—Capítulo 15—

¿Éste es el gimnasio de basketball? —Mitsui estaba oficialmente impresionado. El gimnasio era un estadio perfecto, mejor incluso que aquél en el que ellos jugaban los partidos del torneo. Noi lo había dejado ahí mientras iba por el resto del equipo y él aprovechó para ir al sanitario y cambiarse de ropa (Akagi lo mataría si llegaba aún vistiendo una playera de Shoyo) Aún así le sobró tiempo y se paseó por las instalaciones pensando qué haría con su nuevo equipo— Lo mismo que Anzai-sensei hizo, dividirlas en dos grupos y ver qué saben hacer.

Se detuvo cerca de los balones y tomó uno de la pila. Le picaban las ganas de tomar el teléfono y marcarle a Fujima para preguntar cómo se hallaba, pero consideró que era una pésima idea, ¿qué pasaba si las niñas lo sorprendían con el celular? Si la hermana Williams escuchaba que ocupaba el tiempo para llamar su novio no quería ni imaginar lo que diría, y como él no estaba dispuesto a arruinar esta oportunidad decidió mejor botar el balón y caminar hacia la canasta para matar el tiempo.

Pronto se olvidó de dónde estaba y qué estaba haciendo y comenzó a jugar contra un rival imaginario, driblando y encestando, jugando freestyle como si fuera la estrella en un comercial de Nike. Al final encestó una canasta de 3 y volteó cuando un "¡Ohhh!" colectivo, seguido de suspiros admirados de: Kakkoii, lo sacaron de su mundo mágico. Ahí estaba su nuevo equipo de basketball, de pie a contra luz frente a la entrada, y no era para nada como él lo imaginó. 9 niñas de 12, 11 y 10 años todas tan bonitas que podrían haber hecho quedar mal a las muñecas de Rozen Maiden; viéndolo con la boca abierta y honestas expresiones de admiración.

Noi tenía los ojos puestos en él, como si fuera ídolo pop, admirada, deslumbrada y absolutamente asombrada, con una niña más pequeña que el resto sujeta de la mano. Nadie decía nada y nadie se movía en lo que pronto se extendió y se convirtió en un momento muy incómodo, así que Mitsui carraspeó (terriblemente abochornado) y Noi pareció reaccionar. Dejó a la niña que venía con ella y caminó hacía él.

— Señoritas, él su nuevo instructor, Mitsui Hisashi —lo presentó la manager y las niñas una vez dejaron escapar un colectivo: 'ohhh' antes de sonrojarse y reír de esa forma infantil y nerviosa que sólo las niñas son capaces de hacer. Era peor de lo que Mitsui imaginó, podrían ser niñas pequeñas pero aún así lo hacían sentir un nudo en el estómago, sonrojándose terriblemente al ver la forma en lo que lo miraban ¿En qué se había metido?— Senpai, ellas son…—pero Mitsui sacudió la cabeza interrumpiéndola y obligándose a mantener la calma.

— Chicas, fórmense y una por una se irán presentando —dijo, al fin asumiendo su papel de coach, y las niñas corrieron a obedecer. Era la primera vez que les pedían que se presentaran así pero no le prestaron importancia, estaban acostumbradas a hacer lo que se les decía y punto— Quiero saber su nombre, su edad, cuanto miden y qué posición juegan —con alivio y curiosidad vio que ninguna era gorda ni usaba frenillos, eran tan bonitas que parecían sacadas de una pintura del renacimiento y no tenían cara de delincuentes lo cual lo tranquilizó.

Entonces ¿por qué dice la Madre Superiora que son las marginadas de la primaria? —no entendía nada.

— Mi nombre es Lefèbvre Martha —dijo una niña alta, rubia de cabello largo lacio y enormes ojos aguamarina— Tengo 12 años, mido 1.34 m y juego como Power Forward —Mitsui sonrió, era la mismo posición que Hanamichi.

— Lefèbvre-ojousan es nuestra capitana —le informó Noi, sosteniendo un ipad con toda la información del equipo en sus manos.

Tiene madera de capitana —pensó, no era una chica tímida, hablaba con toda seguridad, era alta y se veía con mucha determinación.

— Martha, ¿de dónde eres? —jamás en la vida podría pronunciar ese apellido y la niña se sonrojó de golpe al ser llamada con tanta familiaridad, pero no se molestó.

— De Francia, sensei —Mitsui asintió.

— La siguiente.

— Yoshida Yuki —se presentó una niña de cabello corto, rubio naranja, peinado con una coletita de lado y ojos verde pálido— Soy Japonesa pero mi madre es Belga. Mido 1.30 m, tengo 12 años y mi posición es Centro.

— Grandchester Aimé —una niña de cabello rojizo, largo y ondulado en las puntas, y grandes ojos miel, dio un paso al frente— Soy Británica, tengo 11 años y mido 1.28 m. Mi posición es Small Forward —seguía el turno de otra niña pero la más pequeña del grupo (la que había llegado de la mano de Noi) no pudo esperar más y, dando de brincos, dio un paso al frente.

— Yo soy Mudou Sara —se presentó extremadamente emocionada, era una niña de largísimo cabello rizado, rubio cenizo, de ojos claros— Mi papá es Japonés pero mamá es Británica, tengo 8 años y mido un metro de altura y no tengo ninguna posición —agregó, sacudiendo la cabeza y todo el cuerpo con las manos en la espalda.

Así que ésta es la famosa Sara —sonrió, sí que era pequeña.

Pronto Mitsui se dio cuenta de que jamás se aprendería los nombres completos de su equipo, al menos no con apellidos como Lefèbvre o Grandchester, así que lo sintió mucho por las reglas de etiqueta y todo lo demás, pero las llamaría por su primer nombre: Martha, Yuki, Aimé, Chiara, Sara, Rihoko, Alice, Fernanda, Hiromi y Kei. Tan pronto como terminaron de presentarse, y tal y como lo había planeado, las dividió en dos grupos y las puso a jugar.

—o0o—

— Keni, enseñar niñas de primaria es más complicado de lo que pensé —se quejó Mitusi, descansando boca arriba en su cama, los ojos clavados en el colchón de su hermano (ya debería poner algo ahí, pasaba tanto tiempo contemplándolo).

Había tenido que esperar a que se hiciera de noche, a llegar a su casa, cenar, bañarse y cambiarse de ropa, para poder recostarse con toda comodidad y llamar a Fujima. Primero su práctica en el San Pablo se había alargado demasiado entre presentaciones y demás, y luego Akagi no los había dejado marchar hasta que se sintió feliz con su desempeño, y eso les tomó una hora más de lo normal. Después de ver lo mucho que Ryonan había mejorado el capitán Gorila estaba bajo más estrés del habitual lo cual era muy malo para ellos.

— ¿Por qué? —quiso saber Fujima, otro que estaba recostado en su cama, comiendo pocky entre sus esponjosos cojines.

— ¡Hay que enseñarles todo! —exclamó Mitsui— No sólo cómo jugar si no también hábitos, como comportarse, reglas de fair play y para todo me voltean a ver a mí. Me tengo que cuidar de absolutamente todo lo que hago y son de lo más impresionables que te puedas imaginar, creen que soy el mejor jugador de basketball del planta.

— Lo cual estoy seguro te ha de molestar terriblemente —se burló Fujima.

— Ja-ja —rió sin humor— Pues aunque no lo creas, no fue tan bueno como suena.

— ¿Y eso?

— Primero les pedí que se presentaran y después les dije que, si querían saber algo de mí, que preguntaran lo que quisieran —Fujima rió imaginando a su novio bajo el cruel escrutinio de niñas de primaria— Todas hablaron al mismo tiempo hasta que logré poner orden, y me preguntaron desde mi altura hasta si tenía mascotas, novia, hermanos, mi comida favorita y, no me lo vas a creer, si había jugado en la NBA —agregó abochornado pero Kenji rió con más ganas.

— Espera, espera —pidió divertido— Regresa a la parte de la novia, ¿qué dijiste?

— ¿Tú qué crees? Respondí que sí, y que se llama Keni —Mitsui sonrió, imaginando la expresión de Fujima— Pero eso no fue lo peor.

— ¿Entonces?

— ¡Juegan terriblemente mal! —exclamó Mitsui, una vez más haciéndolo reír— 5 tienen futuro, las titulares: Martha, Chiara, Alice y Yuki que son de 12 años, y Aimé de 11, y aún así no juegan muy bien. Pero las otras 5 son peores que Hanamichi y hay que enseñarles lo más básico de lo más básico.

— Hisashi, son niñas de primaria ¿qué esperabas? —Fujima habló con suavidad, deseando estar a su lado pero debiendo conformarse sólo con escuchar su voz. Comió otra pocky.

— Tontamente, algo mejor —suspiró, descansando el brazo sobre su frente— Te vas a reír, pero de alguna forma me imaginé que serían como mi equipo de secundaria durante el primer año. Además, no contaba con que, como son niñas, son más bajas y les da mucho más trabajo tirar para alcanzar la canasta. Jamás había jugado con chicas.

— ¿Y no te gustó? —quiso saber Fujima.

— Sí, sí me gusta sólo que no era lo que imaginé —respondió viendo como, lo que él creyó sería un trabajo fácil, resultó ser todo un reto— Además, creo que cometí un error.

— ¿Mmm?

— Acepté una niña de 8 años, a Sara, y ahora entiendo porqué la sacaron del equipo —continuó, recordado a la niña de largo cabello rizado, color rubio cenizo, y ojos azules— Mide un metro de altura, debería estar en baby basketball pero, como no hay esa opción, o está conmigo o no juega. Hay que estar continuamente al pendiente de ella, está demasiado consentida y debo cuidarla al punto de ver que no olvide nada en el gimnasio, además es imposible que rinda lo mismo que niñas más grandes y es trabajar el doble con ella.

— Se va a escuchar cruel —Kenji se acomodó entre sus cojines— Pero lo mejor sería que la saques del equipo, no creo que las hermanas se molesten y, como dices, es más trabajo para ti además de que, midiendo un metro de altura es casi imposible que alcance la canasta para encestar.

— No puedo hacer eso —suspiró— La hubieras visto, Sara estaba tan feliz cuando la recibí en el equipo que se me abrazó de las piernas —dijo recordando la escena que le había ganado muchos aww y oww.

— ¡Oww! —otro más— Eres más dulce de lo que aparentas —dijo Fujima, abochornándolo.

— Keni, aconséjame algo —Mitsui se giró para descansar sobre su costado— ¿Qué hago? Tú eres coach, ¿cómo entrenas a tu equipo?

— Hisa-chin, temo que no te puedo ser de mucha ayuda —se lamentó Kenji— Tú mismo lo dijiste, no es lo mismo entrenar chicos de preparatoria que niñas de primaria, para empezar yo no tengo que cuidar a Toru para que se amarre las agujetas de los tenis. No te desanimes, tenles mucha paciencia y estarás bien, eres mi persona favorita y la mejor que conozco, vas a hacer un gran trabajo —Mitsui sonrió.

— Dime algo, ¿cómo fue que terminaste como coach del equipo de Shoyo? —tenía tiempo queriendo hacerle esa pregunta y esa noche fue la oportunidad perfecta. Kenji terminó de comer su pocky antes de responder.

— Nuestro coach renunció después de que perdimos en el Campeonato Nacional del año pasado —explicó— Su hija sufrió un accidente en Osaka y tuvo que marcharse para cuidar de ella. Fue un momento crítico para nosotros, el coach y el capitán se fueron al mismo tiempo (ya sabes que muchos chicos de tercero dejan el equipo al comenzar el segundo trimestre para concentrarse en los exámenes de admisión de la universidad, así que yo me quedé como capitán) y, como era el segundo año consecutivo que perdíamos en las Nacionales, el director amenazó con cerrar el club.

— ¿Por qué? Habrán perdido en las Nacionales pero han sido de los mejores equipos de Kanagawa por años —Mitsui no entendía nada, para eso al club de Shohoku ya lo habrían cerrado hacía mucho.

— Sí, pero al director no le gusta el basketball —continuó Fujima, sus ojos azules clavados en el techo de su habitación— Es fanático del béisbol, como la mitad de Japón, y nos ve como un gasto innecesario de dinero. Así que, él no quería gastar en un coach, nosotros no queríamos que nos cerrara, y en un arranque de valor y locura me ofrecí para el puesto —guardó silencio un momento, recordando lo mucho que el director había reído— Al director le pareció de lo más gracioso y aquí estoy.

— ¡Wow! Así que los comenzaste a entrenar desde el Torneo de Invierno del año pasado.

— Así es, y pedimos únicamente contra Kainan, y como sólo pasa un equipo nos quedamos sin ir a las Nacionales —explicó Kenji— Pero perdimos por muy poco —agregó con orgullo.

— Eres un gran coach —Mitsui lo dijo con toda honestidad, haciendo sentir a Fujima como si hubiese ganado el oro en las Olimpiadas. Escuchar esas palabras de su boca no tenía precio para él— Y van a derrotar a Kainan este año, estoy seguro.

— ¡Pero claro! Tengo que vengar la derrota de mi novio —dijo con todas la intenciones de abochornarlo— Además, quiero ver la cara de Kandy cuando derrotemos a su equipo.

— Kandy —pronunció el nombre como si fuera maldición— Alguien debería decirle a Maki de las actividades extracurriculares de su novia.

— ¡Ni se te ocurra! —lo amenazó Fujima, enderezándose— Es nuestra palabra contra la de Kandy ¿y en verdad crees que Maki va a creernos a nosotros teniendo ese par de enormes tetas clamando que mentimos? —Mitsui rió con ganas pero Kenji no podía hablar más en serio.

— Bien, tú ganas, pero me niego a dejar las cosas así.

— Deja las cosas así, lo último que necesitamos son más problemas —pero Mitsui no estaba dispuesto a dejar a Kandy impune después de lo que había hecho, ya pensaría en algo que hacer al respecto.

—o0o—

En cuanto terminó su llamada con Fujima, Mitsui se levantó y fue a buscar la Macbook que compartía con su hermano, aprovechando que no había nadie en casa. Una de las primeras cosas que haría con su sueldo, además de comprarle regalos a Kenji, sería comprarse su propia computadora o tablet, no le hacía nada feliz tener tiempo limitado en el Internet cuando Ichijo estaba en casa— Y aprovechando que no hay nadie haré algo que debí hacer hace tiempo —se dijo suspirando, tomando asiento de nuevo en su cama con la Macbook sobre sus piernas.

Estaba tan nervioso cuando tecleó su búsqueda en Google que sentía como si miles de ojos estuvieran sobre él y la gente lo señalara murmurando a sus espaldas (esto fue casi tan malo como la primera vez que compró condones) sintió el impulso de cubrirse con su cobija o de esconderse bajo su cama cuando se recordó que no había nadie en casa, ni nadie que pudiera saber que estaba buscando cómo demonios tener gay sex. Después de lo ocurrido con Fujima el día anterior quería saber exactamente cómo se hacía esto, pero en cuanto comenzó a leer pensó que ésta había sido la peor idea que se le pudo ocurrir.

Y si lo que leyó hizo su cabeza arder con tal intensidad que hubiese sido posible cocinar un huevo sobre él, lo que vio fue aún peor. Adquirió un verde mal sano por color con semejantes imágenes, comprobando una vez más que no sólo no era gay si no que tantas explicaciones y detalles lo hacían sentir enfermo. ¿Por qué diablos la gente hacía esas cosas? Pero la respuesta lo golpeó como pedrada al imaginarse a él mismo haciendo, aunque sólo fuese la mitad de todo esto, con Fujima. Entonces rió como bobo.

Brincó cuando escuchó un ruido en la casa, a punto de lanzar la Macbook por la ventana (o lanzarse él) antes de ser descubierto haciendo semejantes búsquedas en Google, pero al final resultó ser la puerta de casa de los vecinos. Leyó durante un buen rato todo lo que se encontró, desde páginas de educación sexual hasta yaoi, y concluyó que llevarse a la cama a un chico era tan complicado como la ingeniería aeroespacial— Quién hubiera pensado que esto era así —aún recordaba cuando se había acostado con Kandy, sólo le había tomado una tarde de foreplay.

Cuando sintió que sabía lo que necesitaba (o consideró que no podía seguir viendo aquello por más tiempo) borró todo el historial de la computadora (y si hubiese podido la formateaba o la quemaba, lo que fuera más seguro para borrar su paso por esas páginas) y se levantó para buscar algo de beber— Jamás me podré sacar de la cabeza la mitad de las cosas que vi hoy —se lamentó tallando sus ojos con tal fuerza que terminó viendo estrellas— Claro que si todo esto sirve con Keni… —y terminó riendo como Beavis y Butthead.

—o0o—

Mitsui tuvo otra semana llena de sorpresas. Trabajar en el Real Colegio San Pablo y llegar a tiempo a las prácticas resultó ser imposible, todos los días llegaba tarde lo cual tenía la ceja de Akagi temblando permanentemente, aunque el lado positivo fue que, como llegaba corriendo, ya no tenía que calentar y entraba directo al entrenamiento. El domingo jugaban Kainan contra Ryonan y, como era un juego que no podía importarle menos al tirador estrella de 3 puntos, aprovecharía el fin de semana para ir a visitar a Fujima.

— ¿Cómo van tus chicas, Mit-chi? —preguntó Hanamichi durante la práctica matutina del sábado— ¿Te gusta ser coach de niñas de primaria? —Mitsui rebotó el balón un par de veces y encestó antes de responder.

— Me gusta pero cada día compruebo que es un reto —admitió.

— ¿Por qué? ¿Qué tan difícil puede ser? —insistió Hanamichi, mientras Kogure le lanzaba otro balón a Mitsui.

— ¿Qué tan difícil? —se detuvo con el balón bajo el brazo— Imagina 10 niñas de 12, 11, 10 y 8 años, y una manager de 14, viéndote durante toda la practica como si fuera símbolo sexual o último hombre sobre la Tierra —Ryota rió con ganas, lo mismo que Ayako.

— De lo más difícil, y el que más ha de sufrir es tu ego —se burló Miyagi y Mitsui suspiró pesadamente.

— Es difícil —insistió— No puedo ni acercarme a ellas sin que se pongan rojas a punto de cocinarse —todo el equipo rió— Lo peor de todo es que tengo que cuidar cada palabra que sale de mi boca, la última vez me golpeé contra una banca y cuando maldije Noi-chi me vio como hubiese insultado a su madre. Además se lastiman por cualquier estupidez, tengo que cuidar que no se rompan un dedo con el balón y 3 veces han hecho llorar a Alice cuando el balón le ha pegado de lleno en la cara —hasta la gang de Sakuragi rodaba por la duela, riendo con ganas.

— Bueno senpai, no sé cómo decirte esto pero, son niñas —dijo Ayako, como si aquello fuese tan sorprendente como el descubrimiento de vida en Marte— Y niñas tan mimadas como ellas tienden a ser delicadas, así que si pensabas que iban a reír como Hanamichi Sakuragi cada vez que el balón les rebota en el rostro, te equivocaste.

— Gracias Ayako, ya lo noté —refunfuñó.

— Tú te metiste en eso, ahora aguántate y da tu mejor esfuerzo —habló Akagi, aún utilizando muletas.

— Lo sé —suspiró, botando el balón antes de lanzarlo otra vez.

— Mitsui, ¿cómo sigue Fujima? —preguntó Kogure amablemente.

— Mejor, la inflamación de su muñeca está bajando y parece que estará listo para el partido contra Kainan el sábado de la próxima semana.

— ¿No jugamos nosotros contra Ryonan ese día? —preguntó Hanamichi.

— No, Hanamichi Sakuragi —habló Ayako, señalando la tabla en la pared— Este domingo juegan Ryonan y Kainan. 8 días después, el sábado, se enfrentan Shoyo y Kainan y el domingo nosotros contra Ryonan, lo que oficialmente da por terminado las Regionales.

— Y si vencemos a Ryonan estaremos en las Nacionales —les recordó Akagi— Así que ¡a entrenar!

—o0o—

Tan pronto terminó el entrenamiento de ese día Mitsui corrió a su casa, recogió sus cosas y se fue directo a la estación de tren. Pasaría la noche, y todo el día siguiente, en casa de Fujima y no quería perder ni un minuto del preciado tiempo que estarían juntos. Después de aquella semana tan intensa era el mejor descanso que podía pedir y, mientras viaja rumbo a Yamato, su mente trabajaba a mil por hora imaginando todo lo que podrían hacer solos en casa de Kenji, muy en especial poniendo en práctica sus recién adquiridos conocimientos leyendo yaoi. Se rió como Beavis y Butthead logrando que un par de chicas sentadas a escasos pasos de él lo vieran raro.

Pero qué pasa si Keni no quiere acostarse conmigo —y su felicidad terminó tan abruptamente como había comenzado. Nunca se le había ocurrido aquella posibilidad y pronto sintió como si se hubiese tragado una piedra; después de todo a Fujima casi lo había violado el ejecutivo Británico, ¿qué pasaría si gracias a ese recuerdo no quería volverlo a intentar? Pronto se sintió como globo desinflado— Soy un idiota, buscando sólo en como meterlo a la cama y nunca me detuve a pensar en lo que él quiere, aunque en mi defensa diré que esa noche en mi casa no lució como alguien a quien pudiera desagradarle la idea.

Una vez más sonó su teléfono y una vez más Mitsui se encontró con mensajes de Kandy. Toda la semana la rubia lo había acosado sin descanso, aunque al menos había tenido la decencia de no aparecerse en persona (lo cual ya era bastante tomando en cuenta de lo que había sido capaz antes) Y tal y como venía haciéndolo desde hacía días, ignoró sus palabras, fotografías y ejército de canciones cursis que estaban a punto de llenar la memoria a su celular. Tenía que hacer algo con ella aunque no sabía qué.

Mitsui trató de relajarse, observando el paisaje a través de la ventana y dejando atrás sus problemas, al menos por un fin de semana. Jamás había ido a casa de Fujima y tenía que admitir que le causaba bastante curiosidad, ¿cómo sería? ¿Conocería a sus padres? Una parte de él deseaba hacerlo pero otra no, no sentía más que ira al pensar en los padres de Kenji, en lo abandonado que siempre lo habían tenido en una casa demasiado grande, rodeado de cosas pero sin lo más básico que era el amor de una familia. No, lo mejor sería no conocerlos o no sabía qué terminaría diciéndoles.

Una voz femenina en el alta voz anunció que estaban por llegar a su destino y Mitsui levantó su maleta. Habían quedado que Kenji lo esperaría en la estación del tren, por más que Hisashi insistió que no era necesario, pero mañosamente Fujima había arreglado sus horarios de entrenamiento para que coincidieran con los de Shohoku así que tenía el resto del día libre— Me pregunto si Hanagata sabrá esto —le salieron cuernos pensando en lo que habría dicho el Miope si es que éste era el caso.

—o0o—

— No debiste venir por mí conduciendo con la muñeca lastimada —lo reprendió Mitsui, subiendo sus cosas a la camioneta Jeep que traía Kenji.

— No pasa nada, es automática —le restó importancia al asunto pero Hisashi se detuvo frente a él y le extendió la mano.

— Dame las llaves.

— Hisashi.

— Kenji —imitó su tono de voz y a Fujima no le quedó más remedio que darle las llaves y subir al asiento del copiloto. Su mano derecha aún estaba vendada pero lo que llamó la atención de Mitsui fue su vestimenta.

— ¿Y ahora? ¿Es cosplay de Okita Soji? —preguntó Mitsui, echando a andar el auto. Fujima se había vestido con un haori azul y blanco como el que usara el Shinsengumi, la policía especial de Japón al final del Shogunato Tokugawa, con ambas manos vendadas hasta los codos, una cinta en la frente, pero jeans pesqueros y sandalias.

— ¿Okita Souji? –Kenji no entendió, haciéndolo reír.

— Traes el uniforme del Shinsengumi –señaló— Okita Souji era capitán de la primera división del Shinsengumi y un excelente espadachín, se hizo famoso porque murió de tuberculosis antes de los 25 años. Es de mis personajes preferidos.

— Entonces no me equivoqué —respondió Fujima contento— Me vestí así porque aún tengo que usar la venda en mi muñeca, quise jugar un poco con mi ropa y estaba seguro que te esto te gustaría —sonrió— ¿Qué te parece?

— Ingenioso. Y estoy seguro que el uniforme se te ve mejor a ti que a Okita —Fujima rió. Sinceramente Mitsui no tenía ningún problema con la forma de vestir de Kenji, aunque aceptaba que él no tendría el valor para hacerlo, ahora que lo pensaba su forma de vestir era bastante aburrida pero eso jamás le había quitado el sueño.

Y tan a gusto se sentía con Fujima (aunque luciera el uniforme del Shinsengumi) que lo llevó al cine a ver el Hobbit. Tenía tanto que no iban juntos y era algo que siempre les había encantado hacer en la secundaria. Ahora que ya tenía un empleo se vio espléndido (algo que siempre había querido hacer) y no sólo pagó boletos en el VIP, si no que también le dijo a Fujima que pidiera todo lo que se le ocurriera pero, para su completa desilusión, Kenji salió con que estaba a dieta.

— ¿Dieta por qué? Pesas 12 kg menos de lo que mides —a dieta debería estar Takamiya, el amigo de Sakuragi, y Mitsui creyó que estaba bromeando pero hablaba muy en serio.

— Sí, pero he estado pensando que, si pierdo más peso, eso me hará más veloz y necesito ser más rápido que Maki si pretendo derrotarlo el sábado —explicó Fujima pero Hisashi siguió pensando que estaba loco.

—o0o—

Mitsui no le prestó mucha atención a la película, distraído como estaba pensando en sus planes para esa noche y atrapado en su torbellino de dudas y preocupaciones. ¿Debería desistir, intentarlo? ¿Cómo reaccionaría Kenji? ¿Lo hacía un patán el estar pensando en cómo acostarse con él después de saber que casi lo habían violado? Ya no sabía qué pensar; al menos la película duró 3 horas y eso le dio tiempo para buscar una respuesta…aunque al final quedó tan confundido como al principio— Y Keni no ayuda.

Durante toda la película Fujima acarició su mano, a veces su pulgar rozando el dorso de la mano de Mitsui, otras sus dedos arrastrándose por su palma, o de pronto se inclinaba para descansar la cabeza en su hombro haciéndole cosquillas con su cabello. Aquello lo hacía abrir y cerrar la mano derecha nerviosamente o morderse el labio inferior— ¡Malditas hormonas! —cómo deseaba besarlo, arrojarse sobre él, tocarlo…y ninguno de esos pensamientos estaba ayudando mucho a su problema actual. Tal vez simplemente se preocupaba demasiado, pero no lo podía evitar— No quiero arruinar las cosas con Keni, no otra vez.

—o0o—

— ¡Auch! —se quejó Fujima mientras Mitsui conducía de vuelta a su casa.

— ¿Qué pasa?

— Me corté el dedo —Hisashi volteó y se encontró con Kenji lamiendo su dedo índice. Era la escena más inocente del planeta pero para Mitsui en esos momentos fue como verlo en medio de brillos y burbujas de colores, con las mejillas sonrojadas, los ojos entrecerrados cargados de deseo, el cabello desornado sobre sus ojos y su lengua…Sacudió la cabeza sintiendo su corazón latir con fuerza— ¿Pasa algo? —preguntó Kenji confundido.

— No, nada —rió nerviosamente. Lo que necesitaba era una ducha fría, muy fría, pero el mundo confabulaba contra él y en cada esquina se encontró con: sugestivos anuncios espectaculares de lencería y cerveza, y en la radio le transmitieron un anuncio de condones y dieron la noticia de un sex video de una artista extranjera que había causado sensación en las redes sociales.

Dios me odia —ahora tenía evidencias de aquello.

Continuará…


N/A: ¡Explicaciones!

1. Kakkoii: cool, genial, bien parecido.

2. Como necesitaba muchos nombres para el equipo de basketball de la primaria algunos los tomé de personajes de otros animes que a mí me gustan (otros son enteramente creación mía). Los nombres y la apariencia de las niñas están basados en otros personajes pero NO son los mismos personajes (comenzando por el pequeño detalle de que les cambié la edad) ni tienen nada que ver con las personalidades de los personajes en los que me inspiré:

a) Yoshida Yuki es un personaje de Kore wa Zombie Desu Ka?

b) Mudou Sara es un personaje de Angel Sanctuary.

c) Amaha Rihoko es un personaje de Witchblade (versión Japonesa).

d) Grandchester es el apellido de Terry en Candy Candy, y Aimé y Chiara son las niñas hermosas de mis amigas así que ¡gracias por prestármelas!

3. Okita Souji es un personaje histórico real, pero a la que le comenzó a gustar fue a mí después de ver este anime: Hakuoki Shinsengumi Kitan ^^