Nota: The Hunger Games no me pertenece, pertenece a la maravillosa de Suzanne Collins, yo solo les traigo lo que sueño que pasa antes del epilogo.


Capítulo 18: Chocolate.

Mientras me siento, comienzo a pensar las cosas, el recuerdo de cuando Prim fue escogida, cuando me presente voluntaria, y hasta cuando Effie me presento ante todo el distrito 12, pero no recuerdo cuando Peeta fue elegido, ni cuando paso al estrado, no recuerdo tampoco que estuviera en el trayecto hacia el capitolio. Ese acontecimiento me comienza a poner la piel de gallina.

Peeta llega con las magdalenas y las deja en la mesa, enfrente de mí, las miro rápidamente y después pierdo mi mirada en sus ojos.

-Katniss, que te sucede?-su expresión cambia-estas muy pálida.

Quisiera contestarle, pero necesito encontrar respuestas en esa mirada color cielo, necesito encontrarlas, si no estaré en un gran problema.

-Ya está todo listo-dice Sae sentándose

El movimiento de la silla hace que desvié mi mirada.

-Oh, gracias!, comamos-digo sin más sirviéndome la primer magdalena.

Le doy una gran mordida, me encanta el sabor del pan recién hecho y más si lo hizo Peeta.

Sae y su nieta comen tranquilamente, platica cada una sobre sus cosas, es la primera vez que veo a la pequeña hablar, tiene una bellísima voz infantil, mientras mi mirada se pierde en su cabello rubio Peeta me muerde el hombro.

-Hey! Que te sucede?-digo alejándome bruscamente.

-No!, que es lo que te sucede a ti?

-A mi nada-digo tranquilamente.

-Aja, claro! Eso ni tú te lo crees-dice comenzándose a reír

Una sonrisa se me escapa, realmente este chico sabe cómo y cuándo alegrarme.

-Lo que sea que te pase tranquila, nos tienes a nosotros.

Volteo y lo miro, su sonrisa hace que mis nervios se calmen, y como si mi cuerpo se manejara a su voluntad levanto mi cara hacia la suya, mis labios rosan los suyos y le planto un gran beso, el comienza a contestarlo.

-Cof,cof- escucho al otro lado de la mesa.

Me separo y miro a una apenada Sae tapándole los ojos a la pequeña.

-Como lo siento! –digo rápidamente bajando la mirada.

-No te preocupes, solo recuerden que la niña está aquí, cuando nos vallamos podrán hacer lo que quieran-dice Sae.

-No Sae, en realidad discúlpanos fue el momento-Peeta se levanta mientras termina la frase.

Se lleva los trastes sucios, Sae levanta la mesa y yo me quedo quieta, viendo como todo el mundo a mi alrededor se mueve.

Me ofrezco a lavar los platos y vasos sucios, mientras me dirijo a la cocina noto una mancha en los labios de Peeta.

-Ven-le digo con una risa en mis labios.

-Qué?-dice mientras se acerca.

Pongo mi pulgar en la orilla de su boca y le quito la suciedad.

-Mira-le enseño el dedo sucio de chocolate.

-Oh señorita Everdeen- me abraza- pero que traviesa.

Una sonrisa se extiende por toda mi cara, su calor me hace sentir realmente bien, cuando me abraza parece que el tiempo se detiene, me gustaría decirle como me siento cuando estoy a su lado, pero tengo temor a que eso denote debilidad.

Así pasan los minutos, tal vez las horas, estamos abrazados en medio de la cocina, si no es por el ruido de la puerta al abrirse probablemente seguiríamos juntos.

Se separa bruscamente, y maldigo dentro de mí a la persona que interrumpe mi momento de calidez con Peeta.

-Que paso Susane?-dice el chico.

-Susane?-pregunto.

-Sí, la nieta de Sae se llama Susane-dice mientras levanta a la niña.

-Me podrías regalar otra magdalena?-dice la pequeña.

-Por supuesto!-responde Peeta regalándole una amplia sonrisa.

Verlo así, con la niña en brazos lo hace ver como un padre jugando con su pequeña, realmente es demasiado tierno.

Cuando la niña tiene el pan en sus brazos él la baja y ella sale disparada en dirección a la sala.

-En que estábamos?-dice mientras me mira pícaramente.

-Te vez muy bien…

-Mande?

-Te vez muy bien con un niño en tus brazos-las lágrimas amenazan con salir de mis ojos.

Él se da cuenta y corre hacia mí.

-No llores, porque lloras?

-Es que..-trato de contener mis lágrimas- te vez tan tierno, parecías un dulce padre con su pequeña.

-Oh Katniss, pero que cosas dices.

-Peeta-me separo de él y lo miro a los ojos- espero que llegues a ser padre, serias fantástico.

Me mira con una luz que jamás había visto.

-Solo seré padre si la mujer que amo me lo permite.

Nos miramos.

-Solo quiero tener hijos, si tú eres la madre Katniss.

Sus palabras hacen que mis lágrimas vuelvan a caer, mi mirada se vuelve hacia el suelo.

-No-digo mientras mis lágrimas caen.

-Qué?-dice Peeta.

-No, yo no seré la madre de tus hijos.

-Pero, porque?-dice con tono de dolor.

-Tu, mereces a alguien mejor para formar una familia Peeta, alguien que sea una madre cariñosa, alguien que no tenga tantos problemas con la niñez, alguien que… recuerde quien es el padre de sus hijos.

Decirle eso a Peeta me parte el alma, pero es la verdad, como podría ser yo la madre de sus hijos, si en poco tiempo no recordaría ni que él había existido.


Oh dios!

estubo bonito! me gusto mucho!

aunque esta pequeño! :)

lamento mucho no haber actualizado, pero esta semana me pondre al corriente!

porque solo podre agregar capitulos hasta que se termine abril!

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Pam MK