. Sueños sobre hielo .

De: PRISS.

25-FEB-10

21-JUN-10

Capítulo I: Hermanos.


"Claro que importa… también era tu sueño y se quedó estancado por…" "¿Es que no lo ves?. Estoy feliz y satisfecho, incluso orgulloso de haber llegado hasta donde lo hice…"


~ ¡ Así no !. ¿Cuántas veces tengo que decírtelo?.

Kurosaki Kaien estaba furioso, al punto de querer arrancarse los cabellos con sus propias manos.

¡ Kuchiki Rukia no podía ser tan necia !.

~ En este punto debes hacer un cuádruple y tú te empeñas en hacer triples.

Le decía su entrenador con voz dura una vez la tuvo frente suyo.

La pelinegra solo bajó la mirada.

"Es que estoy agotada."

Pensaba, incapaz de externar sus ideas porque sabía que el hombre frente suyo se enojaría aun más si le decía eso.

~ ¿Y bien?.

~ ¡ Gomen nasai !.

En ese momento, Kaien perdió la paciencia y sujetó con brusquedad el brazo de la chica.

~ Escúchame bien, Kuchiki, tu rutina no sirve para una competencia de nivel olímpico, así que tienes que esforzarte más.

~ H-hai !.

La pelinegra lo miraba asustada.

El hombre frente suyo no era el Kaien que ella conocía. Y el veneno en sus palabras la hizo temblar, sin mencionar que su fuerte agarre la estaba lastimando.

Pero no podía culparlo, aunque quisiera. Ese hombre estaba dolido y destrozado.

Hacía cuatro meses su esposa Miyako, quien por cierto diseñaba las coreografías de la Kuchiki, había muerto por una extraña enfermedad. Kaien la adoraba y por eso el cambio tan brusco de su forma de ser. Pasando del adorable sensei a un verdadero demonio.

Y lo peor, aquello que los tenía a ambos tan tensos, era la clasificación de Rukia a la justa olímpica de invierno… en un mes, solo un mes para competir. Por eso el Kurosaki estaba tan volátil, pero quería hacerlo por su difunta esposa. Sabía… que ella así lo querría.

Y Rukia toleraba todos los regaños, todos los maltratos, no solo porque esa competencia era el sueño de toda su vida, sino porque ella también quiso mucho a Miyako.

~ ¡ Hazlo de nuevo !.

~ Pe, pero…

~ ¿No me escuchaste?, ¡ vuelve a la pista, Kuchiki !.

~ ¡ Hai !.

La pelinegra volvió al hielo casi corriendo, aun cuando sus piernas le temblaban.

Y a pesar de estar agotada, se esforzó por ejecutar su rutina sin fallas y a la perfección, tratando de complacer a su entrenador.

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Rukia suspiró agotada. Pasaban de las diez de la noche; realmente creía que Kaien jamás la dejaría descansar.

~ Pasable.

Susurró para sí, recordando el adjetivo que su entrenador usó para describir su rutina.

~ Yo creo que fue hermosa.

Rukia se giró sorprendida al escuchar esas palabras. Se creía sola en el vestidor, después de todo ya no había nadie más en las instalaciones. Kaien se había ido diciéndole que llegara temprano mañana.

~ I-Ichigo… ¿qué haces aquí?.

El aludido le sonrió ampliamente, se rascó la cabeza y desvió la mirada.

~ Ah, solo pasaba por aquí y

La Kuchiki dobló las cejas con suspicacia. Una sutil sonrisa adornándole el rostro.

Sí, claro. Él no tenía práctica ese día. Ichigo nunca fue muy bueno ni para mentir ni para disimular.

~ Baka.

~ ¿Tan obvio soy?.

~ Demasiado.

Él sonrió, mirándola fijamente mientras se acercaba a ella y la rodeaba con sus fuertes brazos.

~ Quería verte, enana.

~ Ichigo !.

Ella bajó la mirada.

Desde hacía un tiempo, ese cabeza de naranja la había estado cortejando. Al principio, cuando lo conoció, sinceramente lo odiaba; la desesperaba totalmente, no lo soportaba. Pero ahora…

~ Ichigo, yo…

La voz de Rukia se apagó pues el muy atrevido había posado ambas manos sobre los dibujos que le sostenían la espalda, estrujando con tremendo deseo.

~ Ichigo hentai !...

La chica tenía un par más de insultos para él, pero los labios del chico se posaron sobre los suyos, callándola dulcemente en un beso que ella no pudo resistir, así como tampoco las ansiosas manos masculinas que la recorrieron casi con desesperación, deslizándose por sus brazos.

Entonces, Rukia se separó de él ante el dolor que la recorrió cuando la mano del Kurosaki tocó su brazo.

~ ¿Qué pasa?.

~ ¡ Nada !.

Pero el pelinaranja no le creía, no cuando ella se tocaba el brazo y sus ojitos violetas aguantaban las lágrimas.

~ Déjame ver.

~ N-no es nada… me caí.

Pero el muchacho la ignoró, rasgando la tela del vestido y descubriendo la piel amoratada.

~ Fue Kaien, ¿no es así?.

~ Ya te dije que me caí, ahora sal para que pueda vestirme.

Ichigo sonrió de medio lado.

~ Si te duele mucho, yo podría ayudarte a cambiar de ropa.

~ ¡ Que salgas te digo !.

~ Rukia…

~ ¿Qué?.

~ Te llevo a tu casa.

Ella no supo que decir, de cierta forma sorprendida, pues no esperaba aquella propuesta. Tan solo asintió ligeramente.

Ichigo salió con una sonrisa adornándole la cara; cerró la puerta, más al ya no estar con Rukia, la falsa expresión se desvaneció de su rostro. Kaien lo iba a escuchar, no permitiría que lastimase a la enana.

~ Ni aunque seas mi hermano, Kaien…

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. . . . Continuará .


A un año de publicar este fic, decidí resubirlo ya que está muy Ad hoc con los juegos olímpicos de Sochi (de hecho, quería publicarlo durante este evento, pero la primera vez no pude esperar ¬¬')

Así que, si ya lo había leído, ojalá les interese leerlo una segunda vez, sino, espero les guste.

Por cierto, solo son 9 capítulos, pero no quise borrarlos porque no sé si también se borren los reviews. Disculpen.

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Para este fic, me inspiré durante los juegos olímpicos de invierno Vancouver 2010.

Algo nuevo: por primera vez pienso en Ichigo y Kaien como hermanos.

No me decidía por el título del fic, y se me ocurrieron dos títulos de películas: Castillos sobre hielo y Sueños sobre hielo.

Tuve que elegir el segundo, pues se hablará mucho de los objetivos de Rukia a lo largo del fic. Pero les cuento… nunca he visto esa película ¬¬'. Así que ni le busquen similitudes, si las hay, será mera coincidencia.

Aun así, antes de ese título, el que mejor me parecía era "Amor sobre hielo". Tuve que declinar la idea, pues los sueños tienen mayor peso que el amor en esta historia.


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