RANMA ½ ES PROPIEDAD EXCLUSIVA DE RUMIKO TAKAHASHI

"De tal palo, tal astilla"

INTRODUCCIÓN

Dicen que el tiempo es lo único que los humanos no hemos podido controlar, si bien lo medimos, lo marcamos, lo aprovechamos y lo perdemos, pero nunca lo detenemos. El tiempo, gran manipulador. Las horas tediosas y aburridas parecen transcurrir tan lento que no podemos entender cómo se van tan deprisa cuando vivimos algún instante agradable ¿No es cierto?

Los años se escapan de nuestras manos con tal delicadeza que pareciera que no lo notamos y sólo en el momento en que vemos a los niños convertidos en adultos, es cuando nacen los deseos de colocar algo pesado sobre sus cabezas para impedir que siguieran creciendo, pero lamentable o afortunadamente, no hay fecha que no llegue ni plazo que no se cumpla.

Estos y más nostálgicos pensamientos entraban y salían de la mente de Nodoka Saotome, quien a un lado de su esposo, observaba orgullosa el enlace matrimonial de su único hijo. Se veía tan apuesto y varonil, con sus 19 años intactos, su característica trenza, su misma sonrisa pícara y una mirada ligeramente nerviosa dirigida hacia el sacerdote, quien no hacía más que, con libro en mano, dirigir la ceremonia. A un costado del ojiazul se encontraba la novia, cuyos caireles azulados acentuaban su fino rostro, además de que su radiante sonrisa parecía iluminar la iglesia entera, el vestido blanco occidental que portaba, además de hacer un espectacular contraste con el esmoquin del novio, acentuaba su figura, haciéndola lucir atractivamente elegante.

La parroquia estaba a reventar, claro, nadie en Nerima iba a perderse de la unión de tan peculiar pareja. Después de casi cuatro años de peleas, persecuciones, prometidas locas, pretendientes insistentes, explosiones, tejados destruidos, gatos gigantes, ancianos depravados, maldiciones desesperantes y artistas marciales poderosos, POR FIN, el compromiso Saotome-Tendo culminaba, para dar paso al matrimonio Saotome-Tendo.

-El matrimonio es sin duda uno de los pasos más importantes que darán en su vida –decía el sacerdote con gran entusiasmo –Por lo tanto confío en que el amor que se tienen el uno por el otro, sea más fuerte que los obstáculos que se les presentarán en el futuro...

El padre continuaba con su discurso al mismo tiempo que Akane y Ranma intercambiaban discretas miradas entre ellos, la pequeña Tendo no podía ocultar ese brillo en sus ojos al ver que finalmente sería la esposa del hombre al que tanto tiempo se tardó en expresar sus sentimientos, estaba feliz, completamente feliz. Mientras tanto, en los orbes azules existía una extraña mezcla de alegría y ¿nervios?, ¿Ranma Saotome nervioso?, sí, claro que sí, tanto, que le sorprendía no haberse petrificado en cuanto vio a Akane entrado del brazo de Soun a la iglesia. Él quería casarse, era más que obvio el amor que sentía por la peliazul, pero jamás se imaginó que el síndrome del "Novio histérico" le fuera a pegar de esa manera, no era algo que se atreviera a admitir alguna vez, pero sentía unas nauseas terribles revolviéndole el estómago, incluso pensaba que si el sacerdote no se apresuraba con el dichoso discurso, terminaría vomitando de tantas ansias.

-Bueno…–dijo el cura lentamente, parecía que aquel hombre tenía caracoles en la boca de tan despacio que pronunciaba las palabras –Hemos llegado a la parte cumbre de ésta ceremonia

-¡Al fin! –gritó Ranma aliviado llamando la atención de todos los invitados

-¡Ranma! –exclamó Akane dirigiéndole una mirada asesina -¡¿Qué rayos haces?!

-¿Qué? –dijo él en un tono inocente –Fue un discurso bastante largo

-¡No es posible que hasta en nuestra boda te comportes como un inmaduro!

-¡¿A quién le dices inmaduro, niña testaruda?!

-¡Urrgg, eres desesperante! –Akane colocó sus manos en su cintura mientras una enorme vena se formaba en su frente

-¡¿Yo desesperante?, JA, tu tampoco eres una perita en dulce!

-¡¿Quieres callarte de una vez?!

-¡Pero si eres tú quien está gritando, Akane!,

-¡No me hables como si fuera una retrasada mental!

-¡No es posible, todavía no estamos casados y ya estas como loca!

-¡Raaaannmaaaa!

La discusión continuó por un par de minutos más, los novios discutían como si nadie los estuviera observando. Akane mantenía su rostro enrojecido y con su puño amenazaba a Ranma quien se mantenía con el ceño fruncido y los brazos cruzados. Los invitados los miraban con una gota de sudor resbalando por sus nucas, algunos con rostros sorprendidos y perplejos, otros indignados y molestos y otros disfrutando del divertido entretenimiento. Al parecer, la pareja era la misma de siempre, parecía como si las discusiones y las riñas fuesen una forma bastante extraña de demostrarse todo ese cariño que se tenían, de acuerdo, eso era una cosa, pero pelear en plena boda ya era el colmo.

-Po…por favor… -dijo el sacerdote con voz temerosa, durante la discusión, el pobre cura se había persignado más de una vez al escuchar tantas amenazas y gritos por parte de ambos novios, no podía apartar de su rostro la expresión de espanto, en toda su vida, nunca había visto cosa igual –S-si me… si me permiten…continuaré la…la ceremonia

Al escuchar al padre, Akane y Ranma pararon de discutir sintiendo los cientos de pares de ojos observándolos, enseguida, ambos enrojecieron de vergüenza y recuperando la compostura, regresaron su total atención al frente.

-Bi…bien… -comenzó el cura –Espero que después de éste incidente podamos continuar la ceremonia en santa paz…como estaba diciendo, hemos llegado a la parte principal de ésta celebración…Así que yo te pregunto a tí, Akane Tendo, aceptas a…

-¡Espere! -gritó una voz interrumpiendo la frase y provocando un gesto de frustración tanto en el sacerdote como en los novios

-¡Nabiki, pero ¿qué estás haciendo?! –exclamó la peliazul viendo cómo su hermana, elegantemente vestida, se acercaba al altar y le entregaba una hoja de papel al cura

-Tranquilos, hermanita, cuñadito, me pareció que para ustedes los votos matrimoniales deberían ser…especiales

-Pe…pero, señorita, ¿está usted segura de esto? -leía la hoja con incredulidad

-Usted léalos padre, léalos –dijo la mediana de las Tendo guiñando un ojo y volviendo a su asiento

-Esto es…completamente inesperado pero…continuaremos…aquí vamos, decía yo… ¿Akane Tendo aceptas a Ranma Saotome como tu legítimo esposo para amarlo, respetarlo, serle fiel en todo momento… -el hombre hablaba lento y sorprendido al mismo tiempo, en ese momento sacó la hoja entregada por Nabiki y después de aclararse la garganta, comenzó a leer el contenido –no golpearlo demasiado…ni hacerlo atravesar el techo sin razón alguna y… no envenenarlo con alguno de los platillos que cocines…hasta que la muerte los separe?

Akane giró su cabeza dirigiendo una mirada inquisidora hacia su hermana quien sólo se limitó a sonreír traviesamente y encogerse de hombros, a su vez, todos los invitados observaban con asombro, mientras que Ranma sólo chocó su mano contra su frente.

-Amm ehh yo… -balbuceó la peliazul ante tan inhabitual proposición, pero al final de todo, era con su Ranma con quien se casaba y no podía de ninguna manera rechazarlo –Sí, sí acepto

-Muy bien…ahora tú jovencito –el cura miró a Ranma limpiándose el sudor que comenzaba a brotar de su frente –Entre más rápido acabemos con esto, mejor…bien, ¿Ranma Saotome, aceptas a Akane Tendo como tu legítima esposa para amarla, respetarla, serle fiel en todo momento… -el anciano se ajustó los lentes y respirando hondo, continuó leyendo lo escrito por Nabiki –rescatarla de todos los demonios, hechiceros, príncipes y locos artistas marciales que intenten secuestrarla… pelear siempre por ella… y tratar de ser paciente en cuanto a su carácter y sus celos…hasta que la muerte los separe?

-¿Qué? –preguntó Ranma atolondrado

-Por la cruz de Cristo, muchacho, no tenemos todo el día –dijo el padre al mismo tiempo que Akane le daba un codazo a Ranma haciéndolo reaccionar

-Ehh sí…claro, acepto

-Excelente –exclamó el sacerdote impaciente por que todo eso finalizara, entonces alzó la voz dirigiéndose a los invitados –¿Existe alguien que sabe de algún motivo que impida que ésta unión se realice?... que hable ahora, o que calle para siempre.

Tanto Akane como Ranma casi se rompen el cuello de tan rápido que giraron su cabeza para poder ver cada uno de los rostros de los invitados, esa preguntó les asustó a ambos. A pesar de que estaban conscientes de que finalmente, cada uno pudo aclararse con sus respectivos "admiradores", no pudieron evitar sentirse perturbados al pensar que aun así, alguien pudiese interponerse en su tan esperado enlace, después de todo y teniendo la desastrosa experiencia de la primera boda fallida algunos años atrás, toda Nerima estaba acostumbrada a que lo inesperado se presentara hasta en el evento más cuidadosamente planeado por aquella familia.

Pero nadie habló. Al contrario, los novios pudieron ver claras y sinceras sonrisas por parte de todos los presentes. Sus miradas recorrieron fugazmente a algunos invitados específicos. Primero a los Kuno, Kodachi se veía tranquila, sonreía con arrogancia tratando de presumir el costoso y revelador vestido dorado que portaba, Tatewaki también parecía alegre, sobre todo después de haberse comprometido con Nabiki, de eso ya se harían cinco meses. Ambos, en especial la mediana de las Tendo, querían terminar la universidad para poder contraer sagrado matrimonio. Ranma y Akane también estudiaban pero al parecer, la impaciencia de Soun y de Genma por ver las dos escuelas de combate unidas, ya no se podía controlar. Por otro lado, la mayor de las hermanas ya se encontraba casada, no con otro más que con el Dr. Tofú obviamente, ese par ya llevaba casi tres años de feliz matrimonio, incluso en ese momento, Kasumi sostenía en sus piernas a un pequeño niño de no más de dos años.

Ranma dirigió su mirada a una persona en específico, su más fiel seguidora. Shampoo estaba atenta a la ceremonia y casi dejó escapar una pequeña risita al ver la angustia en los ojos azules del novio quien la veía con insistencia, ante esto, la amazona sonrió más, dando a entender que no tenía de nada de qué preocuparse. Hacía un par de años, ella no hubiera dudado en responder inmediatamente a aquella pregunta que hizo el sacerdote, pero ahora ya no podía hacerlo, no quería hacerlo. Shampoo ya estaba más que casada ¿con quién?, no es sorpresa que la respuesta sea Mousse, la boda de los jóvenes chinos había sido un par de meses antes. Al parecer, el tiempo se las había arreglado para hacer ver a la amazona que tal vez no tenía el amor que su capricho tanto quería, pero sí el amor que le correspondía, y sin duda Mousse era el indicado. Sin mencionar que la abuela también estaba muy satisfecha, tanto, que tomó la decisión de que ella y sus chicos permanecerían de manera permanente en Japón, visitando China de vez en vez, por eso mismo, se propuso junto con el Dr. Tofu fabricar la cura para quienes estuvieran bajo una de las maldiciones de Jusenkyo, y tras meses enteros de trabajo, dicho remedio logró dar buenos resultados.

Libres al fin de la fastidiosa maldición, todos pudieron continuar con normalidad sus vidas. Es un decir, ya que algunos como Ryoga, todavía tenía cierto problema con las direcciones. Afortunadamente logró llegar a tiempo para la boda de dos de sus más queridos amigos, así es, Ranma y Ryoga ya eran amigos en toda la extensión de la palabra y aunque fue a Ryoga a quién más le costó aceptar el hecho de que Akane no sería para él, decidió dejar de lamentarse, dejar que los años curasen sus heridas y hacer algo de provecho con su vida, así que sin dejar de practicar del todo las artes marciales, también asistía a la universidad. Él no tenía novia pero muchos de sus amigos y conocidos apostaban que al final terminaría con Ukyo. Ella también estudiaba, quería ser una chef profesional y el hecho de que fue la primera prometida en deshacer su compromiso con Ranma, le abrió muchas puertas y nuevas posibilidades, ahora observaba la celebración con su mejor sonrisa, sintiéndose alegre al presenciar la boda de su mejor amigo y de que por fin las circunstancias estaban como eran convenientes, como debían ser, totalmente equilibradas.

Al estar todo tranquilo después de las miradas furtivas que la pareja de novios dirigió a sus invitados, Ranma y Akane liberaron el aire que había en sus pulmones con total despreocupación, entonces miraron al sacerdote y sonrieron.

-Perfecto, ya que no existe ningún impedimento…entonces, adelante con los anillos –dijo el cura recuperando el aliento después de tan tenso momento, y en cuanto las argollas estuvieron colocadas, el hombre habló de nuevo –Bien, ahora Ranma y Akane, yo los declaro…marido y mujer…ahora jovencito besa a la novia y demos por terminado este asunto.

A pesar de la indiferente conclusión del ya muy exasperado sacerdote, Ranma hizo lo que le indicaron. Se acercó un paso a su "esposa", colocó delicadamente ambas manos en las mejillas sonrojadas de Akane y posó sus labios sobre los de ella lentamente, al principio un sutil y dulce rose para luego ser algo más profundo, los brazos de la peliazul rodearon el cuello de su "marido" para después sentir recorrer su rostro una discreta lágrima que Ranma limpió de inmediato. Muy a su pesar ambos tuvieron que separarse al escuchar el ensordecedor aplauso que hacía un eco increíble dentro de la iglesia.

Ranma y Akane observaron nuevamente los rostros de su familia y demás invitados mientras tomados de la mano recorrían el largo pasillo para llegar a la salida de la parroquia. El ojiazul pudo ver a su madre con un orgullo incontenible en su sonrisa, también rodó los ojos al ver a su padre y a su "tío Soun" ambos abrazados y derramando mares de lágrimas de felicidad como si fueses un par de magdalenas, el maestro Happosai también estaba ahí con una botella de sake bajo su brazo, además de que todos sus amigos e incluso a algunos anteriores rivales, se acercaban a felicitar a la feliz pareja. Después de unas cuantas fotografías, los recién casados subieron a una costosa limosina, cortesía de los Kuno, que los llevaría hasta el dojo, donde se llevaría a cabo la gran fiesta.

Al estar a bordo del elegante auto, Ranma y Akane se miraron fijamente, ya ninguno estaba nervioso, más bien, los dos se sentían completos, emocionados, felices.

-Lo logramos –dijo Ranma recargando su espalda al asiento sin soltar la mano de la peliazul

-Si Ranma, por fin estamos casados –Akane pronunció estas palabras sintiendo ciertas cosquillas en sus labios –Aunque…esto apenas comienza

-Vamos Akane –exclamó Ranma obsequiándole un beso en la mejilla y mirándola con una enorme sonrisa -¿Qué podría salir mal?...

Continuará….

Hola de nuevo, no saben el gusto que me da estar de vuelta con ustedes con una nueva historia, ya me había desaparecido del fandom hace meses, y seguramente las personas que ya antes han leído alguno de mis trabajos, se pueden estar preguntando ¿qué rayos está haciendo esta chica empezando un nuevo fic si todavía no termina los otros que tiene?, lo que sucede es que esta historia ya tenía mucho tiempo de estar rondando en mi cabeza y no pude evitar comenzarla, pero no se preocupen, para todos aquellos que siguen "Un nuevo sol", tenía la historia en modo de "stand by" por un terrible bloqueo que tuve, pero pronto tendrán POR FIN el nuevo capítulo, lo prometo.

Pasando a éste nuevo fanfic ¿Qué les pareció? Apenas fue la introducción, en el primer capítulo la trama avanzará unos cuantos añitos en el futuro, veremos a nuestros personajes en la nueva faceta del matrimonio y además siendo padres, es decir que conoceremos nuevos personajes y nuevas situaciones que girarán en torno a ellos.

Muchas gracias, ya sabes que sus opiniones, sugerencias y críticas constructivas son bien recibidas.

Saludos, Nabiki-san