Hola a todos. Estoy de vuelta. Aunque no ha pasado tanto tiempo, ¿verdad? Pero lo cierto es que el maldito hiatus empezó hace apenas una hora y media y yo ya me estoy muriendo así que vine a dejarles mi nuevo fic que se desarrolla durante la temporada 7. Esta casi todo terminado aunque no descarto modificaciones de cuanliquier modo. Ya me conocen ¿no?

Bueno espero que les guste y los invito a dejar sus opiniones.

Si es el primero de mis fics que lees te invito a leer los anteriores. Exeptuando "¿Quién se ha llevado tu alas?" todos los demás forman parte de una misma saga. No obstante pueden ser leídos cada uno como historia separada.

Un abrazo! Y agradezco sus visitas desde ya.

Restos de guerra.

Conducía su coche a toda velocidad. Se disponía a acatar la orden que Sam le había dado:

"–Erika… tienes que volver al refugio. Seguiré solo a partir de aquí. Es peligroso para ti…

–No los dejaré solos…

–Si. Lo harás. Si desafiaste a Crowley, y lo detenemos, estará furioso de verte aquí…

–Crowley no me hará daño… no lo ha hecho hasta ahora…

–Tal vez lo haga si no tiene más que perder. No podemos arriesgarnos… Ponte a salvo. Por favor. –le suplicó."

Había hecho ya un buen trecho. El eclipse había pasado. La penumbra se disipaba, la luz del sol retornaba lentamente.

– ¿Qué habrá pasado? –se preguntó.

Tragó saliva y pasó el cambio apurando más la marcha. De pronto cambió de idea. Redujo el cambio dando un brusco volantazo. El soberbio Mustang 67 hizo un brutal giro en U, chirriando los neumáticos. Un hormigueo en todo su cuerpo le anunció que no estaba sola.

–No puedo evitar notar que vas en sentido contrario al que deberías…. –reclamó Crowley apareciendo en el asiento del acompañante.

– ¡MALDITA SEA, CROWLEY! –chilló Erika al borde de la histeria. – ¡NO ME HAGAS ESO! ESTOY HARTA DE PEDÍRTELO.

Detuvo el coche repentinamente, aferrándose al volante con todas sus fuerzas, como si de pronto temiese que éste se le escapase de sus temblorosas manos.

– ¿¡QUIERES DEJAR DE GRITAR COMO UNA LUNÁTICA!?

- ¡¿QUIÉN ESTÁ GRITANDO?! ¡YO NO ESTOY GRITANDO! ¡TÚ ERES EL QUE ESTÁ GRITÁNDOME! -chilló ella, histérica.

- ¡CLARO QUE SÍ ESTÁS GRITANDO! ¡Y TÚ EMPEZASTE A GRITAR PRIMERO!

Ambos hablaban uno sobre el otro y sin escucharse entre ellos.

- ¡YA BASTA! Necesito pensar... -dijo Erika finalmente.

Ella respiro fuertemente un par de veces. Apretando los dientes, mientras acomodaba sus ideas.

–Espera…. Si estás aquí…. Y aún eres tú…. ¿quién tiene las almas? ¿Es que Raphael ya es el nuevo Dios…? ¿O qué?

–Nada de eso…

–Pues si eres tú… no es un truco muy impresionante que digamos…

–Ha sido Cas… –dijo con tono de rendición. –Y más me vale buscar el agujero más profundo que exista y meterme ahí dentro….en cuanto al tío Raphie… te alegrará saber que ya no está entre nosotros…. ¿te vienes conmigo o qué? –preguntó sin darle tiempo a pensar en lo que significaban esas palabras. – ¡¿O QUÉ?! –insistió con furia.

Ella reflexionó unos segundos. Arrancó de nuevo el coche diciendo:

–No. Me voy a buscar a mis amigos…

– ¿Qué? ¿Aún no lo entiendes? Castiel se tragó millones de almas….No tengo tiempo para tus campañas solidarias. Porque el próximo en la lista seré yo…

–Que pena me das…. –dijo ella con sarcasmo.

–Bien… haz lo que te plazca. –dijo desapareciendo de su lugar.

Arribó con celeridad y bajó del auto. Corrió hacia el interior del edificio. Recorrió sus pasillos casi sin respirar. Halló un cuerpo en el camino.

–Oh… no…. –murmuró con gran dolor –Balthazar…. –se arrodilló y acarició su rostro con gran pesar – ¿por qué…..? Cass…. Dime que no has sido tú….Esto es tan injusto…. –la voz se le quebró mientras sus manos acariciaban el inerte rostro del ángel. –Hasta nunca amigo…. Te echaré de menos….

Se levantó y siguió su camino. La sala que había sido protagonista de los más aberrantes hechos últimamente, se encontraba vacía. Aunque inundada por el hedor a sangre proveniente de los restos de lo que supuso había sido el recipiente de Raphael. En una inspección más atenta le llamó la atención un rastro de sangre que se dirigía hacia uno de los corredores. Es probable que alguien hubiese salido de ahí con una grave herida. Pero eso significaba también que alguien había salido de ahí con vida.

Siguió el rastro. Encontró a un muy turbado Bobby agachado junto al cuerpo inconsciente de Sam.

– ¡Bobby! –exclamó – ¿Qué pasó? –indagó con preocupación acariciando la cabeza y los castaños cabellos del joven. –No debí dejarlo venir solo… -se reprochó.

–Ha terminado de desmoronarse…. Además está el problema de Castiel… se ha vuelto loco….-contó con gran pesar

– ¿Dónde está Dean? –preguntó temerosa.

–Tranquila. -le respondió el cazador adivinando sus pensamientos -Ha ido a buscar un vehículo.

–Yo tengo mi coche. Los sacaré de este agujero infernal…. Iré por él…

Corrió a buscar su automóvil. Y dar con la ubicación de Dean. Era evidente que necesitarían de otro brazo fuerte para sacar el enorme cuerpo de Sam de ese horripilante sitio.


Dean caminaba respirando agitadamente por la carretera. Ésta parecía desierta intencionalmente. Tan solo para fastidiarle la vida. Maldecía una y otra vez ese nefasto y apartado lugar del mundo que habían elegido para abrir la puerta a todas esas repugnantes cosas que su querido amigo se había tragado, y que lo habían transformado en un ser odioso y soberbio.

Una estruendosa e insistente bocina lo sacó de sus pensamientos. Cuando se dio la vuelta reconoció inmediatamente el bello auto que pertenecía a la que no dudaba en considerar la piedra en su zapato.

Erika bajó del Mustang con celeridad. Se acercó a Dean dejando la puerta del coche abierta.

–Dean… –musitó – anda… vamos… los llevaré

El rubio estuvo a punto de protestar. Ella lo advirtió y dijo:

–Anda… no seas imbécil… -le reprochó -te dejaré conducir…-agregó con tono juguetón.

Dean se puso tras el volante sin pensarlo mucho más… luego vendría el tiempo de las recriminaciones, pero ahora lo importante era poner a salvo a Sammy…

De camino y a toda velocidad, Dean tuvo que admitir para sí mismo que ese coche era una auténtica preciosidad. Aunque no se comparaba con su querida nena, que había quedado dolorosamente reducida a inútiles fierros retorcidos, le daba gusto llevar una máquina semejante. Y si las condiciones hubiesen sido otras, sin dudas hubiese disfrutado un viaje a bordo de ella. "Tranquila, nena. En cuanto Sammy esté a salvo, volveré por ti." Pensó angustiosamente.


Dean suturaba la herida en la mano de un todavía inconsciente Sam. Erika miraba con tristeza y vergüenza. Sus brazos cruzados tensamente sobre el pecho, caminaba de un lado al otro de la habitación contigua al refugio de Bobby. Se sentía responsable por todo eso. Había sido protagonista de cada uno de los acontecimientos que habían derivado en esa pesadilla.

Se acercó a Bobby y murmuró en su oído:

–Insisto en que deberíamos llevarlo a un hospital.

–No… -respondió el viejo cazador en un susurro –no tendría sentido…. ¿qué harían? Meterlo a un pabellón psiquiátrico. O atarlo a una máquina que nos diga lo que ya sabemos: que su corazón late pero su cerebro no responde… y tener que contestar incómodas preguntas…. Estará mejor aquí…

–Tengo una amiga…. doctora…. Puede venir y ver a Sam sin hacer preguntas incómodas…. ¿Quieres que le llame? –le preguntó a Dean.

El rubio contuvo los desbordantes deseos de mandar al demonio a Erika y su ofrecimiento, pero pensó que estaría más tranquilo si alguien le dijera como estaba su hermanito. Si estaba bien o mal. Si estaba muriendo o si se pondría bien…. Necesitaba saberlo.

– ¿Podrías…? –preguntó con desesperación en sus brillantes ojos verdes.

– ¡Claro que si! –exclamó ella, aliviada.


Maggie terminó de revisar atentamente a Sam.

–Parece estable. Sus pupilas reaccionan. Es buena señal. Sus reflejos están bien…No puedo decir a simple vista por qué no despierta… no tiene traumatismos visibles. Y ya que están tan confiados en que no ha recibido golpes en la cabeza…. No hay mucho que pueda decir sin realizar un estudio neurológico. Pero me temo que con un paciente en éstas condiciones….no me quedará otra que meterlo al hospital… si desean que los realice, claro.

– ¿No puedes decir si estará bien….? -preguntó Dean.

–No. Lo lamento. Podría intentar meterlo en el turno nocturno y hacer los estudios sin autorización. Pero me estaría jugando la licencia. Y podría acabar en prisión…

–Descuide, doctora. –dijo Bobby –ha hecho más que suficiente. Tenga –agregó ofreciéndole una considerable suma de dinero.

–No… por favor… no hace falta.

–Acéptelo. Se lo suplico. Por las molestias…

–De acuerdo…. Pero solo una parte. Lo que me ofrece es desproporcionado a lo que he hecho aquí este día… traten de mantenerle hidratado. Si pasan más de 48 horas, deberemos pensar en colocarle un catéter o una sonda nasogástrica para alimentarlo….o correrá riesgo de desnutrirse. Llámeme y se la colocaré. Mientras tanto con los sueros de rehidratación que le coloqué bastará por ahora.

–Entiendo. Le agradecemos mucho que haya venido tan rápido…

–Por nada. Avísenme por cualquier cosa que necesiten. Una prescripción… lo que sea…

Se despidió y se marchó.

–Escucha Bobby –comentó Erika –será mejor que yo me vaya también… lo cierto es que no soy de mayor utilidad aquí….

– ¿Pero que dices…?–protestó Bobby.

–Por favor… no me discutas… soy más testaruda que mi padre… ya lo sabes… estando aquí solo aumento el clima de tensión. Dean no me quiere cerca, y yo lo entiendo… -dijo con pesar.

–Por favor…. –le suplicó el experimentado cazador –quédate. Aquí estarás a salvo… no sabemos lo que se le está pasando por la cabeza a Crowley, y mucho menos a Castiel… o lo que sea eso en que ahora se ha convertido….déjame cuidarte….

–Puedo cuidarme sola…. No diré que no tengo miedo. Pero estoy tranquila. Creo que todo el mundo tiene algo para reprocharme…. Y con justa razón. Me lo merezco.

–No hables así…

–Espera… que estoy tranquila. Sé que hice cosas terribles, pero las hice creyendo que era lo correcto. Me equivoqué. Y pagaré por eso si es necesario…avísame si necesitas algo… no lo dudes. Siempre estaré a tu lado, y al lado de tus chicos…

–Te lo agradezco. Cuídate mucho. Y tú también avisa si tienes problemas…

–Lo haré…. Hasta pronto, amigo. Y dale un saludo a Sam, cuando despierte…. Sé que estará bien…

No lo confesó frente al querido amigo de sus padres, pero estaba dispuesta a convencer a Castiel, o a quién hiciera falta, de que arreglase este embrollo. Y no importaba el precio que debiera pagar por eso…