veintiséis

Sherlock aún lleva esencia de beta sintética. John está agradecido de que su propio olor no haya cambiado mucho, aunque los clérigos beta ni siquiera lo iban a notar.

Mycroft deja de enviarles misiones y no intenta contactar con ellos más, pero Sherlock cuenta eso como un regalo. John medio espera una declaración de su excomunión cada vez que un halcón golpea la ventana.

Intentan no tocarse en público, pero de todos modos nadie está mirando.


John sube las escaleras mientras da vueltas al correo. Sherlock está tirado en el sofá, absorto en algún texto alquímico.

- Un paquete para ti – dice John, dejando la caja en la mesa de la cocina.

- ¿Es el diente de dragón? - pregunta Sherlock sin ni siquiera mirar.

- ¿Me va a explotar en la cara si lo abro?

John no necesita mirarlo para saber que ha puesto los ojos en blanco.

- Sinceramente, John. Eso solo fue una vez.

John saca un cuchillo de su cinturón y abre con él la caja.

- Sí, es el diente de dragón – exclama sobre su hombro mientras examina el resto del correo.

Se da la vuelta.

- ¿Billetes de aeronave?

- Oh – Sherlock se rasca la nuca y sigue leyendo el libro – Mm, sí. Vamos a Juno la semana que viene.


John nunca le contó a nadie lo que pasó en Juno.

Pero Sherlock debe de sentirlo porque se mantiene cerca y no vagabundea para mirar la calle de los vendedores ofreciendo esas cosas inútiles que John tiene siempre que decirle que deje en su sitio. Arrastra a John hasta la Universidad de Sage, en busca de cualquier libro especializado, que lee vorazmente con el brazo apretado contra el costado de John. Este mira un folleto de fabricantes de armas.

Sin embargo, la verdadera razón por la que están allí, es por la nueva vara de Sherlock.


Hace sol y el suficiente calor para que John solo lleve su armadura de cuero, con la lanza atada a la espalda. La famosa tallista Belladonna vive en un tranquilo rincón de Juno con un retorcido sauce cubriendo el techo de su casa. John descubre un nido en las vigas del porche cuando llaman a la puerta. Un gorrión alza el vuelo y las alas se abren paso a través de las ramas con mechones de hojas del sauce.

La puerta se desliza para abrirse y un adolescente les ofrece entrar. Le pide a John que deje la lanza en la entrada y les dice que esperen antes de que desaparezca dentro de la casa.

Sherlock mira alrededor a las famosas varitas de madera retorcida y las varas amontonadas en las paredes. John mira a Sherlock. Ambos están sonriendo.

- Por aquí, por favor – dice el aprendiz. Una mujer pasa junto a ellos en el pasillo bien iluminado. Tras un momento, pone una mano en el hombro de John y los dos se vuelven.

- ¿John? - pregunta ella.

John la reconoce con una sonrisa.

- Selena.

- ¡Han pasado años! - exclama, devolviéndole la sonrisa. Mira a Sherlock y extiende la mano - ¿Y tú debes de ser Sherlock Holmes? Es un honor conocerte.

Sherlock considera su mano un momento antes de estrecharla.

- Un placer.

- Dicen que eres un prodigio – dice ella – Al menos es lo que he oído. Quiero decir, si Lighthalzen existe aún es por eso – se aclara la garganta y sonríe nerviosa – Belladonna es mi abuela. Espero que encuentres satisfactorio su trabajo.

- Seguro que si – dice Sherlock.

- Espera un momento – dice ella y desaparece en una de las habitaciones.

John mira a Sherlock y murmura:

- Tienes una fan.

- ¿Celoso? - responde Sherlock con una sonrisa de lado.

Selena rodea la puerta y sostiene un trozo de pergamino hacia John.

- Es mi dirección. Me tengo que ir, pero deberíamos ponernos al día. Quiero saber que ha estado pasando contigo.

John lo toma.

- Enviaré un halcón.

- Fue un placer conocerte – le dice a Sherlock antes de tocar a John en el hombro – Es fantástico volver a verte. Mírate... - sus ojos van de arriba a abajo sobre él y entonces sonríe – Pareces realmente feliz.


La vara que Belladonna le entrega a Sherlock está hecha de abeto blanco, con incrustaciones de oro pulido en los detalles cercanos a la cabeza. Envuelve una piedra opaca que se ilumina cuando Sherlock toca la vara.

- Está sincronizándose contigo – dice Belladonna – La piedra adaptará el color de tu aura cuando te acepte por completo.

Sherlock la mira fijamente.

- ¿Y cuánto tiempo llevará eso?

- Semanas – responde Belladonna – Meses. Incluso años.

Pero la luz de la piedra ya se está oscureciendo y volviendo a aclararse para revelar la turbulencia y flujo de un pálido color amarillo que coincide con el metal engarzado.

Sherlock se encuentra con los ojos de John.


- ¿Esto está bien? - pregunta Sherlock sin venir a cuento cuando están tumbados en la cama. Está acurrucado a lo largo de la espalda de John, con un brazo sobre su pecho y el pelo haciendo cosquillas en la nuca de John.

- ¿Qué está bien? - pregunta John - ¿Dormir? ¿Tú acaparando más de tu lado de la cama?

- No – dice Sherlock - ¿Está bien que me vaya a convertir en mago?

John se vuelve para mirar a Sherlock.

- ¿Por qué no estaría bien?

- Nunca te pregunté.

- No tienes que preguntarme – dice John – Puedes hacer lo que quieras.

Sherlock se ríe mientras desliza una mano sobre el hombro de John.

- Uno pensaría que un alfa estaría más interesado en lo que hace su omega.

John se inclina hacia delante y besa la comisura de su boca.

- Estoy interesado – dice – Pero estaría loco si intentara cambiar quien eres.


El halcón llega durante el desayuno. John tira del mensaje de su espalda mientras Sherlock golpea su huevo con un tenedor y lee un libro, que robó de la biblioteca de la Universidad, que está apoyado contra la jarra de leche.

- Es Lestrade – le explica John – Dice que te quiere de vuelta en Prontera tan pronto como sea posible. Dice que hay un asesino en serie que recoloca las partes del cuerpo en forma de letras.

El tenedor de Sherlock se detiene en mitad del aire y cierra el libro.

- ¿Qué letras?

- No lo dice en la carta – dice John y pasa una mano sobre la nuca de Sherlock cuando se la pasa – Voy a comprar los billetes de la aeronave.

FIN


NT:

Y eso ha sido todo. Ha costado pero lo terminé xD Espero que os haya gustado tanto como me gustó a mi cuando lo leí. La verdad es que esta autora, augustbird, tiene un estilo curioso, en primera persona, muy directo, y sus fanfics tienen escenas muy poderosas, que transmiten muchos sentimientos. Me gustan mucho sus historias y posiblemente traduzca más de ella en el futuro. Lejano. Después de la tercera temporada, así que muy lejano xD Ahora estoy trabajando en un oneshot, y luego me pondré con la segunda parte de "Caído". Si tenéis alguna sugerencia, no dudéis en decírmelo.

Muchísimas gracias por leer. Y muchas gracias por comentar a: Deadloss, Alpaca, hayden1989, Alezita Depyran, WinchesChris, nekouchikland, Dheisen Weslin, Daga Moran, Louise, Yakumo-Kaiba, Ann-thennath y LizDe-Chan. No he podido contestaros a muchas, pero vuestro comentarios siempre me alegran el día. ¡Sois geniales! ¡Gracias!

¡Un beso y hasta la próxima!