Epílogo

Serena no se quedó embarazada en su noche de bodas, pero exactamente doce meses después del día en el que se casaron, en una nevada Nochebuena, vinieron al mundo sus dos hijas gemelas.

Ninguno de los dos había planeado un parto en casa dado que se trataba de un embarazo gemelar y Serena era primeriza, pero la velocidad a la que ocurrió todo les pilló a todos por sorpresa. Darien terminó trayendo al mundo a sus hijas con la ayuda de Rei dado que Nicolas, ella y su hijo Kenji habían ido a pasar el día con ellos.

Cuando llegó la matrona a la casa, todo había terminado. Selene y Usagi estaban en la cama con su madre, mamando por primera vez.

–Dios Santo –dijo la mujer–. ¿Y dice que tuvo el primer dolor hace tan sólo un par de horas? Créame si le digo que no es así como ocurre normalmente.

–Yo sí la creo –afirmó Rei.

Serena sonrió y miró a su esposo, que estaba sentado junto a ella acariciando suavemente la cabecita de una de las niñas. Serena miró a las niñas y luego se fijó en Darien. La expresión que vio en sus ojos azules la emocionó profundamente.

Además, tenían planes para el futuro, aunque no los habían compartido con nadie. La casa era tan grande que querían tener otro hijo. También querían adoptar a dos o más niños mayores. Deberían ser niños con problemas, bien de salud o que estuvieran en desventaja por algún motivo, niños que nadie quisiera adoptar por los problemas que conllevaban.

Darien recordaba muy bien lo mucho que él había deseado tener una familia y un hogar propios. Se había esforzado porque sus parientes lo quisieran pero siempre terminaban por deshacerse de él. Al final, había dejado de esperar o creer que alguien pudiera terminar queriéndolo y se había escondido detrás de una fachada que le había convertido en el duro hombre de negocios que era.

Su familia sería eso, una familia de verdad. Amarían a sus hijos y los cuidarían tanto si eran suyos biológicamente como si no. Luna y Artemis serían unos abuelos perfectos. Sabían que no sería fácil, pero estaban convencidos de que el amor mueve montañas y es capaz de romper las más fuertes barricadas. Lo había conseguido con las que protegían el corazón de Darien y también con las de Serena.

Los bebés dejaron de mamar. Rei ayudó a la matrona a examinarlos. Serena tocó la mejilla de su esposo.

–Te quiero tanto y me siento tan feliz...

Darien se llevó los dedos a los labios y los fue besando de uno en uno.

–Yo también te quiero mucho. Gracias por darme unas preciosas hijas.

–Son unos regalos de Navidad bastante personalizados, ¿no te parece?

Darien sonrió.

–¿Y qué vas a hacer para el año que viene? ¿Cómo diablos vas a poder superar esto?

Serena le acarició el rostro. Justo en aquel momento entró Luna con una bandeja.

–Ya se me ocurrirá algo...

–De eso, amor mío, estoy completamente seguro.


se dieron cuenta que las quiero y no las hice sufrir con el ultimo capitulo...asi que este libro se termino u.u, y como muchas de ustedes yo tambien quiero un hombre asi TT_TT, creo que no quedan hombres con sentimientos tan puros como ese o quedan y no los conozco u.u...

les agradezco a cada una de ustedes por seguirme y leer los locos libros que tenia, se que no son muy conocidos, y las tramas si que son buenas...tengo muchos mas, pero es dificil encontrarlos en internet... deberia de tener mas tiempo para leerlos y escribirlos directo del libro pero como entre a clases, llego tarde, me duermo parada, veo burros verdes hasta en la pizarra y ahora mismo estoy que mato a mi perrita chica por destrozarme unos remedios que debia tomar y ni siquiera los habia abierto ¬¬...

bueno chicas me despido y nos leemos en las otras adaptaciones y las proximas que se vengan n_n

besos besos

fer