Disclaimer: Cazadores de Sombras y sus personajes pertenecen a la maldita Cassandra Clare. Si fueran míos todo se centraría en el Malec, Jace y Clary si resultarían hermanos, Maia e Isabelle saldrían juntas después de saber sobre Simon y Valentine montaría una academia de ballet junto con Sebastian.

Hola a todos los que vayan a leer esto, emmm... Saben que no soy de las que suelen poner notas antes de un capitulo, pero considero que esto bien merece la pena. En si, esto no esta situado en algún punto de la saga de TMI, y es una especie de crack con violencia sadomasoquista. Así que si no te van esta clase de temas, pues... Bye, bye! Ahora si, lo demás abajo~


La obscuridad apenas si perpetrada por las luces de las velas esparcidas en el suelo, iluminando de forma tenue el contenido de la habitación; los sofás que lucían acomodados en un extremo alejado de tal forma que en solo uno resultaba posible sentarse a causa del espacio; una alfombra mullida de un brillante carmín; ropas tiradas en el suelo que formaban un pequeño y sensual camino hasta la brillante y dorada cama. Sobre esta, estaban dos muchachos. Uno de ellos con cabello negro arremolinado sobre su rostro, cubriéndole los cristalinos ojos azules y el otro, con el cabello cayendo de forma elegante sobre los hombros como si de seda negra se tratara, enmarcando el exótico rostro, dándole mayor apariencia a los ojos verdes de gato.

El ojiazul estaba arrodillado en la cama, el rostro apoyado en la almohada y los glúteos levantados, dejándolo totalmente expuesto al estar desnudo. Tenía las manos atadas al respaldo de la cama, luciendo un collar de gato con cascabel que terminaba uniéndose a la cuerda de sus muñecas. Su respiración era agitada y nerviosa, como si su instinto natural le dijese que escapara a como dé lugar y su parte sumisa le obligara a permanecer tan quieto como debía. Los estremecimientos no le dejaban tranquilo, haciéndolo removerse cada vez que sentía en su espalda aquellas hebras de cuero frío, manejadas por la mano de su Amo.

-Tranquilo, cariño… -ronroneo el brujo, sonriendo con malicia al ver al joven nephilim tendido sobre la cama, a su entera merced como si se tratara de una presa. Una excitante y sabrosa presa que él quería probar en ese instante, pero que debía de esperar. A decir verdad, la espera no le gustaba y como no le gustaba, ¿Qué mejor que comenzar el correctivo del chico de una vez? Levanto la mano y aparto el látigo de la espalda de Alec, azotándolo con liviana fuerza, ronroneando al ver los tintes rojizos que se formaron en la piel blanca en cuestión de segundos.

El nephilim soltó un jadeo por el dolor y se encogió sobre si mismo lo mas que pudo, apretando la mandíbula para no soltar todos aquellos improperios que bien quería decir para desahogarse. Además, esperaba que el brujo no notara el desliz o estaría verdaderamente asustado por desobedecerle de nuevo esa noche.

-Creo recordar… -comenzó Magnus, hablando con voz sedosa-, que había dicho "Silencio", puta.
Alec gimió con suavidad ante el apodo, removiéndose mientras balbuceaba disculpas torpes, callando cuando el látigo volvió a estrellarse contra su piel, ahora en los muslos. Se contuvo lo suficiente para callar el agónico gemido que se quedo atorado en el fondo de su garganta, tal y como debía de haberse quedado el otro. Apretó las manos en torno a las cuerdas que ataban sus muñecas, escuchando el rasgar del aire que le anticipaba el siguiente golpe. Lágrimas brotaron de sus ojos de momento a causa del ardor, mismas que fueron reemplazadas por el sudor que comenzó a bajarle de la frente cuando unos dedos pecaminosos comenzaron a hacer presión en su entrada, frotándose solamente para una sola cosa: Volverle loco de placer.

Por el Ángel, eso hacía mucho más que volverle loco. Le provocaba querer soltarse de sus amarres para quedarse frente al brujo, suplicándole misericordia para que le follase de una buena vez, amenazándolo con irse si no lo hacía. No es como que esa fuera la mejor opción de todas, por lo general el brujo le torturaba y jugaba tanto con él que casi se arrepentía de haberle provocado. Casi. El sexo después era tan asombroso que tenía que recordarse el no abusar lo suficiente de eso.

Un ligero gimoteo excitado le broto de los labios, al tiempo que comenzaba a susurrar algunas cuantas peticiones que espero que su Amo se tomara a bien y no como una falta de obediencia. La risa divertida que revoloteo por la habitación de momento, junto con el firme agarre de su cadera para impedir que buscara mas contacto le hizo gemir con desesperación, sintiendo como la mano ajena le tocaba y acariciaba su miembro erecto.

-S-Señor... -susurra bajito, apretando con fuerza los ojos azules. Respira profundo, controlando las ansias de empujarse hacia atrás al sentir un par de dedos amenazantes contra su intimidad-. Por favor...

-Por favor. -la burlona voz del brujo solo daba una ligera idea del cómo podría lucir al muchacho; La sonrisa torcida, los almendrados ojos entrecerrados mientras resplandecían como fuego verde apenas si con la ira contenida... Agradecía el no ver aquello, le paralizaba por completo la mera idea-. ¿Por qué debería de hacerte caso?

El menor solo apretó los labios un poco, suplicando en su interior que alguna luz divina iluminara al brujo para que tuviera misericordia de él y lo follara sin parar. No quería responder realmente aquella pregunta, sabía que bien podía tener un adelanto o una expansión del castigo.

-Así que... -Magnus acaricio un poco sus glúteos, dándole a Alec la oportunidad de poder retomar un poco el aire-. Sebastian...

Su voz tenía un borde afilado y peligroso que hacía a Alec querer encogerse sobre si mismo lo más que pudiera-. Y-Yo... No quería...

Un sonoro golpe le hizo callar y apretar los labios de nuevo. No le había dolido, sin embargo, era la sorpresa la que le había hecho callarse como si de una orden muda se tratara-. Sebastian, Raphael, Simon, Kyle y Jace... -siseo los nombres con frialdad, al tiempo que alzaba la mano para acariciarle el cabello. Alec tembló por aquel gesto, no le daba buena espina el que Magnus permaneciera tan tranquilo, menos con lo que le había visto hacer.

Trago saliva por el mismo recuerdo, lamentándose de haber sido tan idiota. Si él fuera el brujo, posiblemente no estaría siendo tan considerado, le habría arrancado la piel de la espalda al ojiverde para después darle con todo lo que tenía y hacer una súbita ley del hielo para con él, llamándole solo cuando lo hubiera requerido.

-Yo no quise...

-Silencio.

Y se quedo callado, mirando el trozo blanco de la funda de la almohada que alcanzaba a distinguir gracias a las velas que flotaban por la habitación, dando una tenue iluminación. No sabía ni que decir ni qué hacer, lo único que suplicaba era que Magnus no siguiera tan molesto con él… Aunque tenía razones de sobra para estarlo. Se estremeció ante el simple recuerdo mental, mordiéndose el labio con fuerza para reprimir el jadeo que luchaba para salir de su boca.

-Sigo preguntándome el porqué lo hiciste… -la voz del brujo parecía un tanto absorta al hablar, provocando que el cuerpo debajo de él se quedara rígido por la expectación. Alec no quería hablar de ello, rogaba porque aquello desapareciera como un sueño bastante malo y extraño, no como algo que él había hecho a voluntad y con cierto placer. La perspectiva de pasar un rato de diversión con Sebastian le pareció en un inicio algo excitante, lo mismo que con Raphael en cuanto encontró a los dos amantes en aquella bodega abandonada, con respecto a Jace, Simon y Kyle…

El agudo dolor que le asalto en la espalda le cortó la línea de pensamientos, haciéndolo gritar con más fuerza de lo que él creía posible, encogiéndose sobre sí mismo en un vago intento por calmar el dolor que sentía con tanta intensidad. Gimoteo ligeramente una súplica que desde luego, no fue escuchada, tal vez por la risa burlona que salió de los labios del brujo al pasar las uñas por la nívea piel, acrecentando el dolor.

-Yo no sé cual haya sido tu motivo para haber ido a divertirte con tus amiguitos… -otra ráfaga de caliente tortura, toco la espalda del muchacho, que apenas si pudo reprimir los gritos en su garganta-. Pero ya tendrás tiempo para explicármelo… Una vez que haya terminado con todo lo que hiciste, ramera.


Me siento tan avergonzada por tener el valor de publicar esto (LOL), pero la idea solamente no dejaba de rondarme la cabeza -además de ser fan de este tipo de temática en ingles :3-. No sé aún si lo deje poco más de una semana por acá... No he escrito lemmon como tal en mi vida xd, mas si el roleo se toma en cuenta :)

Ahora si, las dedicatorias son para Val Rueda, por pasarme los fics de base y darme ideas para mi sucia mentecita sobre el como fuck Magnus podría soportar ver a Alec teniendo sexo con otros en un universo paralelo (Noticia; No podría.) y para Breyito Black, que tiene tiempo pidiéndome algo hard :3
¿Revews, please?