Hola :P Después de la mega confusión que tenía porque no sabía que escribir y de un pequeño y ligero ataque de pánico porque decidí reemplazar la idea original del epílogo, ¡llego a tiempo y con 6000 palabras! Esta historia se escribe sola y se siente taaaan bien :3 jaja sus reviews me hicieron reir, me animaron y con cada uno escribía mucho más, que loco xD
*Cambié las comillas a guiones (al fin... que pena) y el resto está en edición (más aun O.O) espero no les moleste.

*Recuerden que es primera vez que escribo una historia asi y de paso la comparto, así que es primera vez que escribo TODO lo que han visto Y VERÁN... Esto me pone muuuuy nerviosa :/ espero que me digan qué tal porque A MI ME GUSTÓ XD

Ok ok, ya saben que la Sra. Meyer es la dueña y señora de Twilight (¡Diablos!) y yo de la trama (Siiii :D). Enjoy ;)


Bella suspiró y bajo sus ojos —Vete tranquilo Edward. Esto de enredarse la vida de a gratis por alguien más...

Apreté su mano con fuerza para llamar su atención y volvió a mirarme otra vez.

—Sí me asusta, y sí estoy listo para correr...

—Ya entiendo Edward y entiendo que este día fue increíblemente pesado así que puedes...

Me sentía demasiado cansado como para tratar de discutir con ella si ni siquiera planeaba escucharme y sólo iba a interrumpirme todo el tiempo, así que hice lo que aprendí en mi niñez para estos casos... abrí mi mano y la usé para cubrir completamente su cara y callarla al mismo tiempo. Tal y como lo hace Esme cada vez que Alice y yo discutimos. "Gracias madre"

—Ahm... Edward... ¿Por qué tu mano está cubriendo mi cara?— Dijo Bella con su voz amortiguada por mi mano. Sus pestañas cosquilleaban el inicio de mis dedos.

—Porque necesitaba que te callaras— Respondí suprimiendo un bostezo.

—Ahm... Y, ¿no podías simplemente decírmelo o cubrir mi boca? ¿Tenías que poner toda tu mano en mi cara? ¿Por qué?—

¡Dios! ¡Incluso cuando intento callarla esta mujer no para!

—¡No lo sé, Bella! ¡Pregúntale a mi madre!— Exclamé un poco exasperado

Bajé mi mano y finalmente sus labios estaban sellados. Nos miramos a los ojos mutuamente y traté de pensar muy bien en lo que le diría ahora.

—Sí me asusta y sí estoy listo para correr— Repetí para retomar mi idea. Literalmente podía sentir mis piernas temblando un poco esperando para levantarme y bajar esas escaleras ya mismo —Pero eso no significa que lo haré Bella

Ella soltó un gran suspiro y su postura se relajó, aun observándome atenta.

—Desde que llegaste a mi vida he estado consciente de que eras una mujer extraña, con secretos, cosas ocultas y un par de tornillos sueltos también— Le di una sonrisa y ella me correspondió. Tenía tantas ganas de besarla justo allí —Todas las sorpresas que me he llevado contigo han sido porque tu no me hablabas de ti o porque yo asumía cosas que no eran. Cada vez que te veía gastaba mi tiempo haciéndote cientos de preguntas pero todas las erróneas. Te preguntaba "¿De dónde nos conocemos?" o "¿Cómo sabes eso?" en lugar de decirte "¿Por qué no me habías hablado antes?" o "¿Por qué lo haces ahora?"

Pasé una mano por mi cabello y desvié la mirada al techo recordando todo lo que ha sido de mi vida por los últimos cuatro o cinco meses. Perdí mi violín en una apuesta con alguien que para mí era una desconocida (además de que viajó a México), toqué en una plaza pública, me hice amigo de la loca responsable de todo lo anterior, me metí en la cama de la hermanita de mi amiga y después la vi completamente desnuda y de piernas abiertas, me di una borrachera en la que no pude recordar nada pero por lo que me cuentan fue bastante vergonzoso, hice decenas de teorías para entender todos los secretos de Bella (nuestro primer encuentro, sus donaciones de sangre, Jasper, Renee) me enfrenté a un Sargento de la Marina Estadounidense... ¡Todo esto no era ni la mitad de lo que había pasado estos meses por el simple hecho de que esta mujer había entrado a mi vida! Di un largo suspiro y volví a hablar.

—Desde el momento en que hablamos en esa cafetería, has puesto mi vida de cabeza Bella Swan. No sé si ha sido intencional o no pero así fue. Aprendí a tocar otro violín que no fuese el mío y hasta en un lugar público, abandoné lo que era mi carrera y me atreví a perseguir algo para lo que creí que ya no tenía tiempo, me enfrenté a mi familia, a tu familia, sin contar que me caí de bruces por cada conjetura apresurada que sacaba de ti. Creo que eso abarca bastante todo lo que ha sido mi vida estos meses—

Volví la mirada hacia ella y noté que había duda en sus ojos, se veía insegura y pequeña. Puse mi mano en su mejilla y continué —Cuando te vi me gustaste. Bueno, en realidad me dio mucha risa tu ropa, luego te vi de cerca y ahí fue que me gustaste— Una pequeña sonrisa se dibujó en nuestros labios recordando las carcajadas que di ese día —Pero cuando te conocí, te quise. Ser primero amigos fue una gran lección para mí y pude haber seguido así pero con tus comentarios extraños, tu olor a chocolate, tus rarezas y hasta tu bufanda de colores... me seguías gustando más y más

Acerqué nuestros rostros y dejé descansar mis labios sobre los suyos mientras manteníamos nuestros ojos abiertos.

—Eres complicada, Bella Swan. El epítome de lo complicado diría yo. Mis piernas están más que listas para correr despavorido en este instante, pero mi corazón no lo está— Sabía muy bien que la mitad de las cosas que había dicho no tenía el más mínimo sentido. Sonaba enredado y extraño pero, después de todo, así somos nosotros.

Bella colocó su mano en mi mejilla y cerró los ojos dándome un beso que necesitaba hace tiempo. Nuestros labios se movieron lenta y perezosamente sobre el otro, saboreando el hecho de que estábamos aquí solos y que podíamos hacerlo. Simplemente eso. Sus dedos acariciabas los cortos cabellos detrás de mí cuello y ella se apartó asomando su lengua brevemente para pasarla sobre mi labio inferior.

—Eres un chico listo Edward Cullen. La vez que estrellé tu cara contra la pared cuando quisiste besarme por primera vez en el concierto no pensé que lo diría pero lo digo ahora— Susurró con una gran sonrisa.

—¿Por qué lo dices? ¿Porque no saldré corriendo y me quedaré con mi chica?— Dije abrazando su cintura y jalando su cuerpo hacia mí.

—No— Respondió suavemente observándome —Porque antes pensaba que eras un ciego voluntario. Nunca me consideré tan complicada; si querías ver hacia dónde íbamos sólo tenías que ver a tu al rededor y, como tú dices, hacer las preguntas correctas. Pero no fuiste el único que terminó con la vida de cabeza, yo también—

Inmediatamente fruncí mi ceño en una expresión escéptica ¿Yo había enredado a Bella? ¿En serio? ¿Yo?

—Sí, Edward— Continuó ella lanzándome una mirada —¿Crees que tú eres el único que ha cambiado estos meses? Mi madre se aprovechaba de mí casi mensualmente para mantener su adicción, mi padre no tenía idea de lo que estaba haciendo, mi hermana vivía preocupada de lo que podría pasarme, sentía que tenía que andar manteniendo mis cosas en secreto, por eso no te decía nada, y después me di cuenta de que no es así. No hablar sobre mí era lo que estaba alejando a mis seres queridos. Yo también he cambiado Edward

Por fin comprendí lo que decía y me di cuenta que ambos nos afectábamos mutuamente.

—Yo me jactaba de llamarte un ciego voluntario porque no reconocías a donde te llevaba y ni siquiera recordabas haberme visto en el salón de pintura cuando lo hacías con Kate o aquella vez en el hospital cuando entraste y me viste semidesnuda...

Ya va, ya va ¿QUÉ? ¿SEMIDESNUDA? Otra vez, otra vez...

—Espera, espera un momento— Detuve su discurso con mis manos en alto y sintiéndome de repente un poco más despierto —¿Cómo que semidesnuda? ¿Por qué en el hospital? ¿Cuándo he...—

No pude terminar de hablar porque entonces lo recordé. El hospital... claro... Debió haber sido hace más de un año ahora. Era el cumpleaños de Carlisle y yo había ido a visitarlo para salir a comer. Una enfermera me indicó que estaba en la habitación de un paciente pero ya le estaba dando de alta así que no habría problema con que entrara a buscarlo y eso fue justo lo que hice. La sorpresa fue que no solamente Carlisle no estaba ahí sino que al abrir la puerta lo primero que vi fue el redondo, blanquecino y curveado trasero de una chica dándome la bienvenida. Ok, tal vez no estaba precisamente dándome la bienvenida sino más bien inclinado porque la chica parecía estar recogiendo algo del suelo, pero de todos modos me sentí bien y ustedes entienden.

Casi inconscientemente cerré la puerta tras de mi haciendo un pequeño sonido y no tuve mucho tiempo de detallar más ese trasero porque fue cubierto por la molesta tela de un pantalón jean y ahora la chica, aun de espaldas a mí, trataba de colocarse su blusa pero sin mucho éxito porque el yeso que abarcaba todo su antebrazo se lo dificultaba mucho.

—¡Estúpido yeso! ¡Maldita sea!— Refunfuñaba la chica hasta que finalmente giró un poco su rostro y me vio, profiriendo a la vez un grito de espanto —¿Qué diablos estás haciendo aquí? ¡Tú no eres doctor!

La chica aun no volteaba pero me miraba de reojo por su perfil, supongo que porque aún no lograba ponerse su blusa y además no traía sostén. Si volteaba me daría una espectacular vista con la que yo no tendría problema, pero ella no parecía querer eso. Mi mente estaba un poco lenta así que respondí lo primero que pensé.

— ¿Cómo sabes que no soy doctor?

—Primero, porque no llevas ropa de doctor y segundo, porque ningún doctor se le queda mirando a una paciente mientras intenta vestirse a menos que quiera una demanda por acoso sexual ¿Tú quieres una demanda por acoso sexual? ¡Porque créeme que no tengo ningún problema después de esto!— Continuaba gritando la chica apresuradamente. Movía la cabeza sin cesar y su largo cabello castaño se movía a la par.

—Esto a duras penas podría considerarse acoso sexual, ni siquiera te estoy tocando ni nada— Me defendí.

—Y aun así te quedas allí parado mirándome y estoy bastante segura de que ya me viste el trasero— Cuando dijo eso, mis ojos bajaron inmediatamente a esa parte de su cuerpo y si, bastante bien que lo había visto —¡Hey!— Gritó nuevamente para llamar mi atención y reaccioné.

—Estoy aquí parado porque me hiciste conversación y no te iba a dejar hablando sola pero entonces, ¡bien! ¡Ya me voy! ¡Suerte intentando pasar esa blusa por tu cabeza chica yeso!— Exclamé tomando la perilla de la puerta en mi mano y ya listo para salir.

—¡Espera! Maldita sea— Murmuró la chica —¿Puedes... ayudar a bajármela?— ¡Oh! ¡Ahora la chica yeso quiere mi ayuda! Interesante giro —Prometo no demandarte— Sonaba un poco más tranquila y sus palabras me hicieron reír, así que me acerqué lentamente para no asustarla y tomé la blusa en mis manos para pasarla sobre su brazo enyesado.

Yo era mucho más alto que ella y tuve que hacer un gran esfuerzo para no alzar la mirada sobre su hombro tan sólo un par de centímetros y ver si la chica yeso tenía tan bueno el frente como la parte trasera pero ella se me adelantó.

—¡No veas! ¡No necesitas los ojos para colocar una blusa!—

—Pero si necesitas manos y, para alguien que necesita de mi ayuda, me estás regañando bastante— Francamente su actitud me tenía bastante cansado, de a lejos se veía que era una dramática y a mí no me gustan las dramáticas. Ni que estén tan buenas.

—Disculpa y... Gracias— Respondió cuando acabé de bajar la prenda por completo.

—Disculpa por haber irrumpido así y... de nada. Nos vemos— Me despedí rápidamente y salí de allí antes de que se pusiera más intensa. Me pareció haber escuchado un pequeño —Adiós...— y algo más que no pude escuchar porque ya iba muy lejos.

—Eeeeedwaaard...— Canturreó Bella pasando su mano de un lado a otro frente a mi rostro y trayéndome de vuelta a la realidad del pasillo de su apartamento —Ya te acordaste, ¿verdad?—

—Claro que sí, chica yeso. Sigues tan regañona como siempre, por cierto— Dije con una sonrisa y me gané un manotazo en el hombro por parte de ella.

—Y tú sigues obsesionado con mi trasero— En ese momento me di cuenta que ambos estábamos sentados de un lado, encarándonos el uno al otro, y mi mano se deslizaba peligrosamente suave a esa curva de su cuerpo.

—Lo que intentaba decirte antes de que tus recuerdos me interrumpieran...— Retomó Bella dándome una mirada de advertencia para que la dejara continuar —Es que tu no me veías, pero yo era mucho peor. Yo te vi varias veces, supe de ti y tuve oportunidades que yo misma buscaba pero a la final... no hacía nada. Al final fuiste tú el que tuvo que hacer la primera movida—

—O sea, reírme de ti— Concedí con una sonrisa burlona que ella también correspondió.

Nos quedamos en silencio y abrazados. Me sentía tentado a quedarme dormido justo allí, sosteniéndola en el sucio suelo, pero había una cosa más. Sólo una cosa más.

—Bella—

—¿Mmm?— Masculló.

—¿Dónde se conocieron tú y Jasper?— Pregunté puntualmente.

Bella alzó su cabeza para mirarme a los ojos y se veía como una niña que atrapas comiendo galletas a mitad de la noche.

—Nos conocimos... en un centro comunitario de rehabilitación— Respondió en un murmullo.

No, eso no lo esperaba. Alcé una ceja para indicarle que elaborara un poco más y continuó.

—Hace un tiempo estuve averiguando lugares a dónde podía llevar a Renee para que la ayudaran a superar su adicción. La mayoría eran muy costosos pero finalmente di con uno que era mucho más económico. Estaba visitando el lugar y hablando con la directora cuando ella preguntó por qué lo necesita. Yo le dije que era por mi madre y ella me recomendó un grupo de ayuda para los familiares de personas con adicción porque dice que en estos casos, el que consume no es el único perjudicado— Bella se veía muy incómoda al explicarme todo esto y recordé que para ella aún era nuevo esto de compartir sus cosas personales, aún está muy acostumbrada a valerse ella sola. Su mirada vagaba por todo el lugar pero yo mantenía nuestros dedos entrelazados.

—Yo me negué a ir y le expliqué que no era necesario porque yo había crecido con mi padre. No me importó que insistiera y ella finalmente me dejó ir. Cuando estaba caminando por uno de los pasillos rumbo a la salida escuché a alguien hablar y me quedé congelada en el sitio. Conversaba de lo difícil que es tener la necesidad y la obligación de cuidar a alguien a quien amas y que ni siquiera se preocupa por si mismo, a alguien que debería estar cuidándote a ti. Su voz era tranquila a pesar de que lo que decía podía soñar triste, parecía que era fácil para él simplemente porque era la verdad y eso me calmaba— Bella hizo una pausa jugando con mis dedos y mirándolos atentamente —También habló de lo solo que uno se siente cuando no comparte nada con nadie, y que no tenemos razón para sentirnos así. A partir de ese momento comencé a ir una vez a la semana a escucharlo hablar. Nunca entraba a la habitación, siempre me quedaba sentada en la puerta escuchándolos a todos compartir sus historias y a este hombre guiarlos y escucharlos a la vez. Hasta que un día salió antes de lo que esperaba y me encontró sentada en el suelo y abrazando mis rodillas. Lo primero que pensé fue que me echaría y me cuestionaría pero lo único que hizo fue sonreírme, luego ayudó a levantarme y me llevó a una silla vacía junto a él en el círculo que todos formaban.

En ese momento no sabía que decir ¿Jasper? ¿El novio de mi hermana? ¿El que tantos años pasé llamándolo perrito faldero y burlándome de él? ¿Jasper?

—Ahora que lo pienso, creo que él siempre supo que yo estaba ahí, sólo esperó el momento adecuado en el que yo me sintiera cómoda y tranquila para llevarme adentro— Concluyó Bella con una pequeña sonrisa volviendo a mirarme a los ojos —Jasper es un buen hombre. Es buen psicólogo también. Él no te dijo nada en respeto a la relación que tenía conmigo como paciente. Nada de lo que se habla en ese grupo sale de allí, ni siquiera los nombres.

Ahora lo entendía, las veces en que le pregunté y quise que él me explicara pero parecía contrariado... cuando nos acompañó al hospital... siempre me decía que hablara con Bella, que no era su secreto. Él estaba cuidando de mi chica cuando ella aun no era mía.

—Jasper es un buen hombre.

Después de nuestra charla, Bella y yo no tuvimos mucha oportunidad de vernos. Ese lunes comencé con el piano en la universidad y tuve que dedicarme mucho a practicar porque estaba un poco oxidado y los profesores eran bastante exigentes. Pero cada vez que tenía que quedarme hasta tarde investigando composiciones de época victoriana o ir de una clase a otra aprendiendo nuevos acordes, combinaciones y armonías (y después de las típicas quejas porque me estaba prácticamente partiendo el trasero por esto) recordaba lo mucho que me gusta lo que hago, lo mucho que me gusta escuchar las suaves melodías saliendo de mis dedos, las fieles y delgadas teclas esperando a ser tocadas. Definitivamente era un sentimiento de otro mundo el finalmente hacer lo que amas... o quizás amar lo que haces.

Como mi nuevo horario de clases era de mañanas y tardes, generalmente almorzaba con Carmen y Eleazar quienes nunca perdían la oportunidad de recordarme que era un tonto por pensar que Carmen quería salir conmigo. Yo, personalmente, no le veo lo chistoso (soy un tipo muy guapo ¡todo un partido!). En ocasiones, Bella nos acompañaba y me alegré al saber que se llevaba muy bien con mis amigos... hasta que escuchó la historia de Carmen y se le ocurrió la brillante idea de contarle de la vez que quise besarla cuando apenas nos conocíamos y ella me golpeó la frente con una pared de concreto. Escuchar las burlas durante todo el almuerzo... sí, no fue un muy buen día para mí. Tengo que recordar nunca llevar a Alice o Emmett porque definitivamente sería mi fin.

Ya casi se acababan los días de permiso que el Cuerpo de Marina le había dado al Sargento Charlie y todos nos despediríamos de él en casa de Bella. Aun no tengo idea de qué diablos haría yo ahí pero Bella insistió diciendo algo que sonaba como "Tienes que despedirte Charlie" "No le caes tan mal, ¡ni siquiera sacó su arma mientras estuvo aquí!" después del mi momentáneo ataque de pánico al enterarme de que el hombre siempre llevaba un arma encima, insistió un poco más "Tienes que despedirte, no sabemos cuándo volverá de la misión" y tal vez lo haya acompañado con unos gemidos que sonaban algo como —¡Si, Edward! ¡Justo ahí! ¡Sí! ¡Dame más!— ¿Qué puedo decir? Tal vez no hayamos compartido mucho de día pero de noche...

La primera noche que Bella se quedó en mi dormitorio tuve que pasar todo el día ordenando mis cosas (y botando muchas otras). No me di cuenta de lo asqueroso que estaba hasta ese día. Desde cuerdas viejas de mi violín hasta cajas de pizza que no recordaba cuándo había ordenado, e incluso la ropa excesivamente grande que Bella me prestó el día de la cafetería. Pero valió la pena, definitivamente valió la pena. Esa noche fuimos a cenar a uno de los restaurantes del muelle donde tuvimos nuestra primera cita pero esta vez omitimos la parte del desmayo y la carrera al hospital (simples detalles). Llegamos a mi habitación entre besos y en mi cama había un ramo de margaritas para ella (si antes no me la había ganado, eso definitivamente lo había logrado)

Después de tanto tiempo pude finalmente estar con ella, libremente, sin apuros, sin preocupaciones. La ropa fue cayendo una a una lentamente. En el momento en que solté el último broche de su sostén y ella lo dejó deslizarse por sus hombros, una enorme sonrisa se dibujó en mi rostro. Yo tenía razón, la chica yeso si estaba ocultando una gran delantera el día que no me dejó echarles un vistazo a las chicas; ahora no sólo podía echarles un vistazo sino probarlas y besarlas cuanto yo quisiera.

—¿Aun no quieres que las vea, chica yeso?— Murmuré mirándola directamente a sus ojos y con mis labios sobre su erecto pezón.

Ella rió quedamente mirando a otro lado como apenada y, aunque la luz de la luna que se filtraba por mi ventana no era suficiente para poder percibirlo, casi podía adivinar un ligero rubor en sus mejillas. Volvió a mirarme y se relamió sus labios, eso fue suficiente respuesta para mí y acerqué mi boca del todo para besarla y chuparla con todas las ganas que había acumulado estos meses.

Cuando su ajustado pantalón fue desechado al suelo, tuve la oportunidad de ver más de cerca el contorno de sus femeninas caderas cubierta solamente por un delgado hilo de algodón. Entre besos y suaves mordiscos subí por su pierna y volteé delicadamente su cuerpo de modo que estuviese boca abajo sobre mi cama. Besar su espalda, para mí, no fue más que una excusa para apreciar lo que había notado desde el momento en que la vi en el hospital con ese yeso, y que había rondado mi cabeza constantemente desde que hablamos en la cafetería: Su trasero. Puede que me haya quedado viendo mucho tiempo porque sentí que su cuerpo comenzaba a girar nuevamente pero tenía que detenerla (había pasado demasiado tiempo esperando esto y no iba a dejar que me lo quitara ahora) así que hice lo primero que pensé y que se sintió bien.

—¡Ah!— Jadeó Bella girando su rostro hacia mí para encararme, sus ojos estaban muy abiertos y parecía sorprendida pero al menos no parecía enojada —¿Acabas de darme una nalgada?

Lo intenté, pero no pude detener la enorme sonrisa de suficiencia que se formó en mis labios. Quería gritar que lo había hecho, comérmela a besos y quizás nalguearla un poco más, pero me contuve. En lugar de eso, acerqué mis labios a su oído y susurré

—¿Te dolió?

Ella negó con la cabeza. Mis labios descendieron con besos por toda la extensión de su cuello. Lamí y mordisqueé su hombro mientras mi mano delineaba su torso suavemente.

—He esperado mucho Bella. Desde el día en que nos vimos me has hecho dar vueltas y has hecho que te quiera. No creo que puedas culparme porque me provoque darte nalgadas y besarte a la vez— Reí quedamente junto a su oído y me aparté lo suficiente para ver su sonrisa.

—Te quiero Bella.

Por supuesto, yo no fui el único que se divirtió esa noche. Mi ropa fue desechada al igual que la suya y en el momento en que me tuvo completamente desnudo ante ella, una gran sonrisa pasó también por sus labios.

—¿Impresionada?— Susurré colocando su mano sobre mí.

—Sólo espero que ya te sepas mejores movimientos Cullen, esos que vi aquel día con Kate dejaban mucho que desear— Respondió. Su sonrisa pasó a ser burlona y me observaba con desafío.

Mi ego bajó como quince puntos en ese momento ¡Esos eran de mis mejores movimientos!

—¡Owww...! Tranquilo mi amor, estoy segura de que juntos será mucho mejor— Continuó disminuyendo la sonrisa para besar mis labios.

¿Cómo iba a discutir eso? Yo también creí que, por ser ella, definitivamente sería mucho mejor. Después de otro rato de besos y caricias, extendí mi mano hacia mi mesa de noche para buscar un condón, algo que aparentemente Bella pensaba que era chistosísimo.

—¿De qué te estas riendo?— Pregunté conteniendo mi propia risa porque, aunque no me parecía para nada el momento adecuado y prefería llenar su boca con otras cosas en lugar de carcajadas, su risa de verdad era contagiosa.

—Es que miro al rededor y recuerdo la vez que hicimos la competencia de tequila y me quedé contigo— Otra pequeña carcajada la interrumpió —Estabas TAN borracho, decías 'Bella, me gusta el marrón... ¡pero no me preguntes por qué!' 'Bella hueles a chocolate' '¡Bella, dile a Frank que no me gustan los hombres!

Ahí sí que no pude soportarlo y exploté en risas. Tenía extremadamente vagos recuerdos (por no decir sólo destellos) de aquella noche. No tenía idea de qué color marrón estaba hablando pero si recordaba mi insistencia por olerla y definitivamente recordaba a Frank.

—Eso me recuerda, aun no te perdono por no alejarme de Frank ese día.

—Tú estabas intentando toquetearme y terminaste toqueteando a Frank, yo le llamo a eso Karma— Dijo calmando un poco su risa y volviendo al tono en el que estábamos —Pero está bien, te compensaré— Esbozó una traviesa sonrisa antes de tomar mis manos para colocarlas de lleno sobre sus senos y luego devorar mis labios.

Tomó el condón de entre mis dedos encargándose de colocarlo en mí y de allí en adelante fue como un cielo que jamás pensé en conocer. Cabe destacar que eso fue hace días y logramos hacerlo casi a diario pero anoche había sido la excepción porque ambos teníamos que madrugar (y si, eso en realidad sigue siendo madrugada para mi)

Es muy temprano. Es ridícula, excesiva y absurdamente temprano, especialmente para subir escaleras hasta un onceavo piso y sin café en el sistema.

Se habían acabado los días de permiso del Sargento y un auto vendría a buscarlo al apartamento de Bella a las siete y media de la mañana, razón por la cual eran las siete y yo iba subiendo las eternas escaleras con los ojos cerrados. El hecho de que sea domingo es culpa de mi suerte simplemente.

Cuando finalmente llegué a la puerta (apenas visible por mis ojos entreabiertos) en lugar de tocarla normalmente con mi mano, dejé caer mi cabeza pesadamente y me recosté sobre ella. Lamentablemente, debió haber sonado como un golpeteo porque la puerta fue abierta.

—¡Cullen! ¿Qué diablos estás haciendo?— Preguntó Nessie sorprendida, probablemente porque casi caigo sobre ella pero no, me detuve justo a tiempo, ¡ja!

—Sí, aquí estoy— Farfullé entre dientes pasando junto a ella.

El dulce aroma a café invadió mi nariz y fui directo a él tomando un vaso de la cocina.

—¡Claro que sí!, ¡sírvete!, ¡bien puedas!

Agregué un montón de leche ya que en realidad no era fanático del café (aunque aparentemente mi cuerpo sí) y apenas ingerí los primeros sorbos, me sentí más alerta.

—¿Dónde esta Bella?— Inquirí, observando que la enorme sala que componía el apartamento Swan estaba bastante vacío.

—Hola Nessie, ¿cómo estás?, ¿puedo tomar café? Te quedó delicioso— Respondió Nessie destilando sarcasmo en cada palabra. Me limité a darle una sonrisa ladina y esperar mi verdadera respuesta —Está en su habitación hablando con Charlie, probablemente alguien esté llorando allí dentro.

De repente tuve una imagen mental del rudo, enojado y bigotudo Sargento Swan siendo sentimental y con lágrimas de niña pequeña bajo sus ojos. Tuve que aguantar mi burlona sonrisa hasta que Nessie me dio una dura mirada.

—Jacob está durmiendo en mi habitación— Comentó casualmente y la observé con una ceja arqueada saboreando un poco más de mi café. Esta vez no me respondió y sólo sonrió de forma pícara. Ok, no quiero ni imaginar lo que estarían haciendo antes, sólo espero que ningún otro peluche de Bella haya sido perjudicado en el proceso ¿Charlie estuvo de acuerdo con eso?

Me senté en el largo sofá color crema frente al televisor, coloqué mi taza en la mesa junto a mí y estaba a punto de tomar el control de la televisión cuando Nessie se sentó a mi lado y me lo arrebató de entre los dedos. Nuestro silencio sólo era llenado con el ruido de la televisión, aunque no era un sólo programa sino muchos, pasando insistentemente de canal en canal deteniéndose por tan sólo un par de segundos. Con mi mirada al frente tratando de identificar al menos algún programa, me cansé.

—¿Puedes dejar de cambiar tanto los canales y colocar algo de una maldita vez?— Apenas terminé de hablar, sentí el impacto de uno de los cojines del sofá contra mi cara.

Cuando giré mi cabeza hacia Nessie, ella se veía inmutable, sólo sostenía el cojín entre sus piernas cruzadas, con la vista al frente y sin dejar de cambiar un canal tras otro. Genial.

Di un largo suspiro y me dediqué a observar la sala buscando algo que hacer (ya que ver televisión como una persona normal aparentemente no era una opción en la casa Swan). Mis ojos llegaron hasta la enorme pared marrón con dibujos y palabras escritas en diferentes tamaños, colores y formas, particularmente la palabra "YOLO" escrita con grandes letras blancas.

—¡Hey! ¿Quién es YOLO?— Pregunté confundido sin dejar de ver el objeto de mi atención.

—No es nadie. Son las siglas de la frase en inglés "You Only Live Once"

Me daba un poco de pena admitir que estaba bastante oxidado con el inglés desde que lo vi en el último año del instituto (hace mucho tiempo). Volteé mi rostro hacia ella esperando que lo explicara. Después de mirarme como si fuese un tonto por no saber inglés (¡hey! No todo el mundo lo sabe y eso no tiene nada de malo)

—Significa: Sólo se vive una vez. Es... algo que significa mucho para mí, y para Bella también. Todas las palabras y los dibujos que ves allí tienen un significado y fueron hechos en algún momento importante de nuestra vida.

El escuchar esto fue como ver la pared con otros ojos. Las palabras "Miedo", "Valentía", "Ira", "Pérdida", "Sonrisa" y otras más, resplandecían mucho más que antes y mi mente vagaba pensando en lo que pudo haberlas causado o en lo que significan para este par de locas. El dibujo de un barco, una montaña, un lobo y un muy torcido y apenas distinguible elefante, también llamaban mucho mi atención y representaban un enigma aún más grande para mí. Pero sabía que preguntar por algo de esto podría ser demasiado personal así que preferí callar.

—¿Tu pintaste todo esto?— Pregunté impresionado. La mayoría de las palabras estaban escritas con una caligrafía elegante y de distintos estilos que estoy seguro no debe ser nada fácil lograr ni siquiera en un papel, mucho menos con pintura y a tan gran escala. Además de que muchos dibujos estaban hechos con excelentes detalles, como la apariencia rocosa de los declives de la montaña, la peluda piel del lobo en posición de lucha y con ojos que, ni siquiera sé cómo, expresaban tristeza.

—Como puedes ver en aquel elefante de trompa torcida, Bella hizo algunas cosas— Dijo ella con una pequeña sonrisa —Pero puedo decirse que yo pinté la mayoría.

Me pareció notar un poco de melancolía en su mirada que estaba fija en la pared, así que volviendo mi mirada hacia el frente, dije lo primero que se me ocurrió para disipar eso.

—Con lo chiquita que eres, ya entiendo por qué la parte de arriba no tiene casi nada— Tal y como lo predije, volví a sentir el impacto del cojín contra mi rostro pero esta vez acompañado por patadas, suaves pero molestas, contra mi torso.

—Hey, hey, hey, deja las patadas— Dije entre risas al verla sonreír de igual forma. Tomé sus piernas en mis manos y las estiré sobre mi regazo de modo que ella quedó acosta sobre el sofá.

—Ya sé que para la próxima vez te voy a llamar para que me cargues sobre tus hombros mientras pinto, sin importar las horas que tarde.

Nos quedamos en silencio, esta vez mucho más cómodos, con la televisión sonando en algo que no distinguí. La observé con una sonrisa al pensar que probablemente tengo la cuñada más disparatada, extraña y fastidiosa del mundo. Mi única competencia sería la cuñada de Bella porque mi hermana definitivamente no iba muy lejos de eso (aunque estoy bastante seguro de que yo le ganaría).

—Gracias... por todo lo que tu hermana y tu madre hicieron por mí... por lo mucho que has ayudado a Bella. Creo que nadie está más sorprendido que yo de que al fin haya dejado que alguien la ayude— Dijo Nessie suavemente con una triste sonrisa que no alcanzó sus ojos.

—De nada— Realmente no tenía mucha idea de qué decir, así que preferí dejar a un lado lo emocional y volver a lo que nos va mejor: Las bromas —¿Esta es la parte donde me dices que soy como el hermano que nunca has tenido?— La provoqué moviendo mis cejas de arriba a abajo en su dirección. Inmediatamente el cojín pasó a saludar mi cara nuevamente.

—Querrás decir el que nunca he querido— Arguyó.

Me dio otro golpe con el cojín que esta vez pude desviar hacia mi hombro y, sin apartar sus piernas de mi regazo, se enderezó hasta quedar sentada y me rodeó con sus brazos recostando su cabeza en mi pecho. Cualquier persona que nos viese en este momento diría que me está abrazando pero... es Nessie... Nessie no me abraza... así que me quedé inmóvil un momento, con el ceño fruncido y sin saber qué hacer. Justo cuando comprendí que realmente no había nada más que pudiese estar haciendo más que abrazarme, y levante incómodamente mis manos para palmear su espalda, Nessie se apartó tan rápido como si le picara tocarme y me lanzó un golpe más con el mullido cojín.

—Eso nunca pasó— Masculló. Volvió su vista al frente y continuando cambiando canal tras canal, tal como lo había hecho hace unos minutos.

—Está bien. Con tantos golpes en la cabeza, hasta yo mismo dudo de lo que acaba de pasar. Me abrazaste, ¿cierto?— La provoqué con una burlona sonrisa y antes de que pudiese lanzarme el cojín, lo atrapé en el aire y lo aparté de ella —En serio. Me vas a poner tonto de tantos golpes

—Lamento informarte Cullen, pero lo tonto lo tiene desde hace tiempo— Alargó la última palabra y aproveché para darle con el cojín en la cara. Nessie se vio sorprendida pero rió al igual que yo y estaba a punto de continuar mi ataque cuando la voz de Bella congeló mis movimientos en el aire.

—¿Interrumpo?

Nessie inmediatamente apartó sus piernas de mi regazo volviendo a su posición original en su lado del sofá y con su vista fija a la pantalla.

—Nop

Caminé hacia Bella y compartimos un dulce, aunque corto, beso de buenos días (muy bien merecido, por cierto)

—Gracias por venir a despedirte de Charlie— Susurró con sus labios sobre los míos.

—¿Bromeas? No me lo perdería por nada. Los domingos a las siete de la mañana son mi momento favorito de la semana— Respondí de igual forma pero ella notó de inmediato mi sarcasmo y me empujó juguetonamente con una sonrisa.

Noté que Bella llevaba su bufanda de colores atada a la cintura y pasé mis dedos sobre ella, jugueteando con las delgadas hebras sueltas. "Te debo mucho pequeña". Jacob salió de la habitación de Nessie viéndose aún más dormido que yo y nos limitamos a saludarnos con un movimiento de cabeza. Aun no me agrada ese gorila, lo siento.

Finalmente el Sargento salió con maleta en mano y llegamos todos a la puerta para despedirnos. Agradecí internamente que no nos obligara a acompañarlo hasta abajo para luego tener que subir hasta el onceavo piso (¡otra vez!). Tanto Nessie como Bella le dieron un fuerte abrazo que hizo sonreír al Sargento (y también a su bigote que se movía cómicamente de un lado a otro), Jacob se despidió en posición erguida llevando su mano a su frente como los militares, y me sorprendí cuando el Sargento extendió su mano para estrechar la mía y darme unas palmadas en la espalda.

—Hasta luego Edward. Cuida a las chicas— Lo último no fue más que un murmullo que apenas logré distinguir.

Asentí. Antes de que pudiese dirigirse hacia las escaleras, Jacob soltó un jadeo como de sorpresa y salió corriendo hacia el interior del apartamento para tomar el control remoto y cambiar el canal rápidamente.

—¡Empezó! ¡Empezó!— Exclamó sentándose en el sofá.

Bella y Nessie le dieron otro abrazo a su padre prometiéndole que le enviarían chocolates y un sweater tejido, respectivamente, cuando él les diera una dirección fija. Salieron corriendo a sentarse junto al gorila viéndose igual de emocionadas, justo cuando una voz proveniente del televisor anunciaba el comienzo del maratón de los últimos capítulos de temporada de "Bad Blood: Vampiros Contra el Crimen"

¿En serio? ¿Otra vez con los benditos vampiros que resuelven misterios?

El Sargento soltó un suspiro y colocó su mano en mi hombro.

—¿Ves con lo que tengo que lidiar? Después me preguntan por qué me cae mal.

Sonreí al pensar que después de todo, parece que no le caigo tan mal al Sargento (especialmente en comparación al gorila) aun no puedo decirle Charlie y creo que JAMÁS me atrevería a decirle "suegro" pero estoy bastante seguro de que se alegra de ya no ser el único cuerdo entre ellos.


...

¿Qué tal? Terminan muchos asuntos pendientes pero finalmente empieza su noviazgo sin secretos :P (allí el título)

PREGUNTA: ¿Ustedes creen que necesite epílogo? Cerré la mayoría de las cosas y dejé solo unos hilos sueltos (por si acaso) pero aun lo pienso y estoy... ya saben... confundida (creo que esto es Karma por tener a Edward confundido por más de 20capítulos xD)

¿Qué tal el resto de la conversación de Bella y Ed? Todo lo que dicen son mis razones para escribir esta historia porque de verdad he notado personas así (no diré cuál soy yo ;) ) ¿La historia de Jasper? Lo tenía desde hace tiempo así (los estudiantes de psicología de verdad hacen esto en mi país) también vimos la segunda vez que Ed y Bella se vieron xD jajaja ¿Qué tal? Pura desnudez con ellos! Y al fiiin un poco de acción también para los dos :P
La escena ED&Nessie... no pude evitarlo :P
HAY MUCHÍSIMOS DETALLES EN ESTE CAP ¿NO LES PARECE? O.o Me encatará saber que opinan con tanto que les traje :P y qué les gustó o disgustó o si tienen alguna pregunta

Un abrazo a loliiz, moni, erika, Diana, Narraly, Cath R., Karla, kim, nyx, cindy, BookWorm, Little, tinker, IsAbElA, todos y cada uno que comentan o usan sus alertas para seguir y las que No Tienen Cuenta FF pero pasan a chequear y comentan igual n_n SON GENIALES

Alessa **