Nueva historia.

Los personajes son de SM la historia es original Mia.

Capitulo 1

Padres, ¿quien los necesita?

Acababa de entrar a la gran agencia de modelaje.

Esperaba mi turno sentada en aquellos cómodos sillones, estaba tan nerviosa que jugaba con mis dedos al extremo de que ya tenía varios rasguños.

-Isabella Swan –dijo una señorita esbelta de un buen porte, era morena y usaba el cabello hasta los hombros.

-Soy yo –dije poniéndome de pie y acercándome hacia la puerta que ella mantenía abierta.

Al momento de mirarme su sonrisa de amabilidad se convirtió en una de disgusto.

-Adelante –dijo fingiendo comodidad. Casi podía leer en su cara las palabras "¿pero qué haces aquí? Te falta estatura"

Entré a la oficina totalmente elegante. Sus adornos eran simples y sencillas flores de colores suaves.

-Buenos días, señorita Swan, por favor tome asiento –dijo al verme de pie sin hacer nada.

-Buenos días –saludé e hice lo que me pidió.

-Mi nombre es Ángela Weber–se presentó extendiéndome la mano, la cual estreché.

-Llámeme Bella –aún estaba nerviosa, era la última agencia de este lugar, y no quería ser rechazada como en todas las otras.

-Bueno…Bella –vaciló y luego tomó un respiro - ¿por qué estás aquí?

-Umm…quiero ser modelo –respondí mientras ella anotaba lo que decía.

-Tienes buenas formas, pero… -se acomodó sus anteojos sencillos y modernos que le venían muy bien – se requiere una estatura mínima de 1.75, y por lo que veo no debes medir más que 1.60

-Efectivamente, esa es mi estatura y…

-Lo sentimos, en esta agencia necesitamos de alta costura es necesario por lo menos medir 1.75

-Puedo usar…

-No puede entrar al proceso de selección, lo siento –se puso de pie y se dirigió a la puerta –si no le importa, necesito atender otras personas –bufé y salí del lugar totalmente ardida.

Me quedé unos minutos más y luego un gran grupo de chicas se peleaban por entrar hacia un salón.

Sin pensarlo dos veces me mezclé con las chicas y entré allí.

Todas se formaron una al lado de la otra y yo hice lo mismo.

¡Dios! ¡Eran mucho más altas que yo!

No miré hacia adelante ni hacia los lados, por miedo a sobresalir y que notaran mi falta de porte.

"Como si pudieras sobresalir de alguna manera" sonreí con ironía en mi interior.

-Sí, no, sí, umm…definitivamente no –una voz masculina y poderosa se acercaba hacia mi lugar, sus zapatos hacían un ruido de calidad.

Miré a las chicas que tenía a los lados, tenía que mirarlas hacia arriba, ya que eran mucho más altas que yo.

No me di cuenta que el chico estaba frente a mí hasta que sentí su risa irónica.

-¿Pero tú qué haces aquí? –lo miré directo a esos ojos verdes que tenía. Se notaba de lejos que era superficial a más no poder – no sé cómo te dejaron entrar aquí, la verdad ni si quiera creo que te lo hayan permitido –me miró con desdén – claramente NO. Te hacen falta como veinte centímetros para lograr llegar a la altura –se fue con su risa socarrona aceptando y rechazando a las chicas que algunas se iban llorando. Eso era justamente lo que quería hacer, llorar, pero no le daría en el gusto, él disfrutaba del llanto de las rechazadas.

Sin tan solo supiera que algún día todas las rechazadas nos uniríamos y le patearíamos su jodido trasero dejándolo tirado sin nada de lo que sujetar su asquerosa superficialidad, pues él no sería nada ¡nada, nada, nada!

-¿Qué haces aún aquí? –Dijo sacándome de mis pensamientos –vete

-Jodido estúpido superficial–mascullé y caminé hacia la salida.

Estaba de regreso a casa, me aburría tener que comer sola, dormir sola, vivir sola. No es que me molestara la soledad, pero si era molesto cuando tenías a alguien y ellos preferían salir a comer juntos o simplemente marcharse a sus viajes de "trabajo". Que por más que lo ocultaran yo sabía que ellos no se iban a trabajar en todo el sentido de la palabra, ellos huían de mí, de ser responsables de mí persona.

Suspiré pesadamente mientras recogía la correspondencia. Eran bastantes cartas, cuentas, papeles, empleos y… "Fashion's House Brallen" no era posible, no creía que fuera posible.

Había enviado mi solicitud hace solo dos semanas y ya tenía una respuesta, pero claro…las esperanzas y la emoción se apagaron cuando caí en la realidad, no aceptaban a chicas de baja estatura como yo.

Entré a casa y me senté en el sofá de la sala.

Abrí el sobre con la carta y la leí.

Wow! Esta no podía creérmela, yo Isabella Swan, cuya estatura solo era de 1.60, estaba siendo llamada de una casa de modas de alta costura en Chicago.

Esto era irreal, volví a leer el destinatario una y otra vez Isabella Swan.

Corrí a mi habitación y comencé a empacar, me esperaban el lunes por la mañana y ya era Viernes, no tenía ni idea de cuánto tardaba el vuelo, pero seguramente si me iba ahora llegaría a tiempo.

Decidí llamar a mis padres para informarles que saldría de esta casa, quizá para siempre.

-¿Bella? –escuché la voz de mi madre.

-Mamá, quiero decirte algo impor…

-¿No puedes esperar hasta el lunes que lleguemos? –me interrumpió, parecía molesta.

-No, debe ser ahora –escuché que susurraba algo. Por esta vez le robaría los cinco minutos que siempre he querido y merecido.

-¿Hay algún problema, incendiaron la casa o algo por el estilo? –esta vez habló papá.

-No, nada de eso, es que –tomé un respiro para no gritar – fui aceptada en Fashion's House Brallen –dije sonriéndole a la nada como una completa idiota.

-Wau Bella, eso es…fantástico –aunque no los estaba viendo sabía que solo lo decían para no desmotivarme – supongo que necesitas permiso para…

-Me voy de casa –lo interrumpí.

-¿Qué? –exclamó Renée, al parecer el teléfono estaba en alta voz.

-Tomaré dinero del despacho de papá, solo para hospedarme en algún lugar y para el vuelo

-¿Pero hija, no puedes esperar a que lleguemos nosotros? Volveremos el lunes por la noche y…

-No –la corté –debo estar allí el lunes por la mañana, y la verdad, no me sirven mucho aquí –sí, llámenme insensible, pero era la pura verdad, ellos estaban casados con su trabajo y mi madre, la cual me crió fue mi nana Marie que en paz descanse. Sí, soy la típica niñita que crió su nana porque sus padres no tenían tiempo para ella. En fin, mi madre jadeó, quizá la verdad si duele, ya no recordaba ese sentimiento, hace tiempo dejé de sentir algo por la verdad que pudieran decirme.

-¿Bella, como puedes decir eso, nosotros te…? –comenzó mamá.

-Déjalo, ya... –papá se aclaró la garganta y continuó hablando – tienes razón Isabella, solo quiero saber cuándo volverás, a donde irás y que harás allí –sonreí internamente, tenía mejor relación con papá que con mamá, por lo menos con él hablaba.

-Iré a Chicago, cumpliré mi sueño y… -quizá esto no le agrade a papá – no pienso volver.

-No Isabella, no obtienes mi consentimiento para salir de Forks

-Tengo 18 años papá –no me inmuté, si lo hacía íbamos a discutir y no quería eso.

-¿Y eso qué? Me vale que tengas 18 años, eres mi hija y no pienses que te dejaré marchar así como así, tú vives de mi dinero

-Así que todo es por el dinero –me sentí quebrada –si eso es lo que valgo para ti, pues cuando triunfe te daré cada peso que desperdiciaste en mí

-Alto ahí señorita, tú no me hablas así a mí, y realmente dudo mucho que puedas lograr ser una modelo con tu estatura –decepción.

-Me iré aunque no lo quieras, y apunta esto en tu libreta de negocios, Isabella Swan te debe 20 pesos, porque eso es todo lo que has desperdiciado en mí

-¡Isabella como vuelvas a decir algo así te juro que…!

-¿Vas a golpearme? ¿Eso harás? –Mi padre era un buen hombre, nunca le hizo daño a nadie a propósito y nunca me ha levantado la mano –suerte con eso, ¡ah! y aumenta la cantidad de dinero que saque de tu despacho, también tengo planeado devolverte eso

-Tú no irás a ningún lado, te quedas en casa

-Adiós papá –iba a colgar pero de pronto oí a Renée.

-Dile que deje los pendientes de diamantes y que…

-Cállate mujer –de pronto la voz de papá se volvió dura- si te marchas de casa no vuelves nunca más, y no obtendrás nada de herencia – ¿no podían simplemente compartir mi felicidad?

-¿No puedes pensar en otra cosa que no sea el chantaje con dinero? –unas involuntarias y asquerosas lágrimas cayeron por mis mejillas.

-Sin dinero no eres nada, yo vivía feliz con el dinero y sin ti –mi corazón se quebró, volví a sentir aquel horrendo dolor por saber la verdad.

-Entonces por qué no me dejaste ir con Marie cuando fue el momento, estarías ahorrándote todo esto –colgué.

Tomé el dinero, mis cosas y salí de casa hecha un mar de llanto.

Cuando llegué al aeropuerto de Port Angels me tropecé con un fornido chico totalmente bien conservado y musculoso.

-Oh damita, ¿qué tienes? –dijo sujetándome de los hombros, su voz suave y a la vez algo ronca.

-Nada –respondí sorbiendo mi nariz y secando mis lágrimas con las mangas de mi suéter.

-Una damita tan jovencita no llora así por nada –le di una mirada de desconfianza a su pecho. No cualquiera se queda ayudándote, una persona normal te dedicaría unas lindas maldiciones y seguiría su camino.

-¿Quién es usted? –me alejé de él sin mirarle el rostro en ningún momento.

-Mi nombre es Emmett McCarty Cullen, para servirle

-¿Emmett? – no podía creerlo, tenía frente a mí al rostro de la Fashion's House Brallen.

Levanté la mirada y admiré su hermosa y perfecta cara. Sus facciones duras y formadas encajaban de lo más bien con todo su cuerpo, rostro…en fin, era perfecto.


Hola! yo por aquí! esta historia es nueva, es original mía!

Espero que les guste y que me reciban bien... otra vez

No sean malitas! aunque nunca lo son ñ.ñ

Me siento un poquito nerviosa al subir la historia porque no se si les gustará!

Espero que les guste!

Intentaré actualizar seguido!

Adios!

~Angie C.M