SIMPLEMENTE AMOR

La primera vez que lo vio fue en una de las suntuosas fiestas que solían dar sus padres. Ella tenia diez años y él, veinte. Él era un apuesto joven de rubios cabellos y profundos ojos azules, ella una niña de apenas diez años cabello aguamarina y algo pálida. La primera vez que lo vio, él tocaba el piano como todo un maestro, y su pequeño corazón de niña fue conmovido por aquellas tristes notas que el apuesto rubio hacia brotar del piano

– ¿Quien es? - pregunto

– Haruka Tenou - le contesto unos de los invitado

– Haruka - susurro ella y le pareció el mas bello nombre que podía existir.

De pequeña solo te miraba
con mis ojos limpos,
me llevabas demasiados años
para ser mi amor,
te reías de mi enamorado
corazón de niña

Desde aquella fiesta siempre espero volver a verlo, pero no volvió a ver aquella rubia cabellera hasta un año después. Con once años estaba descansando bajo un frondoso árbol cuando unas pequeñas patitas la sobresaltaron, abrió los ojos y frente a sus ojos se hallo con una gitanesca araña quiso gritar pero se había quedado paralizada y lo único que atino a hacer fue llorar, las lagrimas caían por sus meguillas hasta que una blanca mano le retiro con delicadeza a araña

– Ya todo esta bien, pequeña señorita - le dijo dulcemente él

Ella se perdió en esos profundos ojos azules y los único que atino a hace fue lanzarse a los brazos del rubio y llorar desconsolada, él no la aparto, simplemente se quedo allí abrasándola y calmando su asustado corazón

– ¡Haruka!, no deberías hacer llorar a los niños - escucho decir

– Lo siento - dijo ella separándose del rubio

Él solo le sonrió, le ofreció un pañuelo y la acompaño devuelta a la casa mientras que una chica un par de años mayor que ella le reprochaba a haruka haberla dejado sola. Aquella segunda vez que se vieron ella consiguió un pañuelo que guardo como su más grande tesoro, y desde ese día empezó a guardar recortes de revistas donde salía el apuesto rubio. Algunas veces aparecían solo, otras acompañado de su hermana y en otras con sus amigas.

Parece que fué ayer, pero ya soy mujer
Y ahora quieres que tu cuente
Todo lo que me ha ocurrido
Y me pides que te explique si alguien
Me ha enseñado a amar
No comprendes que por ti crecí y abandoné mi nido,
Para volar por tí, para vivir por tí

Los años pasaron y la dulce niña se fue trasformando en una hermosa mujer, a sus diecisiete años lo volvió a encontrar cuando Serena la llevo a su departamento para que recibiera clases de violín, él, seria su maestro. Y con tristeza descubrió que aquella cálida sonrisa de años atrás se había esfumado, pero aun así ella se emoción tanto a volver a verlo.

– hermano, ella es Michiru Kaioh, será tu alumna a partir de ahora – le informo la rubia

– Serena …-

– nada de peros, ella es una buena amiga mía así que trátala bien y se paciente - dijo la rubia mientras lo empujaba hasta el cuarto de música

– Hola - dijo ella nerviosa

Tu hombre, yo niña, nos separan casi 20 años,
Tu hombre, yo niña, el amor no sabe nuestra edad..
Tu hombre, yo niña, así son las cosas de la vida
Tu hombre, yo niña, un amor para la eternidad

Él suspiro y ella se sintió algo decepcionada al ver que él parecía no reconocerla, los días junto a su maestro de violín fueron un sueño para Michiru y a su lado el guapo rubio volvió a sonreír de verdad, las tardes que pasaban juntos eran maravillosas. Serena estaba feliz de que su querido hermano volviese a ser el mismo de antes, pero entonces los problemas en casa de Michiru empezaron a empeorar, sus padres se divorciarían y la chica solo encontraba consuelo en casa de su maestro de violín. Una noche en que no aguanto mas escapo de la casa corrió y corrió hacia ese departamento donde sabia encontraría consuelo y protección, estaba desesperada, toco varias veces el timbre y aporreo la puerta, cuando finalmente le abrieron, los ojos adormilados de su maestro la miraron sorprendidos, fuera caía una lluvia torrencial y ella estaba empapada de pies a cabeza, él la abraso y ella se desahogo en los brazo del rubio.

No supo si fue el momento o el estar tan cómoda en los brazos del rubio, no lo supo pero entre sollozos ella le confeso su eterno amor y su primer beso supo a lagrimas y lluvia, esa noche fue la primera noche después de tanto que durmió tranquila y se sintió protegida porqué él velaba su sueño.

Como dos amigos que se quieren sin pedirse nada
Como dos gotas de agua iguales en el mismo mar
Como dos imanes atraídos por sus propias fuerzas
Para volar por ti para vivir por ti.

La felicidad no les duro al la mañana siguiente los padres de la chica aparecieron en el departamento del rubio y se llevaron a su hija, Michiru lloro y lloro durante varios días y entonces una noche escucho a sus padres planear mandarla al extranjero y por mas que ella se negó no pudo conseguir que desistieran de su idea. El día en que partiría escapo de la casa y fue a despedirse de él, ambos se abrasaron y entonces su segundo beso también tuvo sabor a lágrimas y tristeza.

Partió hacia América aquel día prometiéndose que regresaría y entonces no habría nadie que pudiese separarlos, sabía que su amor al final triunfaría, porque ella sabía que estaban destinados a estar juntos.

Tu hombre, yo niña, nos separan casi 20 años,
Tu hombre, yo niña, el amor no sabe nuestra edad..
Tu hombre, yo niña, así son las cosas de la vida
Tu hombre, yo niña, un amor para la eternidad

– Volveré – le dijo ella en un susurro mientras lo abrasaba

– Te esperare - le susurro él al oído

– Yo lo cuidare de las arpías - dijo Serena y le dio un abraso

Así fue su tercer beso con sabor a despedida y una promesa de un mañana mejor, con un futuro donde nadie los volvería a separa.

continuara ...