Hola!

¿Pensaron que no iba a volver? ¡Pft! No tienen tanta suerte:P NO. Simplemente tuve unos días algo complicaditos, muy agitados y con cero momentos apropiados para la concentración. Y a eso le tenemos que sumar que estoy bloqueada de nuevo esperando aquí que San Carver me tire algún buen hilo del que agarrarme para mis próximos fic. ¡Si! ¡Jeremy! Por lo que más quieras... dame un poquitito más de data. Por favor ¿Si?

No voy a dejar pasar la oportunidad de agradecer a mi nueva lectora (declarada) Raii. Aprecio mucho el valor que tuviste para admitir que te gusta lo que escribo xD y espero no decepcionarte en lo que vendrá. Si hubiese tenido la oportunidad de contestarte lo hubiese hecho. Desafortunadamente el sistema de comentarios de guests de la web deja bastante que desear.

Esto me viene bien para recordarles que se pueden comunicar conmigo via Tumblr y Twitter (direcciones en mi perfil). En cuanto al blog ya no lo estoy actualizando por cuestiones de tiempo. Aún no decidí si lo eliminaré o no, por el momento está funcionando todavía.

Como observación final debo decir que lo bueno de tener pocos reviews es que disfrutas cada uno de ellos más que un vaso de agua luego de vagar tres días sin detenerte por un ardiente desierto. Me pregunto si los que reciben cientos de notificaciones en sus fics los disfrutan tanto como yo disfruto los pocos comentarios que me llegan. Seguro que si. Pero a mi me gusta pensar que no porque soy mala y egoísta xD

Sin más el cap de hoy.


Los errores de Dios.

Dedicado a Samandriel /3

Podía sentir el aire golpear furiosamente su rostro. Su corazón se aceleró y su cuerpo se llenó de adrenalina. Todo en una insignificante fracción de segundo. Un breve instante, que fue insuficiente para tomar conciencia de lo que había hecho. Porque antes de que pudiera hacerlo, sintió que una fuerza abrasadora envolvía su cuerpo. Una fuerza que le era familiar. Una fuerza que conocía perfectamente. La gracia de un ángel.

Cerró los ojos, y cuando los abrió estaba nuevamente sobre el puente, con ese bello ángel delante de ella. Un ángel sin recipiente, que rompiendo todas las reglas posibles, se había lanzado a la tierra con ferocidad para evitar que se quitara la vida.

– ¿Qué es lo que estabas pensando? –le dijo con voz dulce y gentil, sin un ápice de reproche.

– ¿Por qué me detuviste? –le recriminó ella.

Pero lejos de enfadarse, se sintió conmovida. La imagen amigable envuelta en esa mágica y pura luz blanca y la dulce voz de esa criatura celestial la llenaron de un sentimiento de paz.

– ¿Cómo puedes rendirte, después de que Castiel diera su vida por ti, y por toda la humanidad? Te he salvado porque él lo hubiese querido así….tienes que seguir luchando. Un grave peligro acecha a la humanidad…. Debes detener a los Leviatanes… hazlo en por él….

–Leviatanes…. Es lo que Cass gritó antes de morir… -murmuró.

–Así es… tienes que detenerles… tengo que irme… si me descubren en la tierra sin recipiente….

–Lo sé… las reglas…. Gracias…

–No tienes por qué… todos han cuestionado tu amistad con Castiel… pero yo siempre lo he visto bien… y mi padre me perdone, pero hasta he sentido envidia… del amor que se tenían… quisiera que alguien me amara como tú a él….

–Pero me equivoqué tanto….y él lo ha pagado…

–No te culpes. Sigue adelante. El error es parte de la experiencia de ser libre. Es lo que Castiel nos enseñó, aunque la mayoría de nuestros hermanos nunca lo entendió. Ni lo entenderá jamás. Vuelve a casa y prepárate para luchar.

–Lo haré….

El ángel se fue, dejando a Erika envuelta en la obscuridad.

–Espera…. No sé tu… nombre… -le dijo, pero él ya no la oía.


– ¿Dónde estabas? –preguntó Chris, alarmado. –te fuiste sin tu móvil… sin nada…

–Solo… fui a dar una vuelta. He aclarado mis ideas.

–Tuve miedo… y… Dios me perdone… pero casi llamo a Crowley para que te ubique…

–No será necesario… se perfectamente donde estoy….

–Luces como si hubieses tenido una experiencia religiosa… o algo así…

–Algo así….

Tomó su móvil y llamó a Bobby.

–Dime todo lo que pasó con Cas.


Leviatanes… leviatanes… leviatanes… ¿Qué carajo eran esas cosas? No existían referencias a ellos en ninguna parte. La Muerte había dicho algo de seres tan antiguos como la creación misma. También habló de los errores de Dios, lo que invariablemente significaba que se trataba de cosas que nadie conocía. Si eran errores y eran tan antiguos, probablemente nadie hubiese tenido tiempo de hablar sobre ello. Al menos que pudiera dar con alguna otra criatura venida del purgatorio, porque Ellie estaba muerta porque a Crowley se le había ido la mano sacándole información.

–Gracias Crowley, me la has puesto muy fácil… -protestó en soledad y en voz alta.

Los únicos dos seres que tenían conocimiento de los leviatanes no estaban dispuestos a sentarse a la mesa a tomar café con ella y explicarles de que iba todo eso…. De modo que se las debía apañar solita. Y todo mientras seguía intentando averiguar que es lo que Crowley quería con ella.

–Dime que tienes algo….

–No quiero decepcionarte, pero no hay registro alguno de la existencia de esos bichos. No sabemos qué son. Qué quieren. Como se mueven…. –resopló.

–Pues averígualo pronto…

–Si es tan fácil… hazlo tú…

–No… para eso es que tengo becaria…. ¡Oh! Lo lamento… no quise recordarte una época tan infeliz de tu vida…. –dijo con sarcasmo.

–Te odio… -le contestó en tono de voz lastimero, cubriéndose el rostro con las manos en ademán de cansancio.

Pasaron los días y Bobby llegó con novedades, si es que así se les podía llamar. Esas cosas habían quemado su casa. De los seres poco sabía. Pero al parecer eran muy voraces, y capaces de adoptar la forma de sus víctimas. No solo la forma, no eran solo un recipiente. Se apropiaban de todo el conocimiento, recuerdos y emociones. Era como si hicieran un clon que fuesen capaces de usar a su antojo. Era como si juntases a todas las criaturas de la creación en un solo y poderoso engendro, capaz de adaptarse a cualquier situación posible y sacar ventaja de ella. Su única debilidad parecía ser su insaciable apetito, si es que podía considerarse como debilidad, ya que parecía potenciar sus habilidades adaptativas.


Erika miraba su portátil con absoluta abstracción. Tanta que no notó que Crowley había llegado. Él se quedó parado, contemplándola. Esperando que le hablara. Siquiera que le insultara.

–Estoy aquí, por si no lo has notado.

–Shhhhhhh –dijo ella sin mirarlo, levantando el dedo índice en el aire.

Él se acercó, miró atentamente la pantalla.

–Eso no luce como el informe sobre los leviatanes que te he pedido….

Ella lo ignoró, sin apartar la vista de sus dibujos animados. Él le cerró la tapa del ordenador.

– ¡¿Qué has hecho!? –protestó –Sailor Mars iba a usar su ataque de fuego de Marte….

–Con fuego debería prenderte a ti… ¿qué has estado haciendo?

– ¿Qué te importa? Te dije que te llamaría si tenía algo. ¿Te he llamado? No. Por lo tanto no tengo nada para ti. Ipso facto. ¿A qué has venido?

–A decirte cuánto te amo… –comentó él en tono serio.

– ¿En verdad? –indagó ella con una mueca de confusión.

– ¡NO! ¡ESTÚPIDA! ¿No has visto las noticias?

–Nop. Mi mente necesita un respiro.

–Pues… deberías verlas…

Erika googleó entre las noticias de la web. Los principales titulares eran bastante monótonos. En todos estaban Sam y Dean… ¡asesinando personas!

– ¿Qué está pasando? –preguntó mirando seriamente el video de la cámara de seguridad del banco.

–Que los dos leñadores del bosque encantado han tenido un severo brote psicótico, o que algo está pasando… ¡ALGO DE LO QUE SE SUPONÍA QUE TÚ ME DEBERÍAS TENER AL TANTO! Discúlpame. No quise gritarte.

–Son los leviatanes…

–Dime que finalmente tienes algo.

–Lo siento… pero no… solo que…Al parecer son extremadamente peligrosos. Y muy inteligentes.

–Y por lo visto son mis nuevos mejores amigos…. Quiero que los rastrees… estos no son actos aleatorios. Estos seres están organizados, no hay duda. Y su líder ha de ser realmente brillante. Y lo quiero de mi lado…-sentenció señalándose a si mismo con el dedo índice –Búscalo.