Reaparecida de entre los muerto, ¡Hola, hola! Para la calma y reconfianza de algunos, ya comencé el siguiente capítulo. Apenas regrese de vacaciones lo actualizo (20 Febrero) Eso, ¡Paz!


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HASTA QUE EL RELOJ MARQUE EL ADIÓS

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5

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El café quemó su lengua y descendió por su garganta, enfriándose en el trayecto. Hinata elevó la vista desde la humeante taza por enésima vez en esos incómodos minutos y observó la ancha espalda de Naruto, quien no le había dirigido ni la mirada desde que le sirvió la dichosa taza de café. Aferró sus manos entre sí.

Naruto dejó de ver a través de la ventana de la cocina y se quedó estático con los ojos puestos en el lavaplatos, contando cada gota que hacía contacto con el fondo metálico.

— ¿Tienes frío?

La pregunta despabiló a Hinata de inmediato. Se limpió la garganta y relajó los hombros al darse cuenta que él aún no iba a mirarla.

— No, ya no.

Naruto inhaló con ganas y se giró, observando cómo los perlados ojos intentaban sostenerle la mirada a duras penas. Se acercó hasta el mesón y se sentó frente a ella, sin perder de vista ninguno de sus nerviosos movimientos, en especial el de sus dedos índices chocando entre sí.

— Lo lamento.

Naruto abrió los ojos, sorprendido. Hinata suspiró con resignación y lo miró, develando la absoluta tristeza y resignación que él había visto hace un rato en el departamento de ella.

Fue confuso para él; completamente inesperado. Cuando se dio cuenta que ella era Hinata Hyuga se sintió como un completo niño al que recién le contaban que Santa Claus era solo un juego de Navidad. Hinata bajó las manos de la mesa y apretó su chaleco.

Con tranquilidad, Naruto se acomodó en el asiento y bajó sus manos también.

— ¿Por qué te disculpas? —preguntó, esperando oír los verdaderos pensamientos de la chica. Ella se remojó los labios.

— Por haberte mentido.

Naruto se desordenó el cabello para calmar sus ideas. Él sabía sus razones, ¿No lo había dicho ya? Hasta cierto punto incluso había sentido lastima por ella antes de descubrir la verdad.

— ¿Por qué huiste?

Las preguntas brotaban como el aire. No era curiosidad lo que él sentía, sino confusión. Si todo lo que había creído antes era cierto, entonces no podía quedarse de manos cruzadas. El sentimiento no se lo permitiría.

Hinata desvió la mirada e intentó relajarse.

— Ya lo sabes. Te oí decírselo a tu madre por teléfono.

— ¿Sólo por eso escapaste' ttebayo? —Naruto alzó la voz más de lo que creyó, pues Hinata lo miraba entre asustada y sorprendida. Se reacomodó en la silla —. Deben haber más razones que esas…

Con algo de culpa ella asintió con la cabeza, dándole la razón. Naruto alcanzó a percatarse del suave movimiento.

— Es por mi familia… por mi padre — contestó —. El matrimonio tan solo fue la gota que derramó el vaso, supongo.

— ¿Qué te hizo tu padre' ttebayo?

— Nada; pero a la vez, todo — respondió con una suave sonrisa, sosteniéndole por fin la mirada a Naruto —. Hay cosas que no muchos saben sobre mi familia, y que no deberían saberse tampoco.

— ¿Cómo qué?

— Secretos, trámites, poder. Es un monopolio el que hay ahí afuera, e incluso yo soy sólo un peón más de mi familia.

—Así que todo es verdad… tú eres la prometida del príncipe — resumió Naruto, perplejo de pies a cabeza —. ¿Cómo ocurrió eso?

Hinata bebió un poco más de café antes de hablar. Tenía cuidado de no decir más de lo debido, pero la conversación con Naruto se debatía entre sincerarse o ser precavida; y para desgracia de ella (y de su familia), la verdad estaba ganando terreno.

— Yo lo supe hace no mucho, pero creo que este pacto lleva años. Creo que quizás desde que tengo ocho años o algo así.

— ¿Nadie en tu familia se negó a esto? Es simplemente impresionante' ttebayo… como una película de acción.

Hinata río suavemente y el ambiente se pacificó. Ya no estaba esa tensión que se había formado entre ellos, y casi se podía decir que era una conversación común entre dos personas; omitiendo el tema, por supuesto.

— Si. Algunos apenas se enteraron se negaron, pero no se lo dijeron a mi padre ni a los mayores de mis parientes —dijo, apoyando el mentón sobre el dorso de su mano izquierda —. Lo conoces, es mi primo Neji.

Naruto se quedó de piedra y con la boca levemente entreabierta.

— ¡¿Él te ayudó a escapar?!

— Si… él, mi hermana y uno que otro de mis parientes más confiables. El departamento en el que estoy ahora es de él.

— Entonces lo del secuestro fue…

— Planeado, así es.

Naruto y Hinata continuaron hablando hasta que el reloj marcó las dos de la mañana con nueve minutos. Nada los detenía a excepción de sus gargantas secas y las ganas de ir al baño, mas eso no impidió el paso del tiempo. Para cuando los dos se dieron cuenta, incluso el sueño se les había ido.

Naruto escuchó cada una de las palabras de Hinata. Había descubierto que era una chica extremadamente tímida, casi rayando lo absurdo. Se ponía roja y balbuceaba con frecuencia, pero cuando se lo proponía lograba controlar esos nervios. Con todo y eso, a Naruto le resultaba fascinante mirarla. Era más frágil de lo que creyó.

— Creo que ya es algo tarde — comentó ella mientras miraba el reloj en la pared y se ponía de pie.

— ¿Debes irte? Me gustaría seguir hablando contigo' ttebayo —dijo Naruto, poniéndose de pie también. Hinata se acomodó la ropa y le sonrió con dulzura.

— Tienes clase mañana muy temprano y no me gustaría molestarte más tiempo, Naruto-kun.

— No es molestia, ¡De veras!

— Insisto —finalizó Hinata, metiendo sus manos en los bolsillos de su chaqueta —. Pero quizás… quizás podamos seguir hablando mañana, ¿T-Te parece?

Ahí estaba ese tartamudeo otra vez. Naruto extendió una de esas sonrisas zorrunas a lo largo de sus mejillas y la miró con seguridad.

— ¿En tu casa o en la mía, Hinata?

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Hiashi cerró la cortina e invitó a que tomaran asiento las tres personas presentes en su despacho. Los tres individuos lo hicieron en silencio, mirando de soslayo cada esquina de la onerosa habitación.

— ¿Hay novedades? —preguntó, a sabiendas de la respuesta de los oficiales.

— Ni el más mínimo rastro señor —contestó la única mujer del grupo —. Hemos estado revisando la salida del país de cada mujer y ninguna coincide con su hija.

— Si tuviéramos acceso a la información de los terrenos quizás podríamos avanzar con la investigación —comentó uno de los uniformados en un susurro, ganándose la reprimenda de su compañera —. ¿Qué? Vamos, es en serio. Si al menos consiguiéramos el permiso para recorrer la propiedad la chica de seguro estaría de regreso.

— No puedo permitir que hagan eso —repuso Hiashi de manera autoritaria, mirando al detective —. En estos terrenos no vive sólo mi grupo familiar, sino también el resto de mis familiares y ellos dejaron en claro que el acceso estaba negado para oficiales y la prensa.

— Lo entendemos señor, disculpe a mi compañero —pidió la chica, mirando al hombre sentado a su lado —. Contrólate, Óbito. No estamos jugando.

— Lo siento Rin, ya me callo.

— Hmp.

Hiashi miró al único que se mantenía estoico y silencioso en su lugar. Las miradas de ambos hombres hicieron contacto y en una mudez mutua comprendieron que el tiempo no estaba esperando para nada.

— Necesito que mi hija esté aquí pronto. Ya no podemos esperar más —dijo, sobándose las sienes con el dedo pulgar y el índice.

— Comprendo la urgencia —habló aquel hombre de impotente y misteriosa presencia, acomodándose en su asiento —. Hay algunas cosas que hemos descubierto, pero al no ser más que suposiciones no debería decírselas, señor.

— Quiero oírlas de todas maneras —insistió Hiashi. Aún si sólo eran teorías, él quería escucharlas.

— Hemos aceptado que la señorita Hinata huyó de aquí, y basándonos en eso hemos desarrollado algunos patrones de su escapatoria. Le seré franco, Hyuga-sama; su hija no está sola en esto. Alguien la está ayudando, y sin duda alguna esa persona es muy próxima a su familia.

Hiashi sólo corroboró lo que ya suponía. Si, la idea de que su delicada hija planeara por su cuenta un procedimiento tan complejo como el que se montaba ahora definitivamente no era lógico. Quien quiera que hubiese ayudado a Hinata tenía que conocer la casa y los terrenos lo suficientemente bien como para ensamblar la escena de un secuestro, sin tomar en cuenta que burlar la seguridad de toda una familia era un completo disparate.

— ¿Tienen algún sospechoso en mente?

— Quisiéramos tener contacto con los amigos de su hija de ser posible. No daré nombres hasta haber hablado con las suficientes personas.

Hiashi suspiró mientras fruncía el ceño.

— Adelante entonces —profirió, permitiéndoles marchar —. Que mi hija Hanabi les confiera esos datos sobre Hinata. Avísenme de cualquier novedad.

Las tres personas se levantaron y estrecharon las manos con el dueño de casa. Cuando fue el turno del último de ellos, Hiashi sujetó con firmeza y le obligó a sostenerle la mirada.

— Confío en que la encontrarás antes de que se acabe el mes.

— Eso pretendo.

— Bien, nos mantendremos en contacto entonces, Kakashi.

El nombrado soltó la mano que lo aprisionaba y se incorporó a sus compañeros de trabajo, quienes ya lo esperaban en la entrada del despacho.

— Una última cosa —dijo Hiashi desde su escritorio, mirando seriamente a los detectives —. Si consideran que alguien en mi familia es sospechoso, díganmelo de inmediato.

— Así será señor — contestó Rin, dando por finalizada la reunión.

Los tres caminaron a través de los pasillos en silencio, mirando de reojo a los policías que buscaban huellas o pistas sobre el paradero de la joven Hinata. Rin, quien ya contaba con buenos años de experiencia y una mente solida, se detuvo y observó la ventana de la desaparecida desde la salida de la casa, haciendo que sus dos compañeros dejaran su marcha hacia el vehículo.

La mujer se giró y encaró a los dos hombres con la postura más firme que podía conseguir ante sus dos fornidos compañeros. Se aseguró de que nadie los oía antes de hablar.

— ¿Por qué no se lo dijiste Kakashi? —cuestionó, cruzándose de brazos —. Tienes algunos sospechosos, ¿O me equivoco?

Kakashi, quien tenía las manos en los bolsillos y un aire ausente, se empinó ante la pregunta de la mujer. Los almendrados ojos de Rin ansiaban respuestas, y sólo él se las podía dar.

— No te equivocas —respondió, acercándose hasta la ventana que ella estuvo observando hace un rato.

— ¿Entonces?

— Simplemente no era el momento.

Rin bufó e infló los mofletes, mostrándose más infantil.

— Nos están exigiendo respuestas, Kakashi —insistió ella, pero no sonaba molesta, sino más bien preocupada —. Ocultar la información no les sirve ni a ellos ni a nosotros.

— Rin —Obito tomó el hombro de la mujer y le hizo mirarlo —, Kakashi sabe lo que hace.

— ¿Qué? ¿Tú también ahora?

— Ya te diste cuenta, ¿No? — Kakashi se acercó a su compañero y éste asintió con la cabeza, soltando a Rin de su agarre.

— La reunión de hoy me sirvió para comprobarlo —continuó Obito, peinándose el cabello negro hacia atrás en un intento de despejar su mente —. Los Hyuga son todo un problema. Ni mi familia es tan complica; y créeme, los Uchiha somos un desastre.

— No entiendo de qué hablan ustedes dos…

Kakashi guió a Rin hasta la salida del domicilio con Obito siguiéndoles de cerca, adentrándose en el automóvil aparcado en la vereda vecina. Obito confirmó que nadie los oía y que no había dispositivos de espionaje al interior del auto antes de dar acceso a la charla.

— ¿Y bien? ¿Van a decirme o no? — las ansias de Rin aumentaron cuando Kakashi dio marcha al motor, ignorando su pregunta —. Me voy a enfadar, lo digo muy en serio.

— Rin, escucha — Obito atrajo la atención de su compañera y la observó cautelosamente —, dime, ¿Qué es lo que siempre pasa cuando venimos a esta casa? ¿Hay algo que te llame la atención más que nada?

Kakashi se detuvo en un semáforo y cruzó miradas con ella, quien con un atisbo de inquietud le pidió respuestas. Obito carraspeó para tener la atención de Rin nuevamente.

— ¿Hay alguien que te dé curiosidad, Rin?

La aludida comenzó a relacionar una serie de rostros en su cabeza, cuestionándose arduamente sobre quién hablaba Obito. Cada vez que visitaban los terrenos Hyuga, desde que comenzó su misión de investigación, los tres detectives eran recibidos por miembros de la familia, y esta vez no fue la excepción. Tampoco entrañó la presencia de alguien en específico, entonces, ¿A dónde querían llegar?

— ¿De quién hablas? — preguntó, cansada de no llegar a ningún punto.

— De Hiashi Hyuga.

— ¿Hiashi…Hyuga? ¿Qué pasa con él? No noté nada diferente de las otras veces.

— Exacto; dime una cosa Rin — quien se dirigía ahora a ella era Kakashi, el cual ya podía divisar la estación de policías en la distancia y apresuró en llegar a una respuesta concisa —, tú que eres madre, ¿Qué es lo que más te asusta en esta vida?

— Perder a mi hijo, eso es obvio —respondió ella, mirando afligida a Obito — ¿Por qué me preguntas eso?

— Porque ese hombre, Hiashi Hyuga, no está preocupado por la desaparición de su hija. Esa es la verdad.

A Rin le dio un ligero apretón en el pecho, mirando con los ojos muy abiertos a Kakashi. ¿Le estaba tomando el pelo?

— Eso… eso no puede ser cierto. Él ha contratado a diversos equipos de búsqueda, Kakashi; incluso te localizó a ti para que te encargarás de esto, ¿Qué te hace creer que él no está preocupado?

— Rin, cariño — Obito sujetó la mano de su esposa —, ¿No es ese el punto? ¿Por qué crees que contrató a tanta gente para buscar a su hija?

— Porque está preocupado, ¿Por qué otra cosa? Yo haría lo mismo.

— Tú, yo, mis amigos; todos. Cada persona haría lo mismo, Rin, ¿Sabes por qué? Porque eso sería lo normal — dijo Kakashi, deteniendo el auto frente a la estación y mirando a su confundida amiga.

— ¿Entonces…? — Rin no dejó de mirar los ojos negros de Kakashi, los cuales parecían ocultar un mar de secretos y explicaciones. Él se acomodó en el asiento.

— Todo es una mentira, Rin. Eso pasa.

Ella giró su cuello y observó a Obito en los asientos traseros, mirándola con una seriedad poco usual. Ella se remojó los labios, hilando mecánicamente cada uno de los datos recopilados sobre la familia Hyuga. Sus pupilas se hicieron pequeños puntos en sus almendrados ojos cuando comprendió todo.

Los cientos de periodistas, detectives y agentes de policía. La casa, la familia, la chica… ¿Por qué todo era tan preciso? Es cierto que nadie está preparado cuando algo así ocurre, mas la absoluta calma jamás había sido uno de los patrones que se mantuvieran con tanta firmeza en ningún caso.

— ¿Qué pasará entonces? ¿Qué debemos hacer?

— Seguirle la corriente a Hiashi —contestó Kakashi —. Seguiremos buscando a su hija, puesto que la chica en realidad sí está desaparecida. Tengan cuidado, algo me dice que hay mucha gente metida en este asunto Hyuga.

— Lo que más me molesta es que no sepamos la verdadera razón por la que buscan a la chica. Digo; es su familiar y todo lo que quieras, pero no es por eso que la buscan, ¿Para qué la necesitarán?

— Eso es lo que más me intriga saber Obito, y también quien es la persona que la está ayudando. Un familiar le permitió el escape, pero debe haber alguien que esté con ella ahora. Los tres nos encargaremos de saber de quién se trata.

Cuando Kakashi terminó de hablar abrió la puerta y salió del vehículo, siendo seguido de cerca por Rin y Obito. Los tres mantuvieron la mirada seria hasta entrar al departamento de policías.

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La alarma sonó y Naruto tuvo que levantarse de la cama para poder encontrar su teléfono y detener el molesto tono. Saltó del susto al oírlo; de verdad aún seguía demasiado dormido. Lo encontró y apagó la alarma, lanzando el aparatero bien lejos de él, a los pies de la cama. Se dejó caer sobre el colchón y antepuso su brazo sobre sus ojos, quejándose de lo temprano que era y lo cansado que se encontraba.

Y entonces se reincorporó en la cama, notablemente alarmado y con la incredibilidad escapando de cada poro de su cara. Sus pupilas se movían sobre un punto inexistente sobre la pared y una gota de sudor gorda cayó lentamente hasta su mandíbula.

Hinata Hyuga

Se levantó y sólo se detuvo cuando comprendió que salir a buscar a su vecina era la imprudencia más grande con la que podía reaccionar. Sí, él estuvo con Hinata Hyuga esa madrugada, pero por incomprensibles razones le sabía raro decirlo. Era como comer uno de esos caramelos que van cambiando de color en la boca; en ese instante Naruto no sabía cuál era su absoluta verdad.

Se convenció de que tomar una ducha y desayunar era mejor manera de iniciar el día. El agua corría caliente sobre su cuerpo, diluyendo las ideas con las que aceleradamente él había despertado. Sonrío, casi riéndose.

Él había estado con Hinata Hyuga. Sí, lo había hecho, e incluso había hablado con ella. Era tan extraño…

Una vez vestido y preparado para salir a la universidad, Naruto dudó si debía ir o no a clases, es decir, ¿Lo había conseguido, no? Esa incógnita y misterio que lo atrajeron a saber cada día un poquito más sobre la familia Hyuga ahora era una realidad. Y Él quería sacarle provecho a su realidad.

Con una sonrisa picarona y una risa traviesa Naruto lanzó su bolso adentro del departamento, desparramando su contenido en el acto, y redirigiéndose al ascensor. Presionó el botón para la primera planta mientras marcaba por su celular a uno de los números de la pantalla. No esperó demasiado para que le contestaran.

— Sorpréndeme —oyó desde la otra línea en un tono resignado. Naruto río.

— Te voy a alegrar el día, Teme. No iré a clases' ttebayo.

Sasuke resopló.

— ¿A qué se debe tal maravilla?

— Tengo mejores planes que ver tu cara de estreñimiento, Sasuke —contestó, a sabiendas de que Sasuke no era muy amigable por las mañanas —. En realidad necesito pedirte un favor, Teme. Por eso te llamo.

— Hm, ¿De qué se trata?

— Es algo sencillo, dime, ¿La prima de Neji fue compañera tuya, cierto?

La sorpresa no pasó desapercibida para Naruto. Él ya sabía que la pregunta en sí era rara, pero necesitaba saber esos detalles que solo Sasuke podía darle.

— Si.

— Bien, ¿Y era una alumna regular' ttebayo?

— ¿Qué te traes Naruto? —preguntó con el más mínimo ápice de paciencia.

— Sólo respóndeme, Sasuke.

— Hm, como sea. Si, algunas veces la veía en clases, pero no hablaba con ella. Era amiga de Sakura y a veces las veía juntas, por eso la reconozco; nada más.

Naruto recordó que Sakura ya había mencionado eso antes. Iba a hablar con ella.

— ¡Vale, gracias Teme! —chilló Naruto. Justo entonces las puertas del elevador se abrieron y el dio paso al hall del edificio — ¡Nos vemos' ttebayo!

— ¡Espera, Naruto…!

Pero cortó. Ya se estaba imaginando la serie de insultos que su amigo le otorgaba, pero ya había oído lo que necesitaba.

Él estaba rastreando las actividades que comúnmente tuvo la chica. Si Sasuke le decía que ella asistía continuamente a clases, entonces él sería capaz de encontrar un patrón de búsqueda de los policías, y de esta forma hacerles el quite. Aún así era algo vago crear un patrón a base de tal escueta charla telefónica, pero Naruto comprendió a tiempo de que Sasuke no era la mejor fuente de búsqueda, por eso cuando oyó el nombre de su pelirrosa amiga él ideó el plan que necesitaba para conseguir información. Si por algo destacaba Sakura era por sensibilidad, incluso si esta opacaba tal debilidad bajo un potente puño de acero. Oh sí.

No iba a llamarla todavía. Lo más probable es que Sasuke estuviera muy cerca de ella a esa hora debido a sus semejantes horarios de clases, y de ser así, entonces oiría que preguntaba sobre cosas que a él no le incumbían; supuestamente.

"Necesito tu ayuda, Naruto Namikaze"

Eso le había pedido Hinata apenas la reconoció, y él no entendía por qué, pero quería ayudarla. De verdad que sí.

Naruto salió del edificio y compró los suficientes pastelillos como para tres personas: él, Hinata y él nuevamente. Era un niño en crecimiento… de alguna forma. Regresó prontamente de la tienda, haciendo malabares con las dos tazas de café, los pastelillos y la barra de pan en una de sus manos mientras oprimía el botón del piso de Hina.

Hizo una estruendosa bajada del ascensor, siendo la burla de dos niños que iban a la escuela junto con madre, los cuales, por cierto, iban en subida para regresar por algo que se les había quedado en casa. La madre amablemente le ayudó a acomodar la comida decentemente en la bolsa. Naruto se lo agradeció, y no bien notó que ella no le prestaba atención, fue y le mostró la lengua a los dos críos que lo fastidiaron durante la subida. Él era sin duda un chico maduro.

Se puso algo nervioso cuando llamó a la puerta. Era de naturaleza impulsiva, pero no fue hasta que se sintió inoportuno que consideró que ser así no era muy bueno. No se le había ocurrido que ella podía estar durmiendo, o duchándose, o…

— ¿Quién… quién es?

— Hey, soy yo, Naruto.

La puerta apenas fue abierta. El ojo curioso y adormecido, sin mencionar gris, de Hinata lo observó desde su pequeña altura. Ella terminó de abrir y se cubrió el cuerpo con su bata, impidiendo que se le viera el pijama y gran parte de su largo y desordenado cabello negro.

— ¿Es mal momento? Vaya, lo siento. No quería despertarte' ttebayo.

— No, no… ya estaba despierta. Iba a arreglarme.

— Ya veo —dijo él, entrando tímidamente a la casa. La miró y sonrió nervioso —, y dime, ¿Desayunaste ya?

Hinata elevó con delicadeza sus labios y se llevó el puño a la boca, ocultando su débil sonrisa y la parte de sus mejillas que comenzaban a colorearse.

— No, y me muero de hambre.

— ¡Genial!

Hinata tuvo el ademan de querer arreglar la mesa, pero Naruto se lo impidió y le dijo que fuese a hacer lo que tuviera que hacer mientras él se encargaba de eso. Ella accedió no sin mucha cavilación, pero terminó por dirigirse al baño y alistarse para el nuevo día.

Cuando ella regresó — ya con la peluca y las lentillas puestas —, Naruto le echó un vistazo y su mirada decayó un poco.

— Solo estamos nosotros, no debiste ponerte esas cosas' ttebayo.

— Voy a salir a comprar algunas cosas al centro comercial. Yo también preferiría no usar estas cosas… los ojos me molestan después de un rato y la cabeza me pica con el calor.

— ¿En serio? —Naruto la observó y río —. Oye, ¿Puedo ponerme tu peluca? Solo un rato, ¿Si?

Era tan entretenido estar con él. Hinata no podía responder nada con completa seriedad mientras desayunaba si veía a semejante hombre con el ondeado cabello cayendo sobre sus hombros. Naruto jugaba con los rizos y compendió lo que ella quería decir con la comezón. Era algo apretada y calurosa.

— Hinata —llamó Naruto a la chica, quien estaba algo distraída mirando la televisión. Ella lo miró con las lentillas negras hundiéndose en sus ojos azules —, ayer no te lo pregunté, pero quería saber… ¿Cuál es tu plan? Ya sabes, ¿Qué es lo qué planeas hacer desde ahora' ttebayo?

Hinata bajó un poco el rostro y se perdió en las ondas que formaba el café con leche en su tazón. Se mordió el labio y dudó demasiado en decirle su plan. Pero cuando más quería ella arrancarse la lengua, más necesidad sentía de poder confiar en alguien en vez de hundirse. Neji se lo dijo, se lo insistió hasta el cansancio, pero ahí estaba ella, abriendo la boca, ¿Y si le pasaba algo malo si Naruto se llegaba a enterar? Neji y Hanabi no merecían pagar el precio por su estupidez.

— Pu-pues… aún no estoy segura. Quizás me quede aquí un tiempo. No lo he decidido.

Naruto estaba cruzado de brazos y relajadamente recostado en el asiento. Hinata jugó con sus dedos al saberse observada por él, y más cuando Naruto mantenía una amplia sonrisa y una mirada comprensiva en su rostro. Eso no avecinaba nada bueno.

— Estas mintiéndome, Hinata.

Ella se sintió irremediablemente tonta. Sus ojos buscaron los de Naruto y se dio cuenta de que él no había mutado su rostro; aún sonreía y la observaba como si fuera una pequeña criatura, la cual, en realidad, sí era. Hinata jugó con sus uñas hasta hacer el dedo pulgar sangrar.

El corazón se le fue a la boca cuando vio que Naruto se ponía de pie y se le acercaba, ¿Iba a hacerle algo? ¿La iba a entregar a su familia? Por instinto Hinata tuvo intenciones de levantarse de la silla, pero no llegó a más que eso; intenciones. Naruto se arrodilló a su lado y la sujetó por el antebrazo, evitando que ella se pusiera en pie. Ambos se miraron, pero a diferencia de la primera vez, ya no era de reojo.

El sol le daba en media cara tanto a Naruto como a Hinata, iluminándose a medias para la perspectiva de cada uno. Hinata jamás volvería a ver como la luz del sol atravesaba los ojos de alguien… era tan bonito. El azul de los irises de Naruto se aclaraban a medida que los rayos de luz tocaban su cara, y para ella no había imagen más angelical que aquella. Naruto, por otra parte, disfrutó ver como debajo de aquellas lentillas negras la luz se colaba y delataba unos ojos tan grises como la luna. Era ver un mar de plata cubierto con un manto oscuro.

Su mano se hizo agua sobre la piel de Hinata.

— Voy a ayudarte en lo que quieras —susurró él, sin quitarle la vista de encima —, así sea escuchando tus secretos o siendo un simple peón' ttebayo. Confía en mí, Hinata.

— Naruto, yo… —Hinata sintió un nudo en la garganta, haciéndole difícil respirar y tragar saliva. Ella puso su mano libre sobre la de él y la presionó —. Perdón, yo… yo de verdad…

— ¿Tienes miedo, cierto?

Ella asintió con la cabeza y se tapó la nariz y la boca con la mano, sollozando en silencio.

— Nadie dijo que debías ser valiente sola' ttebayo —señaló él, tirando de ella hasta aprisionarla contra su pecho —. Hablaré con Neji. Ya verás que él entenderá.

Hinata ahogó un gemido y tiró de la camiseta blanca de él. Naruto la dejó llorar mientras la rodeaba por lo hombros.

— Quizás Sakura pueda venir a hacerte compañía… el otro día te mencionó. Te extraña.

— No, por favor… —pidió ella con la cara enterrada en el cálido cuerpo de Naruto. Se embriagaba con aquella esencia de seguridad que él brindaba —. No quiero… no quiero meter a nadie más en esto, por favor…

— Será como tú quieras, Hinata.

La luz que se había colado por los ventanales de pronto empezó a esfumarse, haciendo que la piel de ambos comenzara a enfriarse. Esa carencia de calor hizo que Hinata se hundiera más en su abatimiento, aferrándose de la camiseta del chico con más ahínco.

Naruto relajó sus brazos en torno a ella hasta finalmente deshacer el contacto; sólo entonces Hinata subió su mirada. Se ruborizó al tenerlo tan cerca, y es que a esas alturas ella ya se encontraba resignada ante su presencia. Algo tenía Naruto que hacía que el corazón bombera casi dolorosamente y que la cara le ardiera como una quemadura, aunque claro, esos sólo eran los efectos físicos. Cuando Hinata miraba sus energéticos ojos y su reluciente sonrisa, o cuando lo escuchaba hablar con fiel confianza y optimismo, en ella empezaba a albergarse la incertidumbre y una ligera pizca de esperanza. El "quizás" tomaba terreno sobre cada uno de sus temores con su presencia o en pensamiento, y eso Hinata no sabía si era bueno o malo. Necesitaba estar pendiente de todo a su alrededor, pero con él… ya no sentía que debiese tener miedo.

Le gustaba como se sentía con él.

Cuando finalmente la liberó de su protección, el vacío se expandió dentro de ella. Era como cuando un tren partía de la estación… sólo quedaba la esencia de que alguna vez estuvo ahí y que tal vez en un algún momento regresará otra vez.

— Iré a hablar con Neji ahora mismo —dijo. Su voz demostraba que nada de lo que ella pudiera decir lo detendría —. No tienes que preocuparte por nada, sé que él lo entenderá; pero si no es así… bueno, siempre puedo usar la fuerza' ttebayo.

Ahí estaba su sonrisa otra vez.

Hinata sólo deseó creerle y lo dejó partir de su departamento. Cuando a Naruto se le metía una idea en la cabeza ya no había quien lo parase.

Pero ese tipo de actitud no siempre es el mejor. No para ciertas situaciones.

Naruto Se despidió con la mano desde la entrada y con las energías completamente recargadas se dirigió a su piso. Al llegar tomó su teléfono y marcó a uno de sus amigos, Rock Lee, puesto que seguramente él tendría algún número al que Neji contestara. El oído le dolió cuando el susodicho gritó su nombre por el celular.

— ¡Hace mucho que no me llamas, Naruto-kun!

— Ahora recuerdo por qué… —comentó para sí mismo mientras alejaba el aparato de su cara y lo miraba con algo de burla —. Hey, Lee, necesito tu ayuda.

— ¡Por supuesto que sí! Dime lo que necesitas y lo hago.

— ¡Perfecto! — chilló Naruto emocionado —, ¡Sabía que podía contar contigo, Cejotas!

— ¡Siempre!

— ¡Bien, porque lo que necesito es el número de teléfono de Neji' ttebayo!

— ¿El qué…? —Hubo un silencio en lo que la voz de Rock Lee respondió.

— El número de Neji… el del celular, de preferencia.

— Naruto-kun…

— ¿Sip?

— Verás, yo… yo no puedo darte eso.

— ¡¿Qué?! ¡¿Por qué?!

Lee intentó explicarse con Naruto, pero sin importar lo que dijera, él no lo aceptaba. El hecho de que el Hyuga no diera su número a extraños era comprensible, sobre todo por lo que le estaba ocurriendo a su familia y a Hinata, ¿Pero guardar ese dato a sus amigos? Lee insistió en que Neji no iba a contestarle desde un teléfono desconocido, por muy "Naruto" que él fuese, a lo que el rubio hizo un berrinche. Él quería hablar con Neji. Lo quería, lo quería, lo quería.

Lee se disculpó con él y cortó la llamada, a lo que Naruto se molestó, mas lo que terminó por colmar su paciencia fue el hecho de que Rock Lee no volviera a contestarle. El "Cejotas" estaba ganando puntos para una golpiza de niveles épicos.

Aventó el teléfono a su lado en la cama y extendió sus brazos y piernas en su totalidad; como cuando se hace un ángel de nieve. Se mordió el pulgar al verse frustrado. Él le había hecho una promesa a Hinata, y que el infierno se congelase si él no cumplía con su palabra.

Se puso de pie rápidamente y tomó una de sus chaquetas antes de salir disparado de su departamento. Presionó el botón de la primera planta y emprendió el trote hasta la universidad. Si Neji quería jugar a las escondidas, pues adelante; él lo iba a encontrar.

Y a cada Hyuga en su camino también.

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Hinata regresó de su paseo por el centro comercial y dejo las bolsas con mercadería en la cocina. Estaba haciendo calor en las calles ya, y el problema de usar pelucas con semejante clima era bastante molesto. La cabeza le picaba y sudaba como una condenada.

Se duchó y comenzó a comerse una caseta de helado mientras daba vueltas por lo largo y ancho del departamento. Naruto había quedado de ir en un rato más, quizá cuando comenzara a atardecer, y Hinata ya tenía listo el tazón de ramen para él en una bolsita que indicaba haber sido comprado en un buen restaurante.

Ella se iba comiendo el mal presentimiento que llevaba teniendo desde que él abandonó su piso esa misma mañana, y es que la determinación en sus ojos podía ser algo alarmante.

Una pequeña sonrisa se formó en sus labios cuando el timbre sonó. Llegó antes de lo que ella creyó.

Fue a saltitos hasta la puerta y la abrió sin preguntar quién podía ser, y para aquel que veía el rostro de Hinata – con todo lo que su disfraz implicaba –, fue como apreciar un enigmático cuadro al óleo: un rostro sorprendido y angustiado en colores brillantes.

Hinata abrió de manera inconsciente la boca hasta formar un espacio entre ambos labios, y abrió tanto los ojos que las pupilas terminaron por contraerse, dejando que parte de sus ojos grises se viera al centro de la lentilla.

En otra situación, si no fuera porque el rostro de ese hombre frente a ella parecía a punto de saltarle encima, Hinata se habría abalanzado sobre él y habría llorado en el espacio que había entre su cuello y su hombro.

Neji, quien hasta entonces estuvo apoyado con ambas manos en el marco de la puerta, miró con sus potentes ojos a su prima, y con una acción impropia de su persona, sujetó a Hinata con fuerza por sus brazos para que ella no pudiera correrle la mirada.

— ¿Entiendes lo que has hecho, Hinata? —la voz era ruda, pero no dejaba de ser serena. Neji parecía iracundo y ella no sabía el por qué.

— ¿Ha-Hacer? ¿De-De qué hablas?

— Te dije que no le dijeras a nadie, y ahora mira lo que ha pasado.

— Neji… me estás asustando.

Él la soltó y retrocedió un paso, respirando pesado. Ella se llevó las manos al pecho y sintió como su corazón latía sin control.

— ¿Por qué le dijiste quién eras?

— ¡¿De qué hablas?! ¡No le he dicho a nadie! —chilló. Sus lágrimas habían comenzado a caer y apenas podía ver a Neji entre ellas.

— ¡Claro que sí!

Neji cerró la puerta tras él y se aproximó hasta el espacio de Hinata, tomándola del antebrazo con firmeza, pero sin causarle daño.

— Si no fuera así, Hinata, ¿Por qué Naruto me estaría buscando para hablarme de ti?

Hinata pudo jurar que su bombeo de sangre se detuvo en lo que ella escuchó esa pregunta.

Su primo no actuaría de manera tan dura con ella si no fuera por algo realmente preocupante, y sólo por eso Hinata sintió un estremecimiento a lo largo de su columna. ¿Qué diablos había pasado?

El mal presentimiento que se había comido antes ahora lo quería vomitar.

Naruto…

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Hola a todos y todas.

Ah... como detesto el verano. Hace tanto calor que las teclas se derriten je je. Ese fue mi super comentario, ahora les responderé sus reviews.

Lilipili: Hola, que tal todo? Así que la vez pasada te hice mantenerte despierta? Ah, pues que bien :D Esta vez lo subí más temprano, pero estamos de vacaciones (supongo) y yo me duermo cada tres horas. Tengo complejo de oso. Muchas gracias por haber leído, y muchas más por haber comentado otra vez 3 Siempre un gusto tenerte por aquí, ¡Saludos!

Nuharoo: ¡Hoola! Mucho tiempo, no? Si, lo sé; mi culpa :( Bueno, de todas maneras quería decirte que agradezco que hayas leído y comentado nuevamente. Preguntaste de qué manera ayudará Naruto, y pensado ya varios finales alternativos para este fic, y en todos y cada uno de ellos, Naruto ayuda a Hinata de alguna manera. Hey, cuando leí que este fic en cierta manera te había inspirado para escribir tu propia historia, vaya, de verdad me dio mucha felicidad. Me encatará leer tu fic, y lo haré, no lo dudes. Soy de las que les gusta más leer una historia finalizada que una que no lo está, pero haré la excepciçon contigo, ¡Ya sabrás de mi pronto, lo verás! ¡Un gusto, nos leemos! (Al fin esta última frase tiene sentido hahaha)

Andy Uzuga: Hello :3 si, me tardé hahaha :( :( La universidad me dio un puñetazo en la cara y mil patadas huracanadas (K.O.) y me impidió escribir. Ahora estoy de vacaciones y puedo, y créeme que lo hago con mucho gusto. Bueno, me preguntaste si habría GaaMatsu, y de serte franca, no se si quiera si Gaara aparecerá. Lo puse como "Oh-dios-mío. ¡Un principe de otro país", pero más que nada lo elegí por eso; porque Gaara no es de Konoha (Y es bonito... y sin cejas)... de todas formas este fic no está ambientado ni en Konoha ni en el mundo Ninja, dejé que el lector creyera donde fuera (Japón, Konoha, EEUU, Jupiter, etc.) :) ¡Gracias por tu review! Ojalá te guste este capítulo también, ¡Nos vemooos!

Stella T Whiteney: Gracias por tu review anterior 3 Creo que corresponde que me disculpe, siempre digo que me disculpen por mi tardanza, pero hoy por fin caí en cuenta de que no hago nada por cambiar la situación :( Es por eso que me estoy proponiendo metas para avanzar más deprisa. Muchas gracias por leer, desde ahora ya aparecerá más Naruhina (primera meta hahaha), y también más drama... creo que ya es hora de que ela sepa de Sion O: O: O: Bueno hahaha, creo que ya comencé a lanzar Spoilers, ¡Nos vemos! ¡Graciaas!

Mariposas Rotas: Flacaa, no he sabido nada de ti :( Me alegra al menos tener los reviews como punto neutro para hablar, pero como que has desaparecido, y yo también, y hay tanto que hablar (quizás) o al menos desahogar... ay, ya no sé ni lo que digo, ¿Hola? hahaha. Bueno, de todas maneras muchas gracias por el review, me alegra que te guste el fic y que tenga este extraño exito. Me gusta escribirlo. Ya volveremos al contacto Aya, ¡No vemus! PD: cambie el celular, y por ende el numero, y como resultado tambien WPP. Creo importante que lo sepas, chau chau 3

KinaraHyuga: Hooola c: c: ¿Qué tal? Bien, creo que iniciaré dándote las gracias por leer mi fic, y por dejarme un review también. Lo vas captando super bien; en efecto, Hiashi no está buscando a Hinata por la razones correctas, y sin duda alguna sospecha de alguien... alguien muy cercano a su hija. Al fiiiin llegé con la continuación, y ya me puse a escribir el siguiente capítulo, ¡Ya verás que está antes de que te des cuenta! Apenas regrese de vacaciones lo actualizaré, ¡Nos leemos! ¡Gracias por pasarte por aquíiii!

Dani-chan: Hola querida lectora de paso; me presento, Annie yue, escritora irresponsable sin remedio (trabajo en mejorar esto u.u) ¿Cómo estás? (: te agradezco el tiempo que tomaste en leer esto, y el que tomaste en dejarme un review. Me alegra que te guste la trama, y debo confesar que es la primera vez que trabajo temas policiales (recién inicié otro proyecto con este género) y es demasiado entretenido. Es como si el material flotara alrededor de la historia; por ende es genial que le guste a la gente, y que te guste a ti je je, ¡Ya espero volver a saber de ti por aquí! ¡Adioooosh!

mmm3: ¡No sé quién eres hahahaha! xD Vale, no sé quien eres; hombre, mujer, adulto, joven, etc, pero creo que si te tomaste to tiempo para dejarme un review, te mereces una respuesta, ¡así que hooola! ¡Aquí está la continuación! Saludines (:

HiNaThItHa 16241 ch: ¡Por supuesto que debía dejarlo así! :D wuajaja Me alegra que te haya gustado, y no dudes del Naruhina; no quiero dañar mucho a Shion, pero esto es necesario... digo, ¿Hinata está loca por él, no? ¿Quién soy yo para matar eso? Ni que fuera Kishimoto (Traidor T.T mató a mi rubio hermoso y a mi Sasukito) Peeero esa es otra historia. Gracias por pasarte por aquí, el siguiente cap estará antes de que te lo puedas imaginar je je, ¡Nos vemos!

Monika-N: ¡Vaya! ¡Cuanto tiempo! Bueno, sé que me tardé, y no creas que me enorgullece u.u Me hiciste dos preguntas, y te las respondo de inmediato. ¿Sasusaku? Si, pero en segundo plano. Será algo asi como "y después de algunos años...", pero sí, habrá... viven solitos después de todo je je. ¿Será corta? Pues creo que si. Jamás lo vi a algo más allá de siete u ocho capítulos, pero me está costando meter todo sin que sea un bombardeo, así que quizás llegue a unos diez, contando un epílogo. Muchas gracias por leer, comentar y preguntar. Me has dejado gratamente conforme como lectora, y es que te reconozco de inmediato (quizás sea la imagen de Korra en tu perfil hahaha me encanta), ¡Saludos! ¡Cuídate mucho!

Estrella11: Hola cozón, ¿Qué se cuanta? Encontré que tu review fue muy tierno y bueno... pues me enternecí hahaha. Me encantaría que fueramos amigas, pero debes saber que separo mi vida cotidiana (aburrida, estudiosa, "común") con la vida que llevo aquí en Fanfiction. Creo que al separ ambos mundos puedo intentar ser quien yo quiera, y está pagina con sus bellas historias me lo permite. "Annie Yue" me permite hacerlo, supongo. Muuuchas gracias por leer, y espero que este capítulo te haya gustado también, ¡Nos leemos! ¡bye bye!

Hinataforever: Hoooola :D :D Gracias por pasarte por aquí. Que bueno que te haya gustado el capítulo; en cierto modo me tranquiliza ver que a los lectores les gusta... en especial porque antes de actualizar dudo de lo que hago. Me preguntaba, ¿eres capaz de anticipar lo que vendrá? Oh, lo que menos me gustaría es crear un cliché, y como tu dices, quedán 44 días para hacer muuuchas cosas. Sabes, cuando escribo me encanta saber que piensan los lectores. Tú sabes que Hinata debe irse... debe hacerlo, no es que quiera, y Naruto, si la ama, debería seguirla... ¿pero y si no pudiese? O: O: (Sí, fue spoiler hahaha) Yo algunas veces introduzco ideas o gustos de lo lectores, así que no pierdes nada con mencionarlo aquí. Seré la autora, pero me encanta escribir junto con lo lectores (: Bueno, ¡Ya nos estaremos leyendo! ¡Saludos!

Sango surime: Hola, Hola, ¡Qué alegría que te guste! Si, es algo intenso, ¿Pero así mejor, o no? hahaha Gracias por comentar, ojalá este capítulo esté igual de intenso... si no es así, no te preocupes, el siguiente lo será. ¡Promesa! ;)

YOYI: Hahaha lamento haber sido cruel con el final, pero me moría de ganas por hacerlo xD Gracias por pasarte y dejarme un review, y ¡por leer, por supuesto! Espero el final de este capítulo no sea tan cruel je je, ¡Nos vemos, saluditos!

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Creo que hoy tuve sentimientos encontrados... y no de los buenos, ¿Alguien (Por favor) me podría explicar cómo diablos Naruto y Sasuke pueden ser asesinados? Sí señoritas y caballeros, Kishimoto acaba de destruir mi mundo y mi corazón. Ver a Sakura tratando de salvar a Naruto y a Karin llorando por Sasuke causó un "pup" en mi interior y me mató.

Seguiré de luto en silencio

¡Ah, y por un carajo! ¡¿Es qué acaso fue SasuKarin lo que vi ahí?! ¡¿Por qué DIOOOS?!

Vuela alto, Sasusaku

Por la CSM (solo chilenos entienden esta grosera sigla u.u)

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31 de Enero 2014

23:40 pm

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Annie is out... and furious.