—Entonces, Alice dijo que el sábado nos iríamos de aquí como a las cinco —dijo Bella, sentándose frente a mí—. ¿Está bien o necesitas llegar allá antes?

—Está bien —dije—. La ceremonia empieza a las seis, así que nos da tiempo de sobra.

—Bien. —Sonrió—. Alice va a llegar más temprano porque quiere arreglar mi cabello. Al parecer yo no soy capaz.

—Pues creo que se equivoca, tu cabello siempre se ve lindo.

Sus mejillas se sonrojaron de nuevo y se mordió el labio. Dios, esa jodida mordida. Me causaba algo, al igual que su sonrojo.

—Siempre te sonrojas —dije—. ¿Por qué?

Se encogió de hombros.

—No puedo controlarlo. Siempre lo he hecho cuando me pongo nerviosa o…, ya sabes.

—¿Cuando te hago un cumplido?

Asintió.

—Entonces, cuando no te hago cumplidos y te sonrojas, ¿quiere decir que te estoy poniendo nerviosa? —pregunté.

—No sé. A veces solo pasa.

Sonreí.

—Pues me gusta, y mi misión será hacerte sonrojar lo máximo posible.

—¿Qué? —se rió—. Eso es cruel.

Me encogí de hombros.

—Entonces, quizás soy cruel.

Rodó los ojos.

—En ese caso yo haré mi misión el dejar de sonrojarme.

—Ah, pero no puedes. Es una función corporal sobre la que no tienes control. —Sonreí—. Pero al parecer yo sí tengo algo de control sobre ello.

—Idiota.

Me reí.

—Lo estás haciendo de nuevo.

—Cállate y come.

Tomé otro bocado y la miré. Usó una servilleta para tapar su sonrisa. Maldición, era jodidamente linda. En realidad estaba ansioso por verla el sábado. Si ahora ya se veía hermosa, no podría imaginar cómo se vería ese día.

¿Estaba…, enamorándome de ella? ¿Era así como se sentía? Maldición no sabía, pero estaba sintiendo algo que no había sentido antes.


Lo repito demasiado pero en serio, muchas gracias por todo el apoyo y la paciencia que recibo.

¡Gracias a todas por sus comentarios! 448 en 11 capítulos, casi no me la creo :D

LuluuPattinson, Ale Pattinson Diaz, albi-yo, Zanzamaru, Marie Sellory, jacke94, valu03, BeLeNxiiiZzz, bellaliz, MonZe Pedroza, Kjmima, Yeicy Duquesa Swansea, freckles03, Rebe Masen, solecitopucheta, Elyy Pocoyoo, Idta, yolabertay, Gretchen CullenMasen, JusticeCullen, Beastyle, Tata XOXO, PRISGPE, Gabriela Cullen, EmDreams Hunter, Hey Caroline, liduvina, Esmeralda C, javistewart, Karina Masen, alejandra1987, Robmy, Stephaniie15, hilarycullen17, ClauVero, flexer, monika . lcu, carlita16