Los personajes son de SM. La historia es mía

Summary: En el mundo de la moda no todo es tan glamoroso como parece, a veces, los prejuicios son mayores que el talento. Para Edward es difícil ser diseñador de modas sin que juzguen su sexualidad, pero para Bella es difícil ser modelo y que Edward no la juzgue por ello.


Capítulo 1

- Esto está muy largo… y este está demasiado apretado – me pasé al siguiente y era aún peor -. ¿Qué pasa chicos? – me volteé hacía mi equipo mientras me tocaba la frente -, ¡¿es que acaso nadie puede hacer algo bien?!¡Nada de esto está como el bosquejo original!

Apunté la fila de modelos enfundas en los vestidos que debía aprobar, lamentablemente, y para mi mala fortuna, nada era como yo imaginé en un principio. Volví a mirar el primer vestido, en mi mente debía ser un sencillo vestido negro, con escote corazón y largo hasta el suelo, pero con las suficientes capas y cortes para que al caminar se moviera naturalmente y se pudiera apreciar los zapatos, la parte de arriba tenía la tela texturizada, con muchos dobleces, por lo menos esa parte estaba bien, pero no el dobladillo, era tan largo que estaba seguro de que hasta la modelo más experta terminaría trastabillando.

- Edward, es que la modelo original de este vestido está enferma y no quisimos dejar de hacer la prueba.

- ¿Enferma? – me giré hacía uno de mis asistentes, Ben era un buen chico, pero demasiado alcahueta, siempre dejaba que las modelos lo pasaran por encima y eso me estaba cansando -. Pues me importa una mierda si se está muriendo, estamos a pocos días de la semana de la moda y mi colección no tendrá ni una sola falla, así que mejor llama a quién sea y le dices que si no está aquí en media hora, se puede ir despidiendo de modelar para mí.

- Eh, Edward – ahora fue el turno de hablar de Jessica, quien a pesar de no ser mi persona favorita, por lo menos hacía muy bien su trabajo -, creo que las cosas no son tan así… Isabella no es una modelo cualquiera, es la primera modelo, ¿lo recuerdas?, nos costó muchísimo que aceptara desfilar con nosotros como para dejarla ir solo porque se enfermó.

Fruncí la boca y me comí mis comentarios ya que ahora si recordaba a esa chiquilla. Desde que la vi desfilando en la "Semana de la moda de París" del año pasado, que no he dejado de pensar en ella, de hecho, toda mi colección estaba basada en su cabello y sus ojos, la niña tenía un ángel que inspiraba a cualquiera, y ese color marrón que la acompañaba era putamente inspirador. Ahora, sabía cómo eran estas chiquillas, quisquillosas, malcriadas, irresponsables y hasta drogadictas, pero en este mundo eran tan pocas las modelos verdaderamente responsables que solo tocaba lidiar con ella, aunque sí le iba a hacer saber que conmigo no iba a poder tomarse un día de trabajo para pasar la borrachera de la noche anterior de juerga.

- ¿Tienes su número? – miré a Jessica esperando una respuesta.

- Eh, ¿sí? – alcé una ceja porque su tono claramente era de pregunta -. Digo, sí, lo tengo.

- Bien – estiré mi mano ya que la chica parecía no terminar de entenderme -, ¡dámelo! – alcé la voz cuando aún no me lo entregaba.

- Pero… Edward, Isabella no es…

- Sé muy bien lo que voy a hacer – hablé con rudeza -, esta es mi colección y no dejaré que ninguna chiquilla malcriada la arruine así que dame ese ¡maldito número!

- Sí.

Sé como era conocido por mis empleados y el resto del mundo de la moda, odiaba hacer llorar a la gente, pero cuando daba una orden más de dos veces y no obtenía resultados, era obvio que mi tono cambiaba por uno mucho más rudo.

Cuando Jessica me tendió un papel con el número, se lo arrebaté sin ninguna delicadeza y me di media vuelta, lamentablemente, alcancé a escuchar lo que dos empleados murmuraron.

- Estoy seguro de que es así de reprimido por no terminar de reconocer su homosexualidad.

Podría haberme volteado y haber despido al infeliz por andar murmurando a mis espaldas pero a estas alturas de mi carrera ya no era algo que me fuera primordial. Suficiente había tenido que luchar toda mi vida contra los malditos prejuicios para seguir en lo mismo ahora, nunca dudé sobre querer ser diseñador de modas, pero sí he dudado de mi sexualidad más de una vez.

¡Malditos prejuicios!

Marqué el número de la nueva modelo mientras mi furia seguía creciendo, por eso, cuando escuché una voz jadeante y algo feliz, me hizo sentir aún más enojado.

- ¿Hola?

- ¿Isabella Swan?

- Sí – nuevamente sonrió, lo pude sentir. Por lo menos, voz de enferma no tenía.

- ¿Se puede saber por qué mierda no estás probándote tu puto vestido para el desfile?

- ¿Ben? – su tono de voz cambió inmediatamente -, no sé por qué me dices esto, yo hablé contigo, sabes que hoy me era imposible ir, pero mañana temprano…

- No soy Ben – escupí las palabras -, soy Edward Cullen y es mi puto nombre el que estará en juego en el desfile.

- Oh, lo siento, señor Edward, pero yo… - por tercera vez, había cambiado su tono de voz, ahora estaba claro que la chica se había dado cuenta de con quién estaba hablando y estaba algo asustada. Bien.

- No me gustan las excusas, chiquilla, yo no sé a qué estás acostumbrada pero en Cullen's las cosas son distintas, así que será mejor que muevas tu lindo cuerpito y estés aquí en media hora, necesito que las medidas de mis vestidos estén perfectas.

- Pero señor… yo no puedo…

- Media hora, Isabella.

Corté la llamada antes de seguir recibiendo excusas no me servían y no me interesaban. Luego de terminar la llamada volví donde Ben y Jessica que seguían con la prueba de vestuario, en tres semanas era el Fashion Week de Nueva York y todo tenía que salir perfecto, lamentablemente aún quedaba mucho que hacer con tan poco tiempo restante.

Por lo siguientes minutos me dediqué a revisar, cierres, remaches y bastas, no todo estaba perfecto pero luego de comenzar a dar ciertas instrucciones, me di cuenta que quizás, íbamos a llegar a tiempo para el desfile.

El vestido final de mi colección era un maravilloso vestido color chocolate, nunca, en mis diez años de carrera, ni en mis veintinueve de vida, había sentido agrado por el color, pero fue Isabella y su forma de caminar por la pasarela que me habían inspirado a diseñarlo, aún lo recuerdo, yo estaba tras bastidores pero alcancé a ver por la pantalla cómo llevaba con la mayor gracia que he visto en mi vida el vestido principal de la colección de Versace, desde ese momento supe que la necesitaba entre mis modelos, y aunque aún no me arrepentía de mi decisión, algo me decía que estaba muy cerca de hacerlo.

Tratando de concentrarme en mi trabajo, revisé las proporciones del escote, era un vestido de fiesta así que el encanto principal estaba en el escote, un escote cuadrado que tenía otro pequeño sacado en la unión del busto, era algo riesgoso y, por eso mismo, era primordial que las proporciones fuera las correctas. Aún estaba midiendo el vestido cuando mi teléfono sonó, solo me bastó ver la pantalla para sonreír y olvidarme de toda la mierda de estas últimas horas.

- Hola, James.

- Hola, Ed… ¿Cómo estás?

Bufé, a él no podía engañarlo de ninguna maldita forma – Bien, en la prueba de vestidos – como pude, afirmé el teléfono entre mi oreja y mi hombro para así poder seguir revisando el vestido.

- ¿Y tu musa?, no sabes cómo me muero por conocer a Isabella Swan, esa niña parece una muñequita… ¿sabes que solo tiene diecinueve años?

- No, no lo sabía, y tampoco sé cómo es porque la muñequita – hablé con la mayor ironía que pude - hoy se enfermó y aún no llega.

- Oh, algo había escuchado sobre eso.

- ¿Sobre qué?

Solté la cinta de medir y tomé el teléfono con mi mano derecha – Sobre que a veces tiende a enfermarse.

- ¡Genial! – bufé -, podrías habérmelo dicho antes de que la hiciera firmar un contrato por dos años, ahora tendré que aguantarme sus ataques hipocondriacos.

- No, Ed, no me refiero a eso. Siempre he escuchado que es muy responsable, pero al ser tan reservada sobre su vida privada, nunca se ha sabido con claridad el porqué de sus emergencias médicas. Quizás tiene algo crónico o que se yo.

- Bueno – rodé los ojos -, solo espero que ese algo no le impida caminar en línea recta… ¡Oh, mierda! – gemí -, ¿y si es una adicta?, ¿recuerdas a Sofía?, nos tomó nueve meses descubrir su adicción al éxtasis.

- Ed, Isabella es distinta, lo siento… solo tienes que darle una oportunidad y créeme, un rostro y un cuerpo como el suyo, bien que lo valen.

- Sí, tienes razón.

Estaba mirando el vestido cuando me percaté de una pequeña hilacha colgando justo en el centro del escote. Tuve que cerrar los ojos para no ponerme a gritar como un condenado.

- James, tendré que llamarte más tarde.

- No seas muy duro con ellos, Ed, y trata de pasar a verme más tarde, tenemos mucho de qué hablar.

- Sí – suspiré, ese era otro tema que tenía pendiente -, haré lo posible pero sabes que esta no es muy buena fecha.

- Pero es que nunca es buena fecha, Edward.

- James… - cuando usaba mi nombre completo era porque su casi inagotable paciencia se estaba acabando.

- Mejor me llamas cuando estés más desocupado.

- Lo haré. Lo prometo.

- Bien, adiós.

Me cortó sin darme tiempo a despedirme, por eso mismo me quedé un par de segundos mirando el teléfono, quizás hubiera sido más tiempo si una voz no me hubiera sacado de mi ensoñación.

- ¡Este vestido es hermoso!, ¿es el que me toca desfilar a mí?

Me giré lentamente para ver, por fin, frente a mí a la responsable de mi reciente inspiración.


Hola!

Acá el primer capítulo :)

Gracias a Erica Castelo que me está beteando y como siempre le da mayor sentido a mis palabras :)

Esta historia será publica por lo menos dos o tres por semanas, algo así como lunes, miércoles y viernes, de todas formas está semana iremos viendo, así que aunque los capítulos son cortos irá avanzando rápidamente :)

Ahora, espero que les guste.

Besos, Joha!