NUESTRA PROMESA

Capítulo 3- Mejores amigos.

~Editado~ Hola, gracias por sus reviews, y cualquier sugerencia o duda es bienvenida, gracias por leer. Adiós y besos y abrazos.

DANNY PHANTOM NO ME PERTENECE. NI SUS PERSONAJES TAMPOCO.


Capítulo 3- Mejores amigos.

(Danny)

Seguí abrazada a ella hasta que pronto cayó dormida entre mi pecho, había olvidado el calor que emanaban sus abrazos y por un momento me siento lleno de tranquilidad. ¿Acaso debo tomar una decisión sobre querer vivir a su lado? Por supuesto que lo haría, viviríamos felices y complementándonos el uno a otro por el resto de nuestra vida, como solíamos pensarlo cuando éramos más jóvenes;… pero sé que eso nunca va a pasar, nunca seré feliz en medio de estos embrollos de fantasmas, poniendo cada día en peligro la vida de mi familia y amigos, y teniendo en cuenta que en cualquier momento podrían morir por mi culpa.

Sonrío melancólicamente ante este pensamiento y me pregunto si alguna vez acabará todo esto; no es que repudie mis poderes de fantasma, pero creo que me hubiera venido bien en la vida, si nunca los hubiera conseguido. Aunque si me pongo a pensar, Phantom es ya una parte de mi vida y no solo un disfraz con el cual me siento libre de ayudar a mi ciudad; es mi otra versión, mi alter ego y puedo tranquilizarme al saber que no todo lo que he hecho acaba tan mal. He aprendido a vivir con ello y a superar los indeseables entes que se esfuerzan día con día por acabar con mi existencia.

Es todo y nada a la vez. Es una suerte tener mis poderes, pero también una maldición. Salvar a gente que nunca jamás en tu vida has visto y poner en peligro a toda la gente que amas sacrificando tu bienestar, tu vida y tu felicidad, no me parece muy justo; eso puede sonar un poco egoísta, pero la mayoría de la gente es así, solo pensando en uno mismo y cuando se les necesita, te dan la espalda, mientras que tú en un momento les obsequiaste todo lo que pudiste.

Me duele tanto verla así… vernos así, estar sufriendo por actos que nunca debieron haber pasado, pero que tal vez eran fundamentales para su bienestar. Nunca soporte la idea de dejarla, pero las consecuencias de no hacerlo se venían de manera retorcida contra mí; pero a veces me pregunto por qué la deje ir tan fácilmente, ¿Por qué no la busqué cuando entendí realmente que el peligro siempre estaría ahí, estando ella o no? y sin lugar a dudas hubiera hecho todo lo posible por protegerla; ¿Por qué no la detuve cuando subió a ese avión?, ¿Por qué la traté de olvidar? Ella pensaba en mí y se esforzaba en sus estudios para poder regresar y yo lo único que hice fue tratar de olvidarla, acepté una relación porque pensé que así sería más fácil sacarla de mis pensamientos e incluso casarme con paulina sería una línea que pronto cruzaría solo por ese capricho mío, y aun así no sirvió para nada porque yo aún la amo.

La recuesto en la cama cuidando no despertarla, la arropo con las mantas y me acerco a su rostro dándole un beso de las buenas noches en su frente. Aun cerca de su rostro miro sus labios y hay tanta tentación que no resisto y le planto un suave y delicado beso en la boca, una chispa se enciende dentro de mí y puedo decir que me siento mucho mejor. Me alejo pensando cabizbajo que aquel puede ser el último beso que disfrute de ella.

Antes de llegar a mí habitación paso hacia la cocina para beber un vaso de agua y los imperceptibles ruidos de algo moviéndose en el laboratorio captan mi atención. Me detengo y me concentro más en mi oído confirmando los sonidos provenientes del sótano. Me transformo y de manera rápida traspaso el suelo haciéndome intangible e invisible. El portal está encendido y su brillantez me ciega al estar en total obscuridad, volteo para todos los lados buscando una explicación de por qué está abierto, pero no hay nadie presente; "tal vez papá olvido cerrarlo" me digo a mí mismo razonando que estoy un poco sensible el día de hoy y que mis emociones están embrolladas.

Cuando por fin descarto la idea de que no hay nadie, me vuelvo visible y poso mis pies en el piso, me acerco a la computadora y oprimo el botón para cerrar el portal dejándome a obscuras. Los sonidos vuelven a escucharse y enciendo plasma en mi mano, alumbro hacia las escaleras para subir y logro ver que algo pasa delante de mí con rapidez, algo como una sombra; escucho una carcajada y vuelvo la cabeza hacia arriba, mostrándome nuevamente a esa figura que se materializaba en el techo.

No dudo en salir volando y encontrarme con la noche nublada y fría, allá afuera. Busco lo que sea que fuese que estuviera en el laboratorio de mis padres, pero solo las nubes negras me regalan su paisaje, al igual que el aliento del gélido y violento viento.


(Sam)

Abro poco a poco mis ojos pero no sirve de nada, la obscuridad lo cubre todo. Al parecer estoy de pie y mi espalda se recarga en una pared, en una muy fría y rasposa pared. El ambiente es escalofriante y el sonido de cualquier animal pequeño correteándose hace que se me erice la piel. Cuando soy capaz de mover mis piernas, que parecen estar congeladas, y caminar hacia adelante, veo un par de líneas de luz lunar que pueden traspasarse por una pequeña rendija a lo alto.

No tengo la menor idea de en dónde estoy, o cómo llegue aquí; lo último que recuerdo es haber estado compartiendo confesiones emocionales con Danny, en el cuarto de huéspedes de la casa de los Fenton. Mientras doy pasos indecisos hacia adelante mi mente hace un gran esfuerzo por recordar cualquier cosa que me ayude a saber dónde demonios me encuentro, sólo escucho los latidos de mi corazón concordando con el ritmo de mis pensamientos.

Me doy cuenta que caminar no sirve de nada pues cada vez que quiero acercarme a aquella rendija, ésta se vuelve a alejar como si mis pasos en vez de reaccionar hacia delante funcionaran al revés. El estrepito no tan disimulado de unos zapatos se presentan detrás de mí y la corazonada de correr se apodera de mí sin saber el verdadero propósito, pero no soy capaz de lograrlo. Los brazos de algún hombre aprisionan mi cuello y el aire parece querer extinguirse en pocos segundos. La presión de su fuerza comienza a disminuir y de pronto me siento aliviada, hasta el momento en que el frío y delgado metal de una navaja oprime mi garganta; la sensación es tan pavorosa que provoca mucho temor al hecho de que se clave dentro de mí, cortándome la laringe.

"Alégrate. Tu muerte será más rápida que la de él" Sus palabras me estremecieron dejándome helada ¿A quién se refería?; no puedo evitar lanzar un grito sordo cuando la hoja de metal dibuja en mi cuello una sonrisa roja. Caigo y es como si el tiempo avanzara lentamente dividiendo mis acciones. En el plano suelo no había más acompañante que otro cuerpo inerte a un costado, pero creo que ya no tenía caso, la sangre se desbordaba en charcos y cada vez la vida me abandonaba. Miro de reojo, como mi última acción, a la persona que comparte la misma suerte que yo; y es que es como si la rendija se burlara de mí, su luz alumbra mi cara y la de él, los sollozos y las lágrimas llegan e inmediatamente mi mano se posa en su rostro, cerrándole los ojos sin expresión y compartiéndole mi adiós.

Los ojos se me abren de golpe e impulso con fuerza mi cuerpo hacia adelante tratando de entender que es lo que pasa. Mis mejillas están empapadas y la idea de estar sobre una cama me tranquiliza. Respiro jadeante y trato de hacer el menor ruido posible, no quiero levantar a nadie, no quiero que me vean en este estado.

"Todo fue una pesadilla, una horrible y atemorizante pesadilla" pienso antes de calmarme. Se sintió tan real que me aterra la idea de que se haga real, que signifique algo, o más aun, que sea un fragmento del futuro.

Me quedo mirando por un rato hacia la nada, obligando a mi cerebro a trabajar a mil por hora y descifrar porque he tenido ese sueño, pero nada me da una respuesta, ni siquiera quiero pensar en esa escena nuevamente. Me vuelvo a recostar, un poco más tranquila tratando de volver a dormir.


—¿Alguna otra cosa en la que ocupes nuestra ayuda?— pregunta Tucker tirándose en la cama, estirando los brazos y bostezando.

—¿Nuestra?, claro, aunque por lo que veo, la palabra "nuestra" significa dejarle hacer todo a Danny mientras Tuck se sienta a devorar los pastelillos de la cocina— menciona Danny con sarcasmo mientras mete unas cuantas cajas en el armario de la habitación de la gótica.

—¡Oye, viejo, pero si te ayudé a acomodar las cortinas! ¿Sabes lo cuán difícil es encontrar las sabanas negras que a Sam tanto le gustan en todo ese gran sótano? ¡Podría haberme perdido allí!— responde con exageración tratando de evitar la risa.

—Sí, difícil para alguien tan ocupado trayendo dos pastelillos en las manos y uno en la boca, atragantándose— menciona el ojiazul burlón.

—Chicos dejen de pelear. Además, Danny tiene razón, no es justo que te comieras todos los postres que encontraste en mi refrigerador sin dejarnos ni uno— Sam se dirigió hacia el chico de lentes reprochándole con una sonrisita.

—Es que estaban tan deliciosos y no pude resistirme— contesta el moreno avergonzado.

—Bueno, ¿Tienen hambre? Podríamos ir a la hamburguesa apestosa, yo invito— Sam aún seguía acomodando algunas cosas en sus estantes pegados a la pared.

—Por lo que creo, Tucker ya lleno su estómago ¿No es así, amigo?— pregunta el mitad fantasma mientras cierra la puerta del armario, esperando la respuesta de su amigo.

—¡Oigan ustedes dos, siempre habrá algún espacio en mi estómago, y más si se trata de carne!— los tres chicos rieron ante tal respuesta.

—Hey, Sam ¿Quiénes son ellos?— Danny se acerca a una de las gavetas dirigiéndose a varias fotos.

—Ah, ellos,… son mis amigos de la academia en Inglaterra. Ella fue mi compañera de habitación, se llama Kory, y a decir verdad era una verdadera amante de la carne; de hecho cada vez que la veía me recordaba a ti Tuck, nunca salía a algún lugar sin su celular— Sam ríe y señala a una chica de piel blanca y cabellera rubia hasta el cuello en la fotografía de un enorme campus. Después apunta a un chico que la abraza de forma amistosa debajo de un árbol. Ambos sonríen. El chico, al parecer, es alto, ojos miel, de piel bronceada, cabello corto castaño y ondulado; en realidad muy atractivo. —Y él es Mike, nos conocimos de forma casi fortuita, ambos llegábamos tarde a una de las clases de la primera semana, y chocamos en una esquina del pasillo dejando volar nuestros ensayos para la clase de literatura, tuvimos detención esa tarde por falta de puntualidad así que charlamos un poco y terminamos conociéndonos. Compartimos muchos pensamientos semejantes, él está en contra del maltrato animal y le encanta leer poesía de cualquier género. Creo que fue él quien me dio más apoyo para terminar los estudios de manera bien.

La chica gótica bajó la mirada tratando de no mirar a los ojos al joven fantasma, se siente un poco deprimida por lo de ayer y por el nuevo conocimiento de que él trato de olvidarla sin más preámbulos. Al parecer Tucker se dio cuenta de lo incómodo que se sentía estar entre esos dos, así que avisó que iría por su chaqueta que se había quedado en la sala de Sam para dejarlos solos y que pudieran charlar un momento.

—¿Estás bien?—Danny se acerca a Sam, pero ésta evita que la toque.

—Sí, estoy perfecta— le dice casi de manera brusca.

—Sam, lamento lo de ay…— ella lo interrumpe con —Por favor, no hablemos de eso, quiero disfrutar este día con mis mejores amigos y no quiero que se arruine. ¿Entiendes?— Ni siquiera dejo que respondiera pues salió de la habitación llevándose consigo su bolsa de mano.


Caminaban muy tranquilos por las calles, pues Sam convenció, más bien dicho obligó a Tuck de que fueran caminando ya que no deberían de usar tanto esas máquinas perjudicadoras del ambiente, además de que el lugar les quedaba cerca.

Cuando pasaban por la entrada del parque escucharon los gritos atemorizados de la gente y como un fantasma destrozaba una banca con un rayo de ectoplasma. Danny no tardo en transformarse y comenzar una batalla.