Ciao!

Sean todos bienvenidos a acompañarme en esta nueva historia. Una sencilla y corta idea con un toque de romance que espero les guste.

Cabe mencionar que este fic ha sido creado para el reto del taller literario de Ranma ½, con la temática del día de enamorados que a todos nos gusta y a los que no, pues espero al menos contagiar un poquito de ese aire romántico a sus vidas.

No me queda más que dar inicio con un anticipado, pero realmente necesario para mí:

¡Feliz día de San Valentín!

Disfruten el comienzo de un pequeño presente de mi parte hacia ustedes ;D


Señales de Amor

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El comienzo de toda locura

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Se sentía agotada, pero no era un agotamiento cualquiera. Era del tipo de agotamiento que le da a una enamorada que no ve hacia dónde va su relación. No es que su relación fuera del tipo común y normal, todo lo contrario. Pero su relación solo se basaba en pequeñas e imperceptibles muestras de afecto al final de cada día. ¡Claro! si es que se podía decir que tenían una relación.

Acaso, ¿se le podía llamar relación a un compromiso impuesto por sus padres?

— No lo creo — se respondió a sí misma en un susurro, haciendo una mueca de fastidio.

Dejó salir un suspiro, sintiéndose agobiada por sus propios pensamientos. No tenía base ni fundamento real para pensar en que tenían algo. Aunque no es que lo necesitara, ambos sabían muy bien lo que ocultaban en su corazón y se lo decían mutuamente en silencio. Al menos ella intentaba hacerlo ver, a través de su incondicional apoyo.

El problema principal que ambos enfrentaban era su orgullo, defecto no les permitía ver lo que en realidad deberían. Ese era el principal motor de sus peleas y la razón de su crueldad mutua hacia sus corazones, derivando en ataques de celos y de desconfianza mutua.

Sin embargo, ambos se entendían y se complementaban a la perfección y ella era consciente de ello. Pero como siempre, desde que se conocieron habían tenido la interferencia de terceros; los cuales no les permitían liberarse de aquella carga que la situación en sí, representaba para sus obstinados corazones.

Habían tenido un comienzo difícil, bastante irracional, que a pesar de conocer lo que su corazón gritaba cada que lo veía, simplemente no podía hacer nada para vencer su propio orgullo. Y no es que su contraparte ayudara en algo, aun cuando sabía que en algún punto la situación tendría que cambiar.

Entonces, ¿Cómo podrían ellos llevar una relación normal? eso era casi imposible. Casi, porque a fin de cuentas no lo era. Se casarían ¿no?

Sonrió llevándose el meñique a la comisura de los labios, mordiéndose levemente la uña, en una actitud un tanto coqueta. Fue algo inconsciente, pero al final de cuentas un pequeño gesto coqueto.

Por supuesto, ese gesto no pasó desapercibido para cierto joven de vestimenta china, que la observaba con ahínco y en silencio desde una distancia prudente.

Una sonrisa y un sonrojo, fueron el gesto que adornaron el rostro del joven; el cual Inclinó la cabeza, regresando su atención al libro que tenía entre sus manos. Al menos fue lo que fingió hacer porque ni siquiera le interesaba el texto de aquella obra. Solo estaba ahí por ella, para cuidarla y poder deleitarse de las múltiples reacciones de las que era presa cuando algo llamaba su atención.

Claro, debía pasar desapercibido para aquella joven que ni cuenta se había dado que la había seguido. Era lo menos que esperaba, así él podía disfrutar de tan maravillosa vista que ella le proporcionaba, y de aquella sonrisa que tanto lo hipnotizaba.

La observó nuevamente de reojo, guareciéndose detrás del estante para no ser visto. La vio pasar justo frente a él. Si ella hubiese prestado un poco más de atención, se hubiera percatado de la cantidad de veces que este joven posaba su mirada sobre su persona.