Hey hello everybody Ohh lo siento se supone que esta es una traducción (la traductora se ruboriza). Ok comencemos de nuevo Hola a todo el mundo! La historia que voy a traducir con mi mayor esfuerzo y hasta la última gota de mi fuerza (se seca el sudor) es una que leí y de la cual me enamoré su autora es la genial y una de mis autoras favoritas enchanted nightingale. Para empezar a todo el que no le guste el SLASH fuera de aquí no quiero a nadie molestado mi preciosa traducción (se arregla como un pavo real albino paseando se por los jardines de la Mansión Malfoy), se aceptan críticas mientras se hechas de forma educada y con fines constructivos y por supuesto se exigen piden reviws de las forma más amable posible.

A respecto a el mundo de Harry Potter no me pertenece ni lo cree yo si así fuera sería una mujer con acento británico llamada J. ok entonces empecemos.

Título en inglés: A Summer Escape

Título en español: Una Escapada de Verano

Esto ocurre durante el 5° año de nuestro querido Harry (te queremos Ry)

Resumen: después de su 4° año los Delacour ven a Harry solo en la estación King Cross y deciden llevarlo a Francia donde florece un inusual romance entre Harry y Rabastan Lestrange. ¿Pero esto irá más allá que la primera noche?

Parejas: Harry Potter/Rabastan Lestrange y Fleur/Kingsley Shacklebolt (por el primer capítulo)

Prologo

Harry colapso sobre el pecho duro y pálido.

Sus sienes estaban goteando de sudor y su cuerpo estaba húmedo de sus actividades. Su respiración desigual se unió a la de su acompañante. Parecía que este también estaba exhausto. Sin embargo, era una noche muy cálida y después de todas las vueltas había dado se sintió demasiado incómodo para dormir incluso si estaba exhausto. Los sonidos de la calle de abajo no ayudaban en nada.

Se ubicó en la cama y se retiró del otro hombre. Ahora estaba mejor y más cómodo.

-Solo duérmete -le fue murmurado-.

Harry trató de sentarse pero se sintió pegajoso con el semen y el sudor cubriendo su cuerpo.

-No puedo; necesito una ducha.

Oyó un murmurado hechizo limpiador que fue seguido por un hechizo refrescante. Fue una extraña sensación en su cuerpo cansado y después de todo el esfuerzo hecho estaba demasiado cansado para hacer algo excepto dormir.

Fleur no estaba acostumbrada a estar preocupada. Solo habían pasado dos semanas desde que Harry Potter la había seguido a su país de origen. Después de terminado el Torneo de los Tres Magos se sintió adormecida. La muerte de Cedric Diggory no le había sido indiferente, ni el hecho de que había sido golpeada con la maldición Cruciatus por Victor Krum, incluso si el otro adolescente había estado bajo la maldición Imperius. Sabía que esto significaba que la paz no duraría mucho. La última vez su país no había sido seriamente afectado por el Señor Oscuro pero esto no significaba que ella no estuviera preocupada por los vínculos que había formado con unas pocas brujas y magos británicos, especialmente uno, Harry Potter.

El mago de cabello negro brillante y ojos verdes era el centro de sus pensamientos desde que ella y su familia lo encontraron sentado solo en la plataforma esperando a que sus parientes aparecieran. Después de las cinco horas que ella y su hermana Gabrielle habían insistido en quedarse y ver que sucedía, el cual gastaron mirando al chico solitario con su lechuza nevada fue la misma Apolline Delacour que se aproximó al joven adolescente con su esposo, Armand, un paso detrás. Apolline era mitad Veela y como era de esperar, su instinto materno estaba siempre alto. Su esposo tenía que distraerla de buscar a los parientes del chico y castigarlos con un todo el dolor posible. Para la madre de Fleur la situación era simple, Harry los seguiría a Francia.

El adolescente había parpadeado en su dirección, con la boca abierta por su declaración. Luego ofreció una sonrisa tímida. Y entonces rechazó la oferta, diciéndoles que no quería se metieran en problemas por él y que su familia estaría allí en algún momento.

-Non, Mon Cher (No mi querido) estas viniendo con nosotros -insistió Apolline. Su acento era más claro que el de su hija. -Necesitas comer un poco más…

Entonces le había mencionado a Armand que se hiciera cargo del equipaje de Harry y había empujado al adolecente tras ella, parloteando sobre los planes que tenía para él.

Fleur y Gabrielle habían compartido una mirada y seguido tras ellos con sonrisas encantadas.

Después de eso fue un borrón. A Harry le fue dada su propia habitación, llevado de compras y el mismo Armand había acompañado al chico a los Sanadores donde se encontró que tenía bajo peso y aún tenía un par de heridas sanando mientras sufría por huesos que rotos habían sido remendados de mala forma. En unas pocas palabras Harry Potter había sido un lio. Pero los Delacour tomaron cuidado de todo y el mago británico se transformó en otro miembro de la familia para ellos.

En su cumpleaños Fleur había decidido llevarlo afuera por un par de tragos, a bailar e incluso a coquetear. Entonces estaba decididamente preocupada cuando había terminado en un lugar diferente al de ella. Miró a la figura aún durmiente en la cama detrás de ella. Era un hombre hermoso, alto, musculoso y exótico con su piel marrón chocolate un lindo pendiente en forma de colmillo. Fue un gran y talentoso acompañante en la cama pero aún se encontraba recordando al hermoso pelirrojo del último día del Torneo.

Sin embargo, su mente volvió al presente y el hecho de que eran las siete de la mañana y no tenía la mínima idea de donde estaba Harry.

-Ma mère va me tuer (Mi madre va a matarme) -gruñó Fleur-.

Harry despertó debido a la quemazón que sentía en su trasero. Y después estaba la rápida conversación que sentía que oía proveniente de la otra habitación. No entendió una palabra excepto "petit déjeuner". Su estómago se quejó con la mención del desayuno y el adolescente se ruborizó, agradecido de que estaba solo y nadie oyó. Se tomó su tiempo para mirar la habitación a su alrededor. La noche anterior se había dejado conducir por el deseo y ahora estaba un poco avergonzado.

-Estas levantado -comentó una voz profunda-.

Harry tragó. A la luz de la mañana todo era diferente. Ese largo y sedoso cabello negro ébano y esos oscuros ojos grises lucían mejor. Su piel era igualmente pálida, casi blanca. Vestía solamente un holgado pantalón de pijama, revelando una figura delgada y escultural. No era ni voluminoso, ni huesudo, solo perfecto. El hombre sonrió mientras levitaba la bandeja que flotaba detrás de él hacia la cama.

-Vuelve a acostarte -dijo firmemente-.

Harry asintió. No tuvo que luchar para recordar el nombre lo había gritado la mayor parte de la noche anterior.

-Gracias Rabastan -replicó Harry. Miró los croissants con interés mientras volvía a trepar a la cama. Se sentó cuidadosamente, su trasero aun sensible y quemaba por toda la actividad de la noche.

Rabastan movió su mano, tomó un croissant y lo sumergió en crema.

-El sabor es mejor de esta manera -replicó el otro hombre-.

Harry tomó un pedazo y tarareó. Realmente era delicioso. Y prefería esto a la dieta alta en grasa que servían en Hogwarts. No iba a comparar incluso las miserables comidas que obtenía de los Dursley. Empujo ese pensamiento fuera de su mente y tomó otro pedazo. Todo esto mientras Rabastan lo observaba comer.

-¿No vas a comer? -preguntó Harry-.

El otro hombre movió su cabeza. -No tengo mucha hambre.

Harry movió su cabeza, tomó otro croissant y lo sumergió en la crema. Luego se lo ofreció a Rabastan, manchando con un poco de crema sus labios. La sonrisa del hombre se notó en sus ojos mientras tomaba un trozo y lo masticaba pensativamente.

-Sabroso, pero… -tomó la comida que Harry sostenía y la ubicó en la bandeja. Luego se inclinó y besó al adolescente en sus labios. Fue duro y demandante y Harry lo amó. Si bien la noche anterior Rabastan no había sido muy gentil, había sido cuidadoso cuando se dio cuenta de que Harry era virgen. Fue intenso y apasionado y Harry se perdió en las sensaciones.

Mientras volvía a recostarse en la cama otra vez, Harry pensó que este era el mejor cumpleaños que había tenido.