[Muuuchas lunas después]... Si, soy yo... No, no me di a la fuga. Yo soy del partido "Dile NO a los Fics Abandonados" :P
Después de hacer un huequito entre trabajo y estudio, y un ligera ataque de pánico por saber qué escribir (tal vez 2), y MUCHA reestructuración...
Les presento con Orgullo el Epílogo de "De Cabeza" :')

*POR CIERTO! GRACIAS por las geniales nominaciones como "MEJOR FANFIC DE HUMOR" "MEJOR TRAMA ORIGINAL Y "MEJOR AUTORA DEL AÑO" en el faceb de Fanfiction Addiction Twilight :')

Disclaimer: Todas las referencias a la saga Twilight, incluyendo nombres, pertenecen a la sra. Meyer; la trama es completamente de mi autoría. (Le cambian los nombres y tenemos una historia original ;) )

:') ENJOY


Blanco con manchas que parecían causadas por una pelota de fútbol y unas gotas rojas de la gelatina de fresa que Alice había lanzado por los aires cuando la asusté el día que me mudé aquí, hace 4 años.

Eran las nueve de la mañana de un sábado y, sin ninguna razón en particular, estaba mirando mi techo y pensando en todas las cosas nuevas que había en mi vida ahora ¿Dije sin ninguna razón particular? Eso no es del todo cierto. Hoy se cumple un año desde la vez que Bella y yo nos encontramos en aquella cafetería (que seguía formando gran parte de nuestras vidas). Aún es raro para mí el no poder hablar de "cuando nos conocimos" sino "cuando nos encontramos" pero ya me estaba acostumbrando y sea como sea, estoy seguro de que pasó como tenía que pasar. Aunque no puedo olvidar que fue muy enredado cuando mi madre finalmente nos preguntó cómo nos conocimos; después de un minuto de incomodidad y de mirar con un poco de pánico a Bella, mientras que ella simplemente se tapaba su boca con la mano para disimular la risa, ella me salvó contando la historia de la cafetería y el violín. Estuve seguro de que diría la verdad sobre conocerme mientras aún estaba con Kate (o dentro de Kate, en realidad) y ya casi imaginaba los gritos de horror de Esme, pero gracias al cielo no pasó.

Me levanté y me di una rápida ducha para poder salir. Bella y yo teníamos una cita a las diez en la cafetería para conmemorar el gran día.

Nunca he sido un gran fan de los aniversarios (principalmente porque nunca había tenido ocasión de celebrar uno), pero cuando llegué a la acera y vi a través de la vitrina a Bella sentada con las piernas cruzadas en uno de los largos sillones, usando sus pantalones verde aceituna, la enorme chaqueta marrón y su característica bufanda multicolor alrededor de su cuello, no pude evitar reírme.

—Hola chica rara— Saludé sentándome a su lado y examinando su ropa con una sonrisa en mis labios.

—Mira quien lo dice— Respondió divertida y mostrándome su lengua en una mueca bastante fea— ¿Te vas a reír de mi ropa otra vez?

—Yo siempre me río de tu ropa.

Reí un poco más fuerte porque en realidad era así. Habían ocasiones en que Bella lograba combinar un par de prendas normales y dejar a un lado su estilo de "ropa por contraste", pero la mayoría de las veces ésta era ella, y aunque me había acostumbrado aun me sacaba sonrisas, pero siempre me encanta porque sé que ella se viste tal y como es: rara.

—Creo que ya vimos lo que sucede cuando intento ponerme creativa y usar vestidos, ¿verdad?— Su sonrisa disminuyó un poco y al bajar la cabeza, su largo y lacio cabello, que ahora llegaba a la mitad de sus costillas, cubrió su rostro.

Sí. Dos veces, Bella había usado sus vestidos mientras aun no éramos novios del todo, y dos veces habíamos terminado angustiados en un hospital. Acaricié su cabello con mis manos, dándole un momento para recomponerse. Saqué su mechón rosa y jugué con él entre mis dedos. Finalmente subió su mirada hasta mí y se veía más tranquila. Mucho más tranquila que todas las lágrimas que había tenido que ayudar a secar en los últimos meses.

—¿Cómo sigue Renee?— Pregunté tentativamente. Sabía que había ido a una reunión con ella y Jasper esta semana pero no me había atrevido a preguntar hasta ahora.

—Pareciera estar bien— Su mirada se desvió y parecía distante —Hablamos. Se siente mal por todo lo que ha pasado. Seguirá viviendo en el centro por unos meses más. Jasper dice que está progresando.

Después de aquella noche, durante la cena de mis padres, cuando Bella y el Sargento finalmente habían podido hablar con Renee por primera vez en años y ella había intentado escapar aunque estaba en un estado consumida en un estado deplorable, Bella se decidió por alejarse del todo de su madre. Jasper, sin embargo, era otro asunto.

Esa noche el Sargento y Bella habían salido de allí en un acuerdo tácito de dejar atrás a Renee. Las extrañas desapariciones de Bella terminaron y nadie estaba más alegre por eso que su hermana. Pero a veces, cuando caminábamos por el parque y pasábamos junto a un indigente que pedía dinero o una persona enferma, su mirada se perdía a lo lejos y un par de veces la había encontrado en su departamento sollozando.

Tres meses después, Jasper habló con nosotros. Resultó que cuando salimos del hospital, Jasper se quedó hablando con Renee, pero no acerca de recibir ayuda, sino acerca de Bella. Le contó las pocas cosas que sabía sobre ella, la increíble persona que es, trabajadora, amable, creativa, fuerte, y le dijo todo lo que se estaba perdiendo al no conocer a la persona tan maravillosa que además resultaba ser su hija. Al parecer Renee se mostró renuente desde el primer momento diciendo que no quería loqueros en su vida y que ella estaba bien, pero las palabras de Jasper parecieron picar su curiosidad y, aunque eventualmente Renee se recuperó a duras penas y escapó del hospital, Jasper ya le había dado su número telefónico y esporádicamente lo llamaba para saber de sus hijas.

Finalmente, después de otra recaída de la que ésta vez sólo se había enterado Jasper ya que Bella había pedido que removieran su nombre como contacto de emergencia, Renee recobró un poco de sentido y permitió que Jasper la llevara al centro y recibiera ayuda. Hoy en día llevaba nueve meses limpia, viviendo y trabajando en el centro comunitario.

Todo eso era algo bueno pero Bella siempre parecía abrumada por todo. Al principio no quiso participar en nada, pensando que Renee volvería a las suyas en cualquier momento, pero este último mes había ido al centro un par de veces e incluso había hablado con Renee. Aun se veía muy insegura y me decía que no confiaba ni un poco en su madre pero sé que muy en el fondo quería creerle, además sabía que de esta forma ella también estaba sanando la enorme herida que le había hecho su propia madre.

—¿Tu cómo te sientes?

—Ya sabes. No le creo nada pero al menos lo está intentando. Jasper dice que es mejor no esperar nada de ella pero que es bueno que sepa que sí está progresando, así que le creo a él— Se removió en su lugar, incómoda y esta vez con la vista fija en sus manos— Me ha preguntado mucho por Nessie, pero no le he dicho nada. Ella me prohibió siquiera pronunciarle su nombre a nuestra madre.

Sí. Sabía que Nessie era otro asunto. Ella estaba absolutamente resuelta a no saber nada de Renee y a que nadie las vinculara. Me acerqué más a Bella y la rodeé con mis brazos, ella correspondió estrechándome con fuerza contra ella. Su mano se deslizó sobre mi cuello y me acarició suavemente. De repente se apartó de mí, con su mano aun en mi cuello, y me lanzó una mirada furibunda.

—¿Dónde está?

—¿Dónde está qué?— Repliqué fingiendo inocencia.

—Tu sabes bien de lo que estoy hablando Cullen ¿Dónde está la bufanda que te regalé?

¡Diablos!

Casi olvidaba ese minúsculo detalle. Ok no, en realidad no lo había olvidado pero en parte me hubiese gustado.

Hace unas semanas, Bella había notado que ponía mucha atención a su colorida bufanda. Cada vez que la llevaba encima (lo cual sucedía mucho), ya sea amarrada en la cintura, sujeta en su cuello, su cabeza, su cabello, o enlazada en su bolso, yo pasaba mis dedos por la suave tela ausentemente o sólo la sostenía. En realidad yo no lo había notado hasta que ella me lo comentó. Desafortunadamente su comentario vino junto a lo que a ella le pareció un gesto muy dulce y genial de su parte: una bufanda tejida exclusivamente para mí.

¿Lindo? No mucho.

No pude hacer más que sonreír y darle un beso, pero ahora ella pretendía que la usara cada vez que íbamos a salir. Bella había logrado hacerla más larga y suave para mí y la hizo un poco más masculina al eliminar el rosado y otros colores resplandecientes y reemplazarlos por distintas gamas de colores pero en tonos oscuros en vez de los súper brillantes que ella portaba ¡Pero igual! Seattle es bastante frío y da excusas para usar bufandas pero yo no uso bufandas. Edward Cullen .BUFANDAS. Además, quizás era porque la comparaba con la de Bella, pero aún me parecía un poco femenina.

—No creerás que Alice iba a dejarme usarla hoy, ¿cierto? Ella dijo que tú podías vestirte allá pero dejó perfectamente claro que yo tenía que ir preparado de una vez con la ropa que me eligió— Expliqué señalando con mi mano la ropa que llevaba en ese momento, un pantalón de vestir colores gris claro con un saco en el mismo tono y una delgada corbata azul marino.

No es necesario decir que me veía demasiado formal para un sábado en la mañana en una cafetería y varios ojos entrometidos volteaban hacia mí.

—Alice no iba a decirte nada, a ella le encantó mi regalo¬— Discutió colocando sus manos en su cintura y mirándome desafiante.

¡Por supuesto que le encantó el regalo! Cualquiera pensaría que Alice, siendo un gurú del estilo, se daría cuenta de lo rara que es esa bufanda y lo extraña que se ve con cualquier ropa. Cualquiera pensaría que al saber esto y al ser mi querida hermana ella le diría algo sutil a mi novia o encontraría una forma de ayudarme, pero NO. Todo lo contrario en realidad. Alice recibió con una enorme sonrisa la noticia del regalo de Bella y la felicitó por una idea tan original porque, después de todo, ella misma la había tejido, pero cuando Bella se fue lo primero que hizo mi querida hermana fue retorcerse de la risa en su asiento al verme ataviado con la bufanda en mi cuello y diciendo que debería usarla todo el tiempo. La muy sucia.

—¿Es que no te gusta?— Bella me miró formando un puchero con sus labios y sus ojos chocolate parecían más profundos que lo habitual ¡Maldita sea! Ya perdí.

No es que no me gustara su regalo. En realidad me encanta el tener algo así porque sé cuánto aprecia ella su propia bufanda y lo importante que es el legado de la abuela Swan en su vida. Sólo digamos que aprecio más el gesto que lo material.

Solté un largo suspiro. Soy un sometido.

La miré a los ojos y metí mi mano en el bolsillo interior de mi saco para develar mi propia bufanda enrollada y guardada en su lugar. Había tenido la esperanza de que tal vez, por un milagro del gran Señor en el cielo (o quizás del señor mayor con laringitis, mejor conocido como El Universo), Bella no mencionara nada hoy, pero ya conocía bastante bien a mi chica y vine preparado.

Bella me sorprendió saltando de su lugar y abalanzándose sobre mí con una gran sonrisa y sus brazos abiertos. La atrapé justo a tiempo para que no cayéramos al suelo y la sostuve allí con una amplia sonrisa en mi rostro. Su olor a dulce chocolate inundaba mi mundo y se sentía tan bien estar con ella como nunca lo imaginé.

—Vamos. Antes de que Alice nos guinde a ambos por llegar dos minutos después de la hora.

Bella recogió un morral que descansaba junto a sus pies y tomamos un taxi para llegar a nuestro destino. Como siempre, lo primero que hizo cuando conseguimos uno fue reclamarme por traicionar a Frank y nunca llamarlo otra vez ¿Por qué diablos mi novia insiste emparejarme con ese señor? No tengo idea, quizás la respuesta pueda reducirse simplemente a una cosa: es Bella.

Después de unos veinte minutos entre el tráfico de la ciudad y las muchas vueltas que el taxista debía dar para alcanzar a ese enredado punto de Seattle, finalmente llegamos. Las vitrinas de la tienda estaban cubiertas por espesas cortinas rojas y el gran letrero que colgaba sobre la puerta también estaba cubierto por otra tela. Bella y yo nos detuvimos frente a la puerta simplemente observando porque se supone que teníamos terminantemente prohibido poner un pie en el lugar y a juzgar por la expresión de Bella ella parecía pensar igual que yo, esa tienda no parecía para nada fuera de lo común y, por tanto, no se parecía en lo absoluto a Alice Cullen.

—Raro, ¿verdad?— La voz de Esme se hizo presente y al voltear pude verla cerrando la puerta del auto que Carlisle había estacionado junto a nosotros. Mi madre, a petición de Alice, llevaba un vestido sencillo hasta las rodillas pero cuyo corte denotaba elegancia.

—Eso estaba pensando ¿Qué paso con lo "fantástico" y lo "extravagante"?— Cada vez que preguntábamos por la futura tienda de ropa que había estado planeando abrir con Rosalie desde hace casi un año, mi hermana siempre terminaba repitiendo lo mismo. Creo que no es nada sano que incluso en mi mente escuche la voz extremadamente aguda de Alice cada vez que se emociona, pero así era: "estará un poco escondida en la ciudad Edward, pero será fantástica, extravagante, será increíble Edward".

—No te olvides de lo "espectacular"— Completó Carlisle con una muy chistosa, femenina y agudísima imitación de mi hermana que nos hizo reír a los cuatro en la acera. Mi padre, al igual que yo, llevaba un traje.

Después de que mis padres saludaron a Bella con un abrazo (aun me aliviaba ver que Esme finalmente había cambiado de actitud), ella habló nuevamente:

—Conociendo a Alice, estoy segura de que se viene algo más en camino.

—Las cosas son mucho más de lo que parece— Repliqué. Nadie volteó a verme o dijo algo más, ni siquiera Bella, pero esas palabras se quedaron conmigo. En realidad han estado conmigo desde hace un año exactamente.

Finalmente, la puerta del establecimiento se abrió y mi hermana salió con una ancha y reluciente sonrisa que inmediatamente fue arruinada por su grito (¿por qué, Alice? Si estoy justo a tu lado, ¿por qué?)

—¡Familia!— Mi hermana estiró cada una de las letras y todos nos las arreglamos para mantener la sonrisa (sólo porque es su día pero más le vale que no se le ocurra hacerlo hábito).

Tras ella salieron los únicos que tenían permitido entrar: Rosalie, por supuesto pues era su socia, Emmett porque estando a punto de graduarse de ingeniero, las ayudó con los detalles de la remodelación de la tienda (considerando que solía ser un restaurante muy antiguo) y Jasper que... realmente no hacía mucho con la tiendas pero... es Jasper. En los últimos meses, mi cuñado y yo logramos llevarnos mejor, ya no teníamos silencios incómodos e incluso nos bebíamos unas cervezas de vez en cuando, pero eso jamás le quitaría lo niño mimado, tal vez son celos de hermano, no lo sé, ¡pero no puedo evitarlo!

Emmett era otro asunto, él estaba mucho más renuente que yo a llevarse con el pobre, pero una vez que se enteró de todo lo que estaba haciendo por Bella y su madre, ha logrado al menos ser educado y sonreírle de vez en cuando.

—Muchas gracias por venir, no saben lo mucho que significan para mí— Declaró mi hermana observándonos a todos con las manos apretadas bajo su rostro y pequeñas lágrimas en sus ojos que denotaban su emoción— Incluso tu Edward.

—Oh wow, gracias— Repliqué monocorde ¿Mi hermana? ¡Por supuesto! Es un amor... con otros.

Alice tomó a Bella de la mano y la dejó entrar para vestirse. Aparentemente era una obligación que mi novia usara vestido el día de hoy (como todas las mujeres presentes) e incluso tacones. La única concesión que lograron fue que Bella pudiera vestirse al llegar y que ella escogiera los zapatos. No se cómo pero inmediatamente pensé que de alguna forma Bella no elegiría unas simples sandalias de tacón. Sonreí al ver que mi chica no me había decepcionado.

—Estas preciosa— Le comenté acercándome a ella y colocando mis manos en su cintura.

Apreté la suave tela blanca con pequeñas lentejuelas bajo mis dedos y ella sonrió colocando sus manos en mi torso y bajo mi chaqueta. El vestido tenía un corte V que daba paso a su escote y sentía que mis ojos se desviaban un poco hacia abajo, pero su amplia y sincera sonrisa era la mejor parte.

Por supuesto, Bella no se conformaría con un hermoso vestido corto y blanco. Enrollada holgadamente alrededor de su cuello estaba su multicolor bufanda tejida, y en sus pies estaban unas botas de tacón grueso y cuero negro hasta el tobillo. Bella definitivamente era una imagen muy extraña con toda esa combinación y podía ver a Emmett tosiendo sólo para disimular su carcajada.

—Más te vale Cullen, o te patearé el trasero con mis botas— Comentó dándome una juguetona patada en la pierna.

Rosalie llamó a Bella aparte y, muy renuentemente, tuve que soltarla. Aun no entiendo cómo es que ellas se volvieron las grandes amigas pero a mí me seguía viendo como si quisiera guindarme por los pies desde un vigésimo piso.

Alice se acercó a mí y me jaló hacia ella para hablarme en susurros

—Intenté por todos los medios del mundo que no se pusiera esa bendita bufanda. Hablé con ella le expliqué que esas botas, y definitivamente esa bufanda, no combinaban para nada con el hermoso vestido blanco que diseñé especialmente para ella, y la loca me salió con unas cosas del contraste, ¿puedes creerlo?

Solté una carcajada por la cara de Alice. Probablemente se veía igual que yo cuando apenas estaba conociendo a Bella pero ahora, un año después… si, esto es totalmente normal.

—Alice, agradece que aceptó ponerse ese vestido. Recuerda que ella le huye por su vida a los vestidos, aun no supera...

—¡Ah! ¡Pura mierda! Lo único que necesitaba era que mis fabulosos diseños llegaran a su vida, eso es todo. Además, eso no fue lo peor, ¿sabes lo que hizo cuando intenté quitarle la bufanda?— Alice exclamaba entre susurros retándome a responderle pero no esperó ni un segundo a que lo intentara para decírmelo —¡Me mordió, Edward! ¡La loca de tu novia me mordió!

Casi me caigo de la risa cuando Alice alzó su muñeca y mostró la tenue marca de una mordida. Todos voltearon a vernos y Alice rápidamente bajó su mano para disimular pero no sin antes darme un manotazo en el hombro (mejor que los puños de Bella y Renesmee).

Mi hermana sonrió nuevamente y cuando perdió la atención de todos, volvió a dirigirse a mi

—Hey, ¿dónde está Seth?

—Me mandó un mensaje, dijo que está por llegar.

Desde hace cinco meses comencé a dar clases de piano en la universidad con el viejo piano de madera. Para mi sorpresa, uno de mis profesores llegó un día con la idea de hacer algo productivo con los recursos que teníamos y promover la música, así que Eleazar y yo aprovechamos su apoyo para conseguir los permisos y dar clases de piano en las tardes. Me había decepcionado mucho al no conseguir aun otro lugar en la orquesta, pero me encantaba enseñar a los pequeños y ahora estamos planeando incluir a Carmen como profesora de violín. Además, el dinero que recibía de allí (aunque por el momento no era tanto) iba a directo a mis ahorros. Había un cierto volvo plateado al que ya le tenía el ojo puesto.

Seth fue mi primer alumno, creo que yo estaba tan nervioso como él. Ese mismo día conoció a Alice y Bella cuando fueron a buscarme para cenar y nos llevábamos tan bien que terminamos cenando con él y su madre también. Él cree que no noto las veces que les hace ojitos de enamorado a mi novia y mi hermana pero en realidad todos lo hacemos. Bella y Alice creen que es una ternura y yo no tengo problema ahora que sólo tiene ocho años pero más le vale que se le olvide todo eso pronto.

—¡Edward!— Gritó Seth cuando finalmente llegó de la mano de su madre. El niño de piel morena se soltó del agarre y corrió hacia mí, lo recibí de brazos abiertos y lo cargué.

—¡Hola niño! ¿Listo para la función?

—Si señor— La sonrisa de Seth era enorme y creo que se agrandó un poco más cuando vio a las chicas —Hola Alice, hola Bella. Están muy bonitas— Susurró con su mirada hacia el piso e inmediatamente fue inundado en besos y abrazos por parte de las dos.

¿Qué puedo decir? Es un chico afortunado.

Bajé al niño hasta el suelo para que Alice le presentara a nuestros padres mientras que la Sra. Clearwater, la mamá de Seth, se acercó a nosotros agradeciendo la invitación. Después de los saludos, la acera ya se veía bastante poblada. Tantas personas vestidas elegantemente, al mediodía de un sábado y reunidos en plena acera como si fuese una sala de estar, comenzaba a atraer miradas de cuanta persona pasaba.

—Alice, aunque esta reunión en la calle está muy linda hija, ¿no crees que ya es hora de que nos dejes pasar?— Preguntó Carlisle y todos asentimos con él.

—Bella, ¿no vamos a esperar a tu hermana?— Preguntó Rosalie.

—¿Renesmee Dwyer siendo puntual? Buena suerte con eso. Nos vamos a congelar aquí afuera antes de que eso suceda. Mejor empezamos—Respondió Bella.

Todos nos acomodamos en la acera (como pudimos) de modo que Rosalie y Alice estaban de espaldas a la puerta de la tienda y el resto de nosotros encarándolas a ellas. Aproveché ese momento para colocarme tras Bella y abrazarla con su espalda en mi pecho.

—Está bien, está bien. Es hora— Alice y Rosalie tomaron lugar en la puerta de la tienda encarándonos a todos y mi hermana tomó la palabra —Queremos agradecerles a todos por estar aquí. Estos meses han sido agotadores para nosotros entre la remodelación, los diseños, los proveedores y todas las maromas que tuvimos que hacer para lograr esta meta, pero su apoyo hizo todo mucho más dulce y llegar aquí con todos ustedes es...

Alice interrumpió su discurso con sus ojos llenos de lágrimas y su voz contenida de emoción. Rosalie froto suavemente su espalda y continuó:

—Lo que Alice intenta decir es que, puede que esta parezca una pequeña tienda, en un pequeño lugar y aún nos falta mucho por hacer y crecer; pero este es un gran primer paso para nosotras y ustedes son la mejor compañía.

La sonrisa de Rosalie era tranquila y cálida, lo cual me hizo pensar que tal vez la reina de hielo también tenga corazón (aunque no conmigo). Dejé de mirarla cuando escuché un sollozo proveniente de mi derecha y vi a mi madre enjugarse una lágrima disimuladamente. Tanto él como Esme proyectaban miradas de orgullo.

—¡Hey, violinista!— Exclamó Alice para llamar mi atención. Supongo que nunca perdería la costumbre.

En ese momento Rosalie y Alice tomaron juntas una de las esquinas de la tela que cubría el letrero de la parte superior, finalmente develando el nombre de su nueva boutique. Sentí una sonrisa expandirse lentamente por mi rostro antes de hablar:

—Ah... Alice... ¿Por qué le pusiste tu nombre a la tienda?

Un sonoro manotazo, cortesía de mi dulce hermana, cayó sobre mi cabeza. Froté el lugar con mi mano y casi no me importó porque seguía observando el gran letrero rojo de letra cursiva sobre la puerta y que rezaba: STRAVAGANZA

—¿Les gusta? Creo que va perfectamente con nosotras y nuestra ropa que es casual pero con estilo, ya saben.

—Está perfecto Alice— Replicó Bella —Pero, ¿por qué la última letra esta de cabeza?

—¡Oh! Pues en realidad fue idea de Rosalie. Nos pareció divertido y original, una "A" extravagante—

Noté que Rosalie me miraba con el ceño fruncido como retándome a decir algo. No sé qué le pasa a la Barbie conmigo (porque definitivamente es conmigo), tal vez le duele que sus neuronas finalmente estén haciendo sinapsis.

¡Ja! Tengo que guardar esa para luego.

Alice y Rosalie apartaron el resto de las telas que cubrían las vitrinas revelando maniquíes dispuestos en diferentes posiciones, algunos con vestidos cortos y blusas de seda en diferentes tallas. Finalmente todos entramos y vimos el interior del lugar. Habían filas de percheros distribuidos en líneas diagonales, las paredes estaban tapizadas con un papel aterciopelado de líneas de colores aguamarina y rojo, con repisas sobre las que descansaban pequeñas figurillas de diferentes tipos como mini maniquíes, bustos y cuanta cosa extraña estas mujeres pudiesen conseguir.

—Wow— Murmuré sin realmente saber qué decir.

—Si... wow—Secundó Emmett tras de mí y al otro lado pude ver a Jasper colocando disimuladamente su dedo índice sobre sus labios sellados en señal de que nos calláramos.

Sí. No tienes que decírmelo dos veces cuñado.

Alice y Rosalie sacaron unas bandejas de bocadillos de la parte trasera de la tienda y los colocaron en el mostrador mientras que Esme y Carlisle se encargaban de descorchar la botella de vino.

Me acerqué nuevamente a Bella, a tiempo para ver como hablaba con Rosalie mediante señas porque estaba a un par de metros de ellas. En el momento en que estuve en su campo de visión, la rubia cambió su expresión completamente frunciendo su ceño y mirando hacia otro lado (y escupiendo fuego si pudiese).

— Ok, esto ya se puso raro ¿Qué diablos se le metió en el trasero a esa mujer?— Pregunté exasperado tomando a mi novia por la cintura y girándola de frente hacia mí.

—¿De qué estás hablando?

—¿Cómo que de quién? ¡De Rosalie, obviamente!

—No sé de qué estás hablando. Rosalie es un amor.

—¿Un amor? ¡Amor mis pelotas!— Bufé tal vez un poco más fuerte de lo que debí.

—Edward, si te fijaras un poco más verías que Rosalie es un amor con todos. La única vez que me trató mal fue cuando me conoció y después me aclaró que había tenido un mal día y ha sido genial desde entonces— Replicó Bella como si fuese lo más obvio del mundo. Ok, tal vez lo era ¿Y qué? Soy algo lento en ciertas cosas, creí que eso ya lo sabíamos.

—Entonces ilumíname, ¿por qué diablos parece que la Barbie Malibu quiere desintegrarme con sus ojos de plástico cada vez que me ve?

Inmediatamente después de que lo pasó me di cuenta de que no debería haber dicho algo tan cruel... también me di cuenta de que todo el lugar, antes lleno con los pequeños murmullos de las conversaciones de mi familia, estaba inusualmente callado.

—Tal vez sea porque la "Barbie" tiene nombre y no le gusta que la traten como plástico— Espetó la voz de Rosalie tras de mí en un tono frio y monocorde que me atravesó por completo.

Si pudiese encogerme de vergüenza como en las caricaturas, este sería el momento para eso. Aprovecharía de salirme por un huequito de la ventana.

—Tal vez esperabas verme sonriendo todo el tiempo pero, ¿cómo fue que dijiste ese día? ¡Ah, sí! tal vez tengo un defecto de fábrica.

Me volteé para encarar a la hermosa rubia y su mirada me congeló en el acto. Tal como un cronometro, el sonido del corcho de la botella saliendo disparado de su lugar sonó como trasfondo a mi maravilloso momento. "Excelente papá, muy oportuno como siempre".

—Rosalie...

—¡Ah! ¡Entonces sí sabes mi nombre!

¡Diablos!

—Rosalie, discúlpame, yo... no debía haber dicho eso...

Mi mirada vagaba distraída por todo el lugar tratando de encontrar un punto donde enfocarme que no fuese la cara de reprimenda de mi familia... o la figura de Emmett flexionando su puño en posición defensiva pero con un ceño fruncido que denotaba... decepción.

—¿Por qué no? No me malentiendas Edward, no me gusta como haces las cosas y menos como me tratas pero no te reprocho que digas lo que piensas. Solamente que no te hayas molestado en conocerme primero— Rosalie hablaba con calma pero fría.

—No es como si me hubieses dado la oportunidad— Murmuré mi patética excusa.

—No se la di a nadie ese día, ¡ni siquiera Alice! Me porté como una perra, lo sé, pero todos tenemos un mal día— Suspiró— No. No voy a justificarme...

—Rosalie— Repliqué dando un paso hacia ella y mirándola a los ojos, unos cuantos centímetros más baja que yo —Escucha. No eres mi persona favorita...— Un bufido salió de sus labios ante mis palabras— Ok, bien, me caes mal. Pero no te miento al decir que estuvo mal lo que dije, yo no pienso eso de ti. En realidad creo que eres bastante genial. Te ganaste el corazón de Emmett que ha estado más feliz que nunca y junto con mi hermana levantaste este lugar de la nada y con puro esfuerzo. Te respeto, Rosalie... aunque no lo demuestro. Espero me disculpes y podamos volver a empezar.

Sentí la mano de Bella posarse sobre mi espalda y supe que había actuado bien. Por fortuna, nada de lo que dije fue mentira.

Ok, tal vez no me dolería en el alma que no fuésemos amigos, pero de verdad creo que es bastante genial por todo lo que ha hecho.

La expresión de Rosalie se suavizó tan sólo un ápice (quizás la décima de un ápice) y la comisura de sus labios se levantaron levemente.

—Yo...—Su mirada se desvió hacia mi lado y parecía estar observando a alguien más hasta que finalmente volvió a mí —Bien.

—Oh, wow Rosalie, que expresiva eres— Comenté para aligerar un poco el ambiente pero mi sonrisa tembló cuando Rosalie correspondió

—Aun no has visto nada, Ken.

Mi sonrisa cayó por completo cuando la rubia giró en su lugar, se dirigió hacia Emmett y como si el tiempo hubiese sido restaurado otra vez, las conversaciones volvieron también. "Cuerda de chismosos todos"

—¿Qué se supone que significa eso?— Pregunté a Bella justo cuando Alice llegaba a mi lado.

—Que... ¿eres musculoso y tienes buen bronceado?— Respondió Bella pero más en tono de pregunta.

—Conociendo a Rosalie, probablemente se refiere a lo que todos sabemos— Explicó Alice como lo más obvio del mundo. Debe haber notado nuestras confusión porque continuó —Ya saben... Ken es gay ¡Oh, vamos Edward! ¡Sus partes de plástico! O debería decir su falta de... "amigo". Sin mencionar todos sus accesorios. Todo el mundo sabe que Ken sólo es el amigo gay que le gusta ir de compras con Barbie.

Bella rompió a carcajadas al instante mientras yo me quedé allí... procesando. Entonces Rosalie...

Cuando llevé mis ojos hacia la rubia, me miraba con una ancha sonrisa plastificada en su rostro y una mirada maliciosa. Le sonreí con sinceridad y de igual forma, con sólo una palabra rondando mi mente: Perra.

Pasamos un rato compartiendo y comiendo sándwiches miniatura (porque aparentemente un buen sándwich de tamaño normal es inconcebible para Alice)

—Oh por Dios, Alice, ¡esta comida esta increíble! ¿Quién la hizo?— Gimió Bella llevando un pedazo de sándwich con roast beef a su boca.

Cuando Alice respondió, estaba de espaldas a nosotros rellenando las pequeñas bandejas casi vacías.

—Yo la hice.

Sin siquiera pensarlo moví mi mano hacia la de Bella y le tumbé el sándwich de un solo golpe. Creo que estaba teniendo flashes de cierta sopa morada y tierra "crujiente" al mejor estilo Alice Cullen. Bella me miró con ojos amplios de impresión mientras que yo detuve mi boca a medio bocado.

—¡Bueno! En realidad no la hice yo, solamente me encargué de ordenarla— Mi hermana finalmente volteó hacia nosotros con gracias y una femenina sonrisa observándonos a Bella y a mí que estábamos congelados con los ojos como platos y las manos congeladas a medio camino en el aire —Te asustaste, ¿verdad?— Replicó con su risa cantarina guiñándome un ojo en el proceso.

Repentinamente, la puerta se abrió por completo con un estruendo y haciendo sonar la pequeña campana verde que guindaba sobre ésta.

—¿DÓNDE ESTAN LOS CULLEN?— Exclamó Nessie al traspasar la puerta con una gran sonrisa y un enorme y gordo bolso morado guindando sobre su hombro.

Mi familia rió suavemente hasta que Carlisle le respondió con un chistoso grito que sonaba algo como —¡WUUUU...!— Que nos hizo reír a todos con más fuerza.

—Renesmee, llegas tarde— Declaró Bella en un tono serio caminando hacia su hermana.

—Isabella, ¿en qué siglo vives? Ya nadie llega temprano. Esto se llama llegar elegantemente tarde— Atacó Nessie acercándose aún más y señalando con su dedo índice hacia la nariz de su hermana quedando a sólo un par de centímetros de ella.

—Se llama llegar DOS horas tarde— Contraatacó Bella abriendo su boca y, efectivamente, mordiendo el dedo de su pequeña hermana que retiró su mano de inmediato.

—Tu novia de verdad tiene una fijación oral, ¿verdad?— Murmuró Alice a mi lado.

Mi mente fue bombardeada con imágenes de Bella y yo aprovechándonos de su "fijación oral" con mi persona pero eran demasiado crudas para compartirlas con Alice. Una sonrisa torcida se fue formando en mis labios poco a poco. "Así es hermanita y no me molesta. No me molesta para nada"

Parece que Bella ganó la batalla porque Nessie finalmente cedió y se apartó de su hermana para dirigirse a los demás (mientras acariciaba su dedo herido) —Está bien, está bien. Disculpen por llegar tarde. Es que tuve un atacazo artístico.

—¡Oh! ¿Pintaste un cuadro nuevo, querida?— Inquirió mi madre.

Para alegría de Bella (y sobre todo de Charlie) Nessie había decidido continuar sus estudios de artes plásticas en la universidad y le iba bastante bien haciendo algunos cuadros pero, sobre todo, murales. Su principal carta de referencia era la foto de todas las figuras y letras del mural de su apartamento (excepto por los elefantes torcidos de Bella).

—No. En realidad estaba teniendo sexo con mi novio sobre un lienzo... pero después sí pinte un cuadro— Respondió Nessie con una angelical sonrisa en su rostro y me hizo percatar de las manchas de pintura regadas por su blusa y pequeños shorts de jean.

Tuve que aguantarme la risa al ver la expresión de horror de Esme ante el comentario de la pequeña así que decidí desviar el tema.

—Renesmee, llegas tarde— Repetí acercándome las hermanas.

—¡Vete al diablo Cullen! Yo también tengo una vida sabes— Sus palabras eran duras pero la sonrisa de suficiencia me decía que no lo pretendía del todo así.

—Sí, pero...

Fui interrumpido por el gorila bronceado que hizo su entrada.

—Bebe, dice el taxista que se apuren... O al menos eso creo que dijo, sonó más como un gruñido. Como sea, no pude seguir cuidando las maletas, ese tipo me está sonriendo muy raro.

—Hola Jake ¿Cuáles maletas? ¿Ustedes van a algún lado?

—Ah... yo... ah...

El gorila tartamudeó mirando entre Nessie y Bella. Genial. Déjenselo al Gorila para que lo arruine todo. Bella estrechó sus ojos en confusión y observó a su hermana antes de hablar nuevamente.

—¿Otro viaje a Sudamérica?

—Nop, un poquito más arriba, más bien Centroamérica, y no somos nosotros— Respondió Nessie tomando el gran bolso entre sus manos y estrellándolo contra el pecho de Bella (sacándole un poco el aire) —Son ustedes.

—¿QUÉ? ¿Cuáles ustedes?— Bella me miró confusa y mi sonrisa debe haberme delatado —Edward...

—¿Estas consciente de que me arruinaste la sorpresa?— Señalé mirando a Nessie con fastidio e ignorando por completo a la castaña a mi lado.

—¿Vas a llorar por eso? No dejes que se te caigan las pantaletas, Cullen— Espetó ella enderezando su postura para verse más alta, pero yo le sacaba más que varios centímetros. Sonreí al pensarlo "es una enana, eso nunca cambiará".

—Estas bastante ácida hoy, el sexo debe haber sido realmente terrible.

—Bueno Cullen, para tu información...

—¡Basta! ¡Que alguien me explique en este momento de qué diablos están hablando y NO me refiero a la vida sexual de mi hermanita menor!— Demandó Bella con ambas manos en su cintura.

Solté un gran y pesado suspiro. Sino fuese porque amo tanto a esta chica...

Sentí un empujón en mi espalda y al voltear vi a Rosalie tras de mí pero mirando sospechosamente hacia otro lado. Me acerqué a Bella y acuné su rostro entre mis manos para levantarlo.

—Hace un año me hiciste pensar que la que pensé que era mi posesión más preciada en el planeta había viajado con una desconocida millones de kilómetros hasta México, y que había vuelto con olor a nachos y una chistosa etiqueta— Bella arrugó su nariz ante el recuerdo pero su expresión se suavizó —Ahora le pido a mi verdad posesión más preciada en este mundo que me acompañe a ese lugar al que mi violín nunca pudo llegar. Bella, ¿quieres ir conmigo a México?

Bella amplió sus ojos hacia mí —Pero no tenemos con qué pagar los boletos, primero tendríamos que ahorrar y...

—Ya me encargué de eso— Reiteré con una sonrisa al ver que ella me correspondía.

—¿Cómo pagaste los boletos de avión tu solo?

—¿No me crees capaz?— Llevé mi mano hasta mi pecho como si estuviese herido —Realmente no me crees capaz... ok, bien, quizás recibí un poquito de ayuda.

Bella se separó un poco de mi cuerpo soltando mi agarre y observó a toda la familia que ahora era espectadora de MI momento. O nuestro.

—Entonces...— Anticipé

—Entonces...—Suspiró ella para luego lentamente formar una sonrisa —Por supuesto que sí, iré contigo.

No aguanté las ganas de lanzarme contra ella estrellando mis labios sobre los suyos, (tan suaves). Sus manos me sujetaron por los hombros con fuerza cuando apreté mis brazos alrededor de su cintura y nos balanceamos ligeramente por el choque.

Aun podía sentir rastros de sabor a chocolate en su boca y mi lengua se deslizó ligeramente hacia ella con ansias de probar más y más... hasta que fuimos interrumpidos por el carraspeo de no una sino varias gargantas.

Al despegarnos Bella enterró su rostro en mi pecho, pero no le di el tiempo suficiente para avergonzarse porque la jalé hacia afuera donde nos esperaba el taxi. A través de los vidrios transparentes de las ventanas podía verse el asiento delantero (y gran parte del asiento trasero) lleno de maletas de distintos tamaños y colores entre las cuales apenas pude reconocer las dos que yo llevaba y le había encargado a Nessie.

—Renesmee, te dije que lo esencial— Miré a la pequeña con fastidio.

—Como se ve que nunca has viajado con Bella. Todo eso es esencial... aunque irónicamente la mitad de todo eso está lleno de libros— Respondió ella de igual forma y con sus manos en su cintura.

Bella observó el taxi y a todos nosotros antes de hablar nuevamente:

—Renesmee...

—¡Edwin me dijo que lo hiciera! Yo sé que no te gustan los regalos grandes pero, ¿qué iba a ser? ¡Te juro que yo no tengo nada que ver con...

—Gracias— Culminó Bella. La expresión de perplejidad de Nessie era todo un poema.

—¡Oh! De nada hermana. En realidad yo fui la que alenté a Edwin todo este tiempo...

Parece que no fui el único que se cansó de la verborrea de Nessie porque en ese momento Carlisle pasó a su lado llevándose el hombro de la pequeña por delante y, efectivamente, callándola.

Después de unas breves despedidas y abrazos a todos, Bella y yo nos subimos a la parte trasera del taxi. No es que las maletas no permitieran mucho pero aproveché para apegar más aun el cuerpo de mi novia hacia el mío.

Un gruñido me sacó de mi ensoñación y cuando vi al conductor por el espejo retrovisor, me di cuenta.

—¡Hola Frank!— Exclamó Bella con alegría viendo también al espejo y alzando su mano en forma de saludo.

Los ojos de Frank se arrugaron cuando su sonrisa se pronunció y se fijó en mis ojos.

¡Diablos!

—¿Emocionado?— Susurró Bella con sus labios en mi oído y trayéndome de vuelta hasta ella.

—No tienes idea— Respondí junto a ella —Te amo.

—Te amo.

Al observar tan de cerca sus ojos, pude notar que eran tan profundos como el primer momento en que nos encontramos, como la primera vez en que su misterio e intriga me engancharon a su vida. Cualquiera podría pensar que después de un año esas dos cosas se habrían acabado, pero la realidad era que muchas de sus reacciones y decisiones seguían siendo una sorpresa para mí.

Nos faltan muchas cosas nuevas que vivir juntos y estoy seguro de que con ella sería toda una aventura. No me sorprendería que estando en México a ella se le ocurriese la brillante idea de quedarnos a vivir allá y, viniendo de ella, no me sorprendería si me diera por decir que sí ¿Quién sabe? Quizás sea yo el de la idea.

Ahora sólo sé que en este momento no existe nadie más con quien quisiera estar sino con ella.

Rompí el contacto visual para llevar mi mirada hasta el cielo azul extrañamente despejado de Seattle, y agradecí mentalmente a cualquier deidad que se encontrara allá arriba... no lo sé... quizás deba empezar con cierto señor mayor con laringitis.


...

[Ruedan los créditos]
:P

¡Fiu! ¡Estamos listos gente! Quiero decir que... esto puede parecer una simple historia de una simple chica de algún lugar del mundo pero en realidad ES UN ENORME PASO para mí que tanto quiero ser escritora. Mi PRIMERA historia terminada con tanto detalle y extensión. Así que GRACIAS ENORMES por su compañía :)

*También por las nominaciones a mi y la historia :') jeje espero pasen a votar si quieren, links en mi perfil o redes :$

A las siguientes personas: Loliiz, Moni, Narraly, Cath R., Karla Stew, Kim, Nyx, Cindy, BookWorm, Little Whithie, Tinker, IsAbElA, Yasmina Masen, Ninacara, Torposoplo, Karen Segura, Sasita, Steph Leto, Clarisse; Nessa... y TODAS LAS QUE ALGUNA VEZ DEJARON UN REVIEW Y ME DEJARON SABER SU NOMBRE :) así sea por sólo un "me gusta, suerte" GRACIAS :D

GRACIAS ESPECIALES A: DIANA (tus comentarios me hicieron reir, me alentaron, por tus recomendaciones y apoyo... no tienes idea, eres muy genial :D) y ERIKA (Por TODA tu ayuda en la imagen y presentarme un mundo de personas que yo ni idea. Eres de las primeras en alentarme y gracias inmensas querida :) )

LAS QUE NO TIENEN CUENTA EN FanFiction: Gracias el doble porque YO SÉ que no es fácil andar revisando con tanta constancia y seguir una historia así, pero muchas lo han hecho e incluso han dejado comentarios. Me impresionan n_n sigan porque las leo y son importantes cada una.

PARA TODAS SIN IMPORTAR SI ESTA HISTORIA ACABA DE TERMINAR O LLEVA MUCHO AQUÍ Y LA ACABAS DE LEER: ME FASCINARÁ saber sus opiniones del epílogo y toda la historia en general, ya sea bueno o malo, de ambas cosas se crece :). Respondo a cada Review y si no tienes cuenta pueds comentar y djarme tu contacto Si Quieres :D

*MI PRÓXIMA HISTORIA* LES RECOMIENDO que usen su lindo botón Follow Author para que les avise cuando publique :D o pongan mi perfil en Favoritos de su navegador y me visiten de vez en vez n_n

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ALESSA