CAPÍTULO XXXIV - UN AMOR VERDADERO

Los días pasaron y las vidas de todos comenzaron a ser felices. Horacio y Valeria seguían de novios, Andrés y Valentina finalmente fueron a vivir juntos, Alex y Daniela quedaron viviendo en la casa de ella, mientras que el departamento de él fue heredado por Diego, quien se quedaría a vivir allí junto a Perla, mientras que Katina y Luque iniciarían una serie de viajes por Europa, visitando diferentes sitios, donde vivirían su amor como la primera vez. Por otro lado, Bosco y Canela cambiarían de casa, yendo a vivir a una casa más amplia para el pequeño Martín, mientras que Romeo, el fiel servidor de Hugo, conseguiría finalmente su objetivo y volvería a enamorar a Carlina, la secretaria de Babi.

Pero lo que finalmente se gestó y terminó por concretarse, fue el gran anhelo de Hugo y Babi. Un mes después del casamiento de sus hijos, finalmente decidirían unirse en sagrado matrimonio.

Esa tarde, Hugo tendría una conversación previa con su hijo Diego.

- Papá, realmente no puedo creer que finalmente te hayas decidido por rehacer tu vida. Realmente estoy muy orgulloso de ti. Eres un grande.

- ¿Y tú? ¿No crees que también seas un grande? Eres la satisfacción más grande que he tenido en mi vida. Y eres el principal motivo de mi orgullo Diego. Y a Dios agradezco de haberte tenido. A ti y a Horacio. – respondió Hugo.

Tras esta conversación, ambos se prepararon y fueron hasta la iglesia, donde debía realizarse la boda. Familiares y amigos de Hugo fueron a participar del acontecimiento.

Antes de iniciar la ceremonia, Hugo recibió a su padre, quien traía consigo a su nueva compañera.

- Perdón señora… ¿Nos conocemos de algún lado? – dijo Hugo al resultarle conocida la novia de su padre.

- Puede ser. ¿Alguna vez viajamos juntos en avión? – preguntó la señora.

Así Hugo se dio cuenta de que la nueva novia de su padre, era una señora que él había conocido hace casi 23 años atrás, mientras retornaba de Londres hacia Barcelona. En aquel encuentro, Hugo le contaría todo acerca de Babi, por lo que ella lo despediría diciéndole "No hay derecho. Exijo un final feliz". Hugo tomó sus manos y la saludó.

- Finalmente me has cumplido chaval. Finalmente le has dado a tu historia un final feliz – dijo la señora. – Me llamo Felicia. Y me enorgullecerá mucho, ser tu madrastra.

Tras la muerte de Rebeca, su esposa, Don Alejandro comenzó a asistir a sesiones de psicoterapia para poder superar el dolor que le generaba su ausencia. Finalmente, terminaría conociendo a Felicia su terapeuta, una mujer casi de su edad que nunca tuvo hijos y que las casualidades del destino, la llevaron a cruzarse con Don Alejandro, unos meses después de haber compartido un viaje de regreso a Barcelona con su hijo, Hugo. Tras dos años de terapia, la relación entre Felicia y Alejandro siguió dentro de los parámetros doctora-paciente, asistiendo él a sesiones por lo menos una vez al año, hasta que finalmente se terminarían enamorando. Solo que para llegar al amor pasó demasiado tiempo, hasta que por fin decidieran revelar sus verdaderos sentimientos.

Por otra parte, antes de iniciarse la boda, Babi tendría una charla con su hijo Horacio, antes de partir a la iglesia.

- Mamita, me pone muy feliz que hayas decidido darte una nueva oportunidad - dijo Horacio.

- Gracias hijo. Realmente fue la oportunidad que tanto tiempo esperaba. - respondió Babi.

- Sabes... A pesar de todos los malos momentos que hemos vivido en los últimos meses... Quiero agradecerte por todo madre.

- ¿Agradecerme? - preguntó Babi con una sonrisa.

- Sí. Sin saberlo, a pesar de todo lo malo que vivimos, has sabido darme muchas cosas. Me has dado una nueva vida. Me has dado un nuevo padre. Y hasta me vas a dar un nuevo hermanito. Sin lugar a dudas vas a darme una nueva familia. Pero lo que nunca va a cambiar... Es que siempre Perla será mi pequeña princesa y tú, mi Reina Madre. Gracias por esta nueva vida, mamá - agradeció Horacio.

Babi se emocionó mucho con las palabras de su hijo y lo abrazó prolongadamente, dándole gracias por estar a su lado en todo momento y en ese momento especial de su vida. Tras ello, fueron al coche, donde Diego los esperaba para ir a la Iglesia.

Dentro de la Iglesia, Hugo comenzaba a impacientarse y ponerse nervioso.

- ¿Que sucede? ¿Por qué no llega? - preguntaba completamente inquieto.

- Calma tío. En seguida llegará. No estés así que arrugas tu ropa. - decía Valeria, quien fue designada como madrina de la boda.

- No aguanto más, hija. Me matan las ansias de verla ingresar por esa puerta.

Valeria se abrazó al brazo izquierdo de su tío y le pidió calma.

- Cálmate tío. En cualquier momento se aparece - dijo Valeria, cuando de repente - ¡Mira! ¡Ahí vienen!

Babi hizo su ingreso al templo, siendo llevada de la mano por su hijo Horacio. Vestía un hermoso y brillante vestido de seda, similar al que usara su hija el día de su boda. Hugo no podía creer lo que veía. Era la imagen más hermosa que había visto en mucho tiempo. La imagen con la que tantos años soñó. La que tanto deseo poder ver alguna vez. La que siempre quiso tener presente con él. Detrás de ella, Perla y Daniela se encargaban de llevar la cola del vestido, mientras que Diego y Alex cerraban la fila, yendo a acomodarse en sus respectivas bancas. Cuando Babi llegó al altar, Hugo acarició su rostro y no pudo evitar las lágrimas de felicidad.

- Es el momento y la imagen con la que tanto he soñado, desde que te conocí... Mi amor. - expresó Hugo.

- Y tú eres lo que tanto deseé para mí, en todo estos años... Te amo, Hache. - contestó Babi.

- Llenas mi vida de felicidad... Fea - dijo Hugo bromeando.

- Y tú eres lo mejor que me pasó en la vida... Bruto - respondió Babi entre risas.

- Gracias por hacerme tan feliz... pequeña - agradeció Hugo.

- Gracias por salvar mi vida una vez más... Héroe - respondió Babi.

- Héroe... - respondió Hugo - este héroe siempre vivirá para salvarte. Este héroe siempre luchará por tí. Porque este héroe siempre vivió por tu vida y además, este héroe siempre luchará y se jugará POR TU AMOR. Porque POR TU AMOR es que vivo y POR TU AMOR he de morir.

Estas palabras emocionaron a Babi, quien tras escucharlas tomó fuertemente de la mano a Hugo y le dio un beso, antes de acomodarse para el inicio de la boda, pidiendo por supuesto las disculpas del caso, por haber anticipado la última parte de esta celebración.

La boda finalmente se llevó a cabo y cuando Hugo recibió la pregunta de rigor, observó que desde la puerta del templo, estaban parados Gin y Gustavo, quienes vinieron para despedirse de Hugo y Babi. Hugo le regaló una sonrisa a Gin y ella lo despidió, arrojándole un beso al aire. Babi se emocionó de ver a Gustavo nuevamente y él la saludó, levantándole la mano y dándole un beso a la distancia. Detrás de ellos, Pollo apareció y saludó a los novios a la distancia, además de informarles a Gin y Gustavo que ya debían partir hacia el paraíso.

- Amigos... Ya es hora de irnos. El cielo no puede esperar.

- ¿Tú volveras cada tanto? - preguntó Gin

- Soy ángel guardián. A menos que ustedes quieran ser ángeles, también tendrán la posibilidad de volver cada tanto. - respondió Pollo

Tras esa respuesta, Gin miró a Gustavo y le preguntó si estaba listo para partir.

- ¿Listo, compañero?

- Más que listo. Preparado – respondió Gustavo, y tomándola de la mano fueron caminando hasta desvanecerse en el horizonte.

Hugo y Babi finalmente concretarían su unión, venciendo de esta forma a todos los fantasmas del pasado que los estuvieron atormentando. Desde aquél encuentro, cuando Hugo iba en motocicleta y Babi camino hacia su colegio, ambos sabían que iban a terminar siendo el uno para el otro. Finalmente hoy, podían gritar al mundo y a los 4 vientos que por fin estarían juntos para toda la eternidad. Por fin, consolidarían ese amor que se tuvieron por más de 20 años y que hoy absolutamente nadie, iba a poder doblegar.

Los años pasaron y las vidas de todos siguieron su rumbo. Todos vivían sus presentes con felicidad: Diego casado con Perla, confirmado para el próximo torneo en el equipo de su padre y dedicándose a la pintura artística, como homenaje a su madre. Horacio de novio con Valeria, tratando de darle fin a sus estudios. Andrés y Valentina viviendo juntos tras varios meses de noviazgo. Luque y Katina regresados de su viaje, para ver a Hugo y Babi casados. Babi y Katina reconciliadas y nuevamente amigadas... Pero sobre todo, muy por encima de todo, el amor entre Hugo y Babi, recuperado, rescatado y reconfirmado, como hacía más de 20 años.

Y fruto de ese amor, nacería su pequeña hija, quien finalmente sería el motivo que terminó de consolidar ese amor tan bello y puro, por el que muchas veces habían peleado.

- Es bella como tú - dijo Hugo al contemplar a su nueva hija.

- Y será de carácter fuerte como tú - respondió Babi.

- Entonces... ¿Como la quieres llamar? - preguntó Hugo.

- Me gusta Ginebra... Y quiero que la llamemos Gin - respondió Babi.

- ¿Gin? ¿Estas segura? - cuestionó Hugo.

- Sí. Quiero que lleve el nombre de Gin, porque ha sabido bendecir nuestro amor y creo que es un justo homenaje para ella. - respondió Babi.

Hugo besó tiernamente la cabeza de Babi y se quedó junto a ella y la pequeña Gin todo el día. Finalmente por fin, iban a vivir felizmente ese amor, por el que vivieran muchas experiencias bellas y por el que sufrieran muchas desgracias, pero que finalmente los uniría por siempre y para siempre, como todo amor puro, fuerte y verdadero.

* * * FIN * * *