Disclaimer: ninguno de los personajes que aquí menciono me pertenecen, a excepción de aquellos que más adelante aparezcan y obviamente no sean de Labyrinth...

N/A: Solo los dejo directo con la historia, espero que les agrade y puedan regalarme un review con sus opiniones n.n

Prólogo (o el inicio del terror)

El rey de los Goblins se estaba impacientando.

Todo se estaba convirtiendo en una pesadilla, y no solamente para el. Todo el laberinto estaba pagando las consecuencias del error.

Pero, ¿Qué hacer?, ¿Qué alternativa elegir?, ¿Venganza?, ¿Rendición?

Podía escuchar la manecilla de los segundos deslizándose en el reloj de oro en la pared. Estaba seguro de que tendría otro ataque de ira pronto... Cuando al fin una idea asalto su mente; una enorme y casi diabólica sonrisa apareció en su rostro.*

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El agudo grito femenino retumbó en cada habitación de la casa, cortando de golpe el tranquilo silencio nocturno. Instantes después, las luces de la recámara principal se encendieron y un muy asustado padre de familia corrió tan rápido como sus piernas se lo permitieron, a la habitación frente a la suya, de la cual prosedia a la voz que aun no había cesado de exclamar aterrorizada.

-¡Sarah!, ¡Sarah!, ¿Qué ocurre?, ¿Te encuentras bien?- Exclamó el padre, que ya había encendido la luz y se encontraba examinando la habitación desesperadamente.

El corazón de Sarah palpitaba de tal forma que podia ver como el pecho le vibraba, y su respiración era agitada, peor que si hubiera corrido un maratón. Pero por encima de todo, el miedo en su rostro era notable.

Después de un par de segundos, en los que había estado intentando averiguar si lo que ahora veía era real o seguía siendo otra jugarreta horrible de su mente, habló con temblorosa voz:

-No... Bueno, si... Bu-bueno... No lo se

-¿Pero que ocurrió?, Hija, ¿Por que gritabas?

Lo primero que notó, fue el frío del ambiente, realmente hacía un aire helado que la obligó a abrazarse el cuerpo, pues solo llevaba el delgado pantalón del pijama y una camiseta de manga corta. Su ropa de dormir.

"¿Dónde estoy?"

Sentía su cuerpo temblar incontrolablemente.

Entonces miró hacia arriba. Había un muy gris cielo sobre ella, probablemente estaba a punto de llover. Enseguida captó su atención la falta de vegetación a su alrededor. En realidad, solo habían enormes ramas que probablemente llevaban ahi una eternidad, y pasto y plantas secas. Era un clima y flora incongruentes en si. Pero lo que la hizo estremecerse, fue lo que unos metros más adelante se alzaba ante sus ojos:

El laberinto.

"Oh no... "

Aunque ahora tenía un aspecto atemorizante. Sin embargo había algo más.

"¿Pero qué...?" -se preguntó en cuanto notó lo devastado que parecía ahora el lugar. Comenzó a descender por la colina hacia lo que antes había sido la muralla que protegía al laberinto.

Caminó unos metros a lo largo de la pared, examinándola. Parecía que las 7 plagas de egipto hubieran realizado una excursión al underground. ¿Qué había ocurrido allí?

Se alejo de la pared y giró la cabeza hacia la izquierda, le pareció escuchar risitas en esa dirección.

Pego un brinco terrible. Ante ella se hallaba un hada, pero no encajaba con la imagen que tenía de la última vez que estuvo en el laberinto. Las que había visto, eran juguetonas, con una enorme sonrisa en su diminuto rostro y llevaban ropas de colores alegres, cosa que equívocamente la había llevado a creer que eran inofensivas... bueno, eso y el estereotipo de hada de cuento que tenía.

Pero esta tenía un semblante serio y se encontraba suspendida frente a ella... Y la miraba fijamente. Las ropas que llevaba eran de colores oscuros. Todo ese conjunto hizo a sarah pensar seriamente en darse la vuelta y hechar a correr.

"Pero las cosas aquí no son lo queparecen"- le dijo una voz interior

Así que si la otra hada que parecía inofensiva la había mordido... esta que le causaba tanto miedo seguro no le haría ni un rasguño.

Seguia siendo muy astuta.

-¿Tu podrías ayudarme?- se apresuró a preguntar.

Más tarde desearia no haber formulado esa interrogante, pues el hada sonrió malévolamente, revelando sus apenas visibles colmillos de impecable blancor, y el rojo de sus ojos en el que la joven no había reparado hasta ese momento, se avivó.

El ser fantástico se hecho a reir y Sarah retrocedió de manera instintiva mientras el miedo que había experimentado momentos antes reaparecía.

...Y casi se cae de espaldas al escuchar cómo a esa espeluznante risita se le unían otras más. De pronto, de las paredes y otros sitios emergieron más haditas del mismo tipo. Eran cientos talvez.

Ya no dudo más y corrió con todas sus fuerzas... Mala elección. Las hadas volaron de inmediato tras ella y no tardaron en darle alcance.

"¡Suéltenme!, ¡Suéltenme ya!" -gritaba horrorizada dando manotazos a su alrededor y por supuesto, sin fijarse por donde iba.

Tropezó.

Fue entonces consciente de que no sólo intentaban atraparla, de hecho su intención no era esa. La estaban mordiendo.

Los dientecillos se clavaban en su carne una y otra vez.

Un par de mordidas probablemente eran fáciles de soportar. Pero las de todo aquel ejército...

Sarah gritaba, pedía auxilio. Rogaba por el.

De diversos puntos de lo que había sido una blanca piel ahora manaba sangre que la teñía de rojo. Y de pronto esas diabólicas criaturas comenzaron a arrancar pedacitos de piel también.

El dolor era insoportable y no podía siquiera ponerse en pie. No había escapatoria. Las lágrimas se asomaron en sus ojos y los gritos se convirtieron en terribles aullidos de dolor.

Y cuando creyó que se encontraba al borde de la muerte...

Despertó.

-¿Entonces hija?, Me haz pegado un susto de muerte! Dime que ocurrió!

-No… no es nada papá. Lamento haberlos despertado. So-so-solo ha sido una pesadilla- respondió la joven, aunque dudándolo. Todas las sensaciones habían sido demasiado reales para que se hubiera tratado de una simple pesadilla.

-Oh bueno pues.. intenta descansar, ¿si?. Mañana hay mucho por hacer.- y salió de la habitación.

"Ni siquiera se ha molestado en preguntarme que he soñado"- pensaba Sarah enojada. Aunque realmente de haberle preguntado su padre ella habría contestado con una mentira, no podía mencionarle el laberinto ni nada de su sueño pues no tendría sentido para el.

Y su enojo solo era una máscara. Aun estaba aterrada e intentaba sacarse esa tortura de la cabeza… hasta las ganas de intentar dormir se habían disipado.

De pronto algo pasó. Sintió un ardor profundo en el cuerpo, primero en las piernas, luego en el tronco. Levantó ligeramente la playera y fue entonces cuando se dio cuenta de que ya nada sería igual. Sintió temor, angustia, odio. Todo junto.

Había ligeras marcas en su piel, de lo que parecían ser dientecillos.

"No representas competencia Sarah"- escuchó en su cabeza

Habían pasado solo un par de meses desde que saliera del laberinto, creyó que todo iría bien con todas las lecciones aprendidas, pero todo indicaba que estaba equivocada. Jareth ya había elegido como vengarse de ella, no iba aquedarse de brazos cruzados. ¡Que tonta había sido al pensar lo contrario!

* N/A:

Esta primera parte la he marcado con cursivas y este asterisco porque más adelante he de retomarla, es lo que se dice: "parte vital de la historia" :)...

Y... ¿Qué les ha parecido? :3