Hola a todos owo aquí Zakuro Hatsune actualizando el fanfic; Tengo unos cuantos anuncios pero lo pondré al final. ^^ Gracias por los Rw, eso significa que les gustó y que quieren más.

Death Note no me pertenece QAQ

Yo no soy Ligth

Misa aún estaba desconcertada en sus pensamientos, apenas hace unos días su vida era un abismo sin fondo; Ya no comía casi nada, había dejando de modelar por sus depresiones constantes, había estado incluso a punto de suicidarse. Pero no. Cuando estaba en ese agujero un ángel de pelo azabache llegó tocando a su puerta y diciéndole que él la cuidaría y protegería; Misa quería, deseaba creer en esas palabras, pero aún el recuerdo de cómo fue utilizaba la acosaba. Suspiró por lo bajo y volteo a ver un pequeño reloj digital cuyos números verdes dictaban que iban a dar las 7.

"Es hora de ir a cenar." Pensó la rubia mientras se daba vuelta, cerró el ventanal que conectaba al balcón, caminó con elegancia digno en una modelo, cerró la puerta tras de sí y se dirigió a las escaleras; Bajó las escaleras y notó a Near dirigiéndose a lo que sería el comedor, Misa lo siguió y vio un hermoso sala para comer. Tenía cómo diez metros de largo y cuatro de ancho, una gran mesa ocupaba toda su extensión y rodeada de innumerables sillas que lo rodeaban; En la cabecera, estaba L pidiendo a una empleada su cena, a su lado derecho estaba N esperando su turno para pedir sus respectivos alimentos. Misa se sentó al lado izquierdo de L con una silla de distancia.

— Pide lo que quieras, nuestro chef lo cocinará. — Comentó L con su habitual tono frío.
— Claro... Pero no tengo hambre...— Dijo Misa mientras negaba con la mano.
— Debes comer, sino tu cuerpo se desgastará y te saldrán mancha en la cara, a parte que tu piel se arrugará y perderá su brillo. — Explicó L a la modelo con el objetivo que pidiera algo de comer.
— En ese caso... Sólo quiero cereal... — Pidió la modelo.
— ¿Sólo eso?, ¿Ya desayunaste? — Preguntó N sin dirigirle la mirada.
— Eh... No... — Contestó Misa.
— En ese caso, te recomiendo que comas algo más que cereal; Sino ingieres las calorías y proteínas suficientes puedes enfermas. — El peliblanco jugaba con un rompecabezas en la mesa.
— Near tiene razón, pide algo más, Misa-san. — Recomendó Elle.
— Supongo que un sándwich estaría bien. — "¿Por qué se preocupan por mi comida?" Cruzó por la mente de la modelo.
— Eso estaría mejor. — Decía L mientras veía a N jugar con su rompecabeza.

Las empleada se inclinó y se retiró del comedor, Misa, Near y L esperaron sus alimentos sin decir palabra alguna; El ambiente era muy desganado, cada quien estaba en sus asuntos. L leía unos cuantos informes, Near jugaba con su rompecabeza y Misa simplemente se concentraba en la mesa que tenía en frente. Su vista de desvío cuando la empleada llegó con una con una gran charola con dos tazas de cereal, tres pedazos de pastel y un sándwich; La empleada colocó los respectivos alimentos frente a cada uno y de inmediato L y Near ingirieron la comida. Misa por su parte, contempló un rato aquella cosa con lechuga en su plato, luego con sus manos lo agarró y le dio una pequeña mordida.

— Cómelo, te harás bien. — Le ordenó L.

Misa solo asintió e inició a comer sus alimentos más rápidamente, al terminar su cena: Misa se paró, se despidió de sus acompañantes y salió directo a su habitación, cerró su puerta tras de sí, se sacó su atuendo y se puso una blusa blanca, un pantalón blancos; se quitó las coletas y se acomodó en la gran cama con la mirada al techo, poco a poco fue cerrando sus ojos y sumergiéndose en el sueño.

Elle aún seguía comiendo su delicioso pastel, tenía la mirada perdida en las suculentas fresas que tenía como adorno dicho alimento; Estaba a punto de ingería cuando el ruido de una silla al ser arrastrada lo sacó de sus pensamiento, miró directamente al origen del ruido. Era Misa, quien se estaba parando, vio sus platos y se alivió al ver que estaban vacíos; Escuchó unas palabras de disculpa y se retiró. L sólo suspiró y vio a Near que igual que la rubios se paró y se fue, él no tardo en imitar a sus acompañantes e irse; Tenía trabajo que hacer: Un caso de secuestro que ya estaba a punto de ser resuelto, con algo de pereza se paró, agradeció los alimentos y se retiró a su habitación.

Misa aún seguía dormida, su sueño transcurría en un ambiente oscuro; De la nada apareció su "ex-amor" Ligth ofreciéndole su mano y de sus labios salieron las palabras: "Ven, Misa. Te necesito a mi lado, te amo." La modelo de ensueño no dudo en ir corriendo con aquel hombre, Ligth le estaba debiendo que la necesitaba, que la amaba, no lo podía creer. La rubia extendió su mano para entrelazarla con la de su amor, cuando de repente el piso empezó a quebrarse y posteriormente a caerse; Misa caía en aquel fondo negro mientras su amado le decía: "¿Creíste que te necesitaba? Por favor, sólo eres un juguete." Desesperación. Traición. Dolor. Aquellos sentimientos estaba albergando Misa en su corazón mientras caía. ¿Desesperación? Desesperación a seguir cayendo en ese agujero sin fondo. ¿Traición? Traición de Ligth y de ella misma por haberse engañado de nuevo. Y ¿Dolor? Dolor por aquellos años que sufrió en silencio, dolor por nunca hacer sido amada.

La chica dio un salto en la cama y despertó, sus ojos estaban dilatados y húmedos, había estado llorando en sueños; Un nudo en la garganta se le formó y rompió en llanto, desde hacia un año siempre lloraba en la noche, sin nadie que la animara, sin nadie quien le extendía sus brazos o una mano, pero ese día sería la excepción.

Un joven de cabello azabache se encontraba encerrado en su habitación, todas las luces estaban apagadas y la única fuente de luz era la de una computadora portátil que tenía en el suelo, sus manos se movían a una gran velocidad ya que estaba mandando los últimos datos y los planes de rescate de un secuestro, al fin había acabado con eso; No es que fuera difícil, incluso ese caso de secuestro fue extremadamente fácil para él, lo que le era complejo era llenar todo aquel papeleo. Después de eso, tendría que regresar a la administración de las empresas y acciones que tenía bajo el nombre de Watari; Él siempre era el que manejaba los negocios, pero después de la muerte del anciano y única figura paterna que tenía L, él debía tomar el trabajo del anciano. Mientras ojeaba por última vez el plan para que no hubiese fallas escuchó un ruido, aquel peculiar ruido parecían gemidos sollozos, alguien estaba llorando y tomando en cuenta lo agudo que era, había una gran posibilidad de que fuera Misa.

Envió el plan y cerró su Mac que tenía, salió de su lúgubre habitación, cruzo el pasillo para colocarse frente a la puerta de Misa, sin tocar simplemente entró y vio a la joven modelo; Su cara estaba empapada de lágrimas, sus ojos rojos e incoados por el llanto, su pelo revuelto, una camisa de mangas igualmente mojada, la sábana le cubría hasta la cintura y estaba sentada en la cama.

— ¿Estas bien? — Preguntó el joven detective.
— E-Eso no te importa. — Reprochó la modelo secándose las lágrimas.
— Si no me importase, no estaría aquí. — Argumentó hábilmente el chico.
— A-Aún así. ¿No vez que estoy en pijama? ¡Lárgate pervertido! — Le trató de contestar Misa, sabía que si se ponía a pelear con él, ella tenía las de perder.
— ¿Por qué estabas llorando? — Cuestionó directamente L.
— ¡No te incumbe! — Gritó la rubia mientras le arrojaba una almohada.
— Lo sé, pero hay una alta taza de probabilidad de que sea importante y si se lo cuentas a alguien te pueda relajar. — Y ahí estaba otra vez hablando de probabilidad, como odiaba ese de L, Misa.
— Sólo tuve un mal sueño. — Dijo algo irritada la modelo.
— Debió ser más que eso para sacarte lágrimas. — Misa se quedó estática cuando sintió los dedos de L sacarle las lágrimas faltantes, su tacto era cálido y dulce. — Te lo vuelvo a reiterar: ¿Puedes contarme lo que soñaste.

Misa tardó en registrar las palabras que le había dicho L, la sensación de los dedos finos pero masculinos del detective contra la cara de piel perfecta de ella le provocaban una descarga eléctrica en sus nervios, un leve sonrojo se asomó en sus pómulos y sólo pudo suspirar. ¿Le diría o no le diría? Ese era su dilema, ¿Qué pensaría?, ¿Le daría una respuesta científica, o le daría una respuesta más "normal? No tenía mucho que perder así que decidió contarle el sueño que tuvo, L se mantuvo atento a toda la narración de la joven. Al terminar el relato, vio como Elle se le acercaba, cada vez más y más, separó sus brazos y con ellos envolvió a Misa en un abrazo.

— No soy mucho de muestras de afecto, normalmente no estoy en contacto con este tipo de problemas de pesadillas. Pero Watari siempre me decía que cuando una mujer estuviese llorando, la mejor solución era darle un abrazo. — Explicó L con su habitual tomo frío.
— Ryuzaki... — Susurró Misa, no sabía si corresponder o alejarse de él. Trató de recordar cuando la había encerrado, pero una pequeña voz en su mente le decía que eso se lo tenía merecido ella y que él solo cumplía con su trabajo. Al final le correspondió.
— Misa, son las cuatro de la mañana... Iré a ver a Near si ya se durmió y volveré contigo. Espero que para cuando vuelva tu ya estés dormida igual. — Decía L mientras se separaba lentamente de la joven, esta sólo asintió.

El chico giró sobre sus talones y se dirigió a la salida, no sin antes darle una última mirada a la joven que parecía más tranquila. Fue a la salida y dejó la puerta abierta, caminó un poco más hasta toparse con otra puerta, la abrió y lo primero que vio fueron juguetes tirados por donde sea, las luces estaban ya apagadas y arriba de un tapete que parecía color verde estaba Near tirado durmiendo; En su mano llevaba cinco títeres en cada dedo: Uno de Matt, otro de Mello, uno de L y por último uno suyo. El pequeño extrañaba a sus hermanos aún que el nunca lo dijera, ellos eran su única familia y ahora sólo quedaba su "hermano mayor" L y él. El joven con orejas pronunciadas cargó gentilmente al pequeño peli-blanco, lo acostó y arropó en su cama, acarició unos cuantos mechones de cabellera blanca y le dio la espalda con intenciones de irse hasta que se topó con unos bellos ojos color miel.

Misa se estaba impacientando, L no regresaba. ¿Dónde estaría? Sólo tendría que ir a ver a ese mini él de pelo blanco, pero ya habían tardado mucho tiempo; Sin dudarlo, se quitó las sábanas, se paró de la cama y se encaminó a la salida, trato de ver alguna puerta abierta y ahí la vio, a tan sólo unos pasos de su habitación. Caminando de cuclillas para no hacer ruido, se acercó y se asomó por el umbral de la puerta. Cuando sus ojos se acostumbraron a la oscuridad, Misa vio la escena más conmovedora y que nunca creyó que Ryuzaki sería protagonista: El joven estaba cargando al niño de pelo blanco, lo ponía en la cama con extra suavidad y acariciaba su cabello. La joven se quedó impresionada, nunca había visto a Ryuzaky actuar así, una risita inaudible se escapó de sus labios y no pudo evitar pensar que, detrás de aquel joven frío y calculador, había un chico normal. Vio como L le daba la espalda y se topaba con sus ojos miel.

— No conocía esa faceta tuya, Ryuzaki. — Comentó de modo pícaro la rubia.
— Te dije que te iría a ver y que esperaba que ya estuvieses dormida. — Misa vio como L se dirigía a ella y la pasaba de largo, estaba algo sorprendida a ver las acciones tan fraternales que tenía con el chico de pelo blanco.
— Es que, me dio sed. — Se excusó la chica mientras seguía al detective.
— La cocina está abajo, si tanta sed tienes: Baja y pide un poco al sirviente que esta de guardia. — Ahí estaba otra vez su tono frío.
— ¡Pero! — Trató de volver a decir alguna excusa.
— Misa, no tengo mucho tiempo para jugar. Tengo que hacer bastante papeleo. Ven, te llevaré a tu cuarto y te acostaré. — Misa se paró en seco, esa actitud tan tajante le recordaba a Ligth.

"Tengo cosas más importantes que hacer." Esas palabras retumbaban en la mente de la chica provocándole que le salieran las lágrimas. Al sentir que la chica paraba, L se giró para verla; El chico se sintió desconcertado, ¿Por qué lloraba?, ¿Había hecho algo malo? No, no había dicho nada hiriente. Entonces ¿Por qué no paraba de llorar? Se le acercó, sacó un pañuelo y le secó de nueva cuenta las lágrimas.

— ¿Ahora por qué lloras? — Preguntó el detective.
— ¿A caso no lo sabes? ¡Usa tu estúpida inteligencia y trata de averiguarlo! — Le gritó Misa.
— Lo haría si pudiera, pero acuérdate que no sé nada de ti desde hace dos años cuando tu eras aún el segundo Kira. Después de mi "muerte" perdí todo contacto con el mundo y sólo podía observar a Mello, Matt y Near trabajar. Así qué en pocas palabras: Cómo no sé lo que te pasó en esos dos años, no puedo ir a ninguna conclusión con más de 15% de certeza. — Misa lo volvió a ver con los ojos llenos de lágrimas. ¿Qué fue esa explicación?, ¿Trataba de decirle que no sabía lo que pasaba? ¿Por qué no lo podía decir más fácilmente?
— ¿Quieres saber lo qué me pasa? Lo qué me pasa... ¡LO QUE ME PASA ES QUE ME RECUERDAS A LIGTH! ¡Y MÁS CUANDO DIJISTE QUE NO TENÍAS TIEMPO PARA MI! — Gritaba la modelo, tenía que decirlo, basta de estar callada.
— ¿Sólo es eso? — Otra estocada fría de parte del detective. — Yo no soy Light. Tengo trabajo Misa... — L se giró sobre sus talones y se encaminó a su oficina.
— ¡Espera! — La voz de Misa le hizo parar en seco. — Por... Por lo menos... ¡Déjame acompañarte! — Le exigió la modelo.
— Misa... es tarde... — Trató de convencerla.
— ¡No me importa! ¡Estoy harta de estar sola! — La mirada de Misa era suplicante y decisiva.
— Esta bien... sólo no me molestes... — Accedió a duras penas en detective.
— ¡Qué bien! ¡Misa promete no molestarte en tu trabajo! — Una punzada se sintió en el corazón de la modelo al decir esas palabras. Siempre hacia lo mismo para estar con Light, la soledad siempre le asustaba.
— Es por aquí. — L la guió hacia su oficina que era su cuarto.
— Esta muy oscuro... ¿Por qué no prendes la luz? — Cuestionó Misa.
— Trabajando así, hace que mi cerebro aumente su capacidad en un 5% más. — Explicó el chico mientras se sentaba de su peculiar manera, Misa solo se sentó a su lado con las piernas cruzadas.
— ¿Qué vas a hacer, Ryuzaki? — Interrogó la rubia con curiosidad.
— Término el papeleo de un caso que acabo de resolver y luego iniciaré a hacer el papeleo de los gastos y ganancias de las empresas bajo el nombre de Watari. — Explicó el chico mientras se metía una bocanada de tarta a la boca.

Misa se quedó algo sorprendida, normalmente cuando le preguntaba eso a Ligth normalmente sólo le diría que se fuera; En cambio L le respondió como si fuera lo más natural del mundo, y a parte, accedió a que estuviera con él, sin rogarle más de tres horas. El chico se dio cuenta del estado meditativo en el que había método la rubia; Ella había cambiado, ya no tenía su energía de siempre y su sonrisa había desaparecido. Suspiró y pensó que si Rem la veía así, él estaría más que muerto. Tomó la fresa de su tarta y se la ofreció a la chica que estaba a su lado.

— Tómala, la fresa te hará sentir mejor. — Misa vio el extraño objeto oscuro que con la luz de la pc tenía un color rojo oscuro.
— ¿Cómo estás tan seguro? — La chica tomó entre sus dedos la frutilla.
— Porque: La fresa contiene un químico que hace activa la zona de tu cerebro de la felicidad. — Trató de explicarle a la chica de la forma más simple.
— Eh... Vale... — Al fin de cuentas, Misa ingirió la fresa. Parecía mentira, pero esa pequeña frutilla le hacía sentir mejor.

Después de comerla, se recostó en el hombro de L; El vaivene de sus manos al escribir le relajo y el sonidos de las teclas la arrulló dejándola sumergida en un profundo sueño.

El chico sintió un peso extra en su hombro, vio a la joven modelo en este; No le prestó importancia y siguió en su labor, cuando volvió a ver notó la respiración tranquila de la rubia. Se había dormido. El chico suspiró, cargó a Misa como una princesa y la recostó en su cama que casi nunca usaba, la tapó y la acomodo. Al observarla mejor, recordó cuando se hizo pasar por un fan suyo, en ese entonces le había dicho que era su amiga y aún que no quisiera admitirlo... Él en serio desarrolló los primeros lazos de amistad que había tenido con alguien, aparte de Watari.

— ¿Ligth? — Preguntó Misa aún dormida con un tono miedoso.
— Yo no soy Ligth, soy... — El chico hizo una pausa, no podía decirle su verdadero nombre. — Soy Ryuzaki.
— Ryuzaki... — El tono de la chica cambió a uno tranquilo, eso alivió al chico.

Lawiet sabía que tenía que trabajar mucho para hacer a Misa feliz, y más tratándose de él; El chico sabía de antemano que tenía muchas semejanzas con Yagami, pero a la vez diferencias. Por desgracia, la mente de Misa aún no olvidaba al susodicho Dios, pero el tenía la misión de hacerla abrir los ojos y sacarla de su oscuro mundo. Miró por última vez a la modelo, sabía que no iba a ser fácil, sería el caso más difícil después del casi Kira; Pero él tenía que demostrar que... "Él no era igual a Ligth.

Bueno, hasta aquí el segundo capítulo.
Tengo que informarles que ya dentro de dos semanas iniciaré clases TTwTT así que no actualizaré el fanfic, trataré de ponerles el capitulo 3 la próxima semana para no dejarlos tan abandonados y cuando pueda, subiré capítulos. Pero NO con tanta FRECUENCIA. eweU Un ejemplo de esto es uno que hace apenas lo acabé este mes. Tardé casi un año porque no contaba que la escuela me consumiera tanto tiempo, además de que igual tengo que dedicarle tiempo a mi canal y a mis distintas redes sociales LOL. OWO Espero me comprendan. ^^ Zakuro Hatsune fuera.