Capítulo Tres

No todo es lo que parece.

Michiru se quedó mirando la palma de su mano, casi esperando ver la huella fantasmal de las de Haruka. Cerró los dedos con tanta fuerza que sus nudillos se tornaron blancos.

A veces pensaba que su primer beso la había envenenado como una manzana encantada, haciéndola entrar en un profundo sueño del que nadie podía despertarla. Ninguna de sus amantes había sido capaz de romper aquel hechizo.

Aquellas relaciones fallidas la habían desmotivado. Recordaba la razón por la cual había comenzado a evitar las citas. Tal vez si fuera más activa mejoraría las probabilidades de encontrar una pareja que la hiciera sentir… despierta.

- No me estás escuchando – se quejó su madre. – Estás en otro sitio. -

- No, te estoy escuchando - . No necesitaba ser psíquica para adivinar lo que Miharu había estado diciendo durante los últimos minutos. – Es que ya lo he oído todo antes. -

- Y te lo seguiré diciendo hasta que hagas lo que tienes que hacer - .

- Lo tengo en mis manos, mamá. -

- ¿Cómo? He hablado con Homare y él dice que tienes que actuar ahora. Hay una póliza de seguro, y sabes lo que podría lograr con el dinero - .

- Un millón o dos no va a salvarla - respondió Michiru con cansancio. - Tenoh Steel apenas existe y la Corporación Tenoh todavía le debe al banco veinte millones de dólares. Con su hermano muerto, comenzarán a llamarla. Lo único que tiene son algunas fábricas abandonadas y el negocio de autopartes. La mayor parte de las filiales rentables se han vendido. No podría haber un mejor momento para cerrar el trato. Es por eso que haré una nueva oferta. -

- ¿Crees que van a aceptarlo ésta vez? -

- Por supuesto. No tienen otra opción. -

- ¿Qué pasa con la casa? Le prometí a tu padre… -

- Lo sé, y yo le he dicho que me haría cargo de ella. -

No del todo tranquila, Miharu dijo: - Tu abuela plantó un huerto con sus propias manos. Ver a los Tenoh comiendo de sus manzanas mató a tu abuelo.

Michiru sabía que no debía argumentar que se trataba de un cáncer lo que lo había matado y que la tierra en cuestión nunca había pertenecido a los Kaioh en primer lugar. Su abuelo había tratado de incorporarlo a su propiedad, erigiendo una cerca en el lugar que no correspondía, con la esperanza de que sus tontos y borrachos vecinos no lo notarían. Durante veinte años no lo hicieron.

Pero un día el padre de Michiru descubrió a Haruka robando fruta del árbol. Le disparó unos tiros para asustarla pero, lo que nunca imagino sería que ella lo contraatacaría.

Él llamó a la policía y la detuvieron, y como ella sólo tenía nueve años y acababa de perder a su madre la dejaron ir con una advertencia de que la controlaran. Una semana después, el padre de Haruka se inició otra batalla legal entre las familias. Esta vez los Kaiohs perdieron y tuvo que devolver la tierra. El juez había ordenado que los árboles frutales se quedaran dónde estaban.

El abuelo de Michiru nunca dejó de hablar del tema. Si hubiera podido como ultima voluntad en su lecho de muerte, hubiera pedido un hacha para cortar los arboles.

Para cambiar el tema Michiru comentó

- ¿Vas a Kyoto la próxima primavera? -

- No lo sé. La idea de pasear sola por esa enorme casa no me atrae - .

Miharu no se había tomado la viudez como la mayoría de las mujeres hacían, arrojando el dolor luego de unos meses y disfrutar de las actividades desdeñadas por sus amigos fallecidos. Ella se negaba a asistir a eventos sociales sola y se había vuelto dependiente de su hermano Homare Mei, el tío supuestamente soltero de la familia para que la escoltara. En realidad Homare vivía con su pareja Gay en un condominio elegante de la ciudad. Ella lo veía a él como una autoridad en todos los temas y pedía constantemente sus opiniones para todo. Especialmente en los negocios.

Michiru había sido preparada desde su nacimiento para suceder a su padre pero, ¿Cómo podía ser eso comparado con ser un hombre? Su madre era muy machista en ese aspecto. Ella colocó su mano encima de la de Michiru.

- Homare cree que deberíamos tomar un crucero madre-hija. Él dice que tengo que levantar mi estado de ánimo. Tengo un folleto de Regent con todos sus destinos. Van a tener a los astronautas del Apolo 14 dando conferencias - .

Michiru no podía pensar en nada más espantoso, excepto tal vez llevar a su madre a ver "Cats" por sexta vez.

- Eso suena maravilloso. ¿Por qué no van con Homare? -

- Está terriblemente ocupado con sus compromisos para la ópera. A diferencia de ti, él no puede tomarse el tiempo libre cuando le da la gana - .

Michiru no quiso perder el tiempo explicándole a su madre que era la dueña de una empresa de medio billón de dólares y Homare apenas estaba incursionando en la recaudación de fondos de opera para impresionar a su nuevo novio que era un tenor de clase B.

- Mamá, sabes que me mareo horriblemente - dijo con suavidad. - ¿Por qué no pasamos el invierno en Chiba? Siempre me dices lo mucho que lo echas de menos. -

- No creo que pueda soportarlo - respondió. - Todo ha cambiado. Está prácticamente invadido por Yakuzas. – Luego de insistir en quejas y solicitar un "ajuste en los ingresos" la mujer tamborileó sus uñas contra la mesa en señal de reproche.

- Creo que con esto es más que suficiente -

- Suenas como tu padre. -

- Quizás encuentras ésta similitudes cuando me dices lo incompetente que soy y como debería llevar mis negocios por los consejos de tu hermano. -

- Desearía que no te resintieras tanto con él. Podría ser un gran apoyo para ti. Especialmente ahora con tus primos rodeándote y esperando para atacarte. -

- Mamá, no tengo miedo de mis primos. Son sólo empleados, al igual que cualquier otra persona, y si se meten conmigo siempre puedo despedirlos - .

- No seas ridícula. Tus tías están en el tablero. -

- No es por tiempo indefinido - respondió fríamente. - De todos modos, todo lo que estoy diciendo es que no necesito un hombre que me apoye. -

- No empieces con ese tema. No quiero oír hablar de eso. -

- ¿Qué tema? -

- Sabes de lo que estoy hablando. No me importa tu estilo de vida. No soy una fanática. Pero no tienes por qué espantar a todos los hombres a tu alrededor -

- Ni siquiera voy a responder a esa afirmación ridícula - .

- Yo culpo a tu padre - . Miharu trató de retorcer el negro collar de perlas. Ella volvió a limpiar sus anteojos. - Nunca te trató como a una hija, sino como a un hijo sustituto - .

- Por favor, ¿podemos dejar ese tema? - Michiru renunció a su comida. Mientras más pronto terminara de igual modo lo haría la homilía de su madre. - Tengo que irme. Tengo mucho que hacer antes de irme para Midori Kazuo este fin de semana. -

Lo último que tenía ganas de hacer era conducir hacia las afueras de la ciudad donde se encontraba su casa de campo. Pero debía hacer el viaje al menos una vez al mes para asegurarse de que estaba siendo correctamente manejada. Prefería no ir. Su memoria la atormentaba cada vez que recordaba las palabras de su padre diciéndole que ella debía terminar con lo que sus antecesores habían comenzado.

- ¿Por qué te tomas todo tan a pecho? - se quejó su madre.

- Mamá, ¿No has pensado en salir de nuevo? -

- ¿Citas? - Su madre, denoto disgusto. - Tu padre dejó unos zapatos muy grandes que llenar. Y no tengo el menor deseo buscarme un reemplazo. Si es que eso fuera posible. -

- Tienes sólo cincuenta y siete años y tranquilamente podrías pasar por cuarenta y tantos. No te sería difícil buscar un compañero. - .

- Hayato era el amor de mi vida - , respondió Miharu con un aire de dignidad ofendida. - No puedo esperar que entiendas lo que significa, debido a que tú tienes un desfile de tus llamadas "amigas" con las que pierdes el tiempo.

Michiru se atragantó con un sorbo de agua.

- ¿Te refieres a las cero citas que he tenido en el último año? Esa es una de las ventajas de llevar los negocios, ¿sabes? No tengo vida - .

- Sólo espera. Un día te encontrarás a una persona sin la cual no podrás vivir. Entonces vas a entender lo que sufro a diario después de haber perdido a su padre. -

- Yo también lo echo de menos, mamá - , respondió con rigidez.

- Bueno hija se puso de pie tomando el bolso que tenía a su lado - Tengo que apurarme, cariño. No detendrán la subasta para esperarme. -

Michiru se puso de pie.

- Buena suerte. – Se abrazaron como de costumbre y se besaron en el aire.

Ya que cambiaron la costumbre de plena competencia abrazo y besos al aire.

- Recuerda - , Miharu nunca podía irse sin tener la última palabra - Tu padre te está observando desde el cielo. No lo defraudes.


Haruka se encontraba en reunión financiera con quien era la contadora oficial de la familia. Las cuestiones financieras no eran lo suyo pero Amy era una mujer con una gran afinidad para los números. Tres generaciones de Mizunos habían sido contadores Tenoh, había accedido a esta reunión, más o menos esperando que le dijera que tenía que aceptar la oferta insultante de Michiru Kaioh. Pero en cambio, Amy estaba hablando de un plan de desarrollo de tres años, que podía ser posible.

Le explico que sería posible el repuntar un poco los negocios gracias a ciertas actividades que su hermano antes de morir había dejado inconclusas. Le habló acerca de un nuevo emprendimiento que produciría en masa diamantes blancos cultivados.

Haruka apoyó una mano debajo de la barbilla y trató de darle sentido a lo que estaba oyendo. - ¿Somos dueños de una empresa llamada Azaria tecnología? -

Amy parecía pedirle una disculpa con la mirada.

- Darien Quería decirte, pero quería hacerlo cuando ya la tuviera formada... la fortuna familiar restaurada. Azaria es la clave. -

- ¿La llamó asi por nuestra madre? -

- Pensaba que era apropiado. -

Haruka miró a la línea de fondo y las proyecciones de crecimiento.

Haruka no estaba segura de cómo reaccionar. No sabía mucho acerca de los diamantes, excepto que los grandes, sin defectos son muy raros y la minería a menudo era una empresa vergonzosa que la haría pensar dos veces antes de comprar una para impresionar a una mujer. Ella nunca había lamentado la venta de la mayoría de la joyería que debería haber heredado.

Amy continuó comentándole como gracias a su primo medio loco y ex convicto Kelvin había descubierto el modo.

- ¿Contratamos al maniático de Kelvin? – exclamó sorprendida.

- Lo está haciendo bien en Azaria. Es el jefe de desarrollo. A él le gusta el título. -

- Le haré una llamada la próxima semana, - dijo ella con tristeza. - No tuvimos la oportunidad de hablar en el funeral. ¿Es esta nuestra propia tecnología patentada? - Le preguntó ella.

- Estamos trabajando en eso, - dijo Amy. Estaba emocionada, le alegraba el poder compartir con Haruka lo bien que estaba yéndole a su nuevo emprendimiento. La contadora un tanto desanimada le pidió que tuviera un poco de paciencia ya que era la única forma de poder hacer frente un tanto a las deudas. Luego de un par de reproches, Haruka le explico que su fábrica de acero no estaba tan abandonada como todos creían. Lo que alegró enormemente a Amy dándole la esperanza de que pudieran rescatar tarde o temprano el imperio Tenoh.

- Yo no podía cuidar la maldita fábrica o planta a la distancia. El lugar no ha tenido mantenimiento en los últimos años y la maquinaria es vieja- explicó

- Y se vendió supuestamente como chatarra. - Amy tocó la pluma en el cuaderno. - ¿Qué está pasando? -

- Deje que los trabajadores utilizaran la fábrica y el equipo para establecer sus propias pequeñas empresas si así lo deseaban. -

- ¿No estás cobrando el alquiler? -

Haruka se encogió de hombros. - El lugar sólo iba sentarse y pudrirse. -

- Entonces, ¿el guardia de seguridad que estamos pagando para detener el vandalismo está realmente viendo un montón de nuestros ex empleados hacer muebles? - Amy giró los ojos.

El guardia en cuestión era otro trabajador despedido Tenoh Steel. - Las cosas van bastante bien, - dijo Haruka. - Así que estaba pensando en dividir el espacio y la creación de unidades adicionales de la pequeña empresa. -

Amy sonrío. Era una buena noticia, aunque seguía pensando que lo mejor sería vender a la competencia, después de todo, Darien había utilizado el fondo de jubilación de todos los trabajadores de Tenoh para poder financiar Azaria. Haruka se negó. No estaba dispuesta a vender ni siquiera un lápiz.

- de acuerdo – Sentenció Amy. – entonces tendrás que buscar un socio inversor para financiar la empresa. – Haruka frunció el ceño molesta. Amy sonrió, lo que confirma sus peores miedos. - ¿Crees que puedes ser persuasiva? -

Su duda era evidente, y Haruka podía entender por qué. Normalmente ella sólo fue a los acontecimientos sociales más importantes cada pocos años para acallar los rumores de que estaba muerta o encerrada.

- Puedo hacer que suceda, - dijo con una mueca de dolor

- Entonces, lo que necesitamos es un socio rico - dijo. - No es una sociedad con nuestro peor enemigo. - Dos podían jugar el juego de la competencia. Por lo pronto necesitamos unos dos millones. – Haruka se llevó la mano a la frente pidiendo explicación de cómo lo resolverían. - Hay una oferta sobre la mesa, - Amy le recordó en tono cauteloso. - Podemos descargar la Corporación Tenoh a Michiru Kaioh, pagar al banco tanto como podamos, mantener Azaria, y poco a poco volver a comprar esa participación. -

Haruka levantó la cabeza y la miró a los ojos. - Por encima de mi cadáver. Esa perra ha cometido un gran error cuando mató a mi hermano. Quiero que pague. -

- Entiendo. - Amy vaciló. - Pero por favor, sólo piensa en ello. Podríamos simplificarlo todo...

- No. - Haruka recogió los papeles y la bolsa de diamantes.

- Sé que está involucrada en el accidente. Sólo necesito un poco de tiempo para probarlo. -

- Michiru estaba en la ciudad cuando ocurrió y no hay señales de juego sucio -

Haruka resopló con disgusto. Había leído el informe y que no fue concluyente. Algo tuvo que haber causado la pérdida de potencia. Durante unos minutos, en la oficina de Michiru, ella casi había creído en sus protestas de inocencia, pero era mentira es de ADN Kaioh. -

Amy jugó con su pluma - Esto puede terminar, Haruka. Si ambas deciden llamarse un día. Podrías tomar la oferta y marcharte, y ella sería la que tendría que contentarse con el desastre. Piensa en ello. -

- Lo haré, pero necesito que me des algún tiempo. Todavía no entiendo como no me envió a la cárcel.

- Creo que estas pensando demasiado. - Amy apretó los puños con aire ausente. - Michiru Kaioh no es estúpida. Con una oferta sobre la mesa, ella no te quiere en la cárcel toda cabreada. -

Haruka podía ver su lógica, pero ella no se lo tragó. - No, está tramando algo. Lo puedo sentir. Si algo me pasa, la policía no tendrá mucho que mirar. -

Amy la miró a los ojos. - ¿Me estás diciendo que estás preocupada por tu seguridad? -

Haruka vaciló, no queriendo parecer que tenía miedo. - Estoy en mi guardia. -

- Dios - Amy adoptó un tono casual, seguro, transparente, tratando de tranquilizarla. - Ella cree que tiene esta ganada. ¿Por qué habría de recurrir a trucos sucios ahora? -

Haruka se había hecho la misma pregunta. - No lo sé. Tal vez porque hemos estado haciendo esto toda la vida. Tal vez porque ella necesita algo más que una firma en la línea inferior de un contrato para sentir como si hubiera ganado. -

- ¿Alguna vez pensaste que podría querer que esto termine? Y tal vez es por eso que ella ha hecho otra oferta... para que ambas puedan seguir adelante. -

Para un extraño, probablemente sonaba tan fácil, pensó Haruka, después de todo, ella y Michiru eran dos adultas. ¿Por qué no decide dejarlo todo? ¿A Alguna de ellas le interesaba por qué sus familias siguen luchando?

- Los Kaiohs nos han arruinado, Amy. Son tan buenos que mataron a mi padre y ahora mi hermano, también. No puedo dejar que se salga con la suya.

- Lo siento - murmuró Amy.

- Todo lo que me queda es mi honor. - Haruka arrastró los nudillos a través de sus ojos. - Si cedo a Michiru Kaioh, voy a perder hasta eso. -


Michiru dejó caer su teléfono celular en el asiento del acompañante y redujo la velocidad para contemplar mejor los alrededores y así tranquilizarse. Suspiro. Echaba de menos a su padre todo el tiempo, incluso más ahora que la carga completa de las Industrias Kaioh se había posado en ella. De niña jamás entendía por qué pasaba todo el día en la oficina. Ahora, se preguntaba cómo había podido equilibrar su vida así como lo había hecho.

Intentó recordar cuándo fue la última vez había tenido una cita candente. No había tenido relaciones verdaderas, sólo simples interludios, citas con mujeres que nunca llegó a conocer. No se sentía cómoda en lugares donde se encontraban parejas treintiañeras de lesbianas.

Ella había tenido una relación seria en el último año de su universidad, pero la presión de sus estudios habían condenado el romance. Después de la graduación de su ex había tenido una oferta de trabajo en otra ciudad. Su posterior intento de amor a la distancia había durado menos de un año.

Después de este fracaso, Michiru se había asentado en citas casuales, esperando que un día vendría la mujer correcta a su vida, con cerebro, buena apariencia y un carácter independiente. Pero con cada una que intentaba emparejarse la encontraba bien pero la desilusionaba al poco tiempo. Los pocos amigos cercanos que sabían que era lesbiana trataban de arreglarla con lindas mujeres solteras, pero lo que antes era un flujo constante de potenciales compañeras se redujo a un goteo patético poco después de llegar a los treinta años. Todas las que valían la pena parecían haberse ocupado ya.

Probablemente no ayudó que ella estaba semi-encerrada y cautelosa. Michiru sabía que era un buen partido para cualquier persona más interesada en lo material que lo emocional, por lo que trató de evitar revelar sus antecedentes. No era fácil acercarse a alguien cuando estaba renuente a invitar a las mujeres a su casa. Empezaron a preguntarse qué estaba escondiendo, y después de unas pocas fechas, si es que parecía realmente agradable, Michiru no quiso insultarlos al admitir que no había confiado en ella.

No quería creer, que con sólo treinta y dos años, había tenido mala suerte en el amor, pero estaba comenzando a verse de esa manera. Lo peor de todo, cada vez que ella trataba de mirar a su futuro romántico, el rostro que veía a través de las brumas de la fantasía era Haruka Tenoh. Ese primer beso miserable la perseguía como una pegajosa y cruel melodía, cuanto más la trató de borrar de su memoria, más tenazmente se quedó.


Bien gente bonita aquí los dejo con el capitulo como era cortito el 3 decidi subirlos juntos.

Intente resumirlo ya que se habia puesto tedioso como dijo aidan (gracias por las criticas) ;)

Parece ser que Michiru no tiene todo en sus manos como ella cree

veremos que sucede con nuestra romea y nuestra julieta en el siguiente capitulo

Espero sus comentarios para saber si les gusto y quieren más ;)