Diseñando las dudas

Por la mañana del día uno

Ranma entró en el Dojo balanceándose torpemente cerca de las cinco de la mañana. Llevaba más de dos meses repitiendo aquella rutina enfermiza. Akane, su novia -por fin su novia- no lo entendía. Y el joven artista marcial, sabía de sobra que no lo entendería jamás. Que aquello abría una brecha de entendimiento que amenazaba con erosionar la frágil relación. Tarde o temprano tendría que dejarlo. El problema radicaba en el cuando. ¿Antes de que se hartara o después?

Cuando el bulto de veintitrés años se tumbó sobre el lecho compartido, Akane entreabrió los ojos y encendió el velador.

-No sé qué te entretiene hasta tan tarde pero ¿por qué no lo dejas? Está afectando a tus estudios. Te la pasas durmiendo casi todo el día.

-Todavía no puedo.

-¿Por qué no?

-¿Zzzgrdsfzzzzsrzzz?

-Sí, hoy también tengo clase de marketing.

-Zzzrrdetdtdzzzjkljzzzzzz.

-Sí, la última materia de Diseño. Me sorprende que te acuerdes de eso.

-Zzzjhgkjlzhlzkjhzzlklhzzlhkzzhlkzhzlkzhlkzhzzzzzz zzklzzzzzz.

-No seas grosero, Ranma. Por muy cansado que estés, no tienes por qué reírte de mi carrera. Quizá sea para mujeres. Quizá la inmensa mayoría de las alumnas seamos del sexo femenino, pero también hay hombres. Ryoga estudia conmigo; no lo olvides.

-Zzzzzzzzzkjhzkjhlzzzzzzzzzzzz.

-No metas a pe-chan en esto. ¿Dices que te sorprendería que se saque más nota que Pe-chan? Pues a mi no me sorprendería en lo más mínimo. Le va muy bien.

-…

-Ya te has quedado dormido, tonto de capirote. Es igual. Te contaré igual mi día, el que tengo por delante. ¿No te molesta, verdad?

-…

-Como te decía tengo clase de marketing. Ya sabes…no basta con diseñar bien. Hay que saber vender. Y en algo te doy la razón. El profesor Fukusada es insoportable. Está todo el día hablando de imagen, imagen, imagen. La buena imagen vende incluso las peores ideas. Un mal vestuario, un instrumental anticuado…destroza al mejor vendedor. Apariencia vs. sustancia… y gana la apariencia. La falsedad. La carcasa vacía.

-…

-Imagínate que te juzgara por tu imagen justo cuando estás transformado en chica. Si yo fuera así de vacía…no podría estar contigo.

-…

-Da igual que haya aprobado todas las demás materias con excelente nota, si no paso esta, no me recibo y siento que no será fácil. La mayoría de mis compañeras son ricas ¿sabes? Hacen sus presentaciones con sus rapidísimos notebook de 256mb de memoria. ¿Y yo? A máquina de escribir y gracias…que casi no me da tiempo de pasar nada. Por suerte, tú eres un tesoro y me ayudas. ¿Ya has terminado de pasarme la presentación de minimalismo, verdad? Es para dentro de dos días. La gran prueba de fuego. Si fallo…no me dejarán presentarme al final.

-…

-¿LA HAS PASADO, NO?

-Zzzzdgdtdtzzzzzdgfdzzzzz.

-Vale, mañana. Pero no te olvides. Mi vida académica está en tus manos.

-…

-¿Tienes idea de lo difícil que es para mí? ¿Sabes lo que dice Fukusada? Que tenemos que hablar de minimalismo sin hacerlo. Me explico: el minimalismo es un movimiento que propugna la vuelta a lo esencial, quitar todo lo superfluo e innecesario. ¿Y que nos pide Fukusada? Pretende que seamos kitsh. Que hagamos una gran presentación barroca con grafiquitos, efectos especiales y muchos colores a pesar de que el minimalismo es precisamente la corriente teórica que reacciona frente a ese tipo de presentación. Que pretende eliminar todo tipo de adorno de las obras. Y encima tengo que hacerlo sin ordenador. Si no fuera por ti…porque me ayudas…no tendría tiempo de realizar los gráficos de barras en cartulina…pensaba pedírselo a Ryoga pero sabía que te afectaría. Por suerte puedo confiar en ti también. ¿A propósito, has comprado las cartulinas, no?

-…

-RANMA.

-ZZZZZzzjzzjzjzjzzzzzz.

-Tengo un lindo macito que se está llenando de polvo bajo la cama. Imagino que no querrás que lo use otra vez…

-…


Por la tarde

Akane y Ryoga caminaban juntos hacia la universidad.

-¿Cuándo piensas romper con Ranma?

-No lo sé. Creo que a fin de mes. Después de los exámenes.

Ryoga se ajustó el pañuelo sobre el hombro.

-Supongo que será lo más cómodo para ti. Aunque no sé si será justo. En algún momento tendrá que saber lo nuestro.

-No hay un "lo nuestro".

-¿Sabe que piensas dejarlo?

-No.

-¿Sabe que me he declarado?

-Te he rechazado.

-Has dicho que lo pensarías.

-Una forma elegante de rechazarte.

-O de darme a entender que esperara acontecimientos.

-Yo no me haría muchas esperanzas.

-¿Lo ves? Te he pillado. "Muchas" es la palabra clave. No tengo muchas pero…tengo algunas. No depende de mí pero tampoco lo ves como un imposible. Para mí está muy claro, si Ranma la caga –y la está cagando con sus continuas salidas nocturnas-, saldrás con alguien más parecido a ti.

-Quizá me pelee con Ranma, quizá le deje en cuanto me entere de que efectivamente se va de fiesta y me mete los cuernos. Pero por ahora no pienso en ti más que como un amigo.

-Por ahora…te sigue traicionando el subconsciente.


Por la mañana del día dos.

A las seis de la mañana todavía no era de día ni de noche. Un bulto ranmesco se arrastraba contra las paredes laterales del Dojo en un pésimo estado. Agotado, débil y confundido, avanzaba pasito a paso hacia la bondadosa cama que repararía sus nudos de vigor desatados. Akane le esperaba en silencio. Se había acostumbrado a poner la alarma a las cinco y desde hacía una hora le esperaba con los brazos cruzados y el ceño fruncido aunque no se vieran pues aguardaba al despojo de hombre del que se había enamorado en la más profunda y tétrica oscuridad.

-¿Vas a decirme de una vez qué demonios haces hasta tan tarde?

-No. Ya te lo he dicho: si lo supieras, no me dejarías continuar.

-Entonces déjalo. Te lo prohíbo sea lo que sea.

-Zzzzzhlkhlkzzzzzzjñlkjzzzzz.

-No empieces a farfullarme. ¿Una semana más quieres? ¿Solo eso? ¿Me lo prometes?

-…

-Quizá sea tarde…

-¿Has dicho algo?

-No, nada. Duerme, mi amor.

-…

-Quizá no te importe pero ayer Fukusada se ha ensañado conmigo. Ha sido muy burdo y evidente para alguien que se la da de elegante. Comenzó su discurso de siempre sobre la imagen pero con rintintín. Cada tanto me miraba a mí. Enfatizaba que una presentación es de conjunto. Salen a la pasarela tanto las ideas como los autores. Hacía hincapié en la importancia de que los proyectos se mostraran en soporte digital…y me miraba. La forma de moverse y de vestir de la dama que las expresaba…y volvía a mirarme con sonrisa socarrona. Y de fondo, las risitas cómplices de las alumnas pizpiretas. Está claro que una marimacho como yo, no encaja allí del todo.

-…

-Y sobre esto, Ryoga no se entera de nada. Si al menos estuvieras tú conmigo. Me sentiría mejor. Igual no me quejo. Me encanta tu carrera. Medicina orientada a los deportes. Puedes ganarte la vida como médico o como artista marcial. Ha sido una elección sabia que no te cierra puertas. Lástima que no te lo tomes más en serio. Si sigues faltando a clase día sí, día también, por culpa de tu secretito…pronto no podrás recuperar el tiempo perdido. Espero que Shampoo o lo que sea que escondes valga la pena.

-…

-¡Dios! ¡Qué fácil que sería! Si no fueras tan guapo…si no me hubieras acostumbrado tanto a confiar en ti, sería todo tan sencillo. Una patada en el culo bien dada y a seguir con mi vida. Pero no puedo…mi estúpido corazón me dice que no, que apriete los dientes, cierre los ojos y siga como si nada. Que todo se arreglará mágicamente como siempre. Por favor, no me decepciones. No lo aguantaría.

-…

-Uffff, me gustabas más cuando me decías sandeces. Por lo menos sabía que oías lo que YO tenía que decirte...es igual…hoy me he comprado un cd de Arvo Part. Es un músico minimalista. Sus silencios son casi tan importantes como los instrumentos…¿sabes lo que dice en la portada? Que su música es como una luz blanca que contiene todos los demás colores. Solo un prisma puede dividir los colores y hacerlos aparecer. Ese prisma es el alma del oyente. ¿A que es bonito?


Por la tarde

-No entro.

-Venga, Akane –le tranquilizó Ryoga-. No seas irracional.

-No lo soy. Curso de cuarenta personas al inicio. Diez con notebook y treinta sin nada. Me valía. La semana pasada cinco se compraron uno y cinco abandonaron. Quince y veinticinco…todavía me valía. Pero ahora…quien más quien menos todos han conseguido que algún conocido les prestara uno. Y los que no, ya lo dejaron. Hay una limitación económica. La entiendo y la acepto. Veintidós pasaron el corte, diecisiete entendieron que no podían pasarlo y abandonaron. Solo quedo yo.

Ryoga le rodeó con un brazo por la cintura y le detuvo.

-Eres valiente. Sé que lo eres. Esto comparado con tantas otras cosas…no has huido de enemigos gigantescos… ¿y huirás de Fukusada? Ten paciencia. Quizá te consiga uno para mañana…y si no, ya te prestaré el mío para la presentación. No creo que coincidan nuestros horarios…

-Eres…muy atento…


Tercer día por la mañana.

A las 6:30 de la mañana Akane se asomó a la ventana. El sol comenzaba a ganarle la carrera al horizonte y dejaba ver una ínfima parte de su luminosa calva.

La muchacha miró a la izquierda. Nada. A la derecha…tampoco. Ranma no venía por ninguno de los dos caminos.

Luego miró abajo…y allí estaba…dormido junto a la puerta. Totalmente fuera de este mundo. Tan profundamente dormido que ni siquiera despertó cuando le aplastaron la cabeza con una mesa ni cuando patada va, patada viene, le arrastraron hasta la cama.

-Esto no puede seguir así.

-Zzzzjzñzjñzlzjñzlzzzzzzzz.

-No, ni un día más.

-ZZzzjñzjlzñlzjzñlzjzzzzzjzzjzz.

-Confío en ti…pero también confío en mis ojos. Y lo que ven mis ojos se contradice con lo que tú me juras.

-¿Zzzjzñzlzjzñlzjzñlzjñzl?

-Sí, sí. Te creo más a ti que a mis estúpidos ojos…pero me lo pones realmente difícil.

-Zzzxzñjlzjñzlzjñzljkñlzz.

-Yo también te amo.

-Zzzlkzjhzkñlzjhzkzñljzzñlzjzñl.

-No me hagas promesas que no puedes cumplir.

-…

-Un día más, tonto de capirote. Hoy a la tarde es la presentación. Al final las cartulinas me las compró Ryoga. Como no me pases a máquina lo que te pedí mientras estoy en clase...como finalmente desapruebe por tu culpa…aunque igual esté condenada…puedes olvidarte de mí. Si me destrozan quiero que por lo menos sea ofreciendo la mayor resistencia. Mira mis gráficos…me ha costado pero ha quedado bien barroco y kitsh como le gusta a Fukusada. Es lo contrario de minimalismo, el tema elegido por él, pero da igual. Solo quiero recibirme. Ya tendré tiempo de cambiar el mundo del diseño gráfico cuando tenga diploma.


Tercer día por la tarde

Ryoga acompañó a Akane hasta la Universidad soltando cada tanto algún que otro piropo hacia la jovencita peliazul pero, sobre todo, ligeras bombas contra Ranma. En rigor no hacía falta. Akane estaba destrozada. No había logrado despertar a Ranma, no había hallado su presentación pasada a máquina y se acercaba a clase con las hojas manuscritas entre las manos como quien se acerca a un funeral .Su propio sepelio académico. Su inmaculado promedio arruinado en el último obstáculo.

-Te dije que la cagaría. Alguna excusa te habrá dado, digo yo.

-Dijo textualmente: "Zzzlkhzklzhzlkfhklzhzklzjhzlz"

-¿Qué?

-Perdona, me olvidaba que no hablas Ranmazombiesco: que si me desaprueban, destrozaría al profesor y la universidad entera.

-¡Qué bruto! Siempre solucionando todo por la fuerza. Si fuera ese el plan, tú misma podrías hacerlo…o yo. Es igual. Olvídate de Ranma. Puedes confiar en mí. Tenemos una notebook aquí para los dos. Si llegamos pronto, tendrás tiempo de pasar una o dos diapositivas y el resto lo arreglas con las cartulinas. Parecerá que has querido repartir los soportes por puro rigor científico…

-…

-Mira que quedarse dormido…¿y qué has dicho que hace por las noches?

-…

-Tú tranquila, seguro que te aprueban. Al final le terminarán aplazando a él en Medicina Deportiva. Ya verás que es Ranma quien termina probando un poco de su propio chocolate.

-…

-Estás muy callada…¿en qué piensas?

Akane tragó saliva.

-En que soy tonta. En que hasta último momento pensé que vendría a salvarme como lo hace siempre.

-Es un artista marcial. Como no te ataque alguien fuerte puedes olvidarte de él. Jamás será capaz de entender tus problemas cotidianos y brindarte un verdadero apoyo emocional.

-Justo eso mismo le decía a Pe-chan ayer. A veces pareciera que lees mi mente.

-Eso es porque te amo. Ya lo sabes.

-Lo sé. Lo sé…

Durante la siguiente hora, Akane preparó lo más rápido y mejor que pudo dos diapositivas medio decentes. Si se aprendía el texto de memoria y rompía los originales pasados a mano, nadie descubriría la precariedad de su situación. Mientras tanto Ryoga iba y venía de una clase a otra. Se había divido las exposiciones en dos aulas para ganar tiempo. A Akane le había tocado con Fukusada y a Ryoga con el adjunto.

Diez minutos después, se dio la gran oportunidad que Ryoga venía buscando desde que conoció a Akane. La oportunidad de demostrar su amor, sacrificándolo todo por ella. Sus horarios coincidían después de todo. Era ella o él. Amor de su vida o a la carrera.

-Lo siento, Akane. Ya me toca a mí. Intentaré hacerlo rápido y traértelo a tiempo.

-Sí, claro. Es tuyo…mucha suerte.


-Akane Tendo. Akane Tendo. Adelante, por favor. Es su turno.

Akane ingresó en el aula. Estaba casi vacía. Fukusada se encontraba sentado en el escritorio del profesor como si de un trono se tratara. Dos ayudantes le asistían, entre presurosos y competitivos por hacerle mejor la pelota y algunos alumnos curiosos hacían de público. Entre ellos se encontraba Ranma.

-¿Qué haces aquí?

-Son clases abiertas. ¿No creerías que me perdería un momento tan importante de tu vida?

A Akane le tembló el corazón herido.

-¿Me...me has traído lo que necesito?

-Mejor que eso. Te traje un regalo.

Demás está decir que los ojos de Akane brillaron al observar el Toshiba que sostenía Ranma entre sus brazos. No solo ella. A Fukusada se le fueron los ojos.

-Este tiene 512mb de memoria. Te habrá costado una fortuna. ¿Cómo lo has hecho?

-Trabajando de noche.

-No debiste…al menos podrías habérmelo dicho.

.-Sabes que no me hubieses dejado. No te preocupes por tonterías ahora. Lo hecho, hecho está.

El ceño de Akane se frunció como nunca.

-¿Te crees que puedes mentirme y luego comprar mi amor? A mi no me interesa lo material. Hubiese preferido que estuvieras despierto mientras estudiaba y me hubieses ayudado con el dilema de exponer con todo tipo de efectos especiales una presentación sobre minimalismo, un movimiento estético que propugna erradicar los firuletes. Eso es lo que yo necesitaba. Cuando esto termine, tendremos una conversación, Ranma Saotome.

Akane encendió el Toshiba ante la atenta mirada de Fukusada. Pasado unos segundos, encontró una presentación preparada por Ranma en el escritorio y la ejecutó.

-Jovencita, esto está vacío. Sin gracia.

-¡Lo sé! –exclamó Akane, sorprendida-. Es minimalista. Mi futuro marido los tiene bien puestos. Jamás deja de lado sus convicciones…y yo tampoco. Tendrá que concordar conmigo, que no está vacío. Cada cosa está en su sitio en perfecta armonía. Una armonía sin colorcitos rimbombantes.

-Bueno, sí, Es verdad. No le falta gracia a la distribución. Pero no llama la atención.

Akane hizo clic sobre el botón del ratón. A continuación, los gráficos de barras aparecieron y se movieron con precisión siguiendo una melodía de Arvo Part, la preferida de Akane del cd que se había comprado el día anterior. Bajo los gráficos se leía la siguiente leyenda, una que había agregado Ranma sin que su prometida se enterara: "Una presentación minimalista es como una luz blanca que contiene todos los colores. Solo un prisma puede hacerlos aparecer. Y ese prisma es el alma del oyente. Su belleza, por tanto, no radica en la imagen del autor o de la obra, sino en la beldad del espíritu del espectador".

Fukusada dio un salto tan alto para ponerse de pie, que casi deja caer la silla-trono sobre la que descansaba su regordete trasero.

-Podré parecer torpe y superficial, jovencita, pero no soy tan idiota como se cree. Esto es un ataque encubierto a mi calidad humana. Todavía está a tiempo de retirarse.

Akane respiró bien hondo y le sostuvo la mirada asesina con una igual de intensa.

-Me parece que está temblando, maestro. Para ser una presentación vacía y sin gracia, veo que le ha tocado hasta la última fibra de su ser.

Fukusada pegó un fuerte golpe sobre el escritorio.

-¡Genial! ¡Extraordinario! –comenzó a aplaudirle-. Para triunfar en este mundo hay solo dos caminos: pedirle dinero a papi cada cinco minutos o superar los obstáculos con garra. Mi trabajo, como último profesor es desalentar a los que no tienen ni una ni otra condición. A los que solo pueden competir con dinero porque les falta valentía pero no disponen del suficiente. Usted Akane Tendo llegará muy lejos.

En ese mismo instante las estúpidas risitas de fondo cesaron como por arte de magia. Un silencio invadió el aula a continuación. No se trataba de uno minimalista. Era el producto del más horrible rencor de todos: la muda envidia.

Solo un sonido seguía produciéndose: la risa nerviosa de la última alumna del fondo. El muchacho de la coleta se acercó hasta ella con paso suave pero decidido.

-Ranma, déjala. Me parte el corazón que sea justo ella pero da igual. Ya has hecho bastante por hoy.

-Lo siento, Akane. No puedo hacerte caso.

La jovencita en cuestión, nada más y nada menos que Yuka, la mejor amiga de Akane, dejaba salir las leves risotadas como si se tratara de un hipo nervioso. Similar al que se produce cuando acabas de llorar pero el cuerpo sigue alterado. Yuka observó, entre hipos, como se le acercaba Ranma, un nuevo Moisés que abría a su paso una vereda transitable entre el mar de curiosos que se apartaban. Intentó cubrirse la boca pero fue en vano. Las pequeñas e hirientes carcajadas seguían saliendo por entre la comisura de los labios.

-Yuka, no puedes parar de reír, ¿verdad?

-Sí…jaja…¿Cómojojo lo sabesjejejes?

-Tienes alergia. Probablemente a ese perfume tan fuerte que te has puesto.

-¿Dejeje verdadjjajajajaja?

-Sí, confía en mí. Estudio Medicina Deportiva. Además, cuando haces, durante dos meses, el turno nocturno en la consulta del Doctor Tofu algo se aprende. Te lo aseguro.

Fin.


Notas finales.

Hubo un beso, por supuesto. Muy lindo y romántico.

Akane consiguió pronto un puesto de diseñadora en una revista importante.

Ryoga desaprobó el examen pero luego, despechado, se mudo a Europa en donde se hizo multimillonario vendiendo peluches de Pe-chan de su exclusivo diseño. Se casó con Akari y fue feliz con ella hasta que el abogado de Rumiko le demandó por derechos de autor.

Ranma y Tofu se hicieron socios y abrieron una cadena de consultas médicas por todo Japón llamadas: La clínica de las hermanas Tendo.

Fukusada se compró un Toshiba de 512mb apenas terminó de tomar los exámenes.

Ibuki lloró, pataleó y volvió a llorar en mi mente, hasta que por fin le dediqué una línea para que me dejara tranquilo.


Aclaraciones

1) La historia se sitúa unos cuantos años después del manga, es decir, a principios de los 90. En ese entonces, incluso en Japón, un notebook era carísimo. Obviamente no tengo idea de cuánto lo sería allí pero he imaginado para escribir el fic, que el esfuerzo que debió hacer Ranma para comprarlo, sería similar al de adquirir un coche nuevo en la actualidad.

2) No sé si ha quedado del todo claro, pero Ranma oía todas las conversaciones de Akane aunque estuviese demasiado cansado para responder. Por eso, en el desenlace, es capaz de generar una presentación acorde a los gustos y necesidades de ella.

3) Arvo Part existe de verdad y efectivamente ha descrito su música de la manera en que aparece en el fic.

4) Muchas veces hablo en Senseizombiesco y Minefine7 me entiende. No sé si ella hablará en Minefine7zombiesco porque siempre me duermo antes que ella.


Historia bonus

El día de las manos.

Llegamos por fin al meollo de la cuestión. A la gran encrucijada que podía alejarme de ella, mantenerme brevemente a su lado, o juntarnos para siempre: ¿actuar o no actuar? ¿Hablar o callar? ¿Ser levemente feliz como amigos o jugármelo todo a cara o ceca? Ahora que ha salido "cara", tengo tan claro que hiciera lo que hiciera, daba igual. Que tarde o temprano terminaríamos juntos. Pero entonces…entonces solo sabía que cada instante podía ser el último.

Por otra parte, Aburrida-a-más-no-poder se había unido al grupo por iniciativa minefinesca ya que deseaba de todo corazón "ayudar" a su amigo en la difícil tarea de confesarse. Por suerte, resultó ser que tenía novio así que tuve excusa para no intentarlo. El único efecto colateral no deseado es que tuve que aguantarme muchas conversaciones de mujeres sobre qué guays que son sus novios, tema que lógicamente no se tocaba antes.

Otro cambio en la rutina fue que Aburrida-a-más-no-poder vivía también lejos así que en ocasiones nos acompañaba en nuestro largo periplo. Para mi fortuna cursaba diferentes prácticos y por tanto, los horarios no coincidían al completo. Resumiendo, seguía pasando suficiente tiempo a solas con Minefine7.

Y así, poco a poco y a pesar de la intromisión de un nuevo personaje que me impedía pasarme todo el tiempo que deseaba con ella, me la fui aprendiendo de memoria, literalmente. A qué velocidad respiraba cuando se ponía nerviosa. Qué parte exacta de la cara tapaba con el mechón de pelo que siempre le caía para adelante. Qué decir y cómo decirlo para hacerla reír. Sus gustos, sus miedos. Sus manías.

No sabría bien cómo definir esta etapa. Quizá la forma más clara sería dando un rodeo. Contando otras dos breves historias del futuro.


Primera vez que jugué con Gohan a no se puede decir ni "sí" ni "no".

Sensei: ¿Empezamos a jugar?

Gohan: ¡Sí!

Sensei: Perdiste.

Gohan: No, no perdí. No he dicho ni "sí" ni "no". No hagas trampa. Tramposo. No juego más si seguís haciendo trampa. Si dejas de hacer trampa sí que juego. ¿Me has entendido o no?

Primera y última vez que jugué con Bulmita a no se puede decir ni "sí" ni "no".

-Papi, agáchate –me dijo mientras me tomaba de la camiseta con todas sus fuerzas, me ponía cara de psicópata asesina y continuaba hablando-. Vas a decir ahora las palabras prohibidas y luego yo me voy a reír porque has perdido. ¿Está claro, papi?

-Sí, está claro, Bulmita.

-Jajaja, has perdido. Has perdido.


En ese entonces no se podía decir que jugara a ese juego pero lo parecía. A cada paso temía que mi lengua tropezara con las palabras que no podía decir: hermosa, te amo, guapa, me haces feliz, me vuelves loco, bella, etc. Había decidido, por tanto, hablar lo justo y necesario. Estaba claro que nunca juntaría el coraje para decirlo y que nunca llegaría a nada sin hablar. De las dos opciones antes descriptas, hablar o callar, había optado por la segunda.

En este punto necesitaré de vuestra cooperación. Para llegar a entender correctamente lo romántico de la escena que pasaré a contar tenéis que tener en cuenta que el grado de timidez y madurez de ambos estaba incluso por debajo del de Ranma y Akane. También tenéis que hacer un esfuerzo de imaginación para calibrar correctamente la forma en que me sentía entonces.

El caso es que se alinearon todos los astros. Paseábamos para hacer tiempo, nos cruzamos con un parque cuando ya estábamos cansados y nos sentamos a descansar. Yo proponía y Minefine7 accedía. Si el plan al completo sonaba a osadía, el paso a paso era bastante sencillo y discreto. ¿Paseamos? Sí. ¿Descansamos? De acuerdo. ¿En ese banco –señalé uno bien oculto al público-? Sí.

Luego…bueno, luego…nada. Jamás me había imaginado que llegaríamos tan lejos. Me senté temblando. No sabía de qué hablar ni qué decir. Minefine7 también callaba. Los dos mirando al suelo, en silencio. Tampoco estaba tan mal. Ella ya se había acostumbrado a mis silencios.

Era otoño por la tarde. El sol calentaba lo justo. Cálido, suave e incesante. De pronto, noté que mis manos estaban muy cerca de las suyas. Quizás…quizás si moviera un pelín el meñique de la mano izquierda, ambos dedos, el mío y el suyo, se rozarían. ¡Qué audacia! ¡Qué enorme hazaña! ¡Lo había hecho! ¡Le tocaba por primera vez y ella no había apartado la mano! No sé cuánto tiempo me pasé así pero de pronto me encontré con los ojos cerrados, como si tomara sol y sentí que estaba en una de esas escenas de animé, en las que desaparece todo el fondo del escenario y solo se ve la sombra de cada uno de los amantes. Solo sentía tres cosas: su mano, la mía y el sol. Cada uno intensificando el momento. Mis dedos sobre los suyos, los suyos sobre los míos y el sol, que, mudo testigo de nuestra timidez, lo calentaba todo. A lo mejor y visto en perspectiva, no era el sol el que me generaba calor.

No sé si nos pasamos, diez, veinte minutos o toda la tarde, recorriendo la mano del otro. El caso es que a mi me parecieron siglos. Hasta que por fin –por muy tímido que fuera era hombre-, un pensamiento molesto se interpuso entre la eternidad del momento y yo.

-Bésala; es tu oportunidad. Ahora o nunca. Hazlo. Bésala.

-No –le respondía a mi mente calenturienta-. Quizá solo sea un error. A lo mejor…se ofende.

-¿Error? Bésala. Está claro que te quiere.

-Sí, está claro. Pero temo abrir los ojos. Cuando lo haga todo puede terminarse.

-O todo puede empezar. Si no quieres, no los abras, pero bé-sa-la. Ahora.

Como imaginaréis, la conversación conmigo mismo que pongo aquí en tres o cuatro líneas fue muuuucho más larga y patética. Si estoy aquí ahora, si Gohan y Bulmita existen es porque como no podía ser de otra manera, ganó la mente calenturienta. Me acerqué un poco, abrí los ojos, le solté la mano para poder ponerme de frente y…como si de un embrujo que se rompía se tratase, Minefine7 aprovechó que le soltaba para incorporarse de un salto y exclamar: Estamos jugando con fuego.

Y allí me quedé como un tonto sin saber qué hacer ni qué decir. Mucho menos lo supe a la semana siguiente cuando por fin volví a verla y me enteré de que había roto la noche anterior con Ese.

Fin de la Historia bonus.


Para la próxima, las últimas vueltas, la chaqueta voladora y el final feliz.


Comentarios

Estimada Mire2006. Pareciera que lo hago a propósito, esto de ir cortando en partes la historia bonus para dejaron picados pero realmente pasaron las cosas así y me ha quedado más largo de lo que pensaba originalmente.

Estimada Angelikitap4emmett. Eso digo yo. Hace falta una Akane menos tímida. Solo un poquito menos. No es mucho pedir.

Estima TsukiNoHikari90. Ya queda poco para terminar la historia bonus...solo un sinfin de malentendidos y vueltas, muchas vueltas...ya te irás dando cuenta por qué nos gusta tanto Ranma 1/2.

Estimado Lu4AVG. Las estadísticas son así, inapelables. Por ejemplo, diez de cada diez personas que escriben aquí, desean otro final del manga.

Estimado/a Guest. No, Minefine7 no se daba cuenta de nada. Hasta que ocurrió algo muy evidente...que contaré en el capítulo 41.

Estimada Ai. Hola, ¿qué tal? ¿cuándo sigues con tu fic? ¿Andas ocupada con los estudios, verdad?

Al final se me ocurrió un nombre mejor que Shampvíbora: Shampulebra.

Estimada Minefine7. Tú te lo acuerdas de una manera y yo de otra. Cosas de la vida.

Estimada Maxhika. Ayer a la mañana Gohan se ha asomado a la pantalla del ordenador cuando leía fanfiction y ha preguntado literalmente: "¿Quién es ese Ranma rubio? Un superRanmayin?". Le expliqué que era un fic en el que Akane es la que se transforma en chico y como le resultó interesante, le pregunté si quería leerlo. Me ha contestado literalmente: "mejor me espero a que salga en animé". No sé cómo estarán tus contactos con la industria del animé en Japón pero tienes trabajo por delante.

Estimada Akyfin02. Los profesores tenemos por norma no molestarnos por las preguntas de nuestras mejores alumnas.