Los personajes pertenecen a SM y la historia es completamente mía.

Capítulo 27

"Dámelo"

Bella

Me cubrí de inmediato con la sábana y miré alrededor en busca de mi ropa.

-¿Qué sucede? –preguntó Edward unos segundos antes de restregarse los ojos y paralizarse al ver a Rosalie en la puerta - ¿qué haces aquí? Largo –la vergüenza me consumía a cada minuto que la rubia permanecía allí estática por la impresión.

-Yo…este… -sin más cerró la puerta y nos dejó solos.

-No te vio desnuda, ¿o sí? –Se burló y golpeé su hombro– era una broma –se quejó y besó mi clavícula.

-Debemos vestirnos –anuncié y me levanté de la cama poniéndome mi ropa interior.

Nos ayudamos mutuamente a terminar de ponernos nuestras prendas y respiré profundo antes de pisar el primer piso, sabía que probablemente Rosalie se lo habría contado a Emmett y sabiendo cómo es él de seguro esto sería algo que no pasaría desapercibido.

Llegamos juntos a la cocina en donde Alice y Jasper estaban bebiendo un café y conversando sobre una revista que haría una crítica sobre el reciente desfile.

-Hoy –dijo Emmett e hizo una pausa, aquí vamos – en la mañana, encontré esto en el suelo –levantó una telita delgada y blanca con un lápiz - ¿podría alguien explicarme qué significa? –nos miró con una sonrisa pícara y fue ahí cuando recordé el condón roto de Edward.

Mi novio solo aclaró su garganta y fue hacia el mueble donde se guardaban las tazas.

-¿Quieres un café Bella? –me acerqué a él y suspiré aliviada.

-Sí, gracias –cuando estuve a su lado me miró y sonrió.

-Él no lo dejará pasar –susurró mientras servía café.

-Lo sé, pero si lo dejamos correr quizá se olvide por un momento –susurré y miré de reojo a Emmett quien seguía con su típica sonrisa – olvida eso –sabía que nos molestaría por un largo tiempo.

-¿Quieres salir de aquí? –susurró en mi oído y sonreí asintiendo.

Caminos juntos hacia la puerta de la cocina con nuestros cafés en la mano, esperábamos que nuestro plan de escape fuera exitoso, pero claramente no lo fue.

-¿A dónde creen que van? –nos detuvo Emmett poniéndose en nuestro camino.

-Íbamos a…ver televisión –respondí insegura y claramente, él notó esto.

-¿Ah sí? Se irían a la habitación de Bella quizás –mierda, si lo sabía.

-No es asunto tuyo hermano –dijo Edward abrazándome por la cintura con uno de sus brazos – ahora si nos permiten iremos a un lugar más tranquilo –salimos juntos y nos dirigimos hacia la sala.

-Gracias al cielo –susurré aliviada.

-Hola Edward –saludó Carlisle y sentí mi rostro hecho un sol, encendido y caliente – hola Bella –sonrió amablemente.

-Hola señor –saludé con la mano.

-Buenos días papá –Edward le dio un abrazo y una leve palmada en la espalda.

-¿Se divirtieron anoche? –preguntó mientras observaba una especie de comunicador táctil.

-Amm…pues sí –respondí mientras era rodeada por un brazo de Edward, quien me apegó a su costado.

-Nos divertimos como nunca –agregó mi novio y sonrió poniendo cara de angelito. Lo fulminé con la mirada -¿Qué? –susurró al mirarme.

-Me alegro, solo sean responsables –nos miró- ya debo irme, hasta pronto –me despedí de Carlisle y luego me dirigí hacia el santuario de Esme junto a Edward. En cuanto entramos dejamos nuestras tazas de café en una pequeña mesita a un costado de la puerta y nos acercamos al retrato de aquella angelical mujer.

-Hola madre –saludó Edward observando a su mamá con los ojos brillantes – he venido aquí porque quiero presentarte a una persona muy especial para mí –me observó por unos minutos y sonreí- es la persona que amo y que amaré siempre –mi corazón latió con fuerza y sentí un agradable escalofrío recorrerme la espalda – ella es Bella Swan, creo que ya se conocen, pero esto es más formal –nos quedamos unos cuantos minutos más conversando con Esme y entre nosotros. Cuando salimos del pequeño santuario ya era la hora de almorzar y, como no queríamos ser víctimas de indirectas y burlas sexuales, decidimos ir a comer a algún lugar fuera de casa.

Nos subimos al auto de Edward y emprendimos marcha hacia algún lugar indefinido.

-¿Dónde quieres comer? –preguntó mientras doblaba en una esquina.

-Ummm… –pensé por un momento hasta que visualicé un McDonald's– aquí –señalé el lugar y sonrió un momento antes de dar la vuelta e ingresar en el estacionamiento.

-¿Quieres entrar? –miré alrededor.

-Me parece una buena idea –ambos salimos del auto y entramos al local.

Escuchamos muchos susurros y sonidos de cámaras, pero eso no nos impidió lograr comprar nuestra comida.

-Quiero una cajita feliz –pedí mirando de reojo a las curiosas personas que pasaban por nuestro lado solo para corroborar si en realidad éramos nosotros.

Esperamos algunos minutos antes de recibir nuestro pedido y cuando nos volteamos para buscar una mesa libre retrocedimos unos cuantos pasos al ver al a multitud de gente observándonos y sacando sus pequeñas libretas o hasta las servilletas con un bolígrafo.

-Creo que deberíamos salir de aquí –susurró y asentí dirigiéndome hacia la salida.

-¿Son novios? –preguntó una señora con anteojos y una libreta en la mano, ella si era reportera.

-Si –respondió Edward y nos dirigimos rápidamente hacia el auto. Una vez adentro respiré aliviada y comencé a reír.

-Vaya, eso fue loco –sonrió y luego aclaró su garganta.

-Verás, yo no tenía este acoso hasta que aparecí en una película –fruncí el ceño levemente.

-¿Una película? –no había oído hablar de Edward Cullen como actor.

-Sí…este, se llamaba "Agua para elefantes" luego me ofrecieron más trabajos como actor, pero decidí que mi camino era ser productor de eventos, gano bien y es lo que me gusta realmente, es más hice la película solo porque Esme quería, aunque no alcanzó a verla sé que estaba conmigo en cada escena –sonreí y me sobresalté al oír un golpe en las ventanillas.

-¿Pero qué cara…? –Perdí el habla al ver a bastante gente golpeando el auto y sacando fotografías –acelera –escuché el sonido del motor, pero no avanzábamos mucho, fue entonces cuando me di cuenta de que muchas jóvenes, la mayoría mujeres, nos rodeaban. Mi acompañante comenzó a tocar el claxon y unos cuantos minutos después logramos salir de aquel lugar.

Emprendimos marcha por la carretera en dirección contraria a la cual quedaba la casa de modas.

-¿A dónde vamos? –pregunté mirando el contenido de mi cajita feliz.

-A un lugar –sonrió y condujo durante unos cuantos minutos hasta que se detuvo en una especie de lago algo desierto – es el Lago Michigan –observé el lugar, era tranquilo.

Salió del auto para luego abrirme la puerta y caminar juntos hacia el agua.

El olor de mi comida hacía que mi hambre aumentara a medida que caminábamos tomados de la mano por el solitario y tranquilo lugar, nunca había visitado un sitio así con Edward y esto me parecía lindo.

-Parece que fuiste muy buen actor –comenté mientras nos sentábamos en el suelo y ponía mi comida sobre las piernas. Tenía tanta hambre.

-Creo que sí, de otro modo no me habrían pedido que hiciera otra película –sonrió y me miró mientras comía su hamburguesa, hice lo mismo - ¿Sabe bien? –preguntó con la boca llena y le puse una servilleta en el rostro mientras intentaba no escupir mi comida.

-Eres un cochino –me burlé una vez que tragué.

-Aún así me amas –sonrió decentemente.

-Así es –una pequeña y corta ronda de besos ocupó nuestras bocas antes de beber nuestro frío refresco.

-¿Qué tal la comida? –preguntó mientras ingería sus papas fritas.

-Nada mal –respondí acabándome mi refresco.

-¿Nunca puedes decir que algo está "excelente"? –me miró serio.

-¿Por qué debo decir que algo está excelente cuando hay otras palabras que son exactamente lo mismo? –le di una gran mascada a mi hamburguesa.

-No es lo mismo, ¿no entiendes la diferencia? –Me encogí de hombros masticando, Edward sonrió y pasó su mano por su cabello perdiendo la paciencia – es como decir, que soy bueno en la cama cuando soy excelente –contuve la risa lo más que pude hasta que exploté luego de tragar - ¿qué es lo gracioso? –preguntó un poco fastidiado, amaba su rostro serio y su mandíbula tensa para no gritarme.

-Es que… ¿por qué pones ese ejemplo? –respiré unos minutos antes de largarme a reír otra vez.

-Já. Já. Já –desvió la mirada lejos de mí.

-Edward –lo llamé, pero no obtuve su atención – Edward –nada otra vez. Ambos podemos jugar al mismo juego.

Me recosté y miré el cielo algo nublado. Pasamos así unos cinco minutos hasta que al fin volteó a mirarme. Justo en ese momento cerré mis ojos.

-Bella –susurró y sentí su mano en mi estómago.

Mantuve mis ojos cerrados mientras él me llamaba repetidas veces.

De pronto sentí que me elevaba en el aire y mantuve mis ojos cerrados de puro orgullo, seguramente me llevaría de vuelta al auto y nos iríamos a casa, pero sucedió algo muy distinto.

-Hey Bella, te estoy hablando –dijo otra vez y de pronto sentí mi cuerpo impactar en un líquido frío que me empapó de inmediato.

-¡Oye! –Reclamé mientras me ponía de pie en medio del agua - ¡¿Estás loco?! –alcé la voz mientras él se reía - ¡Idiota! –caminé indignada lejos de él, pero me tomó del brazo y me volteó para besarme, forcejeé sin mucho éxito.

-Vamos Bella, solo fue una broma -susurró con una sonrisa en los labios, mientras intentaba atrapar mi boca con la suya.

-Suéltame –comencé a golpear sus hombros y su pecho, pero luego fui reducida por sus brazos que me atraparon al igual que su boca, estaba presa en una jaula humana hecha con su cuerpo y mis fuerzas disminuían a medida que sus labios besaban los míos. Entonces ya no pude hacer más y lo único que me quedaba era rendirme ante las caricias de aquel hombre que me hacía perder la cabeza y la paciencia, el hombre que amaba aún cuando se comportaba como un completo idiota.

-¿Sigues enojada? –susurró en mis labios mientras acaricia mi cabeza mojada y me abrazaba dándome su calor, ya que con cada brisa mi cuerpo se estremecía.

-No, pero estoy empapada –murmuré mientras besaba mi frente.

-No me tomabas atención, ¿qué iba a hacer?

-Esperar hasta que te contestara –soltó una risa irónica y me dio un beso en la cabeza.

-Podría haber esperado eternamente –murmuró y golpeé su hombro suavemente – deberías entrar al auto, puedes enfermarte –susurró en mi oído y sonreí.

-Tengo una mejor idea –me miró con la duda grabada en el rostro y lo empujé hacia el agua.

-¡Bella! –reclamó mientras observaba sus piernas metidas en el lago.

Me largué a reír aumentando su irritación, entonces no me di cuenta de lo rápido que me lanzó al agua nuevamente.

-¡Carajos! –le lancé gotas hacia el rostro mientras me acercaba a la orilla, sin embargo me atrapó del pie y me atrajo hacia sí.

-¿A dónde crees que vas? –Dijo con una sonrisa e intentó besarme, pero en ese momento lo empujé provocando al fin que cayera en el agua por completo - ¿Con que con esa estamos eh? –su rostro adoptó un gesto divertido y malvado que me hizo retroceder.

-Aléjate –sonreí a cada paso que él se acercaba.

-¿O qué? –se lanzó sobre mí y ambos caímos en la orilla. Yo sobre él.

-Eres un… -fui silenciada por sus dulces labios que no daban tregua a los míos. Cedí saboreando con esmero su boca, estaba empapada pero no me importaba porque me encontraba con Edward y rápidamente el frío se me fue olvidando a medida que sentía mi cuerpo calentarse. Sus manos acariciaban desde mi trasero hasta mi espalda, cosa que no me ayudaba a combatir la calentura que me subía cada vez más gracias a sus suaves dedos en mi piel. Era extraño, pero cuando él me besaba, de la forma en que lo hacía, me sentía hundida en un trance de placer y cariño.

-Te amo -susurró entre besos.

-También te amo –respondí sonriendo en sus labios.

-Debemos ir a casa –se puso de pie ayudándome a hacerlo también.

-Tienes razón –sonreí y sentí algo diferente en mi cuerpo. En el rostro de Edward se dibujó una expresión traviesa y hermosa - ¿Qué…? –me enseñó mi corpiño en su mano y su sonrisa se amplió aún más como un niño que es descubierto en algo no muy correcto – Eso es mío –intenté arrebatárselo de las manos, pero me fue imposible.

-Alcánzalo –estiró su brazo sobre su cabeza, cosa que me hizo aún más difícil lograr mi objetivo. Comencé a saltar para alcanzarlo, pero ni aún así pude, y debo admitir que me sentía incómoda sin el corpiño.

-¡Dámelo! –reclamé y mi única respuesta fue un bostezo por su parte.

-Eso te pasa por ser pequeña –sonrió – sería más sencillo si no te faltaran 20 centímetros –en esta oportunidad, al ver su expresión y al escuchar el tono de su voz, no me sentí mal por sus bromas, fue todo lo contrario, me divertía y era solo por el simple hecho de que me encontraba completa e irrevocablemente segura de que no me lastimaría en ningún modo, confiaba en él.


Capitulo beteado por " J "

Hola hola, lo sé, soy una escritora irresponsable por tardarme tanto en actualizar, les pido mil disculpas por eso. No me maten D:

¿Cómo están? Bueno, solo les quiero decir que este es elULTIMO CAPITULO de esta historia y pues...por eso me costó escribirlo y...daah ya no nos leeremos más en este fic T-T

Espero que este capitulo les haya gustado y quiero agradecerles a todas y cada una(o) de ellas(os) que me leyeron, que se dieron el tiempo de escribirme un rr, que se me siguieron y siguieron mi historia, de verdad que me hacían super feliz cada vez que revisa mi correo y ¡wow! muchos correos de Fanfiction.

Las(os) extrañaré, sinceramente voy a extrañarlas(os)

Muchas, infinitas, gracias por seguirme, apoyarme y acompañarme durante estos 27 capítulos.

En fin, espero que les haya gustado el final de mi historia.

Nos vemos en otra ocasión.

Besos!

Dios las(os) bendiga.

~Angie C.M