En el momento en que Bella piso la plaza en donde todos se reunirían se sintió totalmente fuera de lugar. La rodeaban muchas mujeres con las más bellas flores que había visto, de diferentes colores, tamaños y formas, todas olían exquisitamente y le era muy difícil encontrar cuál de ellas era la más hermosa pues todas estaban a la perfección.

Miró su maceta vacía y sintió como de pronto sus ojos se llenaban de lágrimas. Trató de contenerse ya que no quería hacer el ridículo frente tanta gente.

Estuvo a punto de marcharse, pero la voz del príncipe anunciando que comenzaría por ver cada una de las flores la detuvo. Probablemente esa sería la última vez que podría verlo, así que no quiso desaprovechar la oportunidad de mirarlo aunque sea solo unos segundos así que se quedó.

El príncipe pasó entre las jóvenes observando muy atentamente cada una de las flores con detenimiento. No mostraba ninguna expresión en su rostro, lo cual hacía que fuese difícil de imaginar quién era la que había logrado impresionar al príncipe Edward.

Las chicas que se encontraban cerca de Bella la miraban con suficiencia, se sentían superiores y victoriosas pues ella no tenía nada que mostrar.

Pronto llegó el turno de Bella, el príncipe se detuvo y se quedó mirando por un rato la maceta de la joven. Bella, avergonzada, bajo la cabeza como tratando de ocultarse pero sintió como una cálida mano la obligaba a mirar directamente los ojos de Edward. Había una especie de brillo en ellos que sólo Bella había podido notar.

Edward continuó mirando con atención el resto de flores y cuando terminó se dirigió a su público.

- He tomado ya mi decisión. Estoy completamente seguro de que ella es la correcta – dijo acercándose al grupo de jóvenes

Bella vio cómo el príncipe se acercaba a la fila donde ella se encontraba e inmediatamente pensó que quien había ganado era Tanya, la joven que se encontraba a su costado, pues Edward miraba en esa dirección, además la flor de Tanya era una de las más bonitas y grandes de todas.

Poco a poco se fue acercando Edward, Bella sentía que el corazón le latía fuertemente, como si quisiese salir de su pecho. El tiempo se hizo lentísimo El príncipe aceleró el paso y rápidamente se posicionó frente a Bella, la tomó de la mano y la llevó frente a todos.

Todos los presentes pensaron que se trababa de una broma o algo así, la muchacha no tenía nada en su maceta y vestía ropas bastante gastadas mientras que el resto se había presentado con sus mejores vestidos.

Bella simplemente estaba en shock, no entendía que hacía ella junto al príncipe, no le cabía en la cabeza lo que acababa de ocurrir.

Finalmente, después de las miles de dudas que se planteaban en sus cabezas los espectadores, Edward tomó la palabra.

- Esta joven que ven a mi lado, ha sembrado la flor más hermosa y bella que pudiese existir, la flor de la honestidad. El día en que se anunció cómo elegiría a mi futura esposa, cada una de ustedes recibió una semilla – explicó - Esas semillas eran estériles, por más que las hubieran regado y cuidado jamás podrían haber hecho que crezcan. Hoy día, todas me han traído un montón de flores hermosas, pero ninguna de ustedes ha sido sincera conmigo – señaló – la única que mostró la verdad, sin importar pasar vergüenza y ser señalada por los demás fue esta señorita que se encuentra a mi lado – dijo mirando con ternura a Bella – y es por ello que ella es la mujer perfecta para mí – aclaró tomando de la cintura a la joven

Bella había pasado de sentirse confundida a estar completamente feliz, miraba con admiración y mucho amor a Edward quien no la soltaba en ningún momento. Aquel era el día más feliz de su vida.

Las jóvenes ahí reunidas se sintieron totalmente decepcionadas y avergonzadas al mismo tiempo, ninguna reclamó absolutamente nada puesto que sabían que habían cambiado la semilla e incluso otras habían comprado directamente la flor para ahorrarse el trabajo de cuidarla.

Edward tomó la mano de Bella y se la llevó al claro para que estuvieran solos. Una vez ahí se recostaron en el pasto y se quedaron mirando fijamente.

- Esperaba que fueras tú quien ganara – dijo Edward sinceramente – No sé qué hubiese hecho si no resultaba ser así y aún peor hubiera sido si ni siquiera participabas – explicó

- ¿Qué hubieras hecho si decidía no ir hoy? – preguntó Bella

- Probablemente hubiera cancelado todo, desde el primer momento que te vi supe que eras diferente y ahora veo que tenía razón – respondió él – Mañana mismo te mudarás conmigo al palacio

- ¿Pero que pasará con mi mamá? – preguntó Bella parándose por la impresión – no puedo dejarla en el estado en el que se encuentra – aclaró

- No voy a obligarte a hacer nada que tu no quieras cariño – respondió él colocándose frente a Bella – ella también vivirá con nosotros – Pero ahora, hay algo más importante que debo hacer –dijo arrodillándose y sacando una pequeña cajita con un anillo dentro – ¿Me harías el honor de casarte conmigo?

- Claro que sí – dijo Bella abrazando a Edward. Él le tomó suavemente el rostro y la besó.

En ese momento supieron que nunca nadie podría separarlos, que eran el uno para el otro y que jamás podrían dejar de amarse.

Está demás decir lo que sucedió. Se casaron muy pronto y Edward asumió el gobierno como nuevo rey, tuvieron muchos hijos y lo más importante, vivieron felices para siempre.

FIN


Por fin! pensé que no iba a poder subir el capítulo hoy pero lo logré. Espero que les haya gustado porque en realidad no creo que vuelva a escribir otra historia, todo dependerá de si se me ocurre alguna idea diferente. Gracias por leer (: