Historia original de Liz Fielding


PROLOGO

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- El coche esta aquí y tu ejercito de paparazzi esta formando su habitual guardia de honor.

Yaten estaba esperando, con el rostro impenetrable. Esperando que ella se echase atrás, que le dijera que no iba a marcharse… y Mina tuvo que hacerse la fuerte para contener unas traidoras lagrimas.

Ella no lloraba, nunca.

¿Por qué no quería entenderla? ¿Por qué no podía ver que no había elegido pasar doce días montando en bicicleta en el Himalaya por capricho?

Aquello era importante para ella, algo que tenia que hacer.

Exigiendo, sin previo aviso, que hiciese de anfitriona en una las interminables cenas de negocios en su casa de campo, estaba dejando claro que nada, ni su carrera, ni desde luego un evento benéfico, eran tan importantes como ser su esposa.

Que él era lo primero.

Si pudiera decirle, explicarle… pero si hiciera eso, Yaten no querría que se quedara.

- Tengo que irme – murmuro.

Por un momento pensó que su marido iba a decir algo, pero cuando se limito a asentir con la cabeza, Mina tomo la mochila que contenía todo lo que iba a necesitar durante las siguientes tres semanas y se dirigió a la puerta.

Cuando se abrió, ya estaba sonriendo para las cámaras. Se detuvo un momento en el primer escalón, con Yaten a su lado, para que le hicieran la pertinentes fotografías y luego, sin decir nada, se dirigieron al coche.

El chofer tomo la mochila y, mientras estaba guardándola en el maletero, Yaten tomo su mano, mirándola con esos ojos verdes que nunca revelaban lo que estaba pensando.

- Cuídate.

- Yaten… – Mina se contuvo para no suplicarle que fuera al aeropuerto con ella –. Pasaré por Hong Kong de camino a casa. Si tuvieras alguna reunión allí a lo mejor podríamos pasar un par de días juntos…

Él no dijo nada porque nunca hacia promesas que no podía cumplir. Sencillamente, la beso en la mejilla antes de ayudarla a subir al coche y, repitiendo que se cuidase, cerro la puerta.

Cuando el coche arranco, él ya estaba subiendo los escalones de la entrada para ponerse a trabajar. Como siempre.

Una vez en el aeropuerto, el chofer coloco su mochila en un carrito, le deseo suerte y… Mina se quedo sola. No sola como se sentiría una mujer con un marido amante esperando su regreso.

Simplemente… sola.

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Una nueva historia con Mina y Yaten como protagonistas, espero les guste, saluditos :D