Declaimer: Los personajes utilizados en esta historia no me pertenecen (a excepción de algunos cuantos que aparecerán con forme la historia se desarrolle) estos son propiedad de Rumiko Takahashi. Esta historia es creada sin fines de lucro y con la única finalidad de entretener a los lectores y a mi claro n_n…

Flores de Cerezo: El corazón de Midoriko.

Capitulo 1 El lugar de los recuerdos

Era una tarde otoñal en la entonces época Sengoku, el sol se posaba imponente en aquel hermoso crepúsculo teñido en diversas tonalidades rosas y naranjas, abrazaba el verdor del bosque con sus últimos rayos de luz antes de dar paso a la oscura noche. Un grupo de cuatro integrantes marchaba sin descanso a través de un olvidado sendero que subía por una empinada colina, mientras una enérgica pequeña divisaba a lo lejos los que parecían ser los paredones de una gran aldea...

– Mire señor Jaken, una aldea! – exclamo vivaz una pequeña de negra y brillante cabellera –.

– Es… la aldea de los exterminadores… – masculló sorprendido el pequeño youkai de piel verde al reconocer aquel abandonado lugar – Amo Sesshomaru… – Susurró para sí mientras a hurtadillas observaba con preocupación a aquel majestuoso Daiyoukai de cabellos platinados que los acompañaba –.

– Señor Jaken?, ocurre algo? – preguntó curiosa la pequeña niña al ver la expresión ausente del pequeño youkai sapo que caminaba a su lado y rompiendo así el hilo de sus pensamientos –.

– Que? no Rin, no ocurre nada – respondió Jaken aun con una chispa de preocupación en su mirada –

Los cuatro viajeros continuaron su trayecto acercándose cada vez más a aquella aldea que se dibujaba a lo lejos, en un intento por apaciguar sus dudas, el pequeño youkai Jaken se acercó a su amo hablando en voz baja.

– Amo Sesshomaru… – Vaciló nervioso – Acaso usted?... – Inmediatamente fue interrumpido por una atona, profunda y masculina voz –

– No te confundas Jaken – Inquirió hosco el imponente daiyoukai – Puedo percibir el repugnante hedor de Naraku cerca –

– S-si amo bonito, perdone mi insolencia, no fue mi intención… – El pequeño youkai se encogió de hombros y cerro fuertemente sus prominentes y saltones ojos esperando alguna aprensión física proveniente del imponente Lord Sesshomaru, sin embargo, este último se limitó a mirarlo por el rabillo del ojo y continuo con su andar dejando atrás a un muy asustado Jaken – Eh? Amo bonito espéreme, no me deje aquí! – Suplicó el pequeño Jaken al abrir los ojos y percatarse de que su amo se había alejado una distancia considerable dejándolo rezagado –

El sol se había ocultado, dejando a su paso un fino manto estrellado que se extendía a lo largo y ancho del oscuro cielo nocturno, caminaban en silencio, en aquella calma solo se escuchaba el sonido de sus pasos haciendo crujir una y otra vez las hojas secas que alguna vez adornaron la copa de algún árbol y que ahora cubrían todo el suelo del bosque. En ese momento se encontraban ya en las afueras de aquella desolada aldea, pero, su andar se vio interrumpido cuando el sonido de una voz quebró el silencio.

– Ah! Estoy realmente cansada – Se quejó la pequeña dejando escapar un gran bostezo y tallando afanosamente sus grandes y hermosos ojos marrones – Señor Sesshomaru, podríamos descansar? – Pregunto al daiyoukai dedicándole una enternecedora mirada de suplica –

– Ah, pero que molesta eres niña! – Exclamó Jaken ante la petición de la pequeña – Deberías dejar de quejarte, el amo Sesshomaru no tiene tiempo para esas tonterías de humanos – Parloteaba Jaken, bañado en suficiencia –

– Ya cállate Jaken! – Le ordenó Sesshomaru con evidente exasperación mientras le propinaba un fuerte golpe en la cabeza, dejándole para su mala suerte, un prominente chichón que lo hizo caer al suelo en donde permaneció unos minutos claramente aturdido y consiente a medias – Tu voz es molesta... Pasaremos la noche aquí –

Dicho esto, el joven de cabellos platinados viró con elegancia para después alejarse algunos metros de sus acompañantes y así tumbarse en las raíces de un majestuoso árbol que se encontraba cubierto por un inmaculado follaje verde, mientras tanto, la pequeña Rin intentaba hacer reaccionar a su gruñón amigo youkai, Jaken, quien aun se encontraba en el suelo debido al golpe recibido.

– Amo bonito, porque..? – Balbuceaba Jaken con lagrimitas en los ojos mientras se ponía de pie con ayuda de la pequeña Rin –

– Se encuentra bien señor Jaken? – Cuestiono la pequeña niña con un dejo de preocupación mientras observaba al mal aventurado Jaken que se encontraba ya en pie sobándose el chichón con la mano – Vamos señor Jaken, vallamos a dormir – Lo tomó del brazo dedicándole a su querido youkai Jaken una enorme y perfecta sonrisa llena de alegría al notar que este se encontraba en perfectas condiciones –

La brisa otoñal rápidamente se hizo presente, meciendo al compas del viento los negros y lustrosos cabellos de la niña, repentinamente, un escalofrió recorrió su delicada espalda haciendo que se estremeciera, justo en ese momento recordó las finas mantas que el poderoso Lord Sesshomaru le había obsequiado unas semanas atrás para que pudiera abrigarse cuando el crudo invierno azotara, entonces, se acercó a su fiel mascota ah-un quien las resguardaba en una caja que cargaba sobre su lomo y rápidamente sacó 2, una para ella y otra para jaken.

– Buenas noches señor Sesshomaru, buenas noches señor Jaken – Mascullo la pequeña Rin entre bostezos mientras se envolvía en las finas telas y se acurrucaba al costado de su mascota ah-un –

– Ya duérmete niña! – Gruño molesto el pequeño youkai de piel verde mientras se remolineaba sobre un bulto de hojas, buscando la posición más cómoda para dormir –.

Los minutos trascurrieron cuan suspiro y nuevamente el silencio hiso eco en aquel apacible lugar, ciertamente era una hermosa noche, había algo peculiar en el ambiente y eso no pasaría desapercibido por el poderoso Lord Sesshomaru. Ahí, debajo de aquel enorme árbol se encontraba el, admirando la belleza del vasto cielo nocturno que los cobijaba, posó su mirada en la blanquecina esfera que lo bañaba con su fina luz pálida, la luna llena, aquella luna que le traía tantos recuerdos… Recuerdos que detestaba.

Estupideces – Se repitió a si mismo mentalmente con incipiente fastidio al tiempo que cerraba sus gélidos e inescrutables ojos de oro derretido –

El permanecía ahí, inamovible, absorto en sus pensamientos, mantenía los ojos cerrados y su rostro era una máscara inmutable que parecía labrada en mármol, pero repentinamente sus músculos se tensaron y sus sentidos se agudizaron al percibir una extraña energía que comenzaba a saturar el ambiente, sin embargo, no se movió, no hubo reacción alguna de su parte, permaneció en el mismo sitio dejándose envolver por aquella calidez que lentamente lo embargaba, automáticamente su cuerpo reconoció aquella esencia y se aferró ferozmente a ella, era embriagadora, tan reconfortante, tan sublime, era como… como ella, en su mente se dibujó la vivida imagen de un recuerdo, la silueta de una mujer alejándose… Inspiro hondo como tratando de desterrar aquellos pensamientos pero en ese instante, su nariz capto un aroma conocido, un delicado perfume casi cítrico, ese perfume que permanecía grabado en su memoria, olía a… Entonces abrió sus dorados ojos y ahí estaba, sobre su pierna se posaba una pequeña y delicada flor rosada, una flor de cerezo, sin embargo, era algo totalmente ilógico ya que aquella hermosa flor solo florecía en primavera, la miró detenidamente por algunos segundos y algo centelleo en su mirada, algo indescifrable… El aroma se había intensificado y su fino olfato se encontraba impregnado de aquella exquisita fragancia, alzó su mirada con mesura, posándola en el follaje de aquel monumental árbol que se posaba imponente sobre él y lo que vio lo dejo atónito, aquel árbol que hacía apenas unos instantes era una maraña de ramas y hojas verdes, se había convertido en una hermosa nube rosa compuesta por cientos de pequeñas flores que se ondeaban al aire llenándolo con su aroma, miró aquella escena tan familiar por apenas unos segundos y bajo nuevamente la mirada dirigiéndola una vez más hacia la pequeña flor que permanecía sobre su pierna, una de las comisuras de sus pálidos labios se curvo en una triste y casi imperceptible sonrisa, algo que definitivamente no cuadraba en el rostro de aquel adusto y frio Lord. Inmediatamente recobro aquella mascara de serenidad con la que habitualmente se pavoneaba y rápidamente se incorporo con un ágil movimiento mientras escudriñaba los alrededores en busca de algún potencial peligro que asechara a sus acompañantes, sin embargo, al no percibir amenaza alguna, se echó a andar hacia aquel lugar que por cientos de años había evitado y que ahora lo estaba llamando…

Fin del capitulo

Hola hola ! Espero que haya sido de su agrado ese pequeño capitulo que es apenas el comienzo de una alocada idea que me vino a la mente un día que no tenía nada que hacer jaja!.. Este es mi primer fic como tal y estoy abierta a cualquier tipo de comentario y sugerencia porque eso es lo que nos ayuda a mejorar nuestro trabajo, (estoy aprendiendo xP)… Si tienen dudas o algo, con confianza! Y pues nada, les mando besos y nos vemos en el próximo capítulo! Espero sus reviews…