Título: La venganza del Mortífago y la Serpiente

Resumen: Nadie sabe qué ha pasado con él o cómo ha desaparecido. El mundo mágico está decidido a encontrarlo a cualquier costo… pero otros están también dispuestos a retenerlo por el mismo precio.

En el momento en el que Harry Potter abre sus ojos, no reconoce el lugar donde está, ni recuerda cómo ha llegado a ese sitio. Cuando escucha unos pasos acercarse, la voz que los acompaña le es inconfundible. Y entonces, por primera vez en su vida, le teme a él.

Clasificación: No menores de 18 años.

Género: Acción/Angustia/Drama/Misterio/Romance/Suspenso.

Advertencias: Slash / Lemon/Sadomasoquismo/Tortura/Violencia/Voyerismo/EWE.

Disclaimer: Harry Potter, sus personajes y cualquier mención a su mundo pertenecen a J.K. Rowling y algunos más a los que les doy crédito pero que no recuerdo ahora. Este fanfiction es escrito por insana diversión, una pizca de maldad y ganas de hacer sufrir a quienes leen, pero fuera de eso, escribo sin fines de lucro, jajajaja. Aún sigo esperando mi carta de Hogwarts, donde además de nombrarme capitana de Quidditch, me regalen los derechos de Harry Potter.

Más advertencias: Éste es un relato que narra relaciones homosexuales y contiene escenas de alto contenido sexual o violento que podrían ser consideradas como ofensivas para algunas mentes. Si no te sientes a gusto con el tema, ruego abandones este fanfiction. Dicho está, sobre aviso no hay engaño.

Este fic participa en el reto anual "Long Story" del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.


En capítulos pasados: Durante algunas horas, Ginny fue secuestrada por Rodolphus Lestrange y Pansy Parkinson para mostrarle qué había pasado con Harry y cómo estaba siendo tratado, haciéndole creer que sufría ataques sexuales. Draco encontró a Ginny poco después de esto y la llevó a San Mungo, donde contó su versión de la historia a los aurores; sin embargo, es difícil para los aurores creerle debido a que Pansy, haciéndose pasar por ella a través de la poción multijugos, estuvo con la familia Weasley y canceló la boda de Harry y Ginny en las horas en las que la pelirroja estuvo secuestrada. Hermione propuso analizar sus recuerdos para que pudieran obtener más pistas sobre la situación y confirmar si lo que decía Ginny era cierto.

Draco, actuando bajo los límites de Un Juramento Inquebrantable hecho por su padre quien, junto a Rodolphus fueron los que planearon el secuestro de Harry, ha decidido actuar de la mejor manera que puede, intentando ayudar a Potter; sin esperar que el cúmulo de todos estos sucesos lo llevarían a un encuentro sexual con Potter, que no rechazó pese a su matrimonio con Astoria.


La venganza del Mortífago y la Serpiente

Por:

PukitChan

Capítulo 20. Entendimientos

01 de Febrero del 2004

El silencio que había a su alrededor era tan pesado que en más de una ocasión, Hermione apretó sus labios y movió el cuello de la incómoda prenda que vestía y que, a paso lento, parecía querer asfixiarla lentamente. En un intento por dispersar aquella desagradable sensación, Hermione observó con detenimiento a cada uno de los presentes que, tal y como se había estipulado, serían las únicas personas que podrían vislumbrar los recuerdos que Ginny había accedido a darles, luego de que ella fuera secuestrada y obligada a ver cómo sufría Harry. De esta manera podrían tal vez encontrar algo que podría llevarlos hacia el moreno, una pista que los empujara hacia adelante, por más mínima que ésta fuera.

—Demonios —masculló Ron, golpeando la mesa sobre la cual se había estado apoyando—. ¿Por qué no llega? ¡Ya debería estar aquí!

Ron no miraba a Hermione pues todo su resentimiento se dirigía hacia Terry y Lisa, ambos aurores encargados del caso de Harry, quien hasta hacia unos momentos, parecían estar ultimando los detalles sobre cómo verían el recuerdo que, con un poco de suerte, sería la pieza de aquel puzzle que habían estado formando a ciegas.

—No tiene por qué quejarse, señor Weasley —murmuró Lisa, irguiéndose y mirándolo con la misma intensidad con la que Ron lo estaba haciendo—. En todo caso, es el señor Malfoy quien está en el derecho de hacerlo porque, cuando se le pidió acudir a esta reunión, estaba laborando en San Mungo. Hemos interrumpido sus labores para que testifique si este recuerdo está modificado o no.

—¡Ella también puede hacerlo! —gritó Ron, señalando a una Sanadora que no conocía, pero que se apellidaba Jones—. ¡También es sanadora como Malfoy!

La mujer en cuestión dio un paso hacia delante mientras con sus dedos empujaba las estilizadas gafas que habían recorrido sutilmente el puente de su recta nariz. Jones, que parecía estar acostumbrada a los desplantes de las personas, adoptó su mejor tono profesional al contestarle a Ron.

—Temo que es Malfoy en quien se confía para este tipo de situaciones. En San Mungo hemos tenido que pasar por esto, y definitivamente nunca se ha equivocado al momento de identificar un recuerdo que puede ser manipulado. Yo estoy aquí para verificar la condición que la señorita Weasley y el señor Potter presentan durante el pasado que vamos a ver.

—Sé que todo esto te está desesperando como a todos, Weasley —dijo Terry mientras abría un frasco cristalino donde un brillo blanco parecía removerse de un lado a otro—, pero es así como se debe hacer. Se le ha pedido a Malfoy que a la mayor brevedad posible venga al Ministerio.

—Eso es lo mismo que me han dicho hace más de media hora… —masculló en voz baja.

Hermione caminó hacia su esposo y colocó una mano sobre el hombro de éste para tratar de tranquilizarse. Después de todo ella era quien mejor conocía a Ron y sabía cuán difícil podía ser su personalidad cuando se trataba de Draco. No lo justificaba, pero también lo entendía: ella misma hubiera ido por el rubio si de esa manera lograría que llegara más rápido para así ver el recuerdo y poder, tal vez, encontrar a Harry más fácilmente.

—Ron, estoy segura de que pronto…

Mas antes de que Hermione completase la oración, se escuchó un golpe seco y firme sobre la puerta. De inmediato, Terry permitió el paso y un cansado Draco Malfoy, hizo presencia en la habitación. Las profundas ojeras en su rostro no pasaron inadvertidas, pero al mismo tiempo nadie hizo un comentario sobre ello, o bien no les interesaba hacerlo. Después de todo no era como si Draco, con esa tatuada expresión de arrogancia, consiguiera que alguien se preocupase por él.

—¡Finalmente…!

—¡Ron! —interrumpió Hermione.

Pero Malfoy se comportó como si Ron no existiera en esa habitación. Simplemente caminó, dando un formal «buenas tardes», que apenas obtuvo respuesta. De inmediato Jones, la sanadora que anteriormente había estado hablando, se encontró con Draco y comenzaron a intercambiar en voz baja algunos comentarios. Cuando ambos decidieron alzar su rostro, se dirigieron directamente hacia Terry, quien los miró y asintió con la cabeza.

—Estamos listos entonces. Todos estaremos presentes dentro del recuerdo, dado que de esta manera será más fácil comprobar si los recuerdos de Ginevra Weasley han sido manipulados.

Al obtener una aceptación general, todos se acercaron. Uno a uno, cada uno de los miembros presentes fueron arrastrados por un remolino que los hacía caer hacia una oscuridad. Una densa y profunda oscuridad que ni siquiera permitía que entre ellos pudieran verse los rostros y lograba que constantemente chocaran.

—¿Pero qué demonios pasa con este recuerdo? —reclamó Ron—. ¡Aquí no hay nada!

Antes de que alguien pudiera responderle, se escucharon varios quejidos. Era la voz de Ginny la que, en el fondo, sollozaba angustiada.

—¡Callate, Weasley! —vociferó Draco, y aunque escuchó un nuevo gruñido, pronto comprendió qué era lo que ocurría—. No está modificado. Ella tenía los ojos cubiertos, por eso no se ve nada...

—…pero sí se escuchan cosas —añadió la voz de Hermione—. Al no haber visto nada, sólo recuerda oscuridad, pero las voces quedaron en su memoria.

«Cállate» ordenó una voz ronca y profunda, que Draco reconoció como la de Rodolphus. Sabía que Weasley jamás había mentido sobre su secuestro, pero presenciarlo de esa manera era perturbador. Le alegró que la oscuridad continuase porque de esa manera nadie notaría alguna expresión que pudiera reflejar que él en realidad era un cómplice más de todo ese problema. Por su parte, la voz de Rodolphus continuó resonado mientras todos guardaban silencio, posiblemente buscando reconocerle. «¿Acaso no quieres ver a Potter? Es tu prometido, ¿cierto? Leí en el Profeta que contraerían matrimonio el próximo mes…»

Repentinamente, y para sorpresa de todos, se vieron obligados a andar porque a pesar de la oscuridad, el recuerdo continuaba avanzando. Se escuchaban pasos, los que les decía que se dirigían a hacia un lugar en específico.

«Qué bien te estás comportando. Quizá te muestre lo mejor de Potter»

Entonces el avanzar se detuvo. Se escucharon unos gemidos profundos y lascivos, y Draco supo que las palabras de Ginny llegaron a los recuerdos de los presentes. La pelirroja había dicho que Harry había sufrido agresiones de tipo sexual. Pero como el mismo Rodolphus le había confirmado a Draco en una plática antigua, el moreno únicamente se había estado masturbando y a Ginny le habían hecho creer otra cosa. Todo había sido una simple coincidencia que Rodolphus supo aprovechar tan efectivamente que ahora todos creían que la integridad sexual de Harry había sido arruinada completamente.

De un momento a otro, la oscuridad se desvaneció. Al inicio, el recuerdo fue borroso. Se veía una casa vieja, deshecha por el paso de los años. Era una habitación amplia, la que Draco identificó como la que ocupaba gryffindor. Y en medio de todo ese aparente caos, un desnudo y agitado Potter abría los ojos desmesuradamente al ver que Ginny estaba atrapada entre los brazos de Rodolphus. Hermione se cubrió la boca con las manos y se apoyó en el hombro de Ron cuando contempló la escena. Ginny estaba desesperada y Draco se permitió un instante de admiración cuando descubrió que la figura de Rodolphus no era otra cosa más que líneas distorsionadas que impedían reconocerlo. Sin duda el hombre había pensado cuidadosamente en todo. Inclusive en la posibilidad que los aurores quisieran ver los recuerdos de Ginny.

Terry observaba con detenimiento la situación mientras que Lisa se dedicaba a caminar alrededor y analizar cada detalle de la habitación, buscando claramente encontrar algún detalle que la identificase. Después de un instante, Hermione la imitó y Draco vio cómo la mujer intentaba con todas sus fuerzas ignorar la escena. La sanadora, sin embargo, estaba caminando en torno al recuerdo de Harry e inclusive lo siguió cuando el moreno se puso de pie para tratar de rescatar a Ginny y fue atacado con un desmaius que lo arrojó al suelo. Los gritos desgarradores de Ginny estremecieron a todos y era imposible notar la incómoda atmósfera cargada de impotencia que empezaba a oprimirlos.

«Espero que lo hayas visto muy bien… porque será la última vez que lo veas con vida».

«¡Harry! ¡Harry!»

«Tienes que decirle esto a los Aurores: que dejen de buscarlo. Ah, y salúdame a tu madre».

El recuerdo finalizó y todos fueron arrojados a la superficie de manera tan brusca, que algunos terminaron en el suelo de la habitación.

Draco fue el primero en incorporarse y mirar hacia el inmóvil pensadero.


~•~

Cuando lo vio abrir los ojos, Pansy de inmediato entendió que Potter no sabía definir si era de día o de noche, si estaba muerto o vivo. Ella tocó su frente y esbozó una mueca de desagrado cuando sintió el frío sudor del hombre mojando su piel. Si bien detestaba hacer cosas como ésas, sabía que no tenía muchas opciones con respecto a cuáles eran las responsabilidades que debía tomar dentro de ese elaborado plan. Resopló.

—¿Le daremos ésta también? —preguntó una voz a sus espaldas. Pansy miró de soslayo la manera en la que Gregory Goyle caminaba en su dirección con un frasco lleno que Draco había dejado algunas horas atrás.

—La fiebre continúa aumentando —murmuró ella, estirando su mano para sostener el frasco que le era extendido—. Si esto no lo ayuda, no creo que Potter resista. Su magia no puede ser reprimida durante mucho tiempo más. Si no encuentra la forma de liberarla, moriría consumido por sí mismo. Ven, Goyle, levántalo.

El hombre asintió y rodeó la cama para inclinarse y así sujetar el cuello de Potter, obligándolo a incorporarse. Pansy aprovechó ese momento para destapar el frasco y mirar la poción de un grisáceo color que no le inspiraba confianza, pero que era la adecuada porque había sido Draco quien la preparó y confiaba en ello, sin importar cuán mal luciera. Inhaló lentamente su aroma antes de acercar la poción hacia los labios de Potter, quien apenas parecía respirar.

—Vamos, bebe, aún no puedes morir —masculló Pansy.

—¿Cuándo hará Rodolphus el hechizo? —preguntó Goyle prestándole atención en cómo, con mucho dolor, Harry conseguía tragar el líquido que le era dado. Pansy se limitó a entrecerrar los ojos.

—Cuando su cuerpo no la resista más. Porque en el momento en el que su magia esté totalmente acumulada, será la mejor manera de robársela. Y así se asegurará también de que no sobreviva.

—¿Lo hará frente a los Weasley?

—¿Acaso pensabas que sería de otra forma?


~•~

Ginny levantó el rostro cuando descubrió a su madre acercarse a ella y rodearla en un fuerte abrazo. La escuchó sollozar y en ese momento supo que Molly había temido y sufrido por el pensamiento de que tal vez, otro de sus hijos podría apartarse para siempre de su lado. Aquella angustia que embargó su cuerpo la hizo estremecer y ocultar el rostro en el hombro de su madre. Se sentía tan impotente e inútil, que su garganta se cerró porque ni siquiera podía llorar. No existía una palabra que consolara a su madre porque ambas sabían que nadie estaría bien hasta que pudieran ver a Harry con sus propios ojos. Sin embargo, cuando Ginny se aferró más a su madre, ya no estaba segura de quién consolaba a quién.

—Lo siento tanto, Ginny… oh, mi niña… —susurró Molly, acariciando su cabello. Ginny recordó una época de su vida, muchos años atrás, cuando ella se había caído en uno de sus intentos de aprender a volar en la escoba. Molly que aparentemente nunca supo por qué ella llegó reteniendo sus lágrimas, la consoló diciendo que podía llorar si eso era lo que necesitaba. Sin embargo, al crecer entre seis hermanos, Ginevra había aprendido a ser fuerte, mucho más que otras niñas. Llorar ya no parecía estar en su naturaleza y aun así extrañaba tanto hacerlo. Extrañaba tener los brazos de Harry acunándola y escuchando su voz ronca susurrándole al oído. Y cuando se descubría teniendo esta clase de pensamientos, lo único que Ginny podía hacer era sentirse aún peor de lo que ya lo hacía, porque aquellos no eran más que sus estúpidos deseos egoístas que parecían haber olvidado que en algún lado Harry estaba siendo lastimado tan profundamente que inclusive desear su muerte parecía ser uno de los mejores anhelos que se pudieran llegar a tener. Pero no quería. No quería ser una buena persona. Quería que, sin importar el costo, Harry regresara junto con ellos. Simplemente no podía soltarlo.

—Mamá… —susurró, sujetándose fuertemente a Molly—, él estaba ahí y trató de defenderme. Harry estaba tan dañado y aun así quiso protegerme… No entiendo nada de esto. ¿Por qué está ocurriendo? ¿Qué hizo Harry para involucrarse de esta manera?

Molly cerró los ojos sin poder imaginarse qué palabras decir o qué más hacer además de sostener con todas sus fuerzas a su hija. El que Ginny se mantuviera de pie era necesario, pero sabía también que el impacto emocional que recibió al tener ese breve e intenso secuestro había empezado a consumir las pocas fuerzas que Ginny recientemente comenzó a recuperar. Casi parecía ser que, quien fuera que los estuviera dañando, quería impedirles ponerse de pie. Pero ¿por qué?

—Hoy es primero de febrero —murmuró Ginny. El silencio que las rodeó fue tan irritante para ella, que no pudo hacer otra cosa más que continuar expresando toda la rabia que no sabía de dónde había surgido—: ¡Estamos en febrero! ¡Nuestra boda estaba planeada para el día 14! ¡Hermione dijo que era romántico y el idiota de Harry le hizo caso sin importar qué tanto estuvieran ocupados otros también…! Mamá… Harry y yo… nos… nos íbamos a casar en dos semanas…

—Lo sé, cariño —susurró Molly—. Lo sé…

Y aunque eso le partiera el alma a Molly, no existía nada que ella pudiera hacer para aliviar el dolor de su hija y de Harry.


~•~

La sanadora cerró los ojos en el instante en el que todas las miradas se posaron sobre ellos. A su lado, Malfoy mantenía su expresión neutral mientras miraba con atención el frasco que contenía el recuerdo de Ginny Weasley. Él ya había comprendido hacía mucho tiempo que su palabra muchas veces, por ser quien era, no sería aceptada fácilmente sin importar qué tan buen sanador fuera y cuán acertada estuviese su evaluación. A veces pesaba tanto el pasado que lo perseguía que inclusive afectaba a los que estaban a su lado, como en ese instante ocurría con Jones, pese a que ella únicamente se había limitado a dictar un veredicto que era obvio para todos, pero que al parecer nadie quería aceptar.

—Lamento si esto no es lo que querían escuchar —continuó la seca voz de la mujer, con quien Draco había trabajado tantas veces en San Mungo—, pero está en mi deber decir la verdad: no creo que vuelvan a ver al señor Potter con vida, a menos de que ocurra alguna situación extraordinaria o bien, hallen pronto su paradero. —Y al decir esto, los miró por encima de sus gafas, expresando en palabras lo que todos en ese momento pensaban—. Pero cómo están ocurriendo las cosas… dudo que eso pase pronto.

—¡No puede decir eso! —gritó Ron, sentando en extremo contrario de la mesa, pero inclinando su cuerpo hacía adelante—. ¡Harry ha sobrevivido a cosas peores!

—¿Vio acaso qué tan afectado físicamente estaba, señor Weasley? —preguntó la mujer, observando directamente al pelirrojo, quien guardó silencio y apretó sus puños sobre la mesa—. Lo analicé cuidadosamente y se supone que mi deber aquí es para determinar el estado en el que se encontraba el señor Potter y la señorita Weasley durante el momento en el que ocurrió el recuerdo. Y es necesario decir que el señor Potter parecía haber llegado al límite de sus fuerzas. No sé qué es lo que han estado haciéndole durante todas estas semanas, pero innumerables veces lo atendí luego de sus misiones como Auror y por eso he podido comprobar su resistencia física ante los hechizos. El señor Malfoy también puede dar constancia de esto.

—¿Notaron la manera en la que Potter cayó de inmediato ante el desmaius que le lanzaron? —retomó Draco el discurso, sabiendo que era su única posibilidad en la que tal vez podría infiltrar un poco de aquello que ansiaba hacer—. El hecho de que haya caído tan rápido por algo así sólo demuestra que está debilitado a un grado en el que ya ni siquiera parece ser consciente de que tiene la capacidad de pelear.

—…o tal vez no puede luchar —murmuró Ron, irritado mientras miraba a ambos sanadores—. Sin su varita…

—No, esto va más allá de eso, ¿no es cierto? —preguntó Terry, recargando su rostro en la palma de su mano con aspecto cansado—. Físicamente, el señor Potter también es fuerte y pudo haberse defendido mediante golpes, pero su cuerpo no tenía rastros de agresiones físicas. Hay algo más que lo está reteniendo y está agotando.

—¿Qué me dices del recuerdo? —preguntó Hermione a Draco, luego de un breve silencio—. El hombre que secuestró a Ginny aparecía borroso en sus memorias. ¿Pueden ser recuerdos implantados?

—Imposible —respondió el slytherin—. Mas bien se trata de alguien que alteró deliberadamente su recuerdo para no ser reconocido. Quería mostrar lo que le habían hecho a Potter, pero no delatarse.

—Aun así —insitió Hermione—, todo ese recuerdo estaba lleno de detalles. Aquella habitación no parecía ser la de una simple casa o lugar cualquiera: era muy amplia y los muebles, aunque viejos, parecían haber sido bastante elegantes.

—Es cierto —apoyó Lisa, colocando sus manos sobre la mesa—. Parecía ser la pieza de una mansión. ¿Notaron que desde la ventana se veía las copas de los árboles? Al menos debería ser un tercer o cuarto piso. Además… estaba en el suelo el marco de un retrato vacío… no muchas familias mágicas tienen retratos, sin importar que éste ya no tenga una figura dentro de él.

—¿Había algo que pudiera servir de ese retrato? —preguntó Terry, mirando a su pareja. Ella asintió y Draco la miró intensamente. Él había visto también ese retrato, pero no le había prestado demasiada atención.

—En realidad no es mucho, pero… tenía inscritas las iniciales «C.P.»

—¿Tienen idea de cuántas mansiones podrían existir con esas características? —intervino Draco sin evitar deslizar una nota estridente en su voz—. Además, ¿por qué suponen que, en caso de que sea una mansión, ésta sea de una familia mágica?

—¿Por qué demonios no te callas, Malfoy? —gruñó Ron y miró a Terry—. De todos modos, ¿qué hace él aquí? ¡Ha determinado que el recuerdo no es falso, ya puede largarse! ¡Creí que estaba demasiado ocupado! ¡Además, él también había sido sospechoso…!

Draco se incorporó mucho antes de que Terry o alguien más pudiera intervenir en la agresión verbal que había tenido Ron, aunque en cierto grado tenía razón. Lisa resopló mientras Draco simplemente hundió sus manos en los bolsillos de su túnica y ladeó una sonrisa hacia el pelirrojo. Era claro que para ambos, soportarse se trataba de algo que rebasaba el límite de sus capacidades.

—Realmente espero que no me necesiten más —murmuró antes de irse, despidiéndose únicamente de Lisa y de Jones. El grupo de presentes se sumergió en un incómodo silencio que fue interrumpido sólo cuando Hermione, que hasta ese entonces había permanecido sentada, se levantó.

—Tal vez deberíamos aferrarnos a lo único que nos queda —musitó.

—Habrá aurores cerca de la casa de los Weasley, Lisa —comentó Terry, ganándose una mirada de Ron que le exigía una explicación, pero fue Hermione quien la dio.

—Lo que dijo aquel hombre al final del recuerdo, Ron… él le dijo a Ginny… "salúdame a tu madre"

—¡¿Qué?!

—No podemos arriesgarnos a que alguien más termine dañado.


~•~

05 de Febrero del 2004

—No sabía que ya podías estar pie —murmuró una voz. Harry volteó, apartando la vista de la ventana para dirigirla a la puerta por donde entraba en ese momento Draco, vestido con la túnica de San Mungo. Avanzó hacia él tan despacio que el gryffindor pudo contar mentalmente los segundos que tardó en llegar hasta él. Como era su costumbre de los dos últimos días desde que pudo abrir los ojos, evitó la mirada de Draco. No quería recordar aquella noche cuando, confundido, enojado o preso de la frustración, había besado al rubio y a base de caricias y roces, llegó a un intenso y delicioso orgasmo que lo había llenado de culpas y dudas. ¿Por qué con Draco y en ese momento? ¿Había anhelado antes hacer eso o sólo fue una muestra de que finalmente estaba perdiendo la cordura? ¿Por qué besarlo e intimar con él se había sentido tan bien y, sin embargo, era rabia e ira lo que sentía hacia sí mismo? Era un completo asco todo.

—¿Qué me ha pasado? —preguntó Harry, mirando sus pies descalzos. No recordaba ser tan delgado. —Estaba bien hasta la noche que… —se sonrojó y evitó el tema lo mejor que pudo hacer—. Al día siguiente de eso que hicimos, simplemente ya no me pude mover y entonces pocas horas después comenzó la fiebre. No recuerdo mucho de eso. Hasta hace dos días que pude verte dándome una pócima.

—¿Recuerdas todas esos casos que habían estado investigando? —preguntó Draco—. Dijiste que habían encontrado animales sin magia. Aquí estamos reprimiendo tu magia. No se necesita ser muy listo para sumar 2+2, Potter.

No, no se necesitaba serlo.

—¿Qué fecha es? —deseó saber, arrastrando penosamente los pies hacia la cama, donde se dejó caer boca abajo. Abrazó la almohada para esconder en ésta su rostro, esperando por la respuesta.

—Cinco de febrero —contestó, notando cómo el cuerpo de Harry se removía en lo que pareció ser una sofocada risa.

—El catorce de febrero debía ser mi boda, ¿sabes? Ginny había escogido que las flores fueran lirios por mi madre. Ella se llamaba Lily. Si hubiese tenido una hija, así es como le hubiera puesto: Lily. ¿Te das cuenta? Sigo también mis propias tradiciones.

—Eres patético, Potter —murmuró Draco, acercándose y sentándose en la orilla de la cama –que se hundió por su peso– mientras observaba la espalda en la que había quedado el rastro de uno de los muchos sectusempra que lo habían lastimado—. ¿Desde cuándo aceptas de esta manera tu destino?

—Desde que me di cuenta de que ésta es una causa perdida —musitó, separándose de la almohada para mirarlo. Draco, sentando y dándole la espalda, con ese ridículo uniforme que a pesar de todo le quedaba tan bien, se veía tan confundido y perdido como él. Harry por primera vez se preguntó si lo que sentía por Draco, más que desesperación, odio o confusión, se debía a que en realidad veía su propia soledad reflejada en él y eso, el acercarse, era el último y triste intento de Harry por desear salvarse a sí mismo. Tal vez aquello sólo era una triste lástima.

—¿Potter? —preguntó Draco cuando sintió una mano sobre la suya. Tuvo que desviar su rostro para primero comprobar que aquello no era una falsa sensación. Luego, cuando comprobó la verdad, buscó el rostro del gryffindor: estaba mirándolo sin expresión alguna, pero mirándolo directo a los ojos, como ya no lo hacía desde que tuvieron juntos ese orgasmo. El simple recuerdo provocó una serie de reacciones que parecían no haber existido hasta ahora.

—Ven —fue todo cuanto dijo Harry mientras su mano se ceñía sobre la de Draco y lo jalaba hacia la cama… hacia sus labios.


~•~

—Potter… —murmuró Hermione, mirando con atención el pergamino que tenía entre sus manos. Ron levantó la mirada del libro que hojeaba desganado y se talló un ojo, incómodo por el polvo que había en ese lugar.

—¿Qué pasa con Harry? —preguntó, aunque no estaba seguro si se refería a él. Hermione buscó la mirada de Ron y sus ojos, húmedos por las lágrimas, lo alarmaron hasta que Hermione le estiró el pergamino que había estado analizando.

—Charlus Potter —leyó Ron lentamente—. Esposo de Dorea Black… —Ron, entendiendo, abrió la boca sin saber qué hacer—. ¿Podría ser el "C.P." que estamos buscando?

Hermione no vaciló en su respuesta.

—Debemos intentarlo.


Autora al habla:

Retomar esta historia me ha costado muchísimo, pese a saber exactamente cómo se derivará la misma. Quiero hacerlo bien y quiero que funcione. Estoy esforzandome, de verdad, lo más que puedo. Muchas gracias por todo. :)

Gracias a Gabriela Cruz, Acantha-27, Violet Stwy, goanago, Kuroneko1490, xonyaa11, AuroraL, AmalyMalfoy, Nozomi Black, Mayte, Gynee, joiitahlaloquii, Tannia, maryangl, Kuro, Katty, danii, Aeryn G, Tsuki, Givemeaxreason y Kasandra Potter por cada una de sus palabras que me animaron a estar aquí. De verdad, contar con su apoyo ha sido maravilloso. Un beso enorme a todos :3