EL FINAL DE UN NUEVO COMIENZO

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CAPITULO 2.- VOLVERLA A VER

La historia es de mi autoria, los personajes los tome prestados de su creadora Naoko Takeuchi

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Mientras caminaban de vuelta al casino Neflaite noto cierta tristeza en Darien, lo conocía desde hace mucho tiempo y a pesar de que no había mucha comunicación personal entre ambos él lo apreciaba. Al notar que Darien disminuía el paso Neflaite decidió tratar de hacer la plática para sacarlo un poco de concentración.

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— ¡Hey animate!, nadie mas nos vio y no creo que ella hable, se dio un buen golpe y seguro mañana ni se acuerda de lo que paso

— Tengo la sensación de que no hablara pero eso no es lo que me incomoda, llevo días teniendo el mismo sueño, viendo la misma cara dia tras dia, una cara que nunca había visto y…

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Detuvo su relato, Neflaite lo miraba con el entrercejo fruncido, Darien noto que era obvio que no entendía pero tenia toda su atención, lo que de momento lo coibio, no sabia si contarle o no, era algo personal pero a la vez, algo extraordinario que no podía ocultarle no a el.

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— ¿Y?

— Y hoy lo vi, ¿como es que puedes soñar con alguien que no conoces y de pronto tenerlo enfrente?

— ¿Es como una premonición?, tal vez sea una especie de don, ya sabes como lo que hace Zoycite

— No no, ya somos bastante anormales como para todavía hacer cosas asi.

— Oh tal vez es que realmente la conocías, ¿por qué te refieres a la chica cierto?

— Si, pero sé que no la conocía, o al menos no en esta vida créeme y no creo que nadie que no sea como nosotros pueda vivir más de 230 años

— y por qué no lo averiguas, empezando por esto

Neflaite le entrego una especia de bolso rosa, algo sucio, entendió que no le pertenecía era obvio y también era obvio de quien era.

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— No lo robe, si eso es lo que piensas, gano bastante bien en el Casino para ser de manos ligeras, lo encontré tirado, supongo que con todo lo que paso lo que menos le importaba perder era un bolso, ¿porque no empiezas por saber quién es?

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Darien titubeo pero sucumbió ante el deseo por poder volver a ver esa cara, miro en el interior el cual contenía objetos femeninos, una libreta donde al parecer llevaba apuntes de la escuela, llamo su atención una lista de deudas y pagos pero siguió revisando, hallo una cartera rosada al igual que el bolso, la abrió y lo primero que vio fue el rostro de la chica en una credencial escolar del Instituto Moto-Azabude, después saco una identificación que comprobaba la mayoría de edad la cual había sido expedida ese mismo año, la chica era demasiado joven para tener algún laso pasado con Darien, tal vez la suposición de Neflaite era cierta y Darien veía a sus posibles víctimas en sueños, pero ¿por que solo se acordaba de ella?, al cerrar la pequeña cartera noto un gran fajo de billetes, al parecer había sido día de paga, por el momento se le dibujo una sonrisa al pensar que habían frustrado un robo y talvez algo mas. Pero nada le daba ninguna pista de conocerla de antes.

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Darién y Neflaite entraron sigilosamente por la puerta trasera del casino, no querían llamar la atención y trataron en vano de colarse entre la gente ya que alguien los detecto antes de lograr perderse.

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— Esto no es hotel, debían de estar aquí antes de las 12 cenicientas.

— Perdóname Zoycite no sabía que ya había checador.

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El tono sarcástico de Neflaite molesto visiblemente a Zoycite pero antes de que pudiera protestar a la ofensa Darién intervino.

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— sólo se nos paso el tiempo no tienes porque alterarte.

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Trato de suavizar en vano la tensión que había en el ambiente, pero lo que terminó por sacarlos completamente de concentración fue la aparición de Malacai.

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— Aquí la única alterada es su majestad, tu ausencia la descontrola y por consecuencia a todos nos pone en tensión, ya sabes cómo es esa mujer cuando se enoja.

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— y como no queremos que se moleste aun mas tendré que dejarlos.

— Bastado, cree que por que se revuelca con ella puede hacer lo que se le antoje..,

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Darien se había marchado ya, así que no escucho el comentario hiriente de Zoycite, pero Neflaite no corrió con la misma suerte ya que no pudo escabullirse antes.

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— y tu a donde crees que vas, tú no eres el consentido de Beryl así que alguien tiene que trabajar.

— a eso iba, así que si me permites...

— no, no te permito, porque hoy tu trabajo consiste en limpiar y sacar la basura.

— pero...

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Antes de que Neflaite pudiera protestar Malacai le puso una escoba en la mano, cosa que hizo que A Zoycite se le dibujará una sonrisa en el rostro, no tuvo más remedio que ir por los demás utensilios de limpieza y obedecer, sabía que esos dos podrían hacerlo ver su suerte si se negaba y no tenía intenciones de pasársela aún más mal, maldijo entre dientes y se alejó de la pareja.

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En tanto, Beryl miraba por la ventana de su oficina que daba hacia la calle, cuando oyó que llamaban a su puerta, una sonrisa maliciosa se poso en su rostro al tiempo que pedía que pasearan.

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— ¿Me buscabas?.

— ¿En donde estaban?

— Trayendo clientes como siempre

— pues es muy extraño porque el lugar ya está bastante lleno y nadie más llego después de que se fueron

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Darién se acerco lentamente a ella mientras esta volvía a mirar por la ventana mostrando indignación.

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— ¿que acaso no puedo salir a sentir el aire?.

— sabes que no me agrada que desaparezcas sin avisar y últimamente lo haces muy seguido.

— pero siempre vuelvo.

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El se encontraba a espaldas de ella y le acariciaba el hombro hasta llegar al pelo, empezó a jugar con el entré sus dedos, se lo llevo hacia la nariz para olerlo pero lo que detecto no fue su olor si no el de aquella chica que minutos antes había tenido en sus brazos.

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— Te necesito Darién, necesito que no me dejes, que siempre estés conmigo, ¿sucede algo...?.

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Ella lo miraba pero los ojos de él se encontraban perdidos, sólo podía ver ese rostro dulce e infantil que le pedía que la soltara, los labios de Beryl posados en los suyos hicieron que volviera al presenté.

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— Lo siento, es que me perdí al mirarte, esta noche te ves especialmente hermosa.

— si crees que tus elogios aran que olvide tus escapadas, realmente no me conoces.

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Ella se separó de él y trato de apartarse pero la detuvo por el brazo para acercarla nuevamente a su cuerpo, ella trataba de poner resistencia aunque realmente lo único que quería era estar con el.

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En cambio las intensiones que Darién tenía eran distinta, si alguien podría darle alguna pista de ello se encontraba en ese momento en sus brazos, aún no sabía de qué modo se lo manejaría, no podía menciónale a la joven, el nunca había dejado a nadie con los recuerdos intactos no sabría como lo tomaría Beryl, aun así intentaría cuestionarla acerca de su pasado, su curiosidad por saber sobre su vida humana había despertado ese día y utilizaría su única arma para obtener esa información.

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Beryl había tenido muchos amantes antes que Darien, pero ninguno que la tratara como el, todos eran salvajes y poco románticos, sin embargo aquel ser la hacía sentir de algún modo más humana, su forma de tocarla y de llevarla, ella comenzó por quitarle la gabardina, mientras el se esmeraba por llenarla de besos, sabía que no conseguiría nada sin antes cumplir sus caprichos, aunque la tenía a su merced y su cuerpo era perfecto, el no parecía disfrutar tanto como ella, encima su cuerpo estaba presente pero su mente se encontraba completamente ausente.

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— Oh dios en verdad sabes como hacer sentir bien a una mujer

— No conjures al creador si no quieres arder en el fuego eterno

— Sabes que esas son mentiras, a mi nadie me creo

— No, eres de las afortunadas en nacer así, pero alguien como yo puede temer incluso a su pasado

— Créeme no tienes nada de que temer, eras una excelente persona

— ¿Por eso me elegiste?, o ¿Necesitabas a alguien "bueno"?

— Yo, solo te vi en esa cama tan desprotegido, pero a la vez tan resistente, alguien que se aferraba tanto a la vida sin duda merecía otra oportunidad.

— ¿lo hubieras echo si hubiera tenido una familia?

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Beryl se tensó y trato de capotear a la pregunta al tiempo que comenzaba a vestirse, Darien no paso desapercibido la inquietud que aquel cuestionamiento le causo.

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— No soy tan perversa como crees, por supuesto que si hubieras tenido una vida no me hubiera metido.

— No en absoluto te creo perversa, no conoces otro mundo que este, de alguna forma nos parecemos en eso, por que no recuerdo nada mas que esto, pero quiero entender por qué no recuerdo...

— No recuerdas porque tu condición era grave, llevabas días con fiebre e inconsciente, pero se bien que lo que hice fue porque tú me lo pediste.

— ¿yo te lo pedí? ¿Cómo?, Eso nunca lo habías mencionado.

— Bueno, no te lo dije porque… porque no quería que te sintieras culpable, tal vez con el paso del tiempo te arrepientas de tener esta "vida", te quiero tanto que preferí que pensarás que había sido una egoísta y que sólo lo hice porque no quería vivir eternamente sola.

— Beryl nunca he pensado eso.

— Pero nunca estuviste de acuerdo con que transformara a los chicos.

— tal vez, no era lo que yo hubiera querido realmente para ellos, pero sé que es parte del ciclo de la vida de nuestra especie, pero no contestaste a mi pregunta ¿Cómo fue que yo te lo pedí?

— pues de la misma manera que todos, me dijiste "no quiero morir".

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Darién recordó que en años anteriores había tenido cierto gusto por cazar a sus víctimas, las conocía, las pretendía y al final terminaba con su vida y en varios casos mientras sentía como el liquido vital fluía por su garganta les escuchaba decir "no quiero morir", pero eso nunca lo detuvo, las cosas con el paso del tiempo habían cambiado, el había cambiado, ahora prefería solo alimentarse y después borrarles la memoria y solo dejarlas ir, sin embargo ese cambio solo se había dado en el y tal vez un poco en Neflaite, pero en especifico Beryl no era exactamente complaciente con nadie, aquel comentario le despertó nuevas dudas, pero siguió insistiendo con sus preguntas iniciales.

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— puedo hacerte otra pregunta ¿sabes si tenía alguna hermana, prima, esposa...?

— ¡NO!, estabas solo, sólo en el mundo, como te dije tenías una enfermedad terminal y habías sufrido mucho, creí que darte esta vida era devolverte algo de lo que nunca habías conocido, quería hacerte feliz eternamente, si por eso soy un mounstro, bien condéname, fue muy bueno el sexo, pero no lo necesito si lo haces solo por agradecimiento de tu "buena vida", que por lo visto ahora ya no te agrada tanto.

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Ella rápidamente salió de ahí visiblemente molesta, dejándolo ahora con más dudas, se sentía agotado mentalmente, salió de la oficina de Beryl pero no volvió al casino se fue directo a su departamento del que no saldría hasta la noche siguiente.

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La mañana de ese día que ya transcurría, en el hospital aún se encontraba internada la joven, permanecía sedada y en observación, una de sus compañeras de casa había sido avisada de lo sucedido y se encontraba con ella. Cuando la chica despertó al rededor de las 7 de la mañana lo primero que pudo ver o más bien oír fue los ronquidos de su amiga que se encontraba completamente dormida con la cara y brazos recargados sobre su cama.

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— ¿Mi.. Mina?

— Si.. si aquí estoy — contesto la chica adormilada, con el cabello alborotado y rastros de saliva por la comisura del labio.

— ¿Que hago…aquí?

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Miraba alrededor, pero al tiempo que hacia la pregunta su mente le recordaba la noche anterior, el forcejo, el hombre de la gorra y el tipo que al parecer le quitara la vida frente a ella y en especial recordó esos ojos que había visto entre sueños después de quedar inconsciente.

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— Pues al parecer te asaltaron pero por suerte tu celular siempre lo cargas como buena abuelita, en el interior de tu brasier

— ¿Cómo?

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No recordaba nada de ningún robo pero no quería contradecir a Mina, dejo que siguiera contándole acerca de lo que ella creía que le había sucedido, hasta que llego al momento de mencionar a la persona que la llevo al hospital.

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— Pero lo bueno es que un buen samaritano te trajo al hospital, aunque fue muy extraño por que la enfermera que te recibió no lo recuerda, uno de los camilleros fue el que mas o menos dio señales del sujeto.

— ¿A si?¿ Y cómo era?

— pues según cuenta dice que lo vio un par de segundos y que era alto, vestido de negro, pero lo que le llamo la atención es que llevaba gafas obscuras, ¿te imaginas?, que tipo mas raro ¿gafas obscuras a media noche?, en fin no le puedo recriminar por su atuendo si lo mas importante es que te ayudo, ¿tu lo recuerdas, lo viste?, bueno será mejor que no pienses en eso, ya paso y no tardan en darte el alta y te llevare a casa a descansar, Serena ¿me estas escuchando?

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Pero Serena se había quedado muda, claro que lo recordaba bien, su rostro lo había visto una y otra vez entre sueños, pero prefirió mostrar demencia, ¿como explicaba lo sucedido si a ella le costaba trabajo asimilarlo?, además ¿qué tal que los sujetos al saberse identificados regresaban a terminar el trabajo que no habían hecho esa noche?, así que a pesar de que Mina insistió en que tenía que reportar el robo, Serena le dijo que no lo aria, que realmente no recordaba lo sucedido además lo importante es que ella estaba bien, eso se lo repetía una y otra vez, parecía quererse convencer a ella misma de que no sentía que soñaba, que realmente había sucedido y vivía para contarlo, aunque era solo un dicho, por que prefirió ocultar la verdad.

Paso una semana desde el incidente, para Serena fue tranquilizador porque a pesar de haber perdido el pago de la renta de ese mes, pudo descansar ya que su jefe le dijo que no volviera hasta la próxima semana y Mina dio aviso a la escuela de lo sucedido por lo que justifico sus faltas, pudo tranquilizarse y recuperarse, aunque no olvidaba lo sucedido y los primeros días le costo conciliar el sueño al final pensó que no tenía que atormentarse, seguramente no volveria a verlos jamás.

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En cambio para Darien fue completamente diferente a lo que esperaba, para empezar, después de aquella noche no pudo tener un solo día de sueño reparador, cada que lograba conciliar el sueño la veía, su rostro o tal vez uno parecido, sus sueños eran recurrentes aunque no tenían nada que ver con algo parecido a lo vivido ese día, la veía feliz, sonreía y después todo cambia, su semblante era pálido, deprimente, lo hacía despertarse con una sensación de angustia, Beryl y Neflaite empezaron a notar cambios en la actitud de Darien, quien empezó por ser más distante de lo común, sus escapadas con Neflaite cesaron solo se limitaban a lo de siempre llenar el casino, la diferencia es que Darien ahora se perdía solo, por alrededor de media hora, nadie sabía a dónde iba, Beryl incluso le pidió a Neflaite que lo siguiera, pero Darien lo intuyo y le daba falsas pistas, a pesar de que confiaba en el, tampoco quería que notara lo que hacía, no porque fuera a decirle a Beryl mas bien porque lo persuadiera, ya que empezó a frecuentar la calle por donde habían interceptado a la joven, al tercer día dedujo que trabajaba en el Café Crow por la vestimenta que portaba el día del incidente, así que pese a llevar años bajo las sombras, decidió convivir con los humanos, entro al lugar y fingió ser uno de ellos y pasar desapercibido, pero le fue imposible, su porte y vestimenta llamaban la atención, aun así tomo asiento pidió un café y permaneció en lugar alrededor de 15 a 20 min cada día, pero todos los días era lo mismo ni rastro de ella.

Un día sus ojos le jugaron una mal pasada, cuando iba entrando vio una cabellera rubia ondear, pero cuando se acerco el rostro que vio no era el mismo, la chica se sonrojo al ver que el la examinaba de pies a cabeza, pero al notar que no era ella ni siquiera intento fingir, simplemente se fue. No entendía por qué lo hacía pero tenía la extraña necesidad de volver a verla.

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Sus encuentros sexuales con Beryl después de muchos años pararon, ella estaba como enfurecida cada día que él la rechazaba, pero a él parecía no importarle, todo era consecuencia de que ella aun seguían sin darle pista alguna de su pasado, el intuía que algo ocultaba y si no obtenía lo que necesitaba saber tampoco aria que ella lo tuviera.

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Comenzaba una nueva semana y después de la ronda pertinente, Darien dejo a Neflaite pero este que las anteriores veces se marchaba sin decir nada, ese día decidió contradecirlo.

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— Por qué no simplemente dejas la bolsa en la barra,

— ¿Perdón?

—Se en donde has estado todos estos días, fingí no saberlo, pero creo que estas empezando a preocuparme

— ¿A ti o a tu reina?

— Ella realmente no me importa, aunque nunca la había visto tan enojada pero quiero entender que pretendes con ir a esa cafetería cada día, si quieres verla porque no simplemente te apareces en su casa, no hay necesidad de que te vea…

— No puedo sacarla de mi cabeza y por extraño que te parezca tampoco pretendo acosarla, solo quiero volver a ver su mirada, pretendía algo casual pero… tienes razón tal vez solo deba dejar la cartera y olvidarme de esto. ¿Quieres acompañarme?

— ¿Por qué no?, tiene años que no tomo café, espera… no importa, no me sabe a nada

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Darien sonrió a causa del sarcasmo de Neflaite pero no le reprocho, en el fondo agradeció tenerlo como cómplice.

Entro solo a la cafetería que por primera vez estaba completamente sola, de momento llego a pensar que tal vez ese día nadie laboraba, la barra se encontraba sola o eso parecía, se acerco lo más lento que pudo sin dejar de mirar en todas direcciones, era la ocasión ideal para dejar el bolso e irse sin ser visto, pero cuando lo puso en la barra una mujer salió de debajo de ella.

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— Perdón que se le…

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Ambos se quedaron mirando, pero ella a diferencia de el dio un salto hacia atrás como asustada y se pego a los estantes que se encontraban a su espalda, los ojos los tenia completamente abiertos no podía creer lo que veía, el sin en cambio tenía un gesto más amable, no le intimidaba en absoluto la expresión de susto de la chica, el objetivo de ir a diario a ese lugar se había cumplido, por fin la había vuelto a ver y ella lo miraba también.


Se que tardo mucho en escribir, pero por mundana que parezca mi vida siempre estoy algo ocupada y con cero concentración, pero aun así prometo no abandonarla, aunque tarde un poco, espero leer sus comentarios y sus opiniones, nos leemos pronto aaaaaaaadios.