bueno... esta es mi segunda historia... (no termine la primera pero continuare a ambas)... estrañamente se me ocurrio mientras veia kill bill y no pude esperar a subirla.

primero:olvidense todo lo de kung fu pada... aqui tigresa nunca fue adoptada por shifu y tai lung no se comporto como niñito mimado que no le cumplen el capricho al no ser el guerrero dragon... XD... asi que aqui el es bueno y forma parte de los cinco furiosos, es el mejor amigo de po y es igual de inmaduro y bromista que mono y mantis.

segundo: no tengo nada mas que decir solo... KUNG FU PANDA NO ME PERTENECE Y BLA BLA... ya conocen el resto... espero les guste lo que a mi transtornada cabeza se le ocurrio. XD

Capitulo_1.

La noche había caído, pero esta era especialmente más oscura de lo normal. No había luna y si hubiera estaría oculta por las gruesas nubes que ocultaban las estrellas.

En el tejado de una casa se encontraba, agazapada, una felina de ojos carmín. Unos ojos de color idéntico a la sangre que tanta veces había derramado sea por placer, necesidad o una orden.

Traía puesto lo mismo que en todas las misiones, unos pantalones y camisetas ajustados al cuerpo que le permitían mayor movimiento en batalla y una mascara que le cubría la mitad del rostro, todo de color negro. En su espalda tenia bien sujeta la espada que la había acompañado desde niña, una Odachi con su nombre grabado en el mango y en su cintura tenia atada una bolsita de tela con unos cuantos shuriken y kunais que seguramente utilizaría luego.

Mientras esperaba a que su "querido" compañero le de la señal, se quito la mascara dejando que la suave brisa chocara con su rostro y se sentó a meditar en posición del loto recordando, una vez mas, su vida.

No siempre había sido así, pero era ella y era su naturaleza, todavía se acordaba como había sido el orfanato, como la habían insultado, temido y apartado, ellos las convirtieron en lo que era. Su vida pasaba por su cabeza asta aquel día donde ni siquiera ella supo por que lo hizo…

Flash back

En el orfanato de bao gu una pequeña tigresa se encontraba sentada en la cima de un árbol, escapando de las burlas de sus compañeros, observando como se ocultaba el sol en el horizonte dando por finalizado un día mas de su infernal estadía en el orfanato.

-hey, monstruo… ¿Cómo te subiste ahí?- escucho preguntar una voz a sus espaldas pero no le hizo caso.

Sus ojitos se llenaban de lágrimas al recordar todo lo que le decían en ese lugar. Los niños no querían jugar con ella y la apartaban, pero ¿Qué podía hacer ella? Tenia su fuerza pero si la utilizaba en contra de alguno, solo se convertiría en lo que no quería, un monstruo.

Un golpe en su cabeza la saco de sus pensamientos. Rápidamente se llevo una de sus patas y se toco el lugar donde sintió ese golpe. No lo podía creer, tenía sangre. Los niños, al ver que ella no contestaba a sus burlas, le golpeado con una piedra.

Todo rastro de tristeza la abandono, dejando solo enojo, un enojo muy peligroso y extraño para una simple niña de cinco años.

Se paro en la rama salto de espaldas cayendo agazapada frente al pequeño jabalí que le había tirado la piedra, sorprendiendo al pequeño.

-que pasa… ¿te comieron la lengua?- pregunto burlona enderezándose frente al sorprendido niño.

-yo… yo…- el niño tartamudeaba, ella nunca respondía a las agresiones verbales y no pensó que seccionara.

Tigresa sonrió mostrando sus pequeños, pero afilados colmillos. Aquel niño temía doce años y ella cinco, pero le temía. Temía su reacción y temía ser golpeado o lastimado. ¿Qué? ¿acaso esperaba que dejara que me lastimen? Pensó tigresa retrocediendo un paso.

-eso pensé- dijo con burla y se dio vuelta para volver a su lugar, pero no se espero lo que escucho.

-ya veo por que ni su madre la quería- murmuro para si mismo el niño sin contar que el desarrollado oído de la pequeña felina lo escuchara.

Esa fue la gota que derramo al vaso. Le podían decir lo que quiera menos meterse con su madre. Sus ojos carmín brillaron de forma extraña y antes de que se diera cuenta ya estaba a centímetros del niño.

-con mi madre no te metas- rugió tigresa poniendo la piel de gallina a todos lo que la escucharon.

Ni ella ni el jabalí vieron venir el zarpazo que le pego en la cara. Tigresa al ver al niño en el suelo, un profundo miedo la invadió, no podía creer lo que había echo.

Sin dudarlo dos veces, salto por la reja de la entrada y corrió. Corrió como nunca asta que ya a varios kilómetros de distancia, ya cansada, se quedo dormida.

A los pocos días de escapar se encontró con shan, un lobo blanco que la llevo asta su "casa", como decía. Con el tiempo se dio cuenta que aquel lobo no era bueno, trataba mal a todos, menos a ella. Siempre la había tratado como si de su hija se tratase, le dio hasta cariño, pero al observar entre las puertas pudo ver que incluso lastimaba a algunos pero por alguna razón nunca le importo el preguntarle porque.

Con el tiempo el le enseño a pelear y a manejar diversas armas. Ella con sus nueve años ya sabia mas de artes marciales y armas que todos los adultos del lugar e incluso llegaba a intimidar a algunos cuando se enojaba.

Ya tenía doce años y a su edad era mejor que cualquier adulto en artes marciales y sabia manejar con maestría todo tipo de armas. Esa noche, no se acordaba donde había dejado su tan querida Odachi y entro a buscarla en el salón de entrenamiento del lugar.

Cuando entro, no le agrado lo que vio, un leopardo negro tenia su espada y "entrenaba" ridículamente con ella.

-hey… esa es mi espada- dijo con el tono mas frió que pudo. Odiaba que cualquier desconocido tocara su espada.

-¿y que hace una niña de diez años con un arma que no sabe ni para que sirve?- pregunto con burla el leopardo.

-para tu información… tengo doce- dijo un poco ofendida.

-¿y cual es la diferencia? Yo también y no soy tan pequeño- le dijo el leopardo con un sonrisa. el leopardo tenia la misma edad pero era almeno una cabeza mas alto.

Desde detrás de la puerta shan observaba, con atención como su hija y mas preciada "luchadora" defendia su tan preciada odachi que el le habia regalado. Estaba a punto de entrar cuando escucho la "conversación" y decidió espiar. Nunca había visto talento igual al de su hija hasta a el se le ponía los pelos de punta cuando hacían enojar a esa niña de doce años.

-¿quieres saber la deferencia?- pregunto con una sonrisa maliciosa. El leopardo solo sonrió y asintió.

Tigresa salto en el aire y de una patada tiro al leopardo y le quito su espada. El leopardo quedo impresionado, esa niña tenia su edad pero estaba a niveles mas altos.

-la diferencia es… que yo se usar esto- dijo tigresa y desenvaino la espada para luego hacer unos movimientos rápidos con ella y quedar apuntando al cuello de su "enemigo" como ella lo veía.

-soy yuan- dijo el leopardo extendiendo su pata desde el piso -y... una corresccion la odachi va en la cintura... es mas facil de desenvainar ací- dijo con arrogancia.

-soy tigresa- dijo, se aparto y envaino de nuevo su espada - y... solo los inutiles la usan en la cintura... es lo mismo ¿Quién te mando aquí?-.

-shan- dijo mientras se levantaba y se sacudía el polvo de su pantalón y su chaleco marrón –me llamo para una misión-.

-¿misión?- pregunto confundida tigresa.

-si, la misión, ya están en edad para ingresar a la organización- dio shan mientras entraba por la puerta.

-y… ¿de quien nos encargamos primero?- dijo yuan. Tigresa simplemente no entendía que se referían ¿encargar? Siempre supo que eso era una organización y que no era nada bueno pero nunca le importo preguntar.

-¿encargar?- pregunto inconscientemente tigresa.

-si, encargar, exterminar, matar, ¿Qué no lo sabias?...- pregunto yuan con el poco tacto que tenia pero se cayo ante la mirada amenazadora de shan –ohh… no sabias- dijo en modo de disculpas.

-espéranos afuera, yo tengo que hablar con, mi hija- dijo shan.

Yuan se impresiono. ¿Su hija? Pero no dijo nada y solo salio.

-¿COMO QUE MATAR?- grito tigresa cuando estuvieron solos con shan.

-te entrene para eso… deverias haberlo sabido.-

-SABIA QUE ME ENTRENABAS PARA ALGO PERO NO TE PREGUNTE PORQUE CREÍ QUE ME LO EXPLICARÍAS ALGÚN DÍA NO QUE VENDRÍAS Y ME LO DIRÍAS COMO SI DE CAZAR MARIPOSAS SE TRATARA- grito desesperada.

-eras una niña… pero creciste... y aqui el matar es como casar mariposas- dijo shan.

-pero... y si no puedo... y si me tiembla el pulso... no pienso parecer debil- dijo tigresa cruzándose de brazos.

"con que eso le preocupa a mi pequeña" penso shan.

-tigresa... - dijo pensativo -no es solo tu nombre... eres un tigre de bengala. pequeña tu eres fuerte y se que podras, no por nada te entrene todos estos años- termino de decir. y la miro seriamente.

Tigresa sabia que, si la miraba así hablaba en serio, y no había nada que hacer en contra.

-esta bien…- dijo resignada. Si shan le encomendaba esa misión era porque sabia que seria capas de cumplirla.

-bien, iras con yuan, mas tarde te daré los detalles- dijo y acto seguido salio.

-¿que?- gritaron yuan que estaba escuchando desde la puerta y tigresa también.

shan no dijo nada, solo sonrio y se fue. tigresa agarro a yuan por el cuello de la remera que trai y casi lo ahorca.

-si no quieres morir solo sigue esta regla... yo mando y tu obedeces- dijo para tirarlo al piso y luego irse.

yuan solo asintio le daba miedo contradecirla, y no era el único, pero también le divertía.

Al principio cuando le dijeron su misión llego a pensar que no seria capas, pero cuando llegaron de noche al lugar con yuan esos nervios fueron sustituidos por ansias. No podía creer lo mucho que disfruto esa misión, lo cual solo le dieron la razón a las palabras de shan. "era una acecina por naturaleza" y no pensaba contradecirlo.

Al crecer fue recibiendo muchas mas misiones unas difíciles otras no, pero siempre acompañada de yuan, quien se convirtió en su amigo, y todas las cumplía con autosuficiencia e incluso se divertía a veces con el hecho de que siempre tenia que salvarle el pellejo a yuan. Pero algo en ella cambio, se fue asiendo mas seria y distante y ni siquiera shan, a quien quería como padre lograba ablandarle el corazón al principio shan se arrepentía de meterla en todo el asunto ya que qieria volver a ver la misma sonrisa que cuando era pequeña pero con el tiempo se convenció que el error estaba echo y no podía remediarlo.

Fin flash back

Tigresa sonrió con melancolía. Tenia veinte años y ya era la felina mas temida de toda china, pero no conocían quien era en realidad ya que siempre que se la veía tenia puesta su mascara. No le desagradaba, todo lo contrario. Nació para eso… o eso creía ella.

-ponte la mascar- le interrumpió una voz a sus espaldas.

Tigresa se sobresalto un poco pero mantuvo la compostura y se coloco la mascara tal como yuan dijo.

-¿desde cuando me das ordenes?- pregunto con un poco de burla tigresa.

-solo fue una sugerencia dentro de cinco minutos sale tu desafortunada presa de su casa- dijo yuan.

-¿desafortunada presa? No estamos de caza y… ¿que? ¿desarrollaste la lastima?- dijo divertida tigresa.

-cualquiera desarrolla lastima cuando sabe que alguien esta por caer en tus garras- dijo yuan con una sonrisa arrogante.

-vamos, no es como si los hiciera sufrir mucho- se burlo tigresa.

-si tu lo dices… solo te digo que, aveses "juegas" un poco antes de darles fin... y mira alli sale- yuan se adelanto y se tiro del tejado cayendo silenciosamente sobre el suelo.

Tigresa sonrió, ese leopardo era como su hermano. Solo salto del tejado y lo detuvo antes de que avanzara y saco una kunai de su bolsita.

-no quiero pelear, solo lanza esto y vamonos de aquí- dijo tigresa pasando la kunai.

-no lo puedo creer… la acecina despiadada de china no quiere pelear... ¿que paso? ¿mis palabras te hirieron?- dramatizo yuan.

-deja yo lo hago- dijo tigresa y sin siquiera apuntar lanzo la kunai que le atravesó el corazón a su "presa" como la llamaba yuan - a mi no me heriste... es mas... sabes que lo disfruto- dijo tigresa dandose media vuelta con un sonrisa maliciosa.

-esta loca- dijo yuan aun sorprendido -ni siquiera apuntaste ¿cuanto te juego que sigue vivo?- pregunto yuan.

-revisalo si quieres... no seran mis huellas las que queden- dijo tigresa.

yuan se dio vuelta y... efectivamente el sujeto estaba tirado en el piso "¿pero que rayos?... estamos a cien metros..." pensó.

-ya vamonos- dijo tigresa un poco pensativa. De repente le había venido un presentimiento, no era bueno ni malo, solo era una sensación extraña.

Ninguno volvió a hablar y se dirigieron asta "la guarida" a descansar. Al llegar después de una que otra pelea por algún comentario de yuan, una que otra kunai volando y una reprimenda de shan se fueron a dormir como los ageles que no eran.

EN EL VALLE DE LA PAZ…

El sol se asomaba por los horizontes y empezaba un nuevo lunes en la vida de todos.

El gong sonó anunciando la hora de despertarse.

-buenos días alumnos- saludo shifu desde el principio del pasillo.

-buenos días maestro- saludaron todos al unísono.

-que alguien despierte al panda y vallan a desayunar- dijo y luego se fue a meditar.

Mono, mantis, víbora y grulla miraron a tai lung y sonrieron. A el siempre se le ocurrían las bromas mas divertidas para despertar al panda.

En un cerrar y abrir de ojos tai lung ya estaba en la puerta de la habitación de po con las "herramientas" para despertarlo.

-yo… los espero en la cocina- dijo víbora con una sonrisa, no estaba en sus planes participar en las bromas infantiles de los chicos.

-vamos chicos, apresúrense- dijo tai lung.

-po debe estar durmiendo todavía- dijo grulla.

-si, pero mejor nos apuramos- dijo mono.

-¿Cuál es el plan?- dijo mantis a tai lung viendo que tenía unas sogas y un frasco de salsa picante.

-ya verán- dijo con una sonrisa.

Los cuatro chicos entraron a hurtadillas en la habitacion de po, y sin que este se diera cuenta tai lung ato los brazos de po para que este no los pudiera utilizar.

-¿quien hace los honores?- pregunto divertido.

-yo- dijo mono adivinando lo que seguía.

Mono tomo el frasco y le echo el picante y la boca y la nariz a po. Este solo se revolvió un poco arrugando la nariz.

Los demás trataban de no reír a carcajadas por las muecas del panda. Hasta que a mono, accidentalmente, se le cayo todo el picante en la cara de po, quien, alarmado, se despertó y salio de un salto de la cama.

-ahhhhhh- gritaba por el picante mientras los demás se carcajeaban.

-creo que despertó- dijo divertido tai lung –ya esta… haber te desato los brazos-.

-se pasaron con esta...- se quejo po mientras agarraba un baso de la mesita de noche y se bebía toda el agua que tenia.

-no negaras que fue divertido- dijo mantis desde el hombro de mono.

-si… debiste ver tu cara- se burlo grulla.

-chicos mejor vamos que sino víbora se va a enojar- dijo tai lung y todos tragaron saliva, víbora podría ser muy amable pero no cuando se enojaba.

-si vamos- dijo po un poco pensativo.

Todos salieron mono tai lung que retuvo a po en la salida.

-¿te encuentras bien panda?- pregunto. Desde hace tiempo que eran los mejores amigos.

-si es solo… nada vayamos antes de que víbora nos ahorque- dijo algo divertido pero la verdad era que hace semanas que lo perseguía un sueño bastante raro.

tai lung hizo un mueca -¿te gusta una chica?- pregunto con un sonrisa picara.

-no seas bobo... como si conociera muchas- dijo po con una carcajada.

tai lung estaba por contestar pero una vibora un poco enojada grito desde la cocina.

-VENGAN A DESAYUNAR... O VOY YO Y LOS TRAIGO- grito.

-no ya vamos- dijeron al unisono y tragaron grueso.

cuando llegaron a la cocina todos estaban desayunando ya y había dos platos con fideos esperándolos en la mesa.

-¿tu cocinaste?- le pregunto po a vibora quien solo asintio.

-¿sabes cocinar?- pregunto tai lung con cara de desconfianza.

-ja ja que gracioso- dijo grulla defendiendo a vibora.

-oh perdóneme usted por ofender a su amado novia- dramatiza tai lung. No era secreto que grulla y víbora salían desde hace tres meses pero a ninguno de los dos les gustaba las burlas.

-ya cállate gatito- dijo víbora amenazadoramente con un siseo.

-no me digas gatito- dijo tai lung con cara de cachorro.

-chicos... no peleen- dijo mono.

-si... al menos no aquí- termino la frase mantis.

-ya vasta chicos- dijo po interponiéndose entre víbora y tai lung -vamos a entrenar que se hace tarde-.

todos miraron a po con la boca abierta con pensamientos como "¿el panda quiere entrenar?"

-¿po estas enfermo?- pregunto grulla.

-no solo que shifu dijo que me pondría a dieta si llegaba tarde a los entrenamientos- dijo provocando que todos soltaran una carcajada.

P.D: dejen reviews y comente lo que les parecio este primer capitulo... acepto criticas, consejos, amenazas etc XD