Hola (: Aquí traigo un díminuto Drabble que acabé de escribir luego de encontrarlo perdido en una carpeta gigante con retazos para mis escritos. Salvado de terminar en la papelera de reciclaje, decidí agregarle unas oraciones más y compartirlo acá. Saludos.

Disclaimer: Ni la serie de televisión ni el cómic me pertenece. Este relato en sin fines de lucro.


We are broken

Drabble

El mutismo establecido dentro de esas cuatro paredes era extraño y singularmente confortable. No les interesaba improvisar molestas y superfluas conversaciones, además de que ambos dudaban de que existiera algún comentario por agregar. Aunque el tiempo siguió su curso, las cosas seguían pendidas de inconstantes vaivenes. Una porción de sólida estabilidad era el equivalente a perseguir un aguerrido absurdo. Muchas eran sus pérdidas y tantas las disparatadas muertes que se olvidaban en el camino.

Estaban golpeados, intranquilos y muy cansados como para siquiera aparentar la vida relativamente normal que ya ni ambicionaban llevar. De verdad había pasado mucha agua bajo el puente.

No se criticaron al coincidir en ese lugar porque una parte dentro de ello, enigmática, maquinal e instintiva, sabía que ya cruzaron un punto donde no había vuelta atrás. Sin ataduras monótonas, ni compromisos inciertos. Sólo se habían conocido mediante tratos triviales y corrientes como los demás, sin embargo, únicamente ellos dos aprendieron a ejercer una clase de efecto que distaba de lo normal, pero que era muy semejante a la realidad que los rodeaba. Era un gesto que abundaba de desesperación y ganas de olvidar.

No se encontraban ahí para charlar, las palabras ya eran innecesarias; tampoco para ser escuchados, pese a vislumbrar lo bien que podían comprenderse. Todo era tan fácil como declarar que, cuando estaban juntos, el estoico aire apesadumbrado y lúgubre que enviciaba sus vidas parecía ceder. Y antes eran vagas las veces que aquel pensamiento surcaba sus mentes, pero ahora resultaba ser lo suficientemente preocupante para que su insistencia sea negada con racionalidad. Planteado de una manera, la inexistente necesidad de que esa relación progrese resultaba demasiado problemática para los estándares de vida de cada quien. Y siendo honestos, se sentía revitalizante permanecer inmersos en una rutina que tanta satisfacción les traía.

Por las noches Andrea ya no se preguntaba cómo las cosas habían llegado hasta allí. Ahora sólo se dedicaba a observar con una ligera sonrisa al hombre que dormía a su lado, semi desnudo y estrechándola en un acogedor abrazo que, sin ella precisarlo, le brotaba un sentimiento de protección. De a poco se mitigaba la soledad que la embargaba y, a su parecer, esa reflexión no era para nada previsible.