Sueños rotos

Los ojos azules veían con nostalgia la fotografía sobre aquella mesita. ¿Cómo estaría ella?, ¿Qué sería de su vida? esperaba que todo le fuese bien, ella solo se merecía lo mejor, suspiro y el olor a quemado lo hiso voltear y a ver su intento de desayuno

– ¿Hermano has vuelto a hacer huevos quemados? - pregunto Serena , somnolienta mientras salía de su recamara

– Papi ya te dije que del desayuno yo me encargo - dijo una pequeña de unos siete años

– Hotaru – sonrió el rubio

– Tengo hambre se quejó - Serena

Haruka suspiro cansado esta era su familia, Una rota y descompuesta familia pero suya al fin y al cabo. Su hermana quejándose porque a él siempre se le quemase el desayuno y su hija de siete años intentando salvar lo que se podía de sus inútiles intentos de cocinar

– Si no se dan prisa Hotaru llegara tarde - dijo Serena estirándose en la mesa

– ¡Es cierto! - dijo el rubio alarmado y en menos de cinco minutos padre e hija estaban camino a la escuela de la niña

No llegaron tarde como Serena había pronosticado, pero fue por la manera loca de conducir del rubio, se despidió de la niña y se dispuso a regresar a su departamento. Abrió la puerta y la música melancólica a todo volumen lo dejo aturdido unos segundos volvió a suspirar e ingreso al departamento

– De tantos suspiros se te va escapar la felicidad - le dijo Serena

– ¿Estas inspirada o quieres hacerme llorar? - pregunto el rubio

– Ambas - contesto ella y se sentó frente al él

Ella se merece a alguien de su edad, un hombre que la ame alguien sin compromisos sin una hija , sin un pasado tan turbulento …

– Sigue repitiéndotelo hasta que lo creas – dijo la rubia, se puso de pie y lo dejo solo.

Aquella rosa muerta en la calle espera,
Mensaje tras mensaje, preparándose a volar,
Porque habías sido tu mi compañera,
Porque ya no eres nada,
y ahora todo está de mas

Haruka volvió a suspira Serena realmente era cruel cuando se lo proponía y aquella música tan triste que hablaba de amores no correspondidos, amores imposibles hacían que su estado de ánimo se fuera al diablo. Se encerró en su recamara y de una caja cuidadosamente guardada extrajo un hermoso violín hace mucho que no lo tocaba pues sabía que no lo soportaría y es que ese violín, esa melodía le traía tantos recuerdos, y con las suaves notas que resonaban en la habitación también brotaron los recuerdos .

La primera vez que él la vio, ella estaba enojada apenas tenía cinco años y él quince. sus familias solían asistir al mismo club y la niña de cabellos aguamarina llamo su atención , lucia triste mientras veía a los demás niños divertirse cerca de la piscina Serena lo arrastro hasta donde la solitaria niña estaba sentada , su alegre hermana menor insistió en invitarla a jugar, la niña al principio los miro con desconfianza pero después fue tomando confianza y los acompaño en los juegos que solía plantear Serena , fue uno de los días más bellos de su niñez y cuando finalmente la niña se despidió les regalo una bella sonrisa; a Haruka le pareció un pequeño ángel y se descubrió sonrojado contemplando a la pequeña Michiru

– Hermano, ella me gusta para mi cuñada - dijo Serena sonriendo divertida

– Haruka casi se atraganto al oír aquello y sus mejillas se tornaron tan rojas como las lucecitas de navidad.

Si no te supe amar, no fue por ti,
No creo en el amor y no es por mí,
Si no te supe ver y te perdí
Si cada día que me das te hace sufrir.
No, no

Poco tiempo después la familia de Haruka se mudó a Tokio y allí paso el rubio su adolescencia, en la segundaria se enamoró de una guapa chica, salieron como novios hasta que ella se fue a Corea. por aquellos días Serena quién contaba ya con catorce años, lo vio tan abatido que lo forzó a acompañarla a una de esas fiestas extravagantes en que los ricos presumían sus millones , se pasó casi toda la fiesta apoyado contra un muro sosteniendo una copa de vino, entonces mientras vigilaba que ningún niñito de papi se propasara con su hermanita, la diviso , estaba molesta y lucia aburrida no supo porque pero se le ocurrió una manera de alegrar a la niña de diez años, camino hasta magnifico piano de cola y deslizó sus dedos por las teclas arrancándoles hermosa notas musicales, por segunda vez logro arrancar una sonrisa de ese infantil rostro

– has visto a mi cuñada - dijo alegre Serena mientras regresaban a casa

– Serena es una niña - dijo él intentando hacer razonar a su hermana

– pero crecerá - le contesto serena como si fuera lo más obvio

– contigo de verdad no se puede - sentencio el rubio

La chica rio divertida, pero después de aquello él no volvió a asistir a ninguna fiesta porque su novia había vuelto. Él volvió a olvidar a la niña de cabello agua marina. Un año después su padre lo llevo a una reunión de negocios en la que de alguna manera Serena se coló; los posibles socios en aquel negocio resultaron ser los Kaioh. Haruka estaba aburrido y Serena pronto caería dormida, así que mientras los hombres conversaban de los beneficios de su sociedad él decidió salir a tomar aire. Estaba admirando el hermoso jardín cuando la vio por tercera vez. no había cambiado mucho y estaba sentada en el pasto llorando se acercó a ver que le ocurría y diviso a una araña blanca posada en la nariz de la niña una sutil sonrisa se posó en sus labios y con cuidado quito al arácnido del rostro de ella

Si no te supe amar, no fue por ti,
No creo en el amor y no es por mí,
Si no te supe ver y te perdí
Si cada día que me das te hace sufrir.
No, no

– ya estás bien pequeña señorita – le dijo y no pudo evitar sonreír

Lo que paso después lo dejo sorprendido, la niña lo vio con sus acuosos ojos y se lanzó a sus brazos llorando desconsolada, él estaba sorprendido porque nuca le había pasado algo así, Serena no era de llorar desconsolada, es más creía fervientemente que su hermana menor no era de hielo, pues nunca la había visto llorar, así que sin saber que hacer exactamente solo atino a pasar su mano por los cabellos de la niña intentado calmarla

– ¡hermano! - dijo Serena molesta

– lo siento -se disculpó la niña de cabello aguamarina

Él le sonrió y le ofreció su pañuelo. Serena lo molesto durante toda una semana después de aquello se burlaba de él cada que podía y le recordaba que su cuñada aún era menor de edad. Después de aquello muchas cosas cambiaron Serena se encapricho con Darién y se fue tras él hasta América.

Volver a verte otra vez,
Con los ojitos empapados en ayer,
Con la dulzura de un amor que nadie ve,
Con la promesa de aquel ultimo café,
Con un montón de sueños rotos.

Él por otro lado estaba tan enamorado de Setsuna que se casó con ella y se alejaron de la vida pública. Él creyó que así serian felices, que equivocado había estado. Jamás espero que la dulce chica que creyó conocer cambiase tanto. Los primeros años fueron hermoso siempre solían ir juntos a todos lados, pero después las cosas cambiaron, la dulce Setsuna se irritaba por todo y le exigía cada vez más dinero, poco a poco se distancio de su esposa y dejo de sonreír, los problemas no quedaron ahí, mientras que él vivía en Corea con su esposa y su hermana menor estaba en los EEUU detrás de Darien, su padre afrontaba una crisis financiera que los llevo casi a la banca rota, Setsuna y Haruka se separan. él, regreso a Tokio a vivir en su antiguo departamento y trato de reconstruir la empresa familiar, poco después Serena volvió decepcionada del amor pero como una reconocida escritora que de alguna manera se volvió amiga de Michiru Kaioh. así aquella chica que había estado olvidada volvió a su vida

– Hermano, ella es Michiru Kaiho, será tu nueva alumna de música trata la bien - le dijo plantándolo frente a la hermosa chica

Todo rastro de niñez ya casi había quedado atrás, ahora la niña que él una vez conoció era una jovencita de diecisietes años que lo veía con ojos ilusionado. Convertirse en el maestro de violín de Michiru fue lo mejor que le había pasado, fue un bálsamo curativo que ayudo a cerrar poco apoco la herida y decepción que sentía por su reciente divorcio, en aquellas tardes en las que Michiru practicaba con el violín, él volvió a sonreír, una verdadera sonrisa que Serena aplaudió y festejo, pero su felicidad empezó a verse opacada, un día Serena llego algo preocupada

Volver a verte otra vez,
Volver a verte otra vez,
Con un montón de sueños rotos.

Deje el orgullo atrás por un instante,
Me prepare a estar solo una vez mas

– ¿qué pasa? - pregunto él

– la familia Kaioh tiene una fuerte deuda con el banco , y los problemas en casa de Michiru empiezan a notarse, incluso se está hablando de un posible divorcio - dijo la chica rubia cuando volvió de la revista para la que trabajaba

Haruka se preocupó no quería que ella sufriera, entonces Serena le hiso notar un sentimiento que él no creyó jamás volver a sentir, amor,

– hermanito, estás enamorado hasta los huesos - dijo Serena

– no es cierto - contesto el - me preocupo por ella, porque es mi amiga, y mi alumna , nada más – le dijo a Serena

– sigue repitiéndolo hasta que te convensas - contesto Serena con una sonrisa

Y entonces todo empeoro una fuerte lluvia caía y debido al clima Michiru no pudo ir a sus clases de violín, eran casi las once de la noche cuando Haruka escucho el timbré, se removió en la cama y se cubrió con las mantas, pero repentinamente los fuertes golpes lo hicieron levantarse, estaba de mal humor por no haber visto a su dulce niña y el sujeto que aporreaba su puerta lo pagaría

– ¡ábreme por favor! – hoyo un grito ahogado , y reconoció la voz de ella

aun incrédulo de que fuese realmente ella abrió la puerta y quedo petrificado allí estaba Michiru escurriendo agua, con los ojos rojos e hinchados por tanto llorar, no supo que hacer , por impulso la abraso y dejo que ella se desahogara , entre sollozos ella le confeso que se había enamorado de él desde que lo había visto por primera vez en aquella fiesta, él le sonrió esa no había sido la primera vez que se habían visto, pero antes que pudiese decirle algo ella lo beso, un beso con sabor a lágrimas y lluvia, se sorprendió pero entonces no pudo negarlo más Serena tenía razón, estaba enamorado; la abraso pegando su cuerpo más al suyo empapándose en el proceso , cuando finalmente se separaron ella estaba sonrojada y él sentía su corazón latir desbocado, jamás había sentido algo así ni siquiera cuando besaba a Setsuna. Le dio un cabio de ropa y se quedó con ella toda la noche, la chica cayo dormida casi de inmediato pero aun así entre sueños se abraso a él dispuesta a no soltarlo.

Si no te supe amar, no fue por ti,
No creo en el amor y no es por mí,
Si no alcance a entender y te perdí,
Si cada día que me das te hace sufrir,
No, no.

Al día siguiente, llamo a la casa de Michiru informándoles que la joven estaba con él, los padres de ella se la llevaron y no la volvió a ver hasta el día en que fue a despedirse, y ese fue su segundo beso también con lágrimas por parte de ella y mucha tristeza por parte de él.

La abraso en el aeropuerto y ella le dio el último beso, un beso de despedida, un beso que fue el sello de una promesa de rencontrarse algún día nuevamente.

Dos días después de la parida de Michiru Setsuna se presentó en el departamento de Haruka llevaba un bebe en brazos

– es tu hija - dijo la mujer, él se quedó sorprendido mirando a la bebe – no puedo cuidarla, así que como tú eres su padre te la dejo - eso fue todo lo que ella le dijo su ex esposa y le dejo a la bebe de siete meses. desde ese día nunca más la volvió a ver, entonces se prometió no arrastrar a Michiru en todo eso, ella se merecía una vida feliz, a lado de un hombre de su edad, no alado de un divorciado. y a pesar de que su hermosa Michiru solía escribirle, él nunca contesto las carta después de leerlas las guardaba junto a aquél violín que jamás llego a darle a Michiru.

Volver a verte otra vez,
Con los ojitos empapados en ayer,
Con la dulzura de un amor que nadie ve,
Con la promesa de aquel ultimo café,
Con un montón de sueños rotos.

– ¡Haruka! ¿no piensa ir a recoger a Hotaru? – pregunto Serena abriendo la puerta de la recamara bruscamente

– ¿Qué hora es? - pregunto poniéndose de pie asustado

– Hora de ir a recoger a mi hermosa sobrina - dijo Serena molesta

El rubio salió apresurado y olvido el estuche del violín sobre la cama a lado de las cartas de Michiru y una fotografía de la joven de cabello aguamarina

Volver a verte otra vez,
Volver a verte otra vez,
Con un montón de sueños rotos.

– Te sigue amando querida cuñada, aunque lo niegue siempre - dijo la rubia sosteniendo la fotografía

Continuara…

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