Notas Iniciales: Bueno, aquí está la última parte, espero no decepcionarlos con este fic; (como no me consta cómo es el sistema de tránsito y circulatorio en Japón, lo dejé a como creí que no se leería tan incoherentemente, espero haya quedado más o menos bien). Pasarán cosas inesperadas y ojalá que graciosas; de ante mano les agradezco los reviews y consejos que me dieron y darán para poder mejorar, ¡Thanks!. /Escrito el 13/06/02/, publicado y actualizado en agosto del 2002
¡Los dejo con la lectura!


++++¡choca contra el poste!++++


Por CieloCriss


2

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Jyou, Jyou, Jyou en carretera,
Manejando va.....
Y... ¡choca contra el poste!
¡Choca contra el.... Poste!
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- Vamos, Jyou, piénsalo de este modo: Entre más pronto te decidas a manejar de vuelta a Odaiba, más pronto llegaremos - aconsejó Koushiro. Llevaban ya más de media hora esperando a que el Kido menor se atreviera a conducir - Además, toma en cuenta que el día no es eterno, ¿Quieres que viajemos de noche?

- ¿Y si le hablamos a los bomberos o algo así? - sugirió Jyou - sí, esa es la solución.

- Si tú dices... - siguió Yamato, con aparente indiferencia - claro, esa es la solución siempre y cuando traigas un teléfono móvil, ¿verdad?. Y dime, ¿Alguien trae un celular?, ¿A que no?

- ...

- Si Jyou no quiere hacerlo yo puedo intentarlo. - dijo Taichi con seguridad; Jun y Yamato empezaron a reírse en su cara. - ¡Hey, yo no le veo la gracia!.

- La gracia es que no sabes ni prender un carro, Taichi-san - sonrió Koushiro, irónico.

Jyou Kido suspiró con un desgane tremendo "Debí haberme quedado estudiando en casa" se repitió por milésima vez. Sentía que sudaba a chorro, su piel parecía una blanca sábana desvergonzada y sus manos temblaban al ritmo de la risa de Jun (todavía se reía de Taichi).

- Quizá tengamos que acampar como cuando estábamos en el Digimundo - se resignó Taichi - Podemos hacer una fogata, talvez si alguien ve el humo venga a rescatarnos - bromeó.

- Deja de decir estupideces, Taichi - regañó Yamato, dándole un coscorrón.

- Pues yo creo que es una excelente idea, Yamato-kun... piénsalo, tú y yo juntos a la luz de la luna... ¡Ah, sencillamente un romance renacido! - dijo Motomiya.

Yamato corrió hacia el auto y se encaramó en él.

- Dame las llaves, Jyou, yo conduciré, no podemos quedarnos - repuso Ishida, se notaba angustiado.

- ¿Estás loco?, ni el más demente de nosotros se subiría al carro siendo tú el conductor - Koushiro debió haber visto que Jun ya estaba junto a Yamato en el vehículo, esa chica era un caso aparte.

- Creo que... creo que lo haré - dijo, por fin, el indeciso azulado con antiparras - Pero iremos despacio, con cautela y todo eso.

- Nadie te pone un pero - agregó Taichi - ¡Sólo una cosa: yo seré el copiloto!, soy el más adecuado para instruir a Jyou.

- ¡Ja!, no lo creo, Yamato-kun es mil veces mejor que tú - retó la única mujer presente.

Los dos se miraronn fijamente, como si estuvieran a punto de lanzarse rayos láser.

"¡En qué lío me ha metido Shuu!" pensó Jyou "Estoy en medio de la nada con un carro ajeno y con la responsabilidad de llevar sanos y salvos a 4 chicos... lastimosamente ya no estoy en el Digimundo, no puedo ceder el rol de ser el mayor... no sé si lo haré bien, ¿Y si me estrello?, Ah... qué frustración".

Todos se subieron al "Beatle", al final Taichi se había quedado al frente, y gracias a la ausencia de Shuu, los de atrás iban más cómodos. Jun tras Jyou, Koushiro en medio, y Yamato tras Taichi.

El de la cresta de la Sinceridad prendió el motor, de neutral se fue a primera y comenzó a avanzar sin ningún problema.

Llevaban 10 minutos, cuando:

- Me parece que ya es tiempo de que salgas del solar baldío, Jyou - rogó Yamato, habían estado "practicando" - hemos estado dando vueltas y vueltas y vueltas.

- Yo también creo que ya estás listo... toma el camino, sal a la carretera.

Jyou tragó saliva, sus amigos tenían razón. Pausadamente se acercó al asfalto.

- ¡Recuerda que debes mirar y espejear antes de dar la vuelta! - se apresuró a decir Koushiro.

- Ya sé, no me presiones.

- Bueno, sólo te aconsejaba... es mejor prevenir que lamentar, y era posible que olvidaras ver a ambos lados, digo, es que tienes muy poca experiencia y este ensayo no fue precisamente peligro...

- ¡Cállate, me pones nervioso!

- Upsss

Por estar renegando se distrajo y aflojó el freno, el carro comenzó a moverse solito, hasta que...

- ¡Jyou, cuidado! - gritó Taichi, el carro estaba en media carretera y una camioneta vieja se acercaba.

El Kido olvidó los regaños hacia el pelirrojo, escuchó el "pitar" de su compañero de pista, y con rapidez desesperante y torpe, dobló hasta dar una curva rápida que los salvó. En vez de salirse del camino, siguió, y la camioneta lo rebasó casi instantáneamente, Jyou iba a 40 km X hr.

- Casi nos matamos - se quejó Yamato -Tienes que concentrarte, Jyou.

- ¡Fue muy emocionante, lo hace casi tan bien como tú! - opinó Jun, muy contenta de ser incluida en la aventura.

- En verdad lo siento... no debí distraerte

- Ya, olvídalo Koushiro-kun.

- De acuerdo - dijo el pelirrojo con despreocupación.

Siguieron su destino. Ya llevaban media hora de camino.

- Eh... Jyou, los chicos y yo no hemos querido decirte, pero vas muy lento - dijo Yamato - así nunca llegaremos.

- Lo que pasa es que no veo bien.

- Prende las luces.

- Ya lo hice, pero ni con las luces prendidas se ve bien, cualquiera diría que estorban.

- ¿Ehhh?, sí que es raro para ser hermano de Shuu-san - dijo Motomiya.

- Lo que pasa es que es la hora "0" /cero/.

- ¿Hora cero?

- Se dice que cuando el sol se está metiendo, a cierto punto, se hace muy complicado la labor de conducir... falta luz y a la vez los focos no ayudan mucho - explicó Izumi, rápidamente, aprovechando la ocasión para mostrar su sabiduría.

- Supongo que esas no son buenas noticias. Porque quiere decir que la noche se acerca... digo, Jyou está medio cegatón, ¿Y si...?

- ¡Ni lo digas, Taichi!

- ¡Basta, me desconcentran! - regañó Kido - Lo que haré es ir más rápido.

A lo lejos visualizaron un convertible rojo, sobre él había dos siluetas femeninas con ropa muy sexy.

- ¡Vean eso, hay dos lindas chicas en ese auto! - gritó Taichi, bajando el cristal y sacando medio cuerpo - ¡Hey, por aquí preciosas!

- ¿Dónde están? - preguntó Jyou, sentía que se perdía del espectáculo.

En vez de mirar la pista /o carretera/, dirigió una fugaz mirada a las chicas, quienes lo saludaron con coquetería; su descuido fue fatal.

- ¡Jyou, cuidado con el POSTE! - gritaron al unísono los tres amigos (el moreno, el rubio y el pelirrojo)

- ¡AAAAHHH! - chilló Jun.

Y chocaron... ¡ZAZ! (claro, no sonó exactamente así, lo importante es saber que el impacto sucedió).

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Cuando Jyou abrió los ojos, todo era neblinoso, lo primero que distinguió fue la frente de Taichi embarrada en el cristal delantero, y un delgado hilito de sangre recorriéndole el rostro. Él reposaba su cabeza en el volante, le dolía el estómago, como si alguien le hubiera pegado duro. Estaba asustado, primeramente ¿Dónde estaban las malditas bolsas de aire que sirven para salvar vidas?. Gracias al espejo retrovisor miró a sus coetáneos de la parte trasera. Yamato estaba recargado hacia Koushiro, este a su vez había estrellado su melena roja en el hombro de Jun, parecían dormidos. La chica Motomiya tenía los ojos abiertos, llorosos e histéricos, estaba consciente.

- Jun... - dijo sin prefijo - ¿Estás bien?

- Sí - respondió - Acabo de despertar, estoy asustadísima... ¿Qué sucedió?, ¡Ahhh, ¿qué le pasó a los demás?!

- No sé - agregó Jyou, viendo a Taichi. Fuera de las pequeñas molestias anteriormente mencionadas Kido estaba bien, no tenía ni un hueso roto ni nada por el estilo. Al parecer Jun también estaba sana, su llanto era por escandalosa.

Tenía miedo, mucho miedo... ¿Y si alguno de los muchachos estaba muerto?, no se lo perdonaría nunca, ¡Era su culpa!, debió concentrarse en manejar y no en ver a esas locas y promiscuas mujeres.

- Ta-Taichi... Taichi-kun- llamó educadamente, moviendo a su amigo, retirándolo de la pequeña grieta que había dejado en el vidrio.

Se fijó en que la herida de Taichi era superflua, suspiró agradecido.

- Mamá... hígado otra vez no - se escuchó que dijo, el muy baka estaba soñando.

- ¡Está vivo! - exclamó Jun, luego volteó hacia Koushiro y Yamato y los movió. El rubio abrió los ojos instantáneamente, como si hubiera sido despertado bruscamente.

- ¡Yamato-kun! - dijo Jun, aventando el cuerpo inerte de Koushiro hacia un lado y abrazando frenéticamente a Yama - Pensé que te había pasado algo...

Yamato sintió que la chica lo privaba de aire y al ver la preocupación expresada en esa cara, sonrió agradecido, hasta se sonrojó; luego la alejó pausadamente.

- Me siento algo atarantado, nada más.

- Salgamos del auto - ordenó Jyou - ¡un momento!, ¡Koushiro-kun todavía no despierta!... Oh, no, no quiero ni pensar en que esté gravemente herido.

Yamato, Jun y Jyou ya estaban afuera, recostaron a Koushiro, ya que no se veía muy bien, Taichi siguió donde mismo, dormido.

- Al menos están bien... según yo nada más están desmayados - dijo Jyou - ¡Dios, casi mato a mis amigos por bobear chicas!

- ¡Y vaya chicas!, eran unas vulgares a más no poder - opinó la hermana de Daisuke.

- ¿Cómo ves el choque? - le preguntó el miope al rubio.

- Bueno, no es la gran cosa, el carro se ve entero... el poste también, chocamos levemente.

- Si el automóvil está bien, ¿Por qué le sale humo del motor? - preguntó la dama ingenuamente.

- ¡Shuu va a matarme!

- Vamos, no ha de ser tan grave - tranquilizó Ishida - seguro se calentó o algo así.

En ese momento Koushiro recuperó la conciencia, se sentía muy mal, el cuello le dolía y no podía ver bien las cosas. Con mucha confusión se sentó en el coche y trató de rememorar lo que había pasado.

- ¿Dónde estoy?

- ¡Chicos, Izumi-san ha despertado! - avisó Jun.

Los dos intentos de mecánicos se alejaron de la tragedia y se acercaron a Koushiro.

- ¡Koush...! - saludó Yamato.

- ¿Quién es Koush...? - dijo como si no supiera, traía una cara estúpida, claro está que ese gesto en el portador del conocimiento era anormal.

- ¡Ay no, perdió la memoria! - creyó Jun.

- ¿Quién perdió la memoria? - siguió Izumi, todavía atontado - Ah.... ¿Yo?... por supuesto, yo... no, no, no, no perdí nada... soy Koush.

- Emmm, Koushiro ¿Estás bien?

- Estoy vivo - anunció ya más avispado - y no perdí la memoria - aún sonaba extraño - ... me duele el cuello.

- ¡Oh, no!, quedará paralítico - volvió a decir la imprudente de Jun.

Koushiro no hizo caso y se puso de pie, con su mano rodeó su nuca para descansar el cuerpo.

- Vaya, asombroso, puede pararse - bromeó Motomiya, sonriendo, estaba más aliviada de que sus suposiciones resultaran falsas.

Yamato la miró extrañado, esa mujer estaba medio mal del cerebro, pero era linda y simpática, además, se preocupaba por los demás.

- ¡Es verdad, el choque...! - reaccionó Koushiro - Ahora recuerdo todo.

- Menos mal, pensé que perderías todas tus neuronas con el impacto - replicó Jyou. Luego se recargó en el carro y respiró hondo y profundo, casi se puso a contar hasta 10, pero suspendió esa tarea al hallar una solución - ¡Sí!. Koushiro-kun es la salvación, ¡Él arreglará el auto de Shuu!

- ¿Yo?. Este... Jyou-san, no sé de mecánica.

- ¡Pero sabes de computadoras! - rugió Kido, con los ojos ilusionados.

- Estoy de acuerdo con Jyou, eres la última esperanza. - animó Yamato.

- Si buscas esperanza llama a tu hermano, a mí me duele el cuello - se quejó Izumi, pero entre los otros tres lo arrastraron hacia motor.

Koushiro vio el carro y abrió más sus ojos azabache. Todo lo veía bien borroso y no sabía dónde delimitaban los objetos. Si no enfocaba bien, ¿Cómo podría ser capaz de arreglar esa cosa?, sus amigos eran unos abusivos y se aprovechaban de él. Por largo rato estuvo haciéndose el tonto, palpó las partes que estaban en el motor (las menos calientes) y sintió que todo estaba normal. "Si hubiera traído mi computadora y hubiera tenido acceso a la red para buscar una página de mecánica para autos quizá entendiera algo... en fin, yo creo que todo está bien. Según se ve el choque no fue tan fuerte, el carro está raspado y la defensa algo achatada, el poste tiene grietas, pero eso es todo".

- Creo que ya terminé - mintió - ¿Por qué no intentas encenderlo, Jyou-san?

- ¡Gracias!, ya sabía que no nos ibas a fallar, no en balde tuviste el emblema del conocimiento - agradeció Kido; Jun miró con interrogación al azulado sin comprender lo del "emblema," y Koushiro silbó despistadamente.

Para sorpresa del pelirrojo, el carro encendió, al parecer no le había pasado nada.

- ¡Excelente! - dijo Yamato Ishida - ¡Eres un genio, Koush!

- Ehh, no es nada. Sólo una cosa, ¿Por qué me dices Koush?

- Por nada, novedades del momento - opinó el rubio, notando que el ocaso ya estaba cerca de su fin - y como ya todo está resuelto será mejor seguir.

- ¡Buena idea! - dijo Jun.

- ¿Ustedes creen que yo podré manejar después de esto?, ¡estaré traumatizado de por vida!

- ¡Vamos, arriba esos ánimos! - gritó Jun - ¿Qué otra cosa puede pasar?

- Recuerda que Taichi está inconsciente y a Koushiro le duele el cuello; no podemos quedarnos aquí - Ishida sonrió - Claro que si tú quieres, yo "Conduzco"

- Yo también podría hacerlo... - siguió la única chica presente.

- ¡No, no hace falta!, súbanse, ya nos vamos - lógicamente Yamato y Jun sabían que con eso convencerían a su amigo.

El silencio en el auto estaba presente. Jyou conducía temeroso, paranoico y muy, muy lento. Taichi roncaba y era el único ruido desagradable que se oía.

- ¿Y si ponemos música? - sugirió Jun.

- No, me distraería.

- Aaaaaahhh. Esto se está poniendo aburrido - agregó otra vez, Motomiya.

- Nadie quiere que sea divertido - reprendió Koushiro - ¡Jyou-san, cuidado!

- ¡¿Qué?! - gritó Jyou, aprisionando el volante.

- Nada. Creí ver algo.

- ¡Guarden silencio, ¿quieren?!

- Sí, Koushiro, lo pones nervioso - regañó Yamato, luego vio la luna, ya era de noche - Por cierto Jyou, ¿No podrías ir más de prisa?, así nunca llegaremos.

Taichi inclinó la cabeza y la estacionó en el hombro de Jyou, aún seguía dormido. "¿Cómo puede dormir en estos momentos?" pensó Koushiro, sonriendo como un pillín al notar lo incómodo que debía ser para Kido tener la palmera de cabellos canelos en su cara, incluso sus amigos estaban en una posición comprometedora.

- Yamato-kun - rogó Jyou - quítame a Taichi-kun de encima, por favor, me está babeando.

- ¡Pero si se ven muy tiernos! - juzgó Jun, muy conmovida.

- Opino lo mismo - rió Yamato, Jun le estaba empezando a simpatizar.

Jyou se sentía humillado, soltó el volante con su mano más cercana a Taichi y lo alejó su cómodo hombro. Taichi se estrelló ahora con la puerta del copiloto.

- ¡Auch! - gimoteó, zangoloteó su cabeza y bostezó - ¿Ya llegamos?

- Vaya, por lo visto no tienes idea de lo que pasó, ¿verdad? - dijo Koushiro.

- Mmmmm. No, ¿Qué pasó?.

Mientras Kido manejaba pusieron al tanto a Yagami.

- ¡Increíble!, ¿Cómo pude dormirme después de estrellarnos? - se lamentó volviendo a bostezar - Me siento como si nada... bueno, a excepción de esta cortadita en la frente.

- Por lo visto el vidrio salió más afectado, Taichi tiene la cabeza muy dura - agregó Yamato.

El joven del Valor no hizo caso a esos comentarios; de manera sobrenatural sintió que la música entraba por sus orejas, tuvo deseos de cantar, pero no cualquier cosa. Sonrió al hallar la canción ideal, siempre fue muy ingenioso.

- ¿No les parece que hay mucho silencio?... está bien, como siguen asustados por lo del choque, los animaré con mi canto: ++ Jyou, Jyou, Jyou en carretera; manejando va, ¡ahahahahah!, y ¡choca contra el poste!, ¡Choca contra el..!

Jyou se orilló por uno de los extremos de la pista de cemento, frenó bruscamente y tomó con histeria a Taichi del cuello.

- Una "cancioncita" más, Yagami, y te bajo del auto.

- Oye, ¿Qué no tienes sentido del humor?, estaba tratando de animarte.

- Pásate a la parte trasera antes de que me enoje.

Taichi tragó saliva asustado. Nadie en la historia de los niños elegidos había visto al joven de lentes tan amenazante. El pelos parados obedeció.

- ¿Quién irá al frente? - preguntó Jyou.

- Yo no, gracias - se adelantó a decir Koushiro - El asiento del copiloto es el "asiento de la muerte", si tenemos otro accidente tendré menos probabilidades de seguir vivo... digo, sin ofender.

- Pasaré al frente - dijo Yamato.

- ¡No, déjenme a mí! - pidió Jun, juntando las manos - por favor.

- ¿Para qué quieres?

- Es que... bueno...

Jun Motomiya comenzó a decir muchas incoherencias y al final la dejaron subir al lado de Jyou, nadie sabía porqué se había entercado en hacer eso.

Poco a poco Kido aumentaba la velocidad, se veía más confiado. Todos estaban menos presionados y más optimistas... Sin embargo...

- ¿No hay algo ahí? - preguntó Jyou, al notar algo raro a lo lejos /donde apenas alcanzaba a ver/,

- Seguro que es un espejismo - dijo Jun.

Nadie volvió a mencionar el asunto, debieron hacerlo, ya que resultó ser un vidrio que agujeró una llanta (vaya espejismo, ¿verdad?). Por fortuna pudieron parar sin que pasara nada grave.

- Creo que voy a enloquecer - dijo Jyou - ¡Por qué todo tiene que pasar el mismo día!... seguro me levanté con el pie izquierdo o algo así.

- Vamos, no seas supersticioso, Jyou, seguro hay un neumático de repuesto.

- En efecto, aquí está - mostró Koushiro, el cuello le seguía doliendo pero al menos ya veía todo muy bien - Por cierto, ¿Alguien sabe cómo ponerlo?

Volvió el silencio... no sabían.

- No puede ser tan complicado, he visto a papá hacerlo varias veces - dijo Jun - usan un gato y una cosa en forma de cruz.

- Cruceta - corrigió Yamato - se llama "cruceta"

- Ahhhh.

- Pues ya que ustedes parecen saber tanto de eso, cambien la llanta - ordenó Yagami, sentándose en el suelo.

- ¡Parásito! - regañó Jun - ¿Cómo puedes ordenarle algo a una dama?.

La chica lucía indignada.

- Yo les daré instrucciones y ustedes me obedecerán, ¿entendido? - Jun se oía firme - exceptuando por nuestro herido, que se siente mal del cuello.

Koushiro sonrió satisfecho; Taichi estuvo a punto de replicar que a él le dolía la cortada, pero se contuvo. No sabía que peleaba, normalmente le gustaba sentirse útil. Entre los tres, y con mandatos de la mujercita, lograron cambiar la llanta. Por lo visto la ingenuidad de Motomiya no era en todos los ámbitos.

- ¡Genial, Jun, eres buena instructora! - admitió Taichi, estaba bien cochino porque había hecho el trabajo sucio.

- ¿Lo creen? - ella se sonrojó.

- Sí - dijo Ishida, algo seco, pero eso fue suficiente para derretir a la joven.

- Estoy agotadísimo y tengo sueño, acabemos con esto de una buena vez - dijo un irritado Jyou.

- Está prohibido tener sueño para el conductor. Sé perseverante, quedan 20 kilómetros.

- De acuerdo.

Esto ya se estaba haciendo eterno; poco a poco los maltratados chicos vislumbraron las luces de la ciudad. Sus caras se alegraron, aunque la emoción no duró mucho, con pesar miraron a un oficial de tránsito, que les hizo una seña para que se detuvieran.

- ¡No puede ser, me van a multar!, pero si no he cometido ninguna infracción.

- Vas muy lento, a lo mejor es por eso - recordó Yamato.

Con miedo vieron al oficial acercarse, ¡Seguro que le pediría a Jyou su licencia!, y por supuesto que no poseía dicho instrumento. Tocó la ventanilla y Kido bajó el vidrio.

- Buenas noches. Necesito Su identificación, licencia y matrícula de auto.

- ¡Oficial, le juro que no fue mi culpa! - se apresuró a decir Jyou - quizá iba demasiado lento, lo sé, pero ¡Todo es por una razón!

- Aún no le he dicho nada.

- ¡Pero quiero expresarme!, en verdad lo lamento... aunque insisto, necesitaba ir a esta velocidad, se lo juro.

"Jyou se ve desesperado" pensó Yamato.

- ¿Y cuál era su razón? - indagó el tránsito, muy divertido.

- Verá, las cosas no son lo que parece... el coche es de mi... tío, y, pues... necesito...

- Necesita llevarme al hospital - mintió Jun; su vientre se había agigantado de manera sorprendente - es que... es que, ¡Voy a dar a luz! - gritó.

A Taichi casi se le escapa la carcajada al ver que Jun Motomiya se había metido no sé que cosa bajo la blusa, sí parecía estar encinta. Koushiro y Yamato se miraron admirados y trataron de fingir preocupación.

- Mi amor, no perdamos tiempo... ahhh, los dolores de parto - fingió.

- ¿Se da cuenta?, mi esposa necesita un doctor - dijo Jyou.

- ¡Pero si tú no eres mi esposo! - rugió Jun, volteando hacia Yamato - ¿Verdad, Yamato querido?

- .... - Yamato no contestó.

El policía del tráfico sonrió.

- Si llevan prisa, ¿Por qué van tan lento?

- Este...

- Es que me mareo si va de prisa - excusó la mujer - es mejor ir con calma, ¿verdad querido?

- Como digas, Jun - respondió Yamato con risita nerviosa.

El tránsito sonrió:

- Pues no les quito más tiempo, conste que yo sólo quería hacerles una encuesta nacional para conductores.

"¿Qué?, ¡¿Tanto espectáculo para algo que ni siquiera era una multa!?" reflexionó Koushiro.

Jyou subió el vidrio, en cuanto quedaron encerrados arrancó a toda velocidad, los demás soltaron la risa.

- Este ha sido un día único - opinó Taichi - Hey, Jyou, creo que ya sé porqué Iori tiene ahora la sinceridad, has aprendido a mentir, jajajajaja, ¡Genial!

- No le veo la gracia - dijo el miope.

- Ahora comprendo los extremos a los que nos puede llevar la desesperación. - opinó Koushiro.

Jun sacó de su cuerpo la bolsa con las compras de los ingredientes para las galletas de la señora Izumi.

- Lo mejor de todo fue nuestra actuación como esposos - le dijo Jun a Yamato.

El día había acabado. Jyou Kido dejó a sus amigos en un parque cercano, se despidió de ellos.

- Espero no se enojen sus padres - dijo.

- Es lo de menos - respondió Koushiro - El que va a matarte es Shuu.

- No importa, al menos he descubierto lo que es la libertad... un infierno de responsabilidad mezclada con experiencia.

Y se separaron.

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Final definitivo
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Notas Finales: Aquí acaba otro fanfic cómico, los he de traer de novedad porque he escrito varios últimamente, pero bueno, disfruto mucho hacerlos, libero tensión.
En cuanto a lo que pasó en el fic, pues creo que está algo distorsionado con lo que sucedió en la realidad, pero es el chiste de parodiar; lo que sí es verdad es el recuerdo de mi hermano cantando "Criss, Criss, Criss en la ciudad manejando va, ¡choca contra el poste!... etc", al ingrato le agradaba ponerme nerviosa, gracias al cielo nunca he tenido un accidente /Aprendí a manejar hace mucho tiempo, pero remembré momentos cumbres, como cuando mi llanta murió y cosas por el estilo/.

Lamento no haber puesto a Izumi manejando, pensaba hacerlo, pero como yo juego más o menos el rol de Koushiro en este fanfic y esa vez me quedé sin manejar... lo plasmé tal como pasó (yo creo que tanto Kou, como Jun, lo hubieran hecho bien). Al menos todos los chicos le ayudaron a Jyou de varias maneras a lograr regresarlos con vida a pesar de ligero choque.
En cuanto a la desaparición de Shuu y a lo que pasó con él y el papá de Sora, es un secreto que queda a su imaginación... (ahhh, la pereza).

Por favor, no se olviden del Review, quiero saber qué opinan de esta locura de escrito...

¡Gracias por leer!,

hasta pronto

Atte. CieloCriss