EL FINAL DE UN NUEVO COMIENZO

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CAPITULO 3 .- LA PROPUESTA

La historia es de mi autoria, los personajes los tome prestados de su creadora Naoko Takeuchi

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Serena llevaba ya una semana de reposo, la herida de la cabeza ya había cerrado y no tenia mas dolores, pese a gustarle mucho su estado de letargo sabía que tenía que regresar a sus actividades cotidianas.

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Retomo sus clases aunque le advirtieron que tenía que tramitar nuevamente su credencial para poder tener acceso a material de la escuela, se vio en un pequeño conflicto ya que eso costaba dinero, el cual de momento lo tenía limitado, Mina y sus otras amigas se habían ofrecido ayudarle, pero Serena confiaba en regresar a trabajar y obtener suficiente dinero de las propinas, sabía que no le alcanzaría para juntar lo de la renta pero por lo menos para aportar para la comida y sobrevivir, sabía que tenía aun la opción de llamar a sus padres, pero la ultima discusión con su madre le había dejado en claro que a menos de que estuviera muriendo no les pediría ayuda.

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Llegada la tarde preparo su uniforme y se dirigió al café Crown con Mina quien le había prometido, no volver a dejarla sola jamás. Todos se alegraron de ver de vuelta a Serena, su jefe en especial ya que tenía cierto aprecio por ella.

— Andrew estuvo con un poco de mal genio esta semana que no estuviste, pero ya sabes Lita se esmeró por qué no te extrañara tanto — le decía su amiga Mina.

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Andrew era el dueño, un joven trabajador y apuesto que había heredado el negocio de un familiar de su madre, Lita era otra de las camareras y a pesar de saber el interés de el hacia Serena no quitaba el dedo del renglón en querer conquistarlo, ya que antes le había preguntado a Serena y esta le había señalado que a ella solo le caía bien.

Debido a que era inicio de semana el lugar estaba bastante solo, habían entrado un par de clientes, Lita y Mina habían acordado dejar que Serena los tomara pero para su desgracia solo habían pedido café y panecillos, por lo tanto la propina no había sido muy buena, así que las chicas decidieron hacer limpieza, Lita se ocuparía del trabajo rudo, ósea los baños, Mina de la parte administrativa y la bodega, mientras Serena se aria cargo de limpiar la barra y las mesas, así estaría al pendiente de que entrarán clientes.

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Serena se encontraba agachada en la barra acomodando tazas y utensilios cuando oyó que sonó la campanilla de la puerta de acceso, término de arreglar unos vasos y platos ya que temía romperlos si no lo hacía primero, trato de incorporarse lo más rápido que le fue posible, esperando no asustar al cliente.

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— Perdón que se le...

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Pero el susto se lo llevo ella, quien inmediatamente retrocedió hasta pegarse a los estantes que tenía a su espalda, no podía creer lo que veía, el sujeto de ojos azul intenso que la había sostenido días atrás estaba nuevamente frente a ella, el también parecía sorprendido pero en absoluto asustado, fueron quizá un par de minutos que permanecieron en esa posición hasta que algo los distrajo y destenso el momento o por lo menos para Serena, al ver que su amiga Lita salía de los sanitarios y miraba a ambos con curiosidad ya que no decían nada.

Darién notó la mirada de análisis de la chica así que decidió salir pronto de ahí pero las palabras de Serena lo detuvieron.

— ¿qué hace usted aquí?

— siento importunarte solo quería devolverte eso.

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El señalaba en dirección del bolso rosa que había dejado minutos antes en la barra pensando que no había nadie,

Serena lo miraba asombrada, el gesto la tranquilizo, presentía que no había regresado a terminar con lo de la otra vez.

— ¿Puedo ofrecerle algo?, un café o panecillos, sólo quiero agradecerle por la molestia…

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De no ser porque Lita los miraba con curiosidad e insistencia el hubiera aceptado pero no quería arriesgarse a que alguien más supiera de su existencia ya tenía suficiente con Serena.

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— Gracias pero tal vez en otra ocasión — Estaba a punto de salir cuando las palabras nuevamente de ella lo hicieron detenerse.

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— ¿quiere decir que volveré a verlo?

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Se giró a mirarla, ya no había rastro de miedo en ella, al contrario, una sonrisa se dibujaba en su rostro, lo dejo quieto al ver que así se parecía aun mas al rostro que veía en sueños, le devolvió el gesto sonriéndole también al tiempo que asentía y salía de ahí, tenía una sensación de cosquilleo, era como una emoción contenida no recordaba sentir algo así.

Por su parte Serena no entendía cómo es que le había pedido volver a verlo, noches antes aún sentía miedo de volver a encontrárselo, Lita la miraba desconcertada sostener el bolso rosa entre sus brazos y abrazarlo fuertemente.

— ¿Sucede algo malo, quien era él? ¿Y ese bolso, no será el que supuestamente te habían robado o sí?

Serena volvió en si al oír todos esos cuestionamientos, no quería decirle nada a nadie sobre él.

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— Me cubres un momento tengo que salir a tomar un poco de aire.

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Rápidamente se dirigió a la puerta de entrada esperaba poder alcanzarlo pero su intento fue en en vano, como era de esperar el ya no estaba, o por lo menos no a su vista, abrió el bolso que aun sujetaba, busco en la cartera pequeña y ahí estaba, el dinero de su paga, sintió un gran alivio pero luego algo la desconcertó, comenzó a contarlo y noto que era el doble de lo que había dejado.

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— ¿pero cómo?... ¿Porque lo hizo?

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Ella estaba realmente sorprendida, siguió buscando como esperando que algo faltara, algo que compensara el dinero extra pero nada, todo estaba, inconscientemente una sonrisa se le dibujó y un gracias salió de su boca, gesto que no paso desapercibido para ambos hombres que la observaban escondidos en la copa del árbol más cercano, quienes inmediatamente bajaron cuando ella regreso al interior del local.

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— Así que ahora no solo la dejas que conserve sus recuerdos, si no que solventas sus gastos, ¿que eres una especie de Robin Hood?

— Sólo sé que necesitaba dinero, según las cuentas que tenía anotadas en el cuaderno y a mí me sobra mucho, realmente no tengo demasiados gasto, no cuando se supone que no existes.

— Deberías comprarte un perro.

— ¿Para qué?

— pues tal vez tengas mucho cariño guardado y sólo necesites alguien a quien dárselo, alguien que no temamos que vaya a hablar y nos pueda sacar del anonimato.

— ¿y no crees que pueda sucumbir y bebérmelo?.

— pues francamente no, si lo miras como lo haces con ella creo que sería imposible que lo mataras.

— Ya vámonos fue suficiente de tu sarcasmo por hoy Neflaite

— esta vez lo decía en serio.

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Darién sabía que Neflaite no jugaba, que ya había notado lo que tanto trataba de ocultar, solo verla sonreír lo había echo sentir algo cálido en su ser como si volviera a ver el sol o así creía que se sentía, no quería acabar con su vida al contrario quería formar parte de ella.

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Serena no se salvo del interrogatorio acerca de ¿quien era esa hombre y por qué le había llevado la bolsa?, como pudo evadió las preguntas y aunque les confirmo que en efecto su suposiciones eran las correctas, no les hablo acerca de lo que sucedió esa noche ni mucho menos del dinero extra, no por el momento.

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La llegada para Neflaite y Darien al Casino fue diferente a otros días, este último se notaba relajado, incluso parecía disfrutar estar ahí, todos lo notaban.

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— ¿y ahora por qué tanta alegría de tu "amigo"?— pregunto Jedite, a lo que Neflaite contesto con un tono sarcástico tan característico en el.

— pues veras, nuestros paseos nocturnos siempre nos tienen sorpresas y están noche ¡Uff! fue la mejor

Jedite se le quedo mirando sorprendido, sabía de la relación que había entre Malacai y Zoycite, a esos dos parecía no molestarles que inclusive los clientes se incomodarán por verlos juntos, pero jamás había visto algo extraño en Darien y Neflaite, incluso cuando Beryl le ordenaba que le mostrara que hacían nunca los veía en actitudes cariñosas, Jedite tenía como don lo que todos llamaban bola de cristal, podía solo cerrar los ojos y enfocarse en un objetivo conocido y ver que hacían en ese momento, no lo practicaba demasiado ya que odiaba meterse en los asuntos de sus hermanos, Neflaite al ver su expresión comenzó a reírse, sin duda era el maestro de la manipulación y había logrado que Jedite se creyera la broma

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— si te hace tanta gracia, no pensarás lo mismo cuando Beryl se dé cuenta y te interrogue acerca del comportamiento de su amante.

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Se alejó con una sonrisa y a Neflaite ese gesto le preocupó, sabía que Jedite no se iba a quedar con la duda y descubriría lo que esconde Darién, tenía que advertirle cuanto antes.

Después de una breve charla Darien se alejo de Neflaite y fue a buscar a Beryl a su despacho, cosa que la sorprendió demasiado.

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— Que bueno que viniste estaba a punto de llamarte, necesito que el fin de semana me ayudes con la administración, hay que hacer cuentas y sabes cuánto odió eso.

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— Claro, tú eres la jefa, pero antes de hablar de negocios quería pedirte algo.

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Beryl se le quedo mirando confundida últimamente su trato con Darién era solamente para hablar del Casino seguía indignada por su actitud fría así que opto por comportarse de la misma forma, presentía que con el tiempo el terminaría disculpándose.

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— pues habla, ¿que es lo que necesitas?

— necesito descansar una noche a la semana. — Beryl se tenso, no esperaba en absoluto eso

— ¿acaso te aburriste de tu trabajo o de mi?

— sólo quiero estar completamente solo un día entero, ¿es mucho pedir?, llevo 230 años a tu sombra y sabes perfectamente que así seguirá siendo.

— lo dices como si te causara tortura.

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A él le molestaba en absoluto la posición de victima que últimamente tomaba ella en sus conversaciones, pero no iba a discutir si quería ganar.

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— no en absoluto, sólo creo que sería benéfico para "nuestra relación" estar un poco alejados.

— sabes que no puedes irte de mi lado, es tu maldición.

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Y por mucho que le costará a Darién negarlo ella tenía razón, el lazo que los unía iba más allá de un negocio o de ser ambos Vampiros, debido a que ella era su creadora no podía separarse a menos de que el convirtiera a alguien más, así se rompería el lazo de sangre que los unía, en el caso de Beryl no pasaría absolutamente nada si se quedaba sin su lacayo y no por que tuviera otros cuatro si no porque ella era una neonata, es decir su condición era de nacimiento y no necesitaban a nadie más para sobrevivir, en el mundo solo existían 2 de ellos, esa era la ley natural de su especie, siempre un hombre y una mujer, ella desconocía al que era igual que ella pero sabía que debía de existir en alguna parte, pero eso no le preocupaba, por el lado de Darien nunca había sentido la necesidad de hacer un nuevo miembro de su especie, inclusive el simpe hecho de pensarlo le repugnaba, así que por su decisión su condena estaba escrita, el no podría separarse de Beryl.

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— si lo sé, pero no confundas yo no quiero separarme de ti y los chicos solo pido un día.—

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Beryl estaba a punto de negarse pero él la sorprendió tomándola por la cintura y besándola,

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— tú siempre has tenido lo que has querido, tu condición sin duda es envidiada por todos, yo solo te pido un día.

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Beryl tenía demasiada ventaja sobre ellos, al ser neonato se consideraba como la reina de los de su especie, gozaba de algunas ventajas por su estado una y al parecer la más importante era que podía exponerse a la luz del sol, sin que este le ocasionara daño alguno, pero debido a su apariencia física no se mostraba con demasiada frecuencia, también podia entrar en cualquier lugar sin ser invitada, además de que gozaba de un don que la mayoría desconocía, tenía el poder de borrarle a memoria a cualquier humana e inmortal, por esta y otras razones, ninguno de los cinco se había atrevido a contradecirla, pero Darien se arriesgaría esa noche a pedir un poco de libertad. El la miraba directamente a los ojos tratando de convencerla del mismo modo que hacía con sus víctimas pero claro que su hipnosis no serviría con ella.

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— Con una condición, que vuelvas a ser como siempre, que olvidemos nuestras peleas y que dejes de preguntar, ya sabes...

El entendía bien a lo que se refería y sabía que de aceptaba tal vez nunca sabría si la mujer parecida a Serena, que soñaba era parte de su pasado, pero por otro lado tenía un día para poder averiguarlo por el mismo,

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— Está bien, pero el día que te pido es de absoluta libertad, no intentaras saber que hago, no le pedirás a Jedite que se meta, necesito ese día para mi sin que nadie me vigile. Sólo pido que confíes en mí.

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Beryl estaba entre la espada y la pared, esto último la había dejado con la guardia baja, se preguntaba si su decisión tenia algo que ver con que frecuentara el café Crown, era lo único que había logrado ver Jedite cuando ella le pedía saber en donde estaba, aunque no sabía el porqué precisamente visitaba ese lugar, desconocía de la existencia de Serena y como no sospechaba de eso decidió aceptar y darle la noche libre, ya buscaría la forma de saber que hacia, incluso si tenía que investigarlo ella misma.

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Creo que estoy tornando esta historia algo tediosa pero prometo que la acción ya viene, espero poder leerlas pronto, aaaaaaaaaaaaadios