Sí, por fin, mi primer fanfic largo de Thorin x Bilbo. Espero que los guste.

Y, como al parecer no tengo límites decidí ponerle un poco de emoción a la situación y volver a Smaug un cambiante de piel. Y sí, en mi imaginación su forma humana luce igual a Sherlock de la BBC. *¬*

Sé que esto es muy corto, pero espero subir el primer cap lo más pronto posible. Gracias por su atención.

El último dragón

Prólogo

Mithrandir

Gandalf escuchó la dulce voz en su cabeza; viajaba tan suavemente como las ondas en el agua y podría ser tan cantarina como el viento. Por supuesto, todas las voces de los elfos eran hermosas, estaba en su naturaleza resplandecer sobre las demás razas, pero la voy de la Dama Galadriel era la más exquisita que él había escuchado.

Hizo una inclinación respetuosa ante ella y Galadriel le respondió con una resplandeciente sonrisa.

Se encontraban en las bellas tierras de Rivendel y, si no fuera porque estaba demasiado consternado por todo lo que había visto, tal vez se tomaría un poco de tiempo en volver a apreciar el paisaje. Sin embargo, en esos momentos tenía asuntos muy importantes que discutir.

Sé que algo te preocupa, Mithrandir. ¿Por eso has venido hasta aquí, no es cierto?

Gandalf asintió. No sabía por dónde comenzar y ciertamente no estaba del todo seguro si lo que iba a hacer era lo correcto. Por supuesto, sospechaba lo que la Dama aconsejaría, pero ello podría representar un gran riesgo para un ser tan inocente y pequeño como Bilbo.

El mago la observó unos instantes y, finalmente decidió hacer lo correcto para la Tierra Media. Con detalles, le explicó a Galadriel todo lo que había visto la última vez que había pisado la Comarca y todo lo que había escuchado de labios del pequeño hobbit. Fue la única vez que Smaug se había adentrado tanto en terrenos pacíficos, sin embargo, debido al mismo suceso que lo había traído ahí, el dragón no había destruido la tierra de los hobbits.

Galadriel abrió los ojos y se acercó a Gandalf, parecía sorprendida y el mago sabía que era difícil hacer aparecer una expresión de asombro en el rostro de un elfo.

—Smaug es un cambiante de piel —dijo ella, utilizando sus labios esta vez—. ¿Sabes lo que eso significa?

Gandalf asintió.

—Que es vulnerable.

—Sí. Ahora entiendo por qué nadie sabía de ello, él se encargó de mantenerlo perfectamente oculto. —A pesar de que Galadriel parecía tranquila, el mago podría jurar que estaba inquieta. Los elfos eran expertos en mantener sus emociones profundamente enterradas, pero él conocía bien a la Dama— Entonces, ¿por qué se dejó descubrir por ti?

Gandalf dirigió la mirada hacia ella, para ser sincero, aquello todavía le sorprendía. Si alguien le hubiera relatado lo que él mismo había visto, habría tardado bastante tiempo en creerlo.

—Yo supe que era un cambiante desde el momento que lo vi —dijo—, pero jamás me imaginé que podría ser Smaug. Tiene que ser alguien demasiado viejo y poderoso como para transformarse en dragón. Y debes saber que siempre ha existido un odio natural entre los magos y los dragones, por lo que desaté su ira en el preciso momento en que me acerqué a él. Y aunque eso pudo provocar que cambiara de nuevo a su forma de dragón, creo que lo hizo porque creyó que yo… que yo le haría daño a Bilbo.

—Sabes que está en la naturaleza de un dragón codiciar.

—Sí, pero codiciar tesoros.

Galadriel sonrió.

—Un tesoro no sólo está compuesto de oro y joyas.

El mago trató de corresponder a la sonrisa de ella, pero no lo logró. Sabía, incluso antes de que ella pronunciara las palabras lo que iba a pedirle, y él, a decir verdad, no estaba muy contento por eso.

—Tenemos que lograr que el dragón vuelva a tomar forma humana, esa es la única manera de destruirlo.

—Lo sé —musitó el mago.

—Debes llevar al mediano a Erebor —dijo Galadriel—, es nuestra única oportunidad.

—Es muy peligroso para él.

La Dama observó al mago con compasión, a ella tampoco parecía agradarle la decisión que tomaba, pero los elfos siempre pensaban en el futuro, en la protección de la Tierra Media sobre todas las cosas.

—Smaug debe ser destruido. Es el último del linaje de los dragones y si él une sus fuerzas a la oscuridad, no tendremos salvación.

Gandalf asintió, con resignación. Detestaba arriesgar un alma tan sencilla y pura como la de un pequeño hobbit.

—Me habías dicho que un grupo de enanos planeaban ir a Erebor —dijo Galadriel—, llévalo con ellos. Lo protegerán.

Pero Gandalf decidió que no sólo dejaría a Bilbo en manos de los enanos, él también trataría de protegerlo. Ahora sólo le quedaba hacer algo bastante difícil: convencer al hobbit.